1
Al Presidente le trajeron un bebé de tamaño natural en plástico comprado, por aquello de la austeridad, en un bazar chino.
-Aquí tiene a un futuro votante –le dijo su secretaria con cierto retintín- Vaya practicando la igualdad.
Sobre la mesa de su despacho, una bolsa de Dodotis y varias cremas. El presidente se arremangó la camisa y se puso manos a la obra.
2
Como cuando hay de por medio temas de estado, el presidente consultó con el líder de la oposición.
-A mi bebé le han puesto mostaza amarilla en el culete para simular la caquita –reconoció Rajoy- De esas mostazas de los Mac Donalds, ya sabes. Y la verdad es que limpiarlo me da mucho asssco.
La ese desflecada del líder barbudo sonaba por el auricular del teléfono como el siseo de la serpiente.
3
El Presidente encontró su mayor problema en el orden de las cremitas y en la firmeza del sellado. No sabía qué producto tenía que poner primero, ni la zona del culete donde era indispensable que su mano balsámica repartiera el consuelo necesario para la piel del bebé.
Dijo que le pusieran con las Centrales Sindicales y con el nuevo presidente de la Patronal. Pero los primeros estaban inaugurando cursillos de formación, y el segundo tenía prueba en el sastre. Sólo consiguió hablar con uno de los empresarios más potentes del país, cuyas opiniones siempre tenía en cuenta.
-Con todos los respetos, Presidente –dijo Botín- no tengo ni puñetera idea. A mí esas reformas me pillan muy viejo.
4
Sonsoles estaba de gira con su coro cantando las cantatas de Bach, y no podía darle una clase práctica presencial (qué palabra, por cierto). Y no se atrevía a pedir auxilio ni a su secretaria, ni a Carmen Chachón, que había sido madre no hace mucho, ni a Bibiana ni a Leyre. Ellas daban por hecho que al líder nadie le puede dar lecciones de igualdad. Sin embargo el peligro estaba ahí: las niñas ya no eran tan niñas, y en cualquier momento podrían quedarse embarazadas sin permiso de papá y mamá.
-Imagínese que le confían a un sietecito/nietecita el fin de semana, que no sabe cómo hacerlo y que se entera la prensa –le advirtió su jefe de gabinete mientras el Presidente seguía intentándolo.
-¿Sería grave para nuestra imagen? –preguntó el Presidente angustiado.
-Pues hasta ahora no lo era…Pero ahora…
El jefe de gabinete le puso ante los ojos el resumen de prensa en el que destacaba una noticia subrayada con rotulador. Y el Presidente comprendió que ya era inevitable apechugar con el marrón, porque Cristiano Ronaldo acababa de confesar que, naturalmente, él también cambia los pañales a su bebé.





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