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Cristiano y Cerezo se mosquean

¿Crisis? ¿Cambio climático? ¿Reforma laboral?...Lo que de verdad nos importa es el fútbol

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Reconoce el Duende que lo de que su Atleti le gane al Madrid le parece ya un imposible metafísico. Resignación y mirar a otra parte: tampoco hay quien redima a la especie humana de su cuota de estulticia congénita, y la cosa se acaba soportando.

Si hay una subespecie del hombre que el bloguero odie sin remisión es precisamente la del llamado hincha de fútbol ultra, que suele reunir en sus comportamientos necedad, mala educación, pésimo gusto y a veces (como cuando se burlan a coro de jugadores del equipo contrario muertos) auténtica crueldad. El Duende dejó de ir a los estadios por no sufrirlos.  Pero toda regla tiene su excepción. Borricos son los ultra del Madrid, como todos los de cualquier otro equipo. Pero sin embargo el pasado sábado tiraron de ironía y de sentido del humor y, sorprendentemente, desplegaron una pancarta que tenía su gracia. Su mensaje era: SE BUSCA RIVAL DIGNO PARA DERBY DECENTE.

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Derby es una ciudad inglesa donde se corría una carrera de caballos que debió de ser muy importante. Sin duda por el interés que esa prueba despertaba, de allí extrapolaron los comentaristas deportivos el nombre de Derby, que, por enfatizar, aplicaron a los partidos de fútbol entre los grandes equipos de la misma ciudad. Para los ajenos al fútbol: en el argot futbolero, un Madrid-Atlético es un derby, mientras que un Madrid-Barça es un clásico. Y el drama del Atlético de Madrid es que hace ya doce años que no le gana un solo derby a su rival, el poderoso epulón de la calle Concha Espina. En muchos ellos perdió merecidamente, pues ante los blancos solían borrarse de miedo o por simple desinterés, cosa muy de este giliclub de ciclotimias exasperantes. En el último partido sin embargo presentaron mejor pinta, hasta que los imponderables le dejaron donde solía. Qué manera de perder, que canta Sabina.

El caso es que por unas cosas y otras perdía, como de costumbre. Y en estas que en el fondo donde se alojan los ultras merengones  exhibieron la pancarta de marras. Sin duda, lo mejor que podía esperarse de esta fauna, pero lo  más humillante para  los ultras rojiblancos que carezcan de sentido del humor.

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Lo que sigue se puede contar así. Dos días después se encuentran en un acto Cristiano Ronaldo, delantero del Madrid, y Enrique Cerezo, presidente del Atlético, hombre encantador y educado que se distingue sobre todo por no comprometerse casi nunca diciendo nada notable. Cristiano está dolido porque fue objeto de una tarascada de Perea, un defensa rojiblanco de los que siempre se adjetivan como “bravos”, y no se muerde la lengua.

-Quedan réditos de las patadas que me dieron –le dice al presidente quizás mostrándole el tobillo hinchado.

-Vosotros también pegáis- replicó el siempre sonriente Cerezo- Y a la pancarta sólo le faltó añadir: el árbitro lo ponemos nosotros.

O sea, que se enfadaron.

 

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Un enfado no es noticia. Alfonso Guerra  y Bono se han enfadado estos días con la ministra Chacón. Granados se ha enfadado con Esperanza Aguirre por destituirle. Los autores se han enfadado con Tedy Bautista porque este no había repartido la modesta cantidad de 145 millones de euros  acumulados por la SGAE que probablemente les corresponden. Y en Madrid los comerciantes chinos se enfadan con el Ayuntamiento porque no les da licencia para vender bebidas alcohólicas, un filón ahora que la juventud está más desesperada que  nunca.

La noticia es que este rifirrafe futbolístico, que hoy reproduce MARCA en su edición digital, había  provocado a esta hora la  cantidad de …¡3.166 comentarios!

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El Duende estaba orgulloso comprobando que su post de hace unos días titulado Espejos rotos había recibido nada menos que 18 comentarios, gracias, sobre todo, a la oleada emocional que provocó la muerte de un perro surrealista llamado Bob de C´as Barber. Qué ternura la de aquel colaborador con el que contaba el Duende. Lo mismo hablaba del sol, del mar, de los higos dulsesitos, de la primavera o del sinvivir de los días, destilando en su lenguaje esencias de poeta. Pero se ve que, con ser importante su mensaje y triste la noticia de su muerte, aquí lo que de verdad interesa no es ni la crisis, ni el déficit ni el cambio climático. Y menos aún la poesía.

Fútbol, fútbol, fútbol, panem et futbolenses para el presunto homo sapiens. Lo demás y los demás somos mucho, o creemos serlo. Pero para qué engañarnos, al lado de Cristiano Ronaldo y demás pobrecitos del orbe futbolero,  no somos nadie.

El Duende de verano (8) Una boda en Escocia

Hasta esta iglesia de Pertshire se llegó el bloguero por asistir a la boda de una sobrina muy querida

1. Los hijo de la globalización

Manda uno a sus hijos a estudiar en el extranjero y sigue pretendiendo que se casen con gente de su barrio. No cae en que los ligues de esta generación ya no se llaman Piluca o Josete, como antaño, sino Wolfgang o Silvie, o Lang, o Christopher, o Yannis, o  Kathe, o Solomon, o Brigitte, o Johannes. Son los posibles novios o novias de la globalización, y así pasa lo que pasa. La nieta mayor de este bloguero, es un ejemplo, tiene un apellido griego, un padrino escocés y una madrina alemana. Su padrino es el profesor MacCrorie, con el que anduvo por las Tierras Altas sin entender muy claramente lo que decía en su cerrado inglés scotch.

-¿Sabes que está Sabina en Saint Adrews?-le dijo apenas se encontraron en el aeropuerto de Edimburgo. Saint Andrews es la ciudad en cuya universidad  imparte sus enseñanzas el profesor Mac Crorie, famosa también por ser la cuna del golf.

-Buen músico –le respondió el Duende un tanto sorprendido porque el profesor siguiera a nuestro cantautor y su presencia allí le llamara la atención

- ¿Pero conoces sus canciones?

Daba igual la pregunta.  Rod MacCrorie tampoco le entendía nada, aunque , como él, trataba de disimular lo que a menudo era un diálogo de besugos. Su respuesta siempre era un ¡oh! de sorpresa y una sonrisa. -No tenía ni idea de que Sabina jugara al golf –aclaró entonces el Duende- Es más, en España nadie se lo imaginaría. Como va de ácrata, jamás se podría esperar que viniera a un sitio tan especial como Saint Andrews a practicar el deporte favorito de Esperanza Aguirre, que seguramente será una de sus bestias negras. Rod volvió a sonreir. -¡Oh!, ¿yes?… Ha venido con su novio – farfulló en su peculiar inglés de Glasgow. ¿Con su novio?…El Duende no le daba crédito. Ahora resultaba que, además de ser adicto al golf  Sabina tenía no novia, como siempre se le ha de presumir, sino novio. Eso sí que era el notición del verano: Joaquín Sabina se  había llegado hasta el norte de Escocia  para salir del armario. Y le habían dado las dos, y las tres, y las cuatro y las cinco y las seis, y desnudos al amanecer les sorprendió la luna a él y a un jayán con aspecto de cabo gastador, que era su amor hasta entonces inconfeso. Claro, no podía fugarse con él a Valderrama  o a Pedreña porque ahí le cazaría un paparazzi y echaría por tierra su leyenda canalla de golfo, libertino y mujeriego. Tenía que escapar a Saint Andrews, donde el profesor MacCrorie, acostumbrado a otras referencias como Elton John,  consideraba de lo más normal que una estrella de la música “pop” jugase al golf con su pareja del mismo sexo. Qué poca vergüenza.

Y así de  confundido estaba el Duende cuando un rayo de lucidez iluminó su mente. Y recordó entonces que estamos en un mundo globalizado. Y que que además de un apellido griego y un padrino escocés, su nieta Marina tiene una madrina alemana, casualmente llamada Sabine, que en boca del profesor MacCrorie tanto podía ser la guapa moza tedesca de la que su hija se hizo amiga cuando ambas coincidieron en la London School of Economics, donde también estudió su actual marido, como nuestro egregio cantautor de cuya virilidad resulta casi ofensivo dudar.

Jesús, qué alivio. No es que esté uno contra la internacionalización de la familia ni mucho menos contra los mestizajes. Es que nos educaron así de paletos y pequeñoburgueses. Y por tradición conservadora, piensa uno que lo suyo es que sus hijos se acaben emparejando o nombrando padrinos y madrinas entre gente cercana. Y si no, entre  los Martínez o los Echeveste, que eran de su barrio, de su colegio o feligreses de su misma parroquia. Más vale mal conocido que bueno por conocer. ¿O no?

2. Lo que duran las bodas de ahora

Las primeras bodas a las que asistió el Duende, entre la ceremonia y la fiesta,  duraban tres o cuatro horas.  Ahora pone uno el contador cuando empieza a acicalarse en casa y lo detiene cuando se quita el traje para meterse en la cama y no han pasado menos de diez. Desplazamiento al lugar del casorio, ceremonia, traslado al lugar de celebración, primeras copas, aperitivo. Generalmente larguísimo.

Aquí el Duende ya daría por terminada la boda, al fin y al cabo no se casaban los hijos del jede del estado, ni de una familia real, ni tan siquiera los archiduques de Pomerania, y tampoco hay que epatar a nadie. Pero no, ahora la categoría de las bodas parece medirse en horas, y para qué aliviar cuando podemos alargar la cosa para que la gente se de cuenta de que aquí no se escatima nada. Así que después de dos horas de pie, sentamos a los invitados, y les ofrecemos una cena, no menos de dos horas. Y luego discursos, muchos discursos. En las bodas de antes hablaba mayormente  San Pablo a través de su famosa Epístola a los Corintios. Y, como mucho, el cura. Ahora hablan los corintios, el cura, el concejal por lo civil, el padre, el padrino, los amigos de ella, los amigos del novio, las amigas de la novia , los del equipo rugby de él, y unos Pitufos vestidos de principitos y princesitas que son los sobrinos de ella. Afortunadamente no en todas las bodas aparece la Tuna para darle más realce a la celebración.

Y Homper, el Hombre Perplejo,  ha enunciado así esta otra paradoja de nuestro tiempo: cuanto más  se alargan las bodas, porque mucha gente vive de ellas, más se abrevian los matrimonios, porque los cónyuges aguantan mucho menos. A ver quién ata esa mosca por el rabo.

3. La boda de Natalie y Johannes

Cuando la boda a la que uno tiene que asistir es en Escocia, es verdad que al invitado le toma mucho más tiempo que las ocho o diez horas de una boda convencional. Pero no hay mal que por bien no venga. Para un señor de edad, como empieza a ser el bloguero, una boda normal puede ser magnus cognazus. Pero una boda en Escocia es la oportunidad ideal para montarse este agradable viaje sobre el que ha girado su verano. El día de la boda de Natalie, inglesa hija de madre española, con Johannes, novio alemán, fue además un día limpio, fresco y, sobre todo, soleado, primer detalle de lujo en esas húmedas latitudes. La iglesia, el monasterio de St Mary´s de Kinnoull era un monumento. Los novios llegaron en carruaje. La novia, y buena parte de las invitadas, estaban muy guapas. Había varios invitados escoceses luciendo su kilt. Y casi todos los invitados ingleses vestían chaqué, como es costumbre allí. A partir de Cuatro bodas y un funeral todos sabemos, además, que lo verdaderamente chic es conciliar la severidad de este atuendo, siempre negro en España y gris en el Reino Unido, con una corbata o un chaleco de colores chillones. Había cuatro pequeñas maiden bride (¿se dice así?) que llevaban la cola a la novia. Suele ser muy cursi, pero en este caso no se puede criticar, porque tres de ellas eran nietas del bloguero.

En la iglesia al Duende no le sorprendió que aparecieran sobre los bancos de los invitados los textos de las lecturas y las letras de los himnos y salmos que incluía la ceremonia. Le sorprendió que todos, británicos y alemanes, los cantaban vehementemente, sin esa vergüenza con que los españoles, aún los más creyentes, arrastran la voz con la boca chica en las celebraciones religiosas. Luego hubo cocktail en la casa de la novia. Sobre el césped había una carpa, bajo la que un grupo de jazz tocaba  jazz y música de Cole Porter. Los niños y las maien bride correteaban por la hierba, daban volteretas y jugaban al croket mientras los invitados departían entre sí en inglés, en alemán o en español. Mucha gasa en los sombreros y los tocados de las señoras y las chicas jóvenes, algunas de ellas francamente atractivas y sabiamente escotadas. Antes de la cena, en otra carpa, pasaron unas bandejas de jamón ibérico y de Rioja Contino.

Al Duende le sentaron luego entre una dama británica y otra alemana. Ambas le sacaban una cuarta de estatura, pero sentados los tres se notaba menos. Consiguió conversar con ellas a ratos en francés a ratos en inglés, y de vez en cuando hasta se tiraba el pegote de chapurrear palabros en alemán. La  dama alemana también canta en un coro, y eso une mucho. A los postres, discursos, muchos discursos: en alemán y en inglés. Primer baile de los esposos sin guardar el protocolo del vals ni nada que pueda recordar la ineptitud de los jóvenes de ahora para el baile agarrado. Tres o cuatro piezas nostálgicas para complacer a los más añejos y luego, como en todos las bodas, atronadores decibelios discotequeros , marcha y barra libre hasta el alba.

El exceso se ha universalizado, aunque el Duende, que ya se lo conoce, se retirase en cuanto el personal empezó a desmelenarse. Lo que se apuntaba antes, que no hay mal que por bien no venga. Bodas así pueden parecer largas, fatigosas y hasta un poco caras. Pero si tienes en cuenta que te sirven para viajar, hacer turismo y aprender idiomas, hay que reconocer que la de Natalie y Johannes fue una suerte. Pues que vivan los novios, ea.

Viva Franco

Los hijos de los parados de toda España agradecen que venga quien sea a dar un puesto de trabajo a sus padres...

Hola, soy Juanita, y mi papá es un  parado. Casi todos los días está triste, porque dice que el mundo es injusto con él. No tiene trabajo, le pagan poco por ser parado, y en casa apenas tenemos para comer. Mamá también está de los nervios.

Esteban es un compañero de Papá, y también está parado. Casi todos los días viene a casa, y hablan un poco de política y esas cosas, y a veces toman un tinto de verano. Normalmente están enfadados. Con el gobierno, porque dicen que no tiene huevos, con la oposición, porque dicen que van contra los obreros, con Angela Merkel, por lo de los pepinos, y sobe todo contra los empresarios, que sólo quieren ganar dinero. También están mosqueados con algunos periodistas y con Esperanza Aguirre. Yo no se quién es esa, pero por lo que cuentan debe de ser una mezcla entre Cruela de Vile y  la madrastra de Blancanieves.

Pero hoy Esteban estaba más contento. Traía un periódico, y se lo ha enseñado a mi padre, y el periódico decía que Zapatero quiere sacar a Franco del Valle de los Caídos. Yo no se quién es Franco, no tengo ni idea. Se que antes tenía calles y estatuas, como los Reyes Católicos y todos esos antiguos, pero no se quién es. Tampoco se muy bien qué es ese Valle, aunque mi amiga Pepi dice que es un sitio donde van muchos turistas y hacen fotos.

Pero sin embargo, ya digo, Esteban estaba encantado, y Papá pues qué se yo, se encogió de hombros al saber la noticia, dijo algo así como bueno, vale, ya veremos, y le sirvió a Esteban un vasito de tinto de verano. Yo la verdad es que podría no saber qué pasa, pero como soy una niña muy lista creo que sí se lo que pasa.

A ver, si Zapatero, que es el que manda en España, está sufriendo porque en España estamos muy pobres y hay muchos parados como Papá, y cree que hay que sacar a Franco del Valle de los Caídos, es porque este señor que no se quién es no pinta nada allí, y quieren que vuelva  porque va a acabar con la miseria. Fíjate, Esteban también estaba contento porque,  según el periódico,FORD, que es una empresa de coches, va a invertir muchos millones y va a crear puestos de trabajo como el que necesita Papá. O sea, que Franco, que no se quien es, a lo mejor es un empresario rico y bueno que viene a arreglar esto, el salvador de España. Algo así, seguro, porque además dice Esteban que van a cambiarlo hasta en las enciclopedias, para que las enciclopedias cuenten de él la verdad. Y la verdad es que debe de ser buenísimo, porque si gracias a él Papá deja el paro y vuelve a trabajar, buenísimo tiene que ser.

¿Cómo no se le habrá ocurrido antes al presidente el sacarlo de ese valle?…Pues eso, hoy voy a dar un beso a  Papá porque ya no va a ser más parado, y también le voy a dar las gracias a Zapataro. Y luego voy a pintar con un rotulador ¡Viva Franco!  en mi camiseta de Hello Kitty, me la voy a poner y me iré tan contenta al cole.

Pelos en el Tajo y respuestas en el viento

El Tajo a su paso por Toledo, guardando las apariencias a pesar de todo...

El informe de la Policía Científica que, gracias a sus contactos y de forma no oficial, recibió Juan Ignacio era sin embargo tan concluyente como demoledor para sus expectativas.

-Me lo temía –dijo mirando al trasluz el contenido apenas visible de una diminuta cápsula de vidrio- El ADN dice que este pelo rubio era  de Esperanza Aguirre.

La experiencia vivida en el Maratón de Nueva York de 1990 fue para él  reveladora. Su recuerdo estuvo presente cuando Juan Ignacio aceptó el nombramiento de Consejero de Medio Ambiente de su comunidad autónoma. La vida de ésta dependía del agua, pero en su comunidad no llovía casi nunca, y el agua debía llegar del trasvase del Tajo, un río que, según estudió de chico, nacía en los montes de Albarracín. Ahora sabía que, aunque ese dato, tan bucólico, fuera cierto, en realidad el gran río moría poco después, al atravesar la Comunidad de Madrid. A partir de la desembocadura del Manzanares y del Jarama, el ochenta por ciento de su caudal era el gigantesco vertido que producen los madrileños. Algo que, ni funcionando perfectamente todas las depuradoras de la tecnología más avanzada, podrá nunca limpiarse en su totalidad.

Para calcular el riesgo que era aceptar su nombramiento, Juan Ignacio había visualizado la magnitud del caudal de mierda que habría que recibir como el maná del desierto y, por añadidura, como un gran éxito de gestión. Y se remitió a su glorioso maratón de Nueva York, el último que corrió antes de darse cuenta de que ya no estaba para esos trotes, sino para hacer política. Recordaba cómo tres horas antes de la salida, les concentraron a los veinticinco mil y pico participantes en una especie de campamento establecido en Staten Island, al sur de Manhattan. La organización estaba obsesionada con la hidratación de los corredores, y había previsto cantidad de puestos de suministro de agua, café y zumos. Tres horas de espera dan para mucha conversación, muchos cafés, muchos zumos. Y mucho pis.

Para las corredoras, pongamos que doce mil quinientas, había en el recinto una serie de cabinas individuales donde se aliviaban después de guardar una larga cola. Para los corredores, pongamos que otros doce mil quinientos, con más facilidad operativa y sin duda menos pudorosos, se había instalado en la zona más retirada, a cielo abierto, una especie de canalillo de zinc de unos treinta centímetros de ancho por donde fluía constantemente hacia el mar un regato amarillo y cálido. Juan Ignacio, que había estudiado Ciencias Económicas, imaginó la siguiente extrapolación de datos.

-Si lo que estos ojos están viendo es el flujo de pis de doce mil quinientos maratonianos en tres horas…¿cómo será el río que mana diariamente de los riñones de seis millones de madrileños, más dos o tres más de las comunidades que son atravesadas por el Tajo, antes de llegar a mi Murcia natal?…

Aún así, y seguro como estaba de que los avances tecnológicos lo solucionan todo, aceptó el cargo. Pero ahora había recibido el último informe del etado del río y se arrepentía de ello. Con la cabeza hundida entre las manos y los codos hincados ante un mapa que reproducía la cuenca del Tajo imaginaba, como si fuera la etiqueta de un producto, la descripción de los componentes del agua que habría de regar su comunidad, y por la que, evidentemente, había que seguir luchando a brazo partido. Esta agua contiene H2o, pero también orines, defecaciones, detritus animales de orígenes diversos, mercurio, plomo, escorrentías procedentes de lavados nucleares, fertilizantes, herbicidas, pesticidas, compuestos químicos imposibles de analizar, vertidos diversos y una cantidad inimaginable de pelos que a veces  se escapan de las depuradoras.

Se echó a llorar.

-Pues tiene usted suerte- le consoló su secretaria mientras le retiraba el expediente de reclamación del trasvase, para que no lo mojaran las lágrimas- El pelo que yo encontré  en una tomatera de mi huerto era mucho más sospechoso. Rizadito y tal, ya sabe, como para pensar lo peor…Lo colé en su envío a la Policía Científica y mire, me han tranquilizado. No procede de cualquier sitio, sino de la cabeza de Ruiz Gallardón...

-Bueno- resopló Juan Ignacio más calmado- Al fin y al cabo son pelos amigos…

Entretanto, muy lejos, en las costas de Luisiana la explosión de una plataforma petrolífera había derramado ya más crudo que el que hubiera cabido en dos buques del tamaño del nefasto Exon-Valdez. Y eso -pensaba Juan Ignacio,  consuelo de  tontos-  ocurría  en el país más poderoso del planeta. Menos mal que Zapatero, en frase inolvidable, dijo que  la tierra sólo es del viento. Y que éste Joan Báez mantenía que éste tiene respuestas para todo.

Una batallita “de espaldas al pueblo”

Silencio Banqueros

¡Ah!...Si estos políticos polemizaran menos y curraran más...

Mientras Mariano Rajoy –ya era hora- recuerda que santo Job no hubo más que uno y que el tres de noviembre dará un puñetazo en la mesa del PP, en el Bloque Los Arándanos donde vive Doña María se sigue viviendo la España real. O sea, problemas, sueños y aspiraciones.

-Ya te puedes imaginar-le dice doña María al Duende. No dormimos pensando quién será el próximo presidente de Caja Madrid.

Según esta buena mujer, Marisa tiene dos hijos en paro y a su marido Sabas, bombero, con depresión. No falla con la manguera, pero el hombre padece una disfunción eréctil, y falla con la manguera. No obstante, el tema de conversación en su familia no es el paro, ni la depresión. Como todo el mundo puede entender, lo que les trastorna es no saber cómo acabará la trifulca pepera.

-Marisa y Sabas son de Espe, y quieren que vaya de presidente ese González que va siempre con ella y peina tupé.

Adela por su parte está desesperada: la silla de ruedas de su madre, que vive con ella y con su marido Marcial, no cabe en el ascensor del bloque. Además Adela espera una operación de sus cálculos biliares -tiene turno para dentro de siete meses- y no duerme pensando que su niña Lolinchi se ha hecho maestra y va a dar clases sin chichonera y sin seguro de vida. A pesar de todo, como es lógico en cualquier familia de bien nacidos, no piensa ni en la Ley de Dependencia ni en la reforma de la sanidad o de la educación.

-Están de los nervios pensando que el presidente de Caja Madrid debe ser Rato. Es más, casi todos los días van un brujo y le encargan que haga vudú a los otros candidatos.

Por último, Jocelyn y Bernabé, acechados por las deudas,  han cerrado su peluquería de perros . Tienen dos hijos en paro, una niña medio enganchada con la droga y un cuñado desahuciado de su casa por falta de pago. Pero, naturalmente, no tienen oídos más que para la batallita que paraliza a la oposición de este país.

-Ya ves tú…-dice doña María- Van a manifestarse este fin de semana por las calles con pancartas que dicen GUINDOS PRESIDENTE DE CAJA MADRID o PIZARRO FOR PRESIDENT…¡Lo primero es lo primero!

Exacto, es cuestión de prioridades. Habiendo tantos problemas y carencias, este fuego cruzado que está desangrando al partido de la alternativa es una de esas cosas que según doña María  se hacen de espaldas al pueblo. El llorado Fernando Lázaro Carreter criticaba esta expresión, pues según el docto académica debería decirse a espaldas del pueblo. De espaldas al, o a espaldas de, lo verdaderamente grotesco es que los políticos del PP suman más mierda a la mierda de las semanas pasadas. Y,  de frente o de perfil,  lo que parecen hacer es una peseta, un corte de mangas o una butifarra a los vecinos de doña María y al resto de los ciudadanos que esperaban cambiar este gobierno por otro que  no lo hiciera tan mal.

-A mí el presidente de Caja Madrid me la refanfinfla –se ha sincerado Teófilo, que es el presidente de la Comunidad de Vecinos de Los Arándanos, el enésimo parado del reino- Yo sólo quiero que alguien me de un trabajo.

Tranquilidad y esperanza ( sin retintín). Sea cual sea el elegido, seguro que lo primero que hará cuando se siente en el sillón  presidencial de Caja Madrid es pensar en  nosotros,  levantarse de su trono de oro y venir a rescatarnos de esta odiosa crisis.

El circo del PP y otros desvaríos

mariano, Espe, Gallardón...¡Más difícil todavía!...¡Hale hooop!No es tan primaria como la mayoría, que advertimos día a día en desastre de la oposición al gobierno de España. Pero incluso desde Estados Unidos, la tía Clota también percibe que el PP es un circo.

-Pero no es porque le crezcan los enanos, como dicen casi todos los cronistas-precisa- Sino porque  aspira constantemente al ¡más difícil todavía! ¡Anda que armar la que arman por disputarse el presidente de un banco después de haberse comido el marrón del Gürtel ese!…

Y evoca Trapecio, una película de circo, un producto típico made in Hollywood que impactó mucho en su juventud. En la escena cumbre, un hercúleo Burt Lancaster en su apogeo de icono viril, recibe a una espléndida Gina Lollobrígida que vuela a sus manos tras el triple salto mortal. Bocabajo y todo, y desafiando a la ley de la gravedad, el héroe trapecista sube a pulso a la heroína y la besa en los labios.

-¿Sobrino, no te imaginas el número?…-le cuenta a Homper entre risas- En un trampolín, Rajoy y Gallardón, los dos con taparrabos de lamé. En el opuesto, en plan Pinito del Oro, Esperanza luciendo tipo con su malla tan sexy rebosante de lentejuelas. Primero salta Rajoy al trapecio, y se cuelga bocabajo. Luego salta Gallardón y se prende de él. Y finalmente, Espe. Todos los del PP llenan el circo haciendo el oficio de niños….¡Que se besen, que se besen!…Y entonces Gallardón y la Espe repiten el numerito de Burt Lancasyter y la Lollo, suena el cha-ta-tachán  y los niños estallan en aplausos…

Tía y sobrino  se ven riendo a través de la cámara de su ordenador.

-Lo del PP, tía, es un numerito que traspasa el Atlántico- subraya Homper.

Y piensa que la imagen que describe su tía podría ser un sueño pintoresco si no estuviera tan cerca de la realidad.

Sin embargo los sueños se nutren de materiales imprevisibles que se mezclan a lo loco. Lo decía Freud: pueden aparecer en un sueño una vieja amistad, un antiguo amor, un escenario de cuento, una noticia de ayer, una frustración permamente, el deseo de ligar con la pastelera, un famoso como Cayetano Ordóñez, el practicante con el que te cruzaste en la escalera antes de entrar en casa y hasta el estímulo físico que te produce.una sábana de seda. Los sueños son una ensaladilla rusa, o un castillo de fuegos artificiales que el pirotécnico no ha sabido ordenar.

-Por cierto, tía-comenta Homper cambiando el registro a serio-¿Sabes qué soñé esta noche?…Veía una masa informe, un montón de materia viva, horrorosa, que se agitaba nerviosa…Y en éstas que de esa masa gelatinosa asoma una pata de batracio, y luego una cabeza de reptil con ojos saltones…Y me doy cuenta de que es un montón de sapos copulando…

-¡Qué perversión, sobrino!….

-Que no, tía, que Morfeo es un guasón y un caprichoso…Fíjate que anoche vi una película de Nicole Kidman, que me encanta…Y podría haber soñado con ella…Pero también ayer supe que muchos sapos de la Comunidad de Madrid mueren atropellados porque el bordillo de un carril-bici les impide juntarse con sus hembras para copular…¡Los pobres sapos muriendo por amor!…

Otro cuento, otro sueño. Homper espera que el de esta noche sea más agradable. Ya venden en la pastelería buñuelos de santo, que, en su versión clásica, rellenos de crema pastelera, le trastornan. Y, sin dejar de desear mejor suerte al circo del PP y a los mártires batracios, aspira a una bacanal con la pastelera, tan seductora. Ella y él solos, a media luz los dos, música de Astor Piazzola al fondo y  tan sólo separados por una tentadora bandeja de buñuelos de santo que media entre sus labios…

La pu.. verdad

¿Quién le pone el cascabel a ese gato tan escurridizo que es la prostitución?...

¿Quién le pone el cascabel a ese gato tan escurridizo que es la prostitución?...

Antes, Esperanza Aguirre había roto el fuego diciendo que hay que quitarse la máscara de la hipocresía y regular la prostitución. Pero hoy Homper se ha quedado estupefacto leyendo que el vicepresidente Rubalcaba se ha atrevido a decir que casi habría que prohibirla..

-¿Te imaginas, tía? El mismo que en algún momento de su vida puede que  haya gritado eso de prohibido prohibir,  ahora habla como si fuera…

-Un hombre de orden-interrumpe la tía Clota- Dilo, no te muerdas la lengua, sobrino: un hombre de orden, que al fin y al cabo es lo que se espera de un ministro del Interior. Claro, que después de aquellas fotos del mercado de la Boquería no me extraña. Toda la vida hubo prostitución, pero no es agradable que en esta sociedad tan bonita que creemos vivir nos muestren tan crudamente el trabajo de las pilinguis

A Homper también le sorprende el pudoroso eufemismo de la tía Clota, que disfraza de pilinguis lo que ahora casi todo el mundo dice putas. Aprendió el vocablo en una obra de teatro de Alfonso Paso, y le hizo gracia. Aunque ahora la gente no se anda con rodeos, y tenga la puta en la boca tal que si el viejo oficio  fuera tan digno de pronunciar como el de maestra nacional.

-La verdad es que Rubalcaba puede tener razón.

-Puede –farfulla la tía Clota- Pero si le das a la mujer libertad para abortar…¿cómo vas a prohibir que use su cuerpo para ganarse la vida, aunque sea tan malamente? Además, una pilingui acaba con una erección, pero no con un fetito…La verdad, Hom…¡Qué difícil debe de ser poner leyes a todo esto!…

La verdad es que Homper tampoco lo tiene nada claro. La verdad es que es una ignominia la prostitución. Tan verdad como que habrá hombres que no habrán hecho más amor que el que pagaron de su bolsillo. También es verdad que aunque la inmensa mayoría de las profesionales lo son por necesidad, y a menudo esclavizadas por el proxeneta de turno, habrá putas de lujo encantadas con su oficio. La verdad es que las fotos de la Boquería eran un asco. Aunque fueran para denunciar lo asqueroso que es la prostitución callejera.

-La verdad es que lo que da más asco es que los que denuncian lo asqueroso del oficio se forren luego con los anuncios de las putas.

-¿De las pilinguis, quieres decir?- subraya con malicia la tía Clota- habría que prohibirlos.

La verdad es que la liarían. Y los periódicos volverían a denunciar a un gobierno que lo quiere regular todo, ahoga las fuentes de financiación de la prensa y machaca la libertad de expresión…

-Sobre todo –matiza la tía Clota- si no hace lo que manda el editorial de turno y les niegan una TDT de pago, ¿no?…

La verdad es que no existe la verdad. Lo diga Juan de Mairena, Agamenón, el porquero, EL PAÍS o la muy cáustica y resabiada tía Clota.

Sonrisas y lágrimas en la hojarasca

Noticias que van cayendo y se acumulan como la hojarasca...

Noticias que van cayendo y se acumulan como la hojarasca...

Se equivocó Homper, se equivocaba. Como todos los años. Cree uno que el otoño es un nudista implacable y precipitado, que entra con su guadaña de frío y viento y los árboles inician puntualmente su strip tease foliar. Flaca memoria: todo lleva su tiempo. Aparecerá el invierno y muchas hojas, amarillas, doradas, rojizas o incluso algunas verdes, aún permanecerán en sus ramas. La naturaleza no es un reloj suizo. Y el paisaje, nunca mejor dicho, va a su aire.

Pero aunque la vegetación sea más o menos perezosa, paseas por cualquier parque y pisas una alfombra de hojarasca. Como eso tan abstracto que llamamos actualidad, donde una noticia es tapada por otra que cae un minuto después. La hojarasca informativa: ¿quién es capaz de separar lo que es sustancia y lo que es relleno? La pregunta del millón es qué quedará de lo que hoy plasman las hojas de los periódicos en la historia de de este primer decenio del siglo veintiuno. Los calcetines de Esperanza, las acusaciones de Pepín Blanco, los movimientos de Lukoil, los vuelos de la CIA, la ruina de los concesionarios de coches, los datos del paro, que según el ministro Corbacho podemos preveer que no van a ser buenos…(Prever, proveer…¿No hay en la camarilla de un ministro nadie que se atreva a corregirle?).

Dejando a un lado el error de pronóstico en el tempo de la caída de la hoja, la perplejidad del día tenía para Homper una cara feliz. Venía éste de visitar la Casa de las Flores en Candelada, donde su amigo Paco Gil -un Merlín encantador en una tierra poco dada a la fantasía- ha creado un pequeño museo de juguetes y objetos curiosos y el Duende va exponer Una infancia de hojalata. Por un par de horas Homper fue niño feliz y radiante. Como sin duda lo serán los que, cuando abra sus puertas, entren en esa especie de casa de Hansel y Gretel que algún munícipe pedante llamará ludoteca. Ahí, junto a la arqueología de los arcaicos juguetes de hojalata se han concentrado una serie de sorpresas que hacen de la visita un rato delicioso. Eso sí, no hay ni una consola ni un videojuego. Hay que ser un niño muy niño para disfrutarlo.

Lamentablemente, esa misma noche, en Lloret de Mar, otro niño de seis años moría asfixiado por el humo mientras dormía solo en casa. Sus padres habían salido a divertirse confiados en que ya era bastante mayor, y nada malo le pasaría. Pero saltó un cortocircuito, prendió la ropa de un armario y…

La pena de ese suceso que espesaba la hojarasca de noticias fue la pesadilla de la noche. Soñó Homper que llevaba de la mano al niño olvidado a descubrir el tesoro de la Casa de las Flores. Al ver tantos juguetes juntos, el chico sonreía ilusionado.

.-Es lo más bonito que he visto en mi vida-decía el niño-Pero hubiera preferido verlo con mis padres… ¿Por qué me dejaron solo en casa?

Superespe

esperanza
Paco Umbral, como buen genio o, como poco, ingenio, era bastante vitriólico con lo que él llamaba la derechona. Sin embargo siempre trató con admiración no exenta de cariño a Esperanza Aguirre. Quizás porque aunque la presidenta de la Comunidad de Madrid es de las que jamás oculta su pedigrí conservador -ella prefiere subrayar que es, ante todo, liberal- resulta poco rentable ser su enemigo.

Esperanza es una señorita con alma de luchadora, una currante infatigable y una populista con encanto. Es condesa consorte y juega al golf muy bien, sin ocultar esos detalles que otros preferirían mantener ocultos en su biografía. Y eso cala en el personal. A bastantes vecinos de los bloques de Los Arándanos que hay repartidos por España, la Espe les parece más del pueblo que mucho doctrinarios progresistas   Quizás porque en estos tiempos de camaleonismo, sensibilidades poliédricas e híbridos ideológicos, ella olvida el lenguaje políticamente correcto y se produce con la misma espontaneidad que la verdulera del mercado. Sabe lo que sabe y nunca se ha afanado por aparentar más ni engañar a nadie.

-Dime, querido espejito-dialoga a veces desde su coqueta- ¿Quién es más presidenciable?…¿Esperancita o el …… de Gallardón?

Y el espejito, que es muy cauto con los pareados comprometidos, despacha la consulta como buenamente puede.

-Tú eres la más querida, sin duda. Pero ya lo dirá el partido, hija…Que bastante suerte vas teniendo hasta ahora…

A Esperanza le pudo matar un helicóptero díscolo, y ayer quisieron cebarse en ella unos de esos descarriados que no creen en la Alianza de Civilizaciones. Sin embargo la fortuna le hizo un nuevo guiño, y volvió a salir ilesa. Lo suyo no es la baraka que según los moros protegía a Franco, pero sí un blindaje especial que el destino presta a quien se lo trabaja. Esperanza Aguirre es de esos políticos que, aún pudiendo vivir estupendamente, se desvive por algo en lo que cree, y que le quita el tiempo para otros empeños placenteros

Bien se merece Superespe ese plus de suerte que la acompaña. Aunque Umbral tenga que seguir esperando para piropearla en directo, este duende, entre otros muchos, respira aliviado y contento.

Setién que pensar lo que dicen

 Ay, qué inoportunidad. Vive uno la madurez, intentando hacer caso a ese eminente pensador que es Luis Aragonés, que insiste en no confundir churras con merinas. Desea no meterse en jardines, no subirse al púlpito y dogmatizar, no perderse en polémicas que atizan viejas hogueras de intolerancia o, simplemente, de prejuicios irracionales.  Cumpliendo, eso sí,  con el deber de mantener el criterio, pero apuntando con la veleta a donde no suelen fijarse los grandes de la comunicación, que van poniendo los temas sobre el tapete y, como el tapete es verde, allá vamos a pastarlo como dóciles borreguitos. Hablando de las pequeñas cosas en las que no reparan ni Ansón, ni Cebrián, ni  Luis del Olmo, ni Gabilondo, ni Herrera, ni Enric Sopena, ni Jiménez Losantos. Y como para muestra bastan unos botones, velay la retahíla de las últimas chorradicas que desfilaron por el blog: la silueta de la Vespa, el drama de los calzoncillos absurdos, las interpretaciones del viejo higrómetro del fraile, la luz de los candiles, el simbolismo de los cochecitos de hojalata, los huevos duros de los hermanos Marx y la risoterapia. Aquí les querría ver a los santones de nuestro periodismo.

 Ay qué inoportunidad, que ya estaba en otros negociados, y de repente viene un chispazo de la actualidad y le retrotrae al Duende a su pasado de creativo publicitario, cuando tenía que parecer ingeniosillo a toda costa, y escribía titulares de anuncios que a nadie le importaban un pito, pero que creía que eran tan importantes como los pensamientos de Descartes  o de Ortega. Era  un simple jornalero de la pu, pero, como en esa profesión se ataban entonces los perros con longanizas, hacías un spot y te creías Fellini,  Almodóvar o Tarantino, o sea, el ombligo del mundo, como casi todos los cineastas. Y jugabas con la sinécdoque, o con el retruécano o con la aliteración  o con cualquier otra broma de lenguaje y decías: mecáchis, qué creativo soy.

Ay qué pena, caer en la vulgaridad, pero me lo ponen a huevo. Como a ZP, al que de vez en cuando la diosa fortuna le sonríe para que se deje de hablar de sus propias meteduras de pata y pongamos la lupa en las de los demás. Confiesa que ha mentido y al día siguiente entre Gallardón, Aguirre y  Rajoy la opinión pública pasa página. Dice digo a ANV y Batasuna donde antes decía Diego y corren en su socorro los señores prelados  a echarle el salvavidas.

Tienen todos los derechos, y, naturalmente, el de la libertad de expresión. Pero, predicando en nombre del Evangelio, es fácil encontrar en éste argumentos que hubieran aconsejado una mayor prudencia en sus documentos.

Por ejemplo, aquello de al César lo que es del César, y a Dios o que de Dios.

Por ejemplo, no hagas a los demás lo que no quisieras que te hicieran a ti.

Por ejemplo, no busques la paja en el ojo ajeno si no ves la viga en el propio.

Así que por eso, y recordando a ciertos obispos especialmente indulgentes con el terrorismo etarra, aunque el Duende detesta que este blog sea un frontón ideológico y ya se le ha pasado la edad de las ocurrencias, no puede evitar el juego de palabras.
Setién que dar cuenta de que de vez en cuando hacen pis fuera del tiesto. Y Setién que pensar mejor lo que dicen. Porque, aunque vista de morado, hasta un obispo puede parecer un sepulcro blanqueado.


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