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Cambiando de aires 4/ Francia, grande

Hasta el lugar más impresionante del mundo puede convertirse en un horror cuando millares de turistas caen sobre él al mismo tiempo...

Francia es el país más grande de la Unión Europea. Es casi 140.000 km2 más extensa que España, pero sostiene este bloguero que la diferencia psicológica puede ser aún mayor.

Ocurre, en efecto, que en España la mirada del curioso se puede conformar con sobrevolar determinadas zonas para darles por conocidas. Tal es caso de las mesetas y llanuras castellanas, o de las vasta zonas semidesérticas de Los Monegros, Murcia y Almería, o de la llamada Siberia Extremeña, o de los mares de olivos del plateado Jaén, o de las  muchas montañas o abruptos serrijones que son, cuando menos, tortuosos y difícilmente accesibles. Tanto terreno que uno no podrá andar, y que, abarcado a veces en una sola mirada, cree absorber de un solo golpe de vista. A estas alturas de la vida, y aún valorando sobremanera los dramáticos  y, quizás por ello,  fascinantes contrastes de nuestra tierra, uno agradece mucho los paisajes mansos. A veces demasiado previsibles, pero casi siempre bonitos.

-Me gustaría morir después de haber recorrido todos los caminos –dijo una vez el Duende.

Francia está llena de caminos. Casi todos gratos. De hecho, una de las conclusiones de este viaje estival es que en agosto se debe huir de cualquier punto señalado en la guía con tres estrellas. Por curiosidad, por paletería, por aprovechón, por aquéllo de al menos poder contarlo y, en definitiva, por falta de personalidad, este viajero no se quiso perder, en vivo y en directo, una de las postales más famosas del mundo. Y alargó su itinerario hasta el Mont Saint Michel.

-Me quiero morir- se dijo cuando, después de sortear una masa multirracial de turistas consiguió penetrar la muralla que lo rodea.

No llegó a entrar siquiera en el recinto de la abadía. Fue sólo asomarse a la ciudadela que la guarda para sentirse tan agobiado como en el primer día de rebajas de El Corte Inglés. Se dio la vuelta, escapó del gentío que se agolpaba en una única calle atestada de tiendas de souvenirs y, aprovechando la marea baja, dio un paseo circular alrededor del famoso monte para ver ese monumento de la Humanidad desde el único punto que podía evocar su razón de ser. Sólo desde el mar sugería el Mont Saint Michel la soledad y el misterio que uno busca en esos lugares. Lo de dentro,  arte y piedras aparte, que apenas se podían disfrutar, era sencillamente un espanto.

Así que anduvo el bloguero por otros caminos menos transitados. En todos ellos vio cosas interesantes. Y en todos se preguntó cómo siendo Francia tan grande, tan bella, tan cercana,  tan rica en su oferta cultural, tan placentera en la mesa y, fuera de París, no mucho más cara que España, despierte en los españoles menos interés que muchos otros destinos turísticos más complicados.

¿Pasó el encanto y la fascinación que la France despertaba en la generación del Duende? El aroma de la libertad, la cultura, el cine, la canción, el arte y el buen gusto que tanto nos embobaban entonces…¿dicen algo ahora a los jóvenes de hoy? Todos saben o quisieran saber inglés, pero…¿se molestan siquiera en aprender nociones básicas de francés?

Malgré tout, piensa el bloguero, Francia sigue siendo grande en todo. Tanto, que uno puede perderse por sus entrañas y olvidar que el mes de agosto es el peor para echarse a la carretera y ver mundo. No aburriremos con muchos pequeños detalles, pero aún contaremos algunas impresiones más que anotamos en nuestro cuaderno de ruta.

A ver nenas, ¿sabéis que España no es Grecia?

Las Paraskevopoulos -las dos rubitas. Tan ignorantes y tan felices, sin tener nada claro que España no es Grecia...

Atormentado está el Duende. En su cabeza retumba sin cesar el mensaje oficial. “España no es Grecia, España no es Grecia”.  Y eso le confiere una gran responsabilidad. Dos de de sus nietas son mitad griegas y mitad españolas. A ver cómo les explica el abuelo la historia.

-A ver nenas –les dirá- Menos soñar con princesas y menos Pocoyó, que tengo que deciros algo fundamental…

Y les dirá que España no es Grecia porque no va a recortar el sueldo a los funcionarios un catorce por ciento. Ni va a subir tanto el IVA como los helenos. Ni va incrementar un diez por ciento los impuestos sobe el alcohol y el tabaco. Ni va eliminar a los pensionistas sus pagas extraordinarias. España no es Grecia porque su presidente José Luis Rodríguez Zapatero es la suma de los saberes de David RicardoKeynes, Samuelsson, Stiglitz, Milton Friedman y Paul  Krugman. O al menos eso se cree él.  Decía cuando llegó al poder que tenía talante y que dialogaría con todo el mundo, pero cuando las autoridades económicas le dijeron que había que apretarse el cinturón  les escuchó con el mismo interés que podría escuchar a Bertín Osborne.  Para listo, él, que había dado dos clases de economía con Jordi Sevilla y hasta hace un año disponía de una chistera sin fondo de la sacaba conejos ad libitum...

-¿Sabéis que España es, como el de Alicia, el país de las maravillas?…No, niñas…¡España no es Grecia!

España no es Grecia, pero su presidente algo debería de aprender de su colega griego si quiere rebajar el déficit al nivel que le exige la Unión Europea. A todos nos gusta más ser generosos y repartir que pedir, pero un presidente de gobierno no tiene por qué ser un hijo del Rey Midas y de Antoñita la Fantástica. Administrar un país es como gobernar una empresa, y no hay ningún gran empresario que no haya tenido que tomar alguna vez  decisiones dolorosas para sus empleados.

Pero España, claro no es Grecia. En España no hay valor `para hablar de sacrificios.

-Mirad, nietecitas –les dirá- España es el país donde nació mamá, y Grecia es donde nació papá. La abuela de aquí se llama Abuela, y la de allá, Yayá. Lo del jamón bueno es España, pero lo del mejor yogur es Grecia. Donde vivís es España, pero donde vais en verano es Grecia…

Felices ellas, que son griegas, españolas y, sobre todo, niñas. Y que no entienden de la viscosidad y la sinrazón de la política. Escucharán a su abuelo, que, para qué negarlo, no lo tiene mucho más claro. Y luego volverán a las princesas y a Pocoyó, que de economía tampoco saben mucho, pero que, al menos, son más amables y no arruinan a nadie.

Ferrán Adriá en el país de Alicia…

Lloramos porque cierra el Bulli y bramamos porque soñamos con la felicidad sin costes...¿Por qué no entienden que sólo queremos el país de Alicia?...

Dice Doña María que la reacción de su Bloque los Arándanos, mayormente obrero, no se ha hecho esperar. En muchas ventanas aparece una sábana blanca con un crespón. ¿La causa? Ya la podemos imaginar: cierra El Bulli.

-Vamos que vamossuspira en una pausa de la fregona- No se dónde vamos a llegar…

Desde que la crisis asomó su fea jeta habrán cerrado cientos de miles de empresas, cantidad de pequeños negocios, multitud de fábricas y talleres. Estamos casi en los cuatro millones de parados. Pero el dato que airean los periódicos y los informativos y elevan hoy a la categoría de portada es que  el fenomenal artista de lo efímero, el pontífice del hedonismo, uno de los diez españoles más famosos del mundo, Ferrán Adriá, se lo ha pensado mejor y cierra la Meca de los gourmets. Él dice que para viajar, recargar baterías y seguir evolucionando en el birlibirloque de la gastronomía. Otros subrayan sotto voce que los beneficios del negocio habían caído a la mitad.

-Vamos que vamos –insiste doña María- ¡Santa Coloma parió por un deo, y no me lo creo!…

Consternación es la palabra. En un país tan ideal como España nadie puede superar que este refinado templo de la cultura más exquisita cierre sus puertas. Incluso al Duende le tiemblan los dedos ante el teclado del ordenador, mientras escucha por la radio que los barandas de Cataluña y de Castilla la Mancha dicen que nones a los cementerios nucleares. Calentitos y con luz eléctrica, sí. Pero basuras peligrosas, ni de coña.

-Vamos que vamos- comenta doña María mientras comparte el café de media mañana con su vecina Jocelyn- ¿Pero no nos han enseñado a  tener la mula y los mil ducados?…

Quería decir el sueldo del general y la verga del teniente, pero ella, aunque de campo, es fina de espíritu. Como nuestros políticos, que venden lo imposible cuando están de elecciones y luego te tratan de sodomizar con el amargo, y tal vez único, posible. Quizás la doña no atina a ver que España, naturalmente, es un gran país. Y, por ende, un gran, enorme paraíso de la ingenuidad. Así nos lo vendieron: España, el país donde la gastronomía  es más arte que ningún otro y donde la energía quiere ser sólo beneficio, y nunca problema. El país de  Alicia en el país de la maravillas.

Aunque ahora, velay, ya no mole tanto.

El circo del PP y otros desvaríos

mariano, Espe, Gallardón...¡Más difícil todavía!...¡Hale hooop!No es tan primaria como la mayoría, que advertimos día a día en desastre de la oposición al gobierno de España. Pero incluso desde Estados Unidos, la tía Clota también percibe que el PP es un circo.

-Pero no es porque le crezcan los enanos, como dicen casi todos los cronistas-precisa- Sino porque  aspira constantemente al ¡más difícil todavía! ¡Anda que armar la que arman por disputarse el presidente de un banco después de haberse comido el marrón del Gürtel ese!…

Y evoca Trapecio, una película de circo, un producto típico made in Hollywood que impactó mucho en su juventud. En la escena cumbre, un hercúleo Burt Lancaster en su apogeo de icono viril, recibe a una espléndida Gina Lollobrígida que vuela a sus manos tras el triple salto mortal. Bocabajo y todo, y desafiando a la ley de la gravedad, el héroe trapecista sube a pulso a la heroína y la besa en los labios.

-¿Sobrino, no te imaginas el número?…-le cuenta a Homper entre risas- En un trampolín, Rajoy y Gallardón, los dos con taparrabos de lamé. En el opuesto, en plan Pinito del Oro, Esperanza luciendo tipo con su malla tan sexy rebosante de lentejuelas. Primero salta Rajoy al trapecio, y se cuelga bocabajo. Luego salta Gallardón y se prende de él. Y finalmente, Espe. Todos los del PP llenan el circo haciendo el oficio de niños….¡Que se besen, que se besen!…Y entonces Gallardón y la Espe repiten el numerito de Burt Lancasyter y la Lollo, suena el cha-ta-tachán  y los niños estallan en aplausos…

Tía y sobrino  se ven riendo a través de la cámara de su ordenador.

-Lo del PP, tía, es un numerito que traspasa el Atlántico- subraya Homper.

Y piensa que la imagen que describe su tía podría ser un sueño pintoresco si no estuviera tan cerca de la realidad.

Sin embargo los sueños se nutren de materiales imprevisibles que se mezclan a lo loco. Lo decía Freud: pueden aparecer en un sueño una vieja amistad, un antiguo amor, un escenario de cuento, una noticia de ayer, una frustración permamente, el deseo de ligar con la pastelera, un famoso como Cayetano Ordóñez, el practicante con el que te cruzaste en la escalera antes de entrar en casa y hasta el estímulo físico que te produce.una sábana de seda. Los sueños son una ensaladilla rusa, o un castillo de fuegos artificiales que el pirotécnico no ha sabido ordenar.

-Por cierto, tía-comenta Homper cambiando el registro a serio-¿Sabes qué soñé esta noche?…Veía una masa informe, un montón de materia viva, horrorosa, que se agitaba nerviosa…Y en éstas que de esa masa gelatinosa asoma una pata de batracio, y luego una cabeza de reptil con ojos saltones…Y me doy cuenta de que es un montón de sapos copulando…

-¡Qué perversión, sobrino!….

-Que no, tía, que Morfeo es un guasón y un caprichoso…Fíjate que anoche vi una película de Nicole Kidman, que me encanta…Y podría haber soñado con ella…Pero también ayer supe que muchos sapos de la Comunidad de Madrid mueren atropellados porque el bordillo de un carril-bici les impide juntarse con sus hembras para copular…¡Los pobres sapos muriendo por amor!…

Otro cuento, otro sueño. Homper espera que el de esta noche sea más agradable. Ya venden en la pastelería buñuelos de santo, que, en su versión clásica, rellenos de crema pastelera, le trastornan. Y, sin dejar de desear mejor suerte al circo del PP y a los mártires batracios, aspira a una bacanal con la pastelera, tan seductora. Ella y él solos, a media luz los dos, música de Astor Piazzola al fondo y  tan sólo separados por una tentadora bandeja de buñuelos de santo que media entre sus labios…

El perverso FMI

Don pro Buenafé le enseñó a mirar la vida desde la utopía. Y el alumno acabo superando al maestro...

Don Probo Buenafé le enseñó a mirar la vida desde la utopía. Y el alumno acabo superando al maestro...

Algunos desaprensivos de los medios le llamaban el Ludópata, por su afición al riesgo. Otros, como Carlos Herrera, el Fenómeno. Luis María Ansón – al que, sin embargo, le gusta de cuando en cuando babear con alguna de sus ministras, como González Sinde- aprovechaba para dejar constancia de su saber de historia y le apodaba Zapatero I, el de las mercedes. El  sin embargo pasaba por encima de ironías, de dimes y de diretes. Y continuaba su camino bajo los dictados de don Probo Buenafé, que fuera antaño su profesor de Teoría del Talante y del Humanismo Aplicado.

-Ten cuidado, hijo-le advirtió un día éste mientras paseaban juntos por el campo- ¡vas a pisar esa boñiga!…

-¿Boñiga?-se atrevió a corregirle José Luis mientras le miraba con sus ojitos azules más seráfico que  nunca-¡Pastel nutriente de origen vacuno que enriquece a nuestra madre tierra!…

Y don Probo, claro, tuvo que darle matrícula de honor.

A partir de entonces, su vida fue tirar para adelante viendo siempre la botella no medio llena, sino completamente llena. Y antes muerto que sin risa. O al menos sin la sonrisita de Bambi. Pero aquella tarde de septiembre fue demasiado. Mientras su sentido de estado y su compromiso con los más necesitados le tenía en Copenhague esperando que el COI derramara el cuerdo de la abundancia sobre Madrid 2016, el Fondo Monetario Internacional se atrevía a a anunciar el fin de la crisis. Con esta cruel apostilla: para todas las economías poderosas salvo España, que tardará al menos un año más en salir del bache y seguirá generando más desempleo. Qué bofetada para el abanderado del buenismo. ¡Qué desaire para el líder del optimismo antropológico!

Aquella noche el presidente no durmió bien. Soñó que estaba en el Palacio de Oriente, que alguien le abría las puertas del gran balcón que da a la plaza y que allí una multitud  enfervorizada le aclamaba diciendo cosas como prietas las filas, demos una lección al mundo, y si ellos tienen ONU, Fondo Monetario, Banco Central Europeo y esas cosas,  nosotros tenemos lo que nos da la gana.

-Españoles –sonó a través de la megafonía su voz aflautada y vacilante- ¡Ladran, luego cabalgamos!…Hagamos oídos sordos a los desafectos a nuestro régimen…

Entre sueños, creyó escuchar en su propia voz, que no era su voz, expresiones arcaicas, como los politicastros que, al socaire del comunismo…la Conspiración Judeo-Masónicay el Contubernio de Munich.

Y al despertar sudoroso y preso de la angustia pensó que, como ha ocurrido tantas veces con los grandes taumaturgos, el mundo estaba contra él. Y lamentó que don Probo, que ya criaba malvas, no pudiera resucitar para reeducar a la humanidad entera, rescatarla de su grave error y llevarla al terreno de su maravillosa  y única verdad.

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La tía Clota hubiera enseñado la foto

Mí no entender...¿Tanto mal les hace a las niñas de ZP que el mundo las vea conmigo?

Mí no entender...¿Tanto mal les hace a las niñas de ZP que el mundo las vea conmigo?

-Cuando se lo he explicado a Edwina y Thelma no han entendido nada-dice la tía Clota.

Edwina y Thelma son las otras chicas de oro de Tinmouth, el pueblo del estado de Vermont donde vive la tía de Homper. Los europeos tendemos a creer que el pueblo norteamericano es más simple que nosotros. La propia tía Clota está de acuerdo en eso, pero en este caso defiende a su país de adopción. Dice que la que han armado los Zapatero a cuenta de la famosa foto con las nenas es una exageración. Y que sus amigas americanas, que no están al tanto de la peculiar sensibilidad de nuestro presidente y su señora, piensan, no sin razón, que ahora los que estarán mosqueados serán los Obama.

-Pobre Obama-suspira-¿Cómo iba a pensar que molestaría que colgaran la foto con la familia ZP en la web de la Casa Blanca? ¿No decían que  desde que metió la pata despreciando las barras y estrellas estaba como loco por estrechar relaciones con el Presidente de los Estados Unidos? Pues ahí tenía la prueba de su éxito al conseguir que le reciban: pelillos a la mar y hasta fotos con las nenas

Homper escucha a su anciana tía desde España y sonríe con cierta socarronería.

-Bueno, tía… Aquí los niños son materia muy sensible. Pensamos que una foto suya en Internet con el matrimonio más famoso del planeta puede atentar a su intimidad y estropearles la vida. Pero dos años después estas mismas niñas podrán abortar libremente sin consultar siquiera a sus padres y eso nos parece de lo más natural…

-¡Qué contradicción!, ¿no?…Ni tanto que queme al santo, ni tan poco que no lo alumbre…Además, ¿a qué niño le va a disgustar que le vean con su ídolo?…

Y se ríe. Raritos, muy raritos les ha hecho la modernidad a mis compatriotas, piensa para sus adentros. Y se acuerda de que, cuando era niña, tú te hacías una foto donde fuera y la gente del pueblo se te ponía espontáneamente detrás sólo por la ilusión de  quedar para la posteridad, aunque jamás fueran a ver la imagen atrapada por la cámara. Qué ingenuidad y qué ternura.

-Y menos lo entiendo si esa foto es con una figura universal, como Obama-dice la tía Clota- ¿Sabes?… Paquito, el hijo del heladero de mi pueblo, siempre me pasó por las narices una foto en la que aparecía él entre Manolete y su cuadrilla. Mira, aquí estoy, con Manolete, me chinchaba. Y allí estaba, colado entre las piernas del picador y de un banderillero y sólo dos cuerpos más allá del maestro, con la cara radiante de éxito, como si fuera él el Califa de Córdoba y acabara de salir por la puerta grande…A mí me habría encantado que todo el mundo me viera al lado de Manolete o de Gary Cooper, pero es que los niños de entonces debíamos de ser muy especiales…

Eso, muy especiales, piensa Homper. Y no como estas criaturas de ahora, que van por la calle vestidos de góticos, de románicos, de lagarteranas o de tortugas Ninja, pero que pueden sufrir un trauma si el público las ve fotografiadas junto a la sonrisa más jaleada del planeta. Cosas veredes, Sancho

El mal sueño de Laporta

Si George Orwell resucitara y revisara su obra...

Si George Orwell resucitara y revisara su obra...

Pongamos que George Orwell resucita y revisa su obra. Reescribe Rebelión en la granja y la titula Rebelión en la Massía. Hace lo propio con 1984 y lo traslada a 2014, fecha clave para los independentistas catalanes. Finalmente redacta otra vez Homenaje a Cataluña, que ahora acabará retratando una realidad distinta.

Pongamos que el gran escritor inglés  nos cuenta la vida de un pequeño país independiente gracias a un patriota famoso por el fútbol: Joan Laporta. Años antes este hombre había presidido un club que asombró al mundo entero por su juego, se hartó de ganar títulos y dio muchos motivos para que todos admirásemos aún más a Cataluña. Pero eso queda ya lejos. Un día, en Santander, sentado junto al presidente Revilla proclamó que España estaba machacando a su país natal. Ahora es el “molt honorable President de la Generalitat”, y como tal asiste al partido decisivo para el Campeonato de la Lliga de Catalunya, donde el Barça se la juega con el San Andrés.

El Barça alinea una poderosa escuadra compuesta por catalanes pata negra: Borrell. Roig, Sensat, Novell, Trobat. Matalí, Deulofeu. Castellet, Hortolá, Amat y Fuster. Ni rastro de aquellos  cracks que antaño recalaban por aquí: esta liga no da para tanto, y además hay que hacer país. Apenas hay público. Sólo media grada que bosteza evocando tiempos más gloriosos, y que al final del partido se manifestará frente a la tribuna presidencial para desplegar  una pancarta con esta leyenda: “Ara no estem matxacats, ara estem aborrits y cabrejats”. La Porta calla, se encoge de hombros y se queda pensativo.

Normal. La ucronía responde a sus actuales excesos. Hace unos días proclamaba que dejará el fútbol para dedicarse a la política. Y el martes, mientras su equipo sí que machacaba de verdad al Racing de Santander, escandalizaba en el palco al presidente de Cantabria quejándose de lo mal que trata España a Cataluña. Algo que, según él, alimenta el afán de independencia.

Al fogoso presidente del Barça habría que recordarle que a la demagogia la carga el diablo. Y que lo que hoy, en el carro del triunfador, tanto le pone cachondo, podría convertirse en una ruina para el mejor club del mundo. Como dicen los castizos, o somos o no somos. No se puede tener la mula y los mil ducados, ni aspirar al sueldo del general y también a la verga del teniente. Si algún día el sarpullido progre/independentista de Laporta se convirtiera en realidad, el Barça debería jugar una Liga de Fútbol entre equipos exclusivamente catalanes. Imagínense la alegría de la hinchada: después de haber contemplado las grandes hazañas del “dream team” de Messi, Ibrahimovic, Xavi, e Iniesta frente al Madrid, al Valencia, al Sevilla o al Athletic, apañarse ahora con el Nástic o el Mollerusa de rivales. Para ese viaje incluso Rafael Casanova pensaría que no hacían falta alforjas.

Si en la aldea global y en un espacio como el europeo cada vez tienen menos sentido las fronteras, aún menos sitio para el nacionalismo queda en el fútbol. La Porta sabe de sobra que el Barça es hoy una brillante multinacional que por suerte –y en parte por su talento, que todo hay que decirlo- representa a Barcelona y a Cataluña. Pero que se engrandece con jugadores y con miles de hinchas no catalanes. Su equipo no podría servirle de plataforma para sus delirios políticos si fuera sólo el campeón de ese país con el que sueña. Hay otras formas de hacer grande, querida y admirada a Cataluña sin tener que echar regüeldos sobre la idea de España, que, por cierto, aún tiene más aficionados que el Barça. Otro catalán  de gran talla que es Pau Gasol le podría dar lecciones al respecto.

No mueras por salir en la tele

Pobre Stephanie Parker. No sabía que hay vida más allá de la tele...

Pobre Stephanie Parker. No sabía que hay vida más allá de la tele...

Que te conozcan por la calle, que te salude gente a la que nunca has visto,  que te ofrezcan siempre la mejor mesa en el restaurante, que no te cobre el taxista la carrera, que los camareros te pongan gratis una tapa extra. O que te entronicen en el hogar de una admiradora instalándote sobre el microondas.

-He enmarcado en plata Meneses la foto de Arturo Fernández y la he puesto ahí -decía Doña María- porque tiene una mirada que es para derretirse…

Lo que no derrita el microondas, que lo funda la mirada de un ídolo. Aunque hay amores que fraguan con sólo escuchar una voz, es mucho más fácil conquistar cuando tienes buena presencia. Lo decía el actor Manuel Alexandre.

-A mí con esta pinta no me veían de galán, que era el sueño de los actores de entonces. Y me convertí en secundario.

Es menos lucido, pero al final, si vives mucho, te acaban queriendo y considerando buen actor. Sobre todo si eres conocido. Por eso hoy todos los que aspiran a la popularidad  quieren salir en la tele. Porque  esa ventanita que a menudo nos parece tan zafia y tan hortera, en realidad  es la puerta que abre todas las puertas. Hay quien mata por asomar la cabecita en la pequeña pantalla. Pero, sorprendentemente, también hay quien muere por dejar de salir en ella, como la desdichada Stephanie Parker, que se acaba de suicidar al saber que prescindían de ella en una teleserie inglesa.

La noticia, cómo no, le dejó sorprendido a Homper. Y se filtró en la conversación habitual con la inefable tía Clota.

-¡Qué espanto! -comentó ésta mientras hacía un solitario- Y tan joven…Quizás creía que no hay vida más allá de la tele…

Luego le preguntó a su sobrino si eso podría pasar en España. Y Homper le dijo que no, porque en nuestro país, aparte de dos cadenas públicas, no se cuántas autonómicas, cinco o seis privadas en abierto y algunas más de pago, hay más de mil pequeñas televisiones municipales. Y Doña María prefiere escuchar antes  los cotilleos del barrio que  las reuniones del G-20.

-Ya ves -le dice Homper a su tía-  Uno cree que por asomarse a la pequeña pantalla es Dios, y resulta que la libertad de televisiones ha llenado nuestro mundo de diosecillos que no son nadie.

Y cuenta el caso del Duende, que hace unas semanas fue invitado a un programa de TVE 1 como autor del villancico de las Muñecas de FAMOSA y ni siquiera en su Coro Vía Magna, donde cantan casi sesenta y entienden mucho de joyas musicales, le comentaron que le habían visto. Un oprobio para su autoestima

-Santo cielo, qué frustración -comentó la anciana sin levantar la vista de sus naipes- Así que la tele tampoco es ya lo que era…

“La buena nueva” y el buen cine

Un retrato de lo más negro de nuestra historia que quizás resulta demasiado bonito...

Un retrato de lo más negro de nuestra historia que quizás resulta demasiado bonito...

No siempre las autonomías piden, de vez en cuando también dan, escuchó el Duende cuando entraba en el cine. Era el cine Doré, uno de esos locales que habitualmente se llaman bomboneras, convenientemente rehabilitado como sala de proyecciones de la Filmoteca Nacional y sede de un mini festival de cine navarro que la Delegación del Gobierno de Navarra ha organizado en la capital. Buena idea. Hace unos meses le habían invitado a un concierto aniversario de Sarasate, y le sugirieron que dejara sus datos para mandarle información. Ahora le informan de sus ofertas culturales. Puesto que a las autonomías las pagamos todos, no está mal que de vez en cuando nos lleven al cine gratis.

Y allí vio el Duende La buena nueva, una película ya estrenada en circuitos comerciales y que para él fue un descubrimiento. Cuenta una historia de la guerra civil en un pequeño pueblo del norte de Navarra. Y es una sorpresa. No tanto por lo bien cosido que está el guión y el gusto y la delicadeza de su directora, Helena Taberna, como por la mirada parcialmente positiva que arroja sobre quien suele ser uno de los más malos en este tipo de películas, que es el clero.

Cierto es que no iluminó Dios a su Iglesia Católica cuando bendijo la guerra de Franco como Cruzada. Tan cierto como que la mayoría de las películas que recrean este cuadro histórico prefieren curas y obispos abyectos que eclesiásticos con corazoncito. Lo sorprendente de esta película es que muestre a un párroco sensible y que cree en el mensaje evangélico. De ahí el título, que puede inducir a error: no es un una película estrictamente religiosa, sino una historia costumbrista de amor y pasiones encontradas en un momento especialmente dramático de nuestra historia. Rodada en unos exteriores preciosos, es bonita y muy entretenida. No cuenta el Duende el final, porque merece la pena verse.

…Aunque incurra en un pequeño defecto que el Duende acusa en todas las películas españolas que vuelven la mirada atrás. Quizás es que vivió su niñez en otra España,  mucho más oscura, sucia y polvorienta.  Pero no la recuerda uno tan limpia y de tan vivos colores y finos diseños como los que lucen sus decorados, su vestuario y su atrezzo. Los cineastas  quizás buscan  el efecto estético, pero  no hay más que ver las fotos de la época y los cuadros José Gutiérrez Solana para darse cuenta de que la España negra no era sólo leyenda.

Mozart en Candeleda

La Iglesia Parroquial donde se escuchó a Mozart, según versión del pintor local Juanra

La Iglesia Parroquial donde se escuchó a Mozart, según versión del pintor local Jua.Ra

Aunque su autor no es santo de la devoción de la crítica, probablemente la película que mejor refleja lo que debió de ser la pasión de Cristo es la que filmó  Mel Gibson. Tan fiel fue a lo que significa la palabra pasión/padecimiento, que sus escenas de extrema violencia suscitaron el rechazo del mismísimo Vaticano, al que por lo visto le horrorizaba ver en carne viva que el fundador de su Iglesia hubiera sufrido tanto. Quizás era un contraste demasiado evidente con la vida muelle que hoy tiene que llevar la alta curia.

No eran estos los únicos detalles de respeto de Gibson por el relato evangélico. En la película, que en España no fue doblada y se estrenó con subtítulos, los judíos hablaban arameo, y los soldados romanos latín clásico. El Duende creía que latín era lo que le enseñaba el padre Cayo, un robusto marianista que recitaba los versos de la Eneida con la voz estentórea de un sargento de cuchara. A pesar del su entusiasmo, la pronunciación del bueno del padre Cayo distaba de la correcta. Según le aclaró años después al Duende un catedrático, la c latina no se decía en la antigua Roma como nuestra ch, sino como nuestra q. A tenor de esta regla, el sanctus de la misa no debe sonar gloria in exchelsis Deo, sino gloria in exquelsis Deo.

 Ese detalle lo observaban escrupulosamente los romanos de la película de Gibson y lo ignoramos olímpicamente todos los que cantamos música sacra en coros. Con la sorprendente excepción del Coro Polifónico de Candeleda, que anoche inició las celebraciones de la Semana Santa con un concierto de un nivel que este menda no podía siquiera sospechar.  El mismo pueblo que va de rondalla  y se desgañita en las capeas o gritando al toro de fuego se convierte en un milagro de sensibilidad  cantando con exquisita dicción no sólo seis comprometidos números del Réquiem de Mozart, sino piezas de auténtica orfebrería polifónica. Desde el Ave María  del padre Tomás Luis de Victoria a un motete delicadísimo de Christopher Tye, compositor inglés del siglo XVI que, desde luego, el Duende desconocía.

El prodigio se debe en buena medida a José Antonio Muñoz, un músico de Huete,  provincia de Cuenca,  que ha recalado por la zona. Nadie sabe con qué trabajo y qué dotes de persuasión ha conseguido inocular en la gente del lugar su amor a la música. El Duende confiesa que escuchar a Nines -la carnicera con la que normalmente trata de chuletitas y carrilleras-cantando el Lacrimosa del Réquiem mozartiano en vísperas de la pasión de Cristo, hace más por su devoción que muchos de esos desfiles procesionales que embriagan a multitudes. Todo colabora: mientras sonaba esa música coral, contemplaba el magnífico retablo de cerámica talaverana del siglo XVI que es la joya de la Iglesia Parroquial. Artesanía popular y música sublime cantada por los mismos que uno se encuentra por las calles del pueblo. Esos hilvanes acaban cosiendo muchos desgarros del alma, y ayudan alguna luz en las tinieblas.

 Entretanto, de cumbre en cumbre, Zapatero pasea su orgullo porque España se ha sentado en la codiciada mesa del G-20. Es un punto de vista. Otra medida del progreso es ver que Mozart y compañía se puedan presentar en Candeleda y cosechar tantas ovaciones como Bisbal. Como diría el tío Jacinto, que fue guarda jurado por estos pagos, Santa Coloma parió por un deo, y no me lo creo…

La Noche del Teatro y la de los Salidos

noche-del-teatroTantos años viviendo lejos de España no pasan en balde. Cuando la tía Clota se fue  Estados Unidos aún no se había estrenado Canciones para después de una guerra, aquella tierna y, a la vez, triste película de Basilio Martín Patino. Ahora se acaba de enterar por las noticias que se celebra una exposición dedicada a Miguel de Molina, y ella confiesa humildemente que no sabía quién era este hombre. Tampoco  recordaba haber escuchado antes La bien pagá. A  esta canción y a su artista les dedicaba un buen metraje el filme.

-Ni idea, hijo-le decía a Homper- Ahora todo el que canta o baila es cultura, pero en mi infancia los artistas del folklore lo tenían mucho más difícil. La Argentinita, Carmen Amaya, Vicente Escudero y poco más. Y eso que sus nombres inspiraban más respeto…¿Cómo se puede pretender ser un gran artista llamándose Pitingo, que suena como a chuchería? Porque hay uno que creo que se llama así, ¿no?

Tantos años lejos de España no pasan en balde. Homper ni se molestó en recordar aquella etapa de Dinamita pa los pollos, Un pingüino en mi ascensor y Tarzán y su puta madre ponen piso en Alcobendas.

-Desde aquí hay muchas cosas que no se entienden- continuaba la tía Clota- ¿Cómo les explico a mis amigas Edwina y Thelma  que en Madrid hay tantas noches de los salidos?…

Haciendo honor a su nombre Homper, una vez más, se quedó perplejo. Recordaba la acepción más corriente de este participio sustantivado: persona que tiene fuerte propensión al apetito sexual, lo dice el diccionario. Y se echó a reir.

-¿De qué te ríes? -protestaba tía Clota- Me lo han dicho también mis amigas de Madrid. La Noche de los Museos, la de la Música, la  del Teatro, la de las Iluminaciones de Navidad…El caso es salir a la calle…Y eso sí, será todo por cultura, pero acaban en botellones y en toneladas de basura que hay que recoger al día siguiente…¿Por qué hay tantos salidos?…

-Tía -corrigió Homper- Salido, como dices tú, significa otra cosa. Salen por amor al teatro, o a la música, o a los museos -Y  lo pensó mejor- Aunque es verdad que lo que le priva a la mayoría es echarse a la calle, divertirse,  armar bulla y salirse de madre…Es un incordio para muchos, pero da votos.

-Pues que las autoridades sean consecuentes, y lo avisen claro: mayores abstenerse, y los que vivan en el centro, tapones en los oíos,  que hoy es la Noche del Teatro y habrá otra noche de los salidos…

No lo acaba de entender la anciana tía Clota.Tantos años mirando su España desde la distancia no pasan en balde.

La Velo Solex

¿Se puede volver atrás por el túnel del tiempo en Velo Solex?...

¿Se puede volver atrás por el túnel del tiempo en Velo Solex?...

De vez en cuando aparece una pavesa  del pasado y nos recuerda que el tiempo vuela. Suele ser un flash amable, porque la memoria es selectiva, y borra fácilmente las huellas tristes.  Hace unos días el Duende evocaba cómo a los diecisiete años dio en la mesa de trabajo de compañero Pepe Cruz Novillo con  un juguete ya imposible de encontrar en las jugueterías.  Era el autobús de hojalata de RICO, amarillo y rojo, tan patriótico, tan sencillo, tan bonito. A esas alturas de la vida, se había convertido casi en una antigüedad. Fue verlo y emprender lo que Marcel Proust describía tan minuciosamente después de morder la magdalena famosa. O sea, la búsqueda del tiempo perdido.

El Duende tiró de él con un cordel invisible que arrastraba una ristra de juguetes ya fuera del mercado. Otros amigos suyos miran a otro tipo de juguetes. Manuel Gasset, por ejemplo, pertinaz conservador de todo brillo crepuscular, mima con esmero un precioso Morris Minor de mitad del siglo pasado. Es de color verde, coqueto y proporcionado, fiel representante de una estética donde el utilitarismo todavía convivía las formas clásicas de las berlinas. Se abrían sus puertas y de él podía salir David Niven, Trevor Howard o James Mason, galanes ingleses de la época. Hoy el que sale -y sólo en ocasiones solemnes, como bodas y bautizos- es Manuel. Peina y viste más o menos como aquellos, porque sigue mirándose en los escaparates de Saville Row, pero se ve que es actual porque ahora lleva en su coche joyita un GPS. Renovarse o morir.

Este puente Manuel y Tatala, su encantadora y más que santa esposa, le habían invitado al Duende a  su bonita casa de San Sebastián. Oficialmente el pretexto era disfrutar de unos días que el INM pronosticaba soleados y tranquilos. La realidad es que Manuel quería pasar a Francia y rescatar ese ciclomotor prehistórico cuidadosamente restaurado por un manitas en Bayona. Como el Duende  también tiene el MNI  (Mastes en Nostalgias Inútiles), aceptó de buen grado.

Esta bicicleta con motor que transmite su potencia a la rueda delantera es negra, y  tiene una estética parecida a la de las hormigas voladoras. En realidad se asimila más a aquella motocicleta con la que los héroes del Alcázar de Toledo molían la harina para hacer el pan que a otras míticas, como las  de Easy rider o aquella otra con la que se fugaba Steve Mac Queen en La gran evasión. Pero las motos antiguas, como los juguetes, quedan en el corazón por los recuerdos que traen del pasado. Y el Duende no olvida la envidia que le daba otro amigo de los veranos de la infancia, también llamado Manuel -más bien Manolón- propietario de una Velo Solex en la que iba de Madrid a Arenas de San Pedro. Tardaba cinco horas por la carretera Alcorcón-Plasencia , y viajaba, naturalmente, sin casco, porque no era obligatorio, y no había mayor placer para el motorista que sentir el golpe de aire en la cara y respirar así  la libertad.

Claro que entonces éramos más que jóvenes. Y a ver quién le explica a Manuel Gasset que, a la velocidad de su flamante Velo Solex, es difícil volver atrás por el túnel del tiempo.

Los trajes de Camps, del máximo interés

¿Cómo podemos conciliar el sueño si no sabemos dónde están las facturas de los trajes de Camps?...

¿Cómo podemos conciliar el sueño si no sabemos dónde están las facturas de los trajes de Camps?...

-¿Es que ya no saben priorizar el interés de la noticia?-se preguntaba aquel empresario de los medios de comunicación- ¿Dónde están los profesores de periodismo? ¿Y la agudeza del director?

Presumía tanto de ojo crítico como de elegancia indumentaria. El titular del periódico EL PAÍS que provocaba su reflexión decía así: El PP asume que Camps no tiene facturas y se las exige a la tienda. Debajo, el cuerpo de texto hablaba de sastres, trajes regalados, presuntos sobornos, presuntas mentiras, facturas que no aparecen, un presidente en apuros, sospechas de financiaciones irregulares y contradicciones de un partido cuyo líder no encuentra su rumbo.

Es cierto que  pasaban otras cosas. Paul Krugman recordaba que España no es la ni la Arcadia feliz ni el país de Jauja. En El Salvador las urnas daban el poder a Mauricio Funes, y con él a la antigua guerrilla. Los obispos acudían a los linces para denunciar que sus crías gozarán de más protección que la que la reforma de la legislación sobre el aborto dará al feto humano. Zapatero y Chaves acordaban liquidar la deuda histórica, que para el resto de los españoles es, además, un arcano histórico. Y también se leía en un rinconcito del rotativo que el nuestro es el país de la UE que más empleo destruye. O sea, que noticias había. Aunque la más importante era que no se encontraban unas facturas para justificar 12.00 euros de trajes.

-Verdaderamente intolerable -se decía aquel dandy de los medios- Se habla de trajes  y ni siquiera se cuenta si las telas son franelas, ojos de perdiz, fil a fil, alpacas, espiguillas o rayas diplomáticas. Qué falta de rigor y de criterio. ¿Se le aclara a acaso al lector si los trajes son cruzados? ¿Si llevan chaleco? ¿Si los pantalones son de pinzas y con vuelta?.

Aquel paladín de la ortodoxia no paraba en sus críticas.

-¿Y si Camps se hubiera hecho trajes marrones? -se preguntaba alarmado- ¿Cómo se puede omitir ese detalle?…¡Señores míos, eso hay que decirlo!…

Ya no hay decencia, ni criterio, ni respeto por la noticia, ni deontología profesional. Se habla de sastres, de los presuntos sobornos a un presidente al que dicen que le regalan  trajes y ni siquiera se investiga el color de éstos.

-Y eso sí sería grave-concluyó- ¿Mira que si Camps ha claudicado al marrón, cuando todo el mundo sabe que un hombre elegante jamás puede llevar un terno de ese color?

Lo dicho. Qué falta de olfato periodístico, qué crisis de valores.

A Zapatero le folla el discurso

Zapatero quiere firmar acuerdos para apoyar el turismo con Rusia. Pero palabra que su discurso sonó a otra cosa...

Zapatero quiere firmar acuerdos para apoyar el turismo con Rusia. Pero palabra que su discurso sonó a otra cosa...

La FLIR (Federación de Libertinos  Impenitentes de Rusia) no daba crédito a la traductora simultánea. Pero cuando se convenció de  que Tatiana Goncharova, filóloga y lingüista, quería decir lo que decía, y que sólo había traducido fielmente el palabro del presidente Zapatero, se manifestó alborozada en la Plaza Roja de Moscú, y allí mismo convocó a sus simpatizantes para improvisar un botellón que acabó en bacanal.

En Barajas, los viajeros que esperaban la llamada para embarcar en el vuelo a la capital rusa, se precipitaron a la farmacia del aeropuerto y agotaron la existencia de preservativos.

Mientras tanto, en el remoto pueblecito de Tinmouth, condado de Rutland, estado de Vermont (USA), a la infatigable tía Clota, que seguía las noticias de España por el Canal Internacional se le cayeron las gafas cuando escuchó del siempre impecable verbo del presidente español ante el presidente Netvedev la necesidad de un “acuerdo para follar” con Rusia.

-Con lo pulcro y redicho que es  este chico -le preguntaba al  perplejo Homper- ¿Tanto le han afectado los últimos acontecimientos?

Homper le quitó importancia. ¿Quién no ha caído alguna vez en un lapsus linguae sonrojante?

- De apoyar a follar no hay tanta distancia fonética, tía -le explicaba- Y en cualquier despiste se puede pasar de un verbo a otro. Pero al presidente se ve que ahora le acucian los problemas,  está nerviosillo, y por una vez no ha dicho el discurso perfecto.

-Ya lo entiendo -la tía Clota, siempre tan buena y comprensiva- Vi en el telediario que está la cosa imposible…Más ruina, más paro, los del PNV que complican la vida y hasta esos sindicatos, siempre tan dóciles, que le ahora le enseñan los dientes al gobierno- y se quedó pensativa- Oye, Hom…Donde dijo que quería tacatá…¿no estaría queriendo decir que teme ser tacatado?

A Homper le dejó estupefacto el aventurado y sutil análisis de su anciana tía. Camilo José Cela dejó dicho una vez que no es lo mismo estar durmiendo que estar dormido, como tampoco lo es estar jodiendo que estar jodido. Y para la tía Clota, Zapatero empieza  a sufrir el segundo de los supuestos.

Rafa Nadal, el hijo deseado

nadal1-¿Y por qué no te casaste?-le reprochaba la tía Clota a Homper-Yo lo hice demasiado tarde, pero tú podías haber tenido un hijo como Rafa Nadal.

Homper, para variar, se quedó perplejo por la regañina de su anciana tía. Desde que el jardinero le había instalado un Skype en su ordenador y hablaba cara a cara con él, la tía Clota se había desmelenado. Largaba de todo y por cualquier motivo. Ayer lo que reflejaba su rostro y tremolaba en sus palabras era la emoción por el nuevo triunfo del tenista mallorquín.

-¿Por qué, sobrino, por qué?

Homper no supo qué decirle. En realidad, se había pasado la vida trabajando lo necesario para sobrevivir y observando a su alrededor. De ahí su condición de hombre permanentemente perplejo. Amó a varias mujeres, pero cuando estaba apunto de sellar el idilio surcaba su pensamiento un motivo nuevo y, como la fuga musical, se evadía a nuevos territorios de la imaginación. Nunca se casó. Y, como la tía Clota, tampoco nunca había tenido un hijo.

-Yo no pude-insistía la tía Clota- El pobre tío Oscar aún lo intentó, pero mi cuerpo ya no respondió…Y no me voy a reprimir más, necesito decirle a Rafa Nadal que le quiero como al hijo que no pude tener.

La tía Clota contó que se presentaron en su casita de Tinmouth sus amigas Thelma y Edwina con un pastel de manzana para la merienda y las bolsas de punto. No dieron ni uno ni probaron bocado, porque la final de Melbourne fue sencillamente apasionante. Thelma era de Federer, Clota, como es normal, de Nadal, y Edwina, neutral. Pero al final, cuando vieron el llanto del suizo y escucharon las palabras de consuelo del campeón español -a gentleman, gentleman y medio- las tres se abrazaron emocionadas vitoreando al mallorquín.

-Edwina aún confesaba que le gustaría mantener con él uno de esos idilios imposibles como el de Vivien Leigh en La primavera romana de la señora Stone-precisó Clota-¡Es tan españolamente guapo el puñetero!….Pero Thelma y yo le vemos más como el hijo deseado. Tan bien educado, tan bueno, tan tierno, tan humilde, tan abrazable…

Y a continuación desplegó ante la cámara del Skype un tapiz de petit point que le había empezado a tejer con sus propias manos el día que Rafa Nadal ganó en Wimbledon. La mitad de la izquierda, tejida en el cañamazo siguiendo una fotografía, reproducía el rostro del gran campeón. La de la derecha, la silueta de una casa junto a un rótulo que decía Clota´s House. Tinmouth, Rutland County, Vermont (USA). Y, sirviendo de base y escrita en letra tipo Times, esta leyenda: A RAFA NADAL, HIJO PREDILECTO DE ESTA CASA.

-Te lo mandaré por paquete postal-le suplicó con la voz entrecortada-Y tú se lo harás llegar, ¿verdad? Porque yo no se cómo hacerme con sus señas…

Homper, una vez más, se quedó pasmado. Y se prometió a sí mismo no descansar hasta que Rafa no se enterase de que, para una anciana residente Nueva Inglaterra, como para media España, e incluso para él -que era ya un solterón en grado de tasajo-el joven campeón era el hijo maravilloso que todos deseaban tener.

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