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Los huevos de Christian Hernández

Hay muchas clases de valor. Y el torero mejicano Christian Hernández ha demostrado que también lo tiene a su manera...

Qué se hace cuando uno se muere de vergüenza. Qué reacción cabe cuando uno abre su verdadero almario (no armario, conste) y se revela tal cual es, a pesar de que el mundo alrededor exija justo lo contrario. Cómo se puede recuperar la autoestima cuando ocurre algo que justifica ampliamente aquella oprobiosa acusación que tanto temían los escolares de antaño. Cuando eras blandito, cuando no jugabas al pelotón –como decían los curas- o a policías y ladrones, porque no te gustaban los rifirrafes ni los recreos violentos.  O porque no resoplabas cuando el amiguete despabilado hablaba con los ojos como platos de las tetas de Sofía Loren en Madame san Gêne. Por cierto, vaya tetas.

-Nenaza, que eres un nenaza –tenía que aguantar

Y aún peor.

-Cobarde, gallina, capitán de las sardinas.

Cosas que se dicen sin demasiada cabeza. ¿Hay algún estudio científico sobe la pusilanimidad de esta clase de peces?

Pero al torero, como al soldado, el valor se le supone. Y nadie imagina que si fracasa, que si escurre el bulto y protagoniza una espantá que deja en nada las de Juan Belmonte se atreva a la sinceridad. Y más en este tiempo de buenismo generalizado hacia la condición humana. Nuestro amigo Homper –el Hombre Perplejo- se lo había comentado a su anciana y sabia tía Clota. Vio la noticia, abrió el ordenador, puso en marcha el Skype para saber de ella y comentar las noticias de actualidad.

-¿Lo has visto, tía? ¿Han pasado por vuestra tele lo del torero mejicano?

-Ni idea, hijo-respondió la tía-Aquí la pesadilla permanente es el vertido de crudo en el Golfo de Méjico.

Homper le contó a su tía, nacida en un pueblo de Granada, pero nacionalizada ahora en Estados Unidos y avecindada en en el estado de Vermont, la secuencia completa. El torero mejicano Christian Hernández en la plaza. Faena de muleta. Inicia el trasteo, no fija al toro y en éstas que tira la franela, sale de naja, salta la barrera y desde el callejón anuncia que tararí que te vi, que verdes las han segado, y que mate al toro su puñetera madre. Sólo volverá al albero para pedir perdón al respetable y cortarse precipitadamente la coleta.

-Y pásmate tía. Después reconoció ante los micrófonos que él no estaba hecho para el toreo.

-¿Así lo dijo?

-Bueno, ejem –carraspeó Homper- Añadió que para enfrentarse al toro se precisa un par de huevos, y que a él le habían faltado.

Un minuto de silencio.

-Pues qué valor el suyo –concluyó la anciana- Qué valor que en una época donde todo el mundo desplaza su culpa hacia otro lado sea tan decente como para reconocer la verdad.

El denostado torero cobarde no se escudó en lo malo que fue el ganado, ni en los abusos del empresario, ni en los turbios manejos del apoderado, ni en la consabida mala suerte. Tampoco en  la presión psicológica.

-Qué tranquila me deja, sobrino –suspiró la anciana- Por una vez hay un hombre valiente que  nos libra de culpa a la sociedad y apechuga con lo suyo.

Paradójico Christian Hernández. El hombre que fue lo bastante valiente para reconocer que le faltaban un par de huevos.

Antonio Muñoz Molina, sin pelos en la lengua

Lúcido, valiente y, a juicio de un simple aficionado, magnífico escritor...

Acaso por su formación de filóloga, por ser  también andaluza de nacencia y por vivir, como Antonio Muñoz Molina, en Estados Unidos, la anciana tía Clota se hizo asidua lectora de sus novelas. Ahora sigue apasionadamente La noche de los tiempos, que, como muchas de las últimas novelas inteligentes, trenza  a la perfección ficción e historia. La mujer elige esta literatura porque dice que, a diferencia de sus amigas las viudas de Tinmouth, su pueblín de Vermont, además de deleitarse leyendo,  aprende algo nuevo o refresca conocimientos.

-Este chico vale mucho- dice a su sobrino Homper en su encuentro a distancia a través de Skype- Pero me temo que el mundo de la cultura va a empezar a mirarle con recelo…

-¿El mundo de la cultura?-comenta Homper con retintín- ¡Hummm!….Qué simplificación

El Hombre Perplejo está convencido de que este ectoplasma conceptual aparece normalmente cuando los investidos por la gracia de la verdad y la virtud cívica consideran que los demás vivimos aborregados. Ellos, además de ser cómicos, artistas, plumistas o filósofos, quieren ser el Pepito Grillo nacional. Y lo mismo que Moisés habló desde el Sinaí con las Tablas de la Ley en la mano, “el mundo de la cultura” plasma de vez en cuando  en un manifiesto la verdad revelada.

-Qué pena que ignoren a los  que de verdad tienen las ideas claras, tía.

-Como este chico…¿Has leído su artículo del pasado sábado?…

Homper tampoco lo había leído. Lo busca en Internet y lo lee. Se titula La costumbre de la infamia. Es valiente, implacable, esclarecedor. No vale la pena destriparlo aquí. Uno, como la tía Clota, debe aspirar a que todo el mundo optimice el tiempo que dedica a la lectura. Y no tiene sentido que reproduzca lo que con tanto tino y conocimiento de la historia ha dejado para la reflexión ese magnífico escritor. Para eso está el invento de los enlaces. Un solo click y pasas de lo que dice un bloguero cualquiera a lo que piensa y escribe Antonio Muñoz Molina.

Él también pertenece  al “mundo de la cultura”,  es de izquierdas y firma manifiestos. Pero, a diferencia de otros, ni se traga ruedas de molino ni tiene pelos en la lengua.

Gila en el FBI

A veces, este mundo tan serio parece el mundo según Gila...

-¿Es el  jefe?…

-…

-Vale…Soy Miguelín, el de los retratos-robot…Que como me habían encargado el del Bin Laden ese, pues es para decirles que ya lo tengo…

- ….

-Me ha quedao muy majo, sí. ¡Tó profesional!…

-…..

-¿Qué cómo lo he hecho?…Mu sencillo, primero me dije;: este es morenito y con barba…Para dar con el modelo, iba a tirar de mi primo Bonifacio, que es representante de una fábrica de alabastros, y ha ido mucho por Oriente Medio con el muestrario…Ya sabes, los jeques, que son muy buenos clientes.

-….

-¡Claro!…Y como además está delgado, y le han salido canas,  me dije: este me va a quedar clavadito…Pero resultó que tenía que ir al urólogo, porque está de la próstata, y no pudo venir.

-……

-Sí…Y entonces tiré de archivo y me encontré a Llamazares…Mucho no se parece, pero como luego, cuando se deja fotografiar el de verdad, lleva  puesta la toalla esa en la cabeza y las gafas de sol, se dan un aire…Le pones ante una cámara con una metralleta y amenazando que va arrasar el Capitolio o la Casa Blanca, y te lo crees…¡Acojona!…

-….

-¿Enfadarse?…No creo…¡Si luego sólo van a matar al de verdad!…

-….

-Claro…Además, como siempre va de antiamericano…

-…..

-Pues nada, para servirles. ¡Todo profesional!…Y si hay que ponerle cara al Ahmadineyad, que está muy pesado con las bombas atómicas, me lo digan…¡Tengo un churrero en el barrio que es su doble!…

-…..

-Bueno, Amadineyad es más bajito, y es verdad que el churrero juega de pívot al baloncesto…Pero como la foto-robot se hace sentado, no se nota…

-…..

-La factura…¿puede ser sin IVA, ¿eh?…Por ayudar al ministro Corbacho, ya sabe, que luego hay que encontrar subterráneaos para justificar el porcentaje que ha dicho y no los encuentras…

-…

-¡Lo que yo le diga!…Este es un país muy poco serio, oiga…

Dice Homper que, cuando se supo la chapuza del retrato-robot de Bin Laden/Llamazares, se quedó, una vez más, estupefacto.

-La vida suele superar a la ficción -le comentó a su anciana tía, nacida en un pueblo de Granada y hoy ciudadana de los Estados Unidos.

Y tanto él como la tía Clota pensaron que Gila había resucitado para colaborar con el FBI.

Contra moscas y ciruelas

Una mosca pelma y unas ciruelas imposibles. ¿Quién controla la obsesión nuestra de cada día?...

1

La estupefacción del día no tiene por qué meterse en honduras. Puede uno preguntarse por los misterios de la vida o por dudas de menor cuantía. Nadie se programa para ser trascendente o frívolo. El hombre se debate entre  toda suerte de cuestiones de orden espiritual, filosófico, material, práctico o anecdótico,  y no sabe por qué una de estas se pone por delante de las demás y, sin una razón particular,  le quita el sueño.

En el día de ayer, los problemas que comentaban Homper y la tía Clota distaban mucho de los dilemas existenciales.

-Primera cuestión, tía. ¿Tú has sentido alguna vez que una mosca juguetona se interpone en tu mirada? Segunda cuestión, tía. ¿Cuánto tardan en madurar las ciruelas en Estados Unidos?

2

La mosca. Apareció mientras Homper leía el periódico. Revoloteaba en el área de visión de su ojo derecho, y se movía entre el eje central de la mirada para acabar fugándose por el lado. Durante muchos minutos, mientras  trataba inútilmente de espantarla, debió de parecer un imbécil. Pronto observó que la mosca seguía los movimientos de su pupila. Buscaba ésta la línea del periódico y allá que iba la mosca.

No le sorprendió a Homper que la tía Clota le dijera que era otra gotera de la edad,  algo bastante frecuente, y que debía visitar a un oftalmólogo. Le dejó estupefacto constatar que nadie se lo había comentado antes. ¿Cómo se puede convivir con una mosca tan puñetera sin hacer de ella un tema de conversación?

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¿De qué están hechas esas ciruelas de color granate oscuro que,  tan bien empaquetadas al vacío en un envase de plástico de ocho unidades, se vende ahora en los supermercados? ¿Qué tierras, qué invernaderos, qué fertilizantes, qué milagros transgénicos o qué coños convierte a una fruta tan aparente en un imposible? ¿Por qué no maduran nunca? Con mucha suerte, van de una dureza de bala de cañón a la de una pelota de jokey.

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Homper compró las ciruelas y las dejó en el frutero, esperando que tarde o temprano madurasen. A las tres semanas, se enfrentó a una de ellas con cuchillo de sierra y tenedor. Consiguió probarla. No sabía a nada. ¿Qué se puede hacer con unas ciruelas así?

La respuesta se la dieron Adolfo y Zita, una pareja de artistas cubanos que se instalaron en el piso 4º A.

5

Zita era una cantante gorda y pertinaz como pocas. Durante un mes, y acompañada por Adolfo al piano,  torturó a Homper y a los demás vecinos ensayando sin cesar Siboney…Yo te quiero, yo te adoro, Siboney…Y cómo desafinaba. Un día, no pudiendo resistir más, Homper le lanzó a un  ciruelazo que penetró por la ventana abierta y fue a impactar contra su ojo derecho.

Se la llevaron a urgencias.

Y aunque Homper se quedó preocupado por la utilización de la ciruela como arma disuasoria, se consoló de inmediato. Pensó que no sólo había encontrado utilidad a aquella fruta marmórea, sino que durante una buena temporada le había ahorrado a la cantatriz el problema de la mosca traviesa que a él tanto le obsesionaba.

El circo del PP y otros desvaríos

mariano, Espe, Gallardón...¡Más difícil todavía!...¡Hale hooop!No es tan primaria como la mayoría, que advertimos día a día en desastre de la oposición al gobierno de España. Pero incluso desde Estados Unidos, la tía Clota también percibe que el PP es un circo.

-Pero no es porque le crezcan los enanos, como dicen casi todos los cronistas-precisa- Sino porque  aspira constantemente al ¡más difícil todavía! ¡Anda que armar la que arman por disputarse el presidente de un banco después de haberse comido el marrón del Gürtel ese!…

Y evoca Trapecio, una película de circo, un producto típico made in Hollywood que impactó mucho en su juventud. En la escena cumbre, un hercúleo Burt Lancaster en su apogeo de icono viril, recibe a una espléndida Gina Lollobrígida que vuela a sus manos tras el triple salto mortal. Bocabajo y todo, y desafiando a la ley de la gravedad, el héroe trapecista sube a pulso a la heroína y la besa en los labios.

-¿Sobrino, no te imaginas el número?…-le cuenta a Homper entre risas- En un trampolín, Rajoy y Gallardón, los dos con taparrabos de lamé. En el opuesto, en plan Pinito del Oro, Esperanza luciendo tipo con su malla tan sexy rebosante de lentejuelas. Primero salta Rajoy al trapecio, y se cuelga bocabajo. Luego salta Gallardón y se prende de él. Y finalmente, Espe. Todos los del PP llenan el circo haciendo el oficio de niños….¡Que se besen, que se besen!…Y entonces Gallardón y la Espe repiten el numerito de Burt Lancasyter y la Lollo, suena el cha-ta-tachán  y los niños estallan en aplausos…

Tía y sobrino  se ven riendo a través de la cámara de su ordenador.

-Lo del PP, tía, es un numerito que traspasa el Atlántico- subraya Homper.

Y piensa que la imagen que describe su tía podría ser un sueño pintoresco si no estuviera tan cerca de la realidad.

Sin embargo los sueños se nutren de materiales imprevisibles que se mezclan a lo loco. Lo decía Freud: pueden aparecer en un sueño una vieja amistad, un antiguo amor, un escenario de cuento, una noticia de ayer, una frustración permamente, el deseo de ligar con la pastelera, un famoso como Cayetano Ordóñez, el practicante con el que te cruzaste en la escalera antes de entrar en casa y hasta el estímulo físico que te produce.una sábana de seda. Los sueños son una ensaladilla rusa, o un castillo de fuegos artificiales que el pirotécnico no ha sabido ordenar.

-Por cierto, tía-comenta Homper cambiando el registro a serio-¿Sabes qué soñé esta noche?…Veía una masa informe, un montón de materia viva, horrorosa, que se agitaba nerviosa…Y en éstas que de esa masa gelatinosa asoma una pata de batracio, y luego una cabeza de reptil con ojos saltones…Y me doy cuenta de que es un montón de sapos copulando…

-¡Qué perversión, sobrino!….

-Que no, tía, que Morfeo es un guasón y un caprichoso…Fíjate que anoche vi una película de Nicole Kidman, que me encanta…Y podría haber soñado con ella…Pero también ayer supe que muchos sapos de la Comunidad de Madrid mueren atropellados porque el bordillo de un carril-bici les impide juntarse con sus hembras para copular…¡Los pobres sapos muriendo por amor!…

Otro cuento, otro sueño. Homper espera que el de esta noche sea más agradable. Ya venden en la pastelería buñuelos de santo, que, en su versión clásica, rellenos de crema pastelera, le trastornan. Y, sin dejar de desear mejor suerte al circo del PP y a los mártires batracios, aspira a una bacanal con la pastelera, tan seductora. Ella y él solos, a media luz los dos, música de Astor Piazzola al fondo y  tan sólo separados por una tentadora bandeja de buñuelos de santo que media entre sus labios…

La tía Clota hubiera enseñado la foto

Mí no entender...¿Tanto mal les hace a las niñas de ZP que el mundo las vea conmigo?

Mí no entender...¿Tanto mal les hace a las niñas de ZP que el mundo las vea conmigo?

-Cuando se lo he explicado a Edwina y Thelma no han entendido nada-dice la tía Clota.

Edwina y Thelma son las otras chicas de oro de Tinmouth, el pueblo del estado de Vermont donde vive la tía de Homper. Los europeos tendemos a creer que el pueblo norteamericano es más simple que nosotros. La propia tía Clota está de acuerdo en eso, pero en este caso defiende a su país de adopción. Dice que la que han armado los Zapatero a cuenta de la famosa foto con las nenas es una exageración. Y que sus amigas americanas, que no están al tanto de la peculiar sensibilidad de nuestro presidente y su señora, piensan, no sin razón, que ahora los que estarán mosqueados serán los Obama.

-Pobre Obama-suspira-¿Cómo iba a pensar que molestaría que colgaran la foto con la familia ZP en la web de la Casa Blanca? ¿No decían que  desde que metió la pata despreciando las barras y estrellas estaba como loco por estrechar relaciones con el Presidente de los Estados Unidos? Pues ahí tenía la prueba de su éxito al conseguir que le reciban: pelillos a la mar y hasta fotos con las nenas

Homper escucha a su anciana tía desde España y sonríe con cierta socarronería.

-Bueno, tía… Aquí los niños son materia muy sensible. Pensamos que una foto suya en Internet con el matrimonio más famoso del planeta puede atentar a su intimidad y estropearles la vida. Pero dos años después estas mismas niñas podrán abortar libremente sin consultar siquiera a sus padres y eso nos parece de lo más natural…

-¡Qué contradicción!, ¿no?…Ni tanto que queme al santo, ni tan poco que no lo alumbre…Además, ¿a qué niño le va a disgustar que le vean con su ídolo?…

Y se ríe. Raritos, muy raritos les ha hecho la modernidad a mis compatriotas, piensa para sus adentros. Y se acuerda de que, cuando era niña, tú te hacías una foto donde fuera y la gente del pueblo se te ponía espontáneamente detrás sólo por la ilusión de  quedar para la posteridad, aunque jamás fueran a ver la imagen atrapada por la cámara. Qué ingenuidad y qué ternura.

-Y menos lo entiendo si esa foto es con una figura universal, como Obama-dice la tía Clota- ¿Sabes?… Paquito, el hijo del heladero de mi pueblo, siempre me pasó por las narices una foto en la que aparecía él entre Manolete y su cuadrilla. Mira, aquí estoy, con Manolete, me chinchaba. Y allí estaba, colado entre las piernas del picador y de un banderillero y sólo dos cuerpos más allá del maestro, con la cara radiante de éxito, como si fuera él el Califa de Córdoba y acabara de salir por la puerta grande…A mí me habría encantado que todo el mundo me viera al lado de Manolete o de Gary Cooper, pero es que los niños de entonces debíamos de ser muy especiales…

Eso, muy especiales, piensa Homper. Y no como estas criaturas de ahora, que van por la calle vestidos de góticos, de románicos, de lagarteranas o de tortugas Ninja, pero que pueden sufrir un trauma si el público las ve fotografiadas junto a la sonrisa más jaleada del planeta. Cosas veredes, Sancho

¿Será que quiere ser santo?…

Aunque hay que reconocer que la estampita es buena, la tía Clota le ve más como un nuevo san Juan de Dios...

Aunque hay que reconocer que la estampita es buena, la tía Clota le ve más como un nuevo san Juan de Dios...

-Te voy a enseñar la verdadera cara de san Juan de Dios-le dice la tía Clota sonriendo con malicia mientras saca un tarjetón de un libro y lo acerca a la cámara para que su sobrino, al otro lado del Atlántico, lo pueda ver.

Y Homper, cómo no, se queda perplejo. No es para menos. La estampita es una postal publicitaria que muestra la clásica imagen del popular santo con un enfermo en los brazos y rodeado de pobres y desvalidos. Es un pequeño bajorrelieve en escayola  un tanto relamido, típico de la imaginería religiosa de algunas tiendas madrileñas, allá por  la calle de la Paz y aledaños. Pero lo sorprendente es que la cabeza del santo, con barba y coronilla, como está mandado, muestra la cara beatífica e inconfundible del presidente Zapatero. Bajo el grupo escultórico, escrito con letra gótica, la frase La verdadera imagen de San Juan de Dios, el protector de los pobres, enfermos y desvalidos. Venta por encargo.

-Los hace un artista de mi pueblo, y los vende como churros.

Cuando aún en vida de Franco la tía Clota emigró a Estados Unidos, en su pueblo natal, una pequeña villa de la Granada profunda, convivían los balbucientes movimientos obreristas con el catolicismo tradicional de la España eterna. Muchos de los que enredaban en los clandestinos sindicatos del campo, se disputaban un puesto de costalero en los pasos procesionales. Ese era el caso de Vicente, escultor aficionado a modelar en escayola cristos, vírgenes y santos de su devoción.

-Lo hacía tan bien, que dejó el campo con una baja laboral por problemas de corazón y se dedicó a la imaginería…Con cierta imaginación, ¿no crees?-subraya la anciana con mucha zumba- Aunque, después de todo, pone las cosas en su lugar…Porque aunque no haya caído en la cuenta, y puede que no le gustara saberlo, Zapatero es un san Juan de Dios laico.

Homper sonríe por lo bajini y repasa mentalmente el argumentario social del gran defensor de los desvalidos españoles, que acaba de repetir ante el Comité Federal de su partido.  Todo menos dejarles de la mano de Dios, al menos mientras quede un euro  en las arcas y un impuesto por exprimir. El nuevo Dios es él. Cuando hay que hablar de ayudas al tercer mundo, lo progresista no es tapar agujeros con limosnas, como hacen algunas ONG, sino invertir en crear las estructuras de una economía productiva que permita a los países pobres salir de la miseria. Pero aquí debemos de ser multimillonarios, porque todo consiste en hacer de Caritas gubernamental con cargo al déficit sin ajustar un solo tornillo. Sobre todo si los sindicatos fruncen el morro.

-¿Por qué no llamas a Moncloa y le recuerdas al presidente que Vicente Ferrer también era progresista?…El invertía en hacer pozos. Y los pozos transformaron  la vida de sus desvalidos.

-Buena idea, tía- responde Homper- Señor presidente, que dice mi tía que aunque usted no lo sepa está en la misma línea de san Juan de Dios. Y que, siendo tan progresista como es usted, debería de buscar otros referentes…

Y se echan a reír. Como los que aplauden entusiasmados a su líder infalible. Y como muchos más que, aunque cobren un subdisio, miran al futuro y quizás rían por no llorar.

Orgullo y exceso gay

Si todos los colectivos orgullosos exigen siete días de fiesta callejera...¿cuántas semanas necesitamos que tenga el año?

Si todos los colectivos orgullosos exigen siete días de fiesta callejera...¿cuántas semanas necesitamos que tenga el año?

Un pueblo andaluz y finales de los años cincuenta.. En aquella pequeña comunidad, tan cerrada como la de cualquier población española, no fue Clotilde, alias tía Clota, la única extravagancia. Ella se empeñó en hacer carrera, estudió filología, emigró a Estados Unidos y se ganó la vida  allí como profesora de literatura española. Eusebio ganó plaza de policía municipal, tocaba  el clarinete en la banda, criaba jilgueros y un día dejó a su novia Trini mal plantada para trabajar en Madrid como camarero. Años después  se supo el porqué de tan extraña reacción. Eusebio habia roto en mona.

Esta expresión se la ha escuchado el Duende a su amigo Félix, que es gaditano. No la conocía antes, ni sabe si está muy extendida en el hablar del pueblo. El caso es que Eusebio no se encontraba a gusto en el rol que le había asignado su sexo, rompió en mona, o salió del armario, que es la expresión más vulgar. Y probablemente hizo bien. Como hizo bien, cuando ya había ahorrado un dinerillo, en buscar el barrio adecuado para vivir con su pareja.

-Estaba encantado en Chueca- comenta la tía Clota- Pero dice que una cosa son las fiestas del Orgullo Gay y otra la matraca, el insomnio y el asco de los orines y los vómitos en la calle, ya lo produzcan los gay o los demás.

-Cuidado, tía-le advirtió Homper-Por esas expresiones os pueden colgar el cartelillo de homófonos.

-A mí plim-respingó la anciana como si le hubiera molestado el comentario de su sobrino- Tú veras, viviendo en Vermont y con más años que un palmar…En cuanto a Eusebio, él dice que una cosa es ser homosexual y algo mayor para juergas y otra masoquista…

-Es lo malo de la edad, tía.

-No digas tonterías, Hom. Es lo malo de la falta de educación.

Eusebio también  le había comentado a su paisana que una semana de orgullo tal  vez era demasiado. Y que ni las organizaciones de homosexuales deberían de ser tan exigentes con hacer de sus fiestas Una carnavalada de obligado sometimiento para los vecinos, ni el Ayuntamiento de Madrid tan complaciente al plegarse a sus deseos.

-Tiene razón Eusebín-sentenció la anciana para cerrar el debate- Puede que rompiera en mona, pero desde luego no rompió en memo.

El Rey ha muerto: viva Yo

Sentir la muerte de los ídolos, "ma non troppo"...

Sentir la muerte de los ídolos, "ma non troppo"...

-Es terrible, y debe de ser la coraza de la edad-le confiesa la tía Clota al siempre estupefacto Homper-Pero no he conseguido derramar una sola lágrima por Michael Jackson.

Dice que Jerome, el hijo de su amiga Thelma, fanático irredento del ídolo caído, ha dejado la tienda de la gasolinera de Tinmouth y de momento ha huido a vivir a solas sus penas en una cabaña junto a un lago. No puede superar el impacto por la muerte del rey del pop.

-¿Sabes?…Yo, como soy más vieja, ni canto con una cerilla encendida, ni llantos histéricos ni nada. Lo primero que pensé  es qué pena de chico. Pero luego corregí: qué majadero. Y es que en la tele repasaron la historia de otros artistas que murieron prematuramente por sus excesos: Elvis, Jimmy Hendrix, Janis Joplin, Jim Morrison…Pero si son tan geniales…¿cómo no aprenden que con eso del alcohol, las drogas y los fármacos raritos no se juega?…

Se sorprende Homper de la rotundidad del juicio de su anciana tía.

-Oye, tía-le reprocha débilmente-Tú antes no eras así. Recuerdo que cuando murió Gary Cooper dijiste te encerraste en el cuarto de baño para llorar a gusto.

-Otros tiempos, hijo…-confiesa con cierto sentimiento de vergüenza-Desde que soy vieja de verdad  me resbala casi todo. Me he dado cuenta de que la muerte de los demás forma parte de mi vida.

Reflexiona Homper, que ya se asoma al pórtico de la ancianidad. Recuerda el día en que venía encantado de ver en la entonces joven Filmoteca Nacional Cantando bajo la lluvia, y al llegar a casa su hermana le dijo: han asesinado a Kennedy. Creyó que el  mundo se hundía bajo sus pies. Al día siguiente se personó en la embajada de Estados Unidos, y estampó su firma en el libro de pésames, con frase y todo. Estaba convencido de que la propia Jackie Kennedy repasaría las condolencias y recibiría la suya como ungüento mágico para su dolor. Ahora el hombre empezaba a reaccionar como su tía: nada de rasgarse las vestiduras, de paripés lacrimógenos, de numeritos y frases para que te seleccionen y salgas en la tele como ejemplo de sensibilidad.

-Mueren, ergo existo, ¿no, tía?.

La anciana suspiró largamente.

-Más bien instinto de conservación.

Y Homper se propuso empezar la semana sorteando el egoísmo que nos va inoculando la edad,  y pensando más en esos familiares y amigos que aún le alegran la vida.

Farrah Fawcet y Michael Jackson: “sic transit”…

Desde aquí, dice la tía Clota que se percibe menos lo efímero de la gloria terrenal...(foto de FREDERIC ALVAREZ)

Desde aquí, dice la tía Clota que se percibe menos lo efímero de la gloria terrenal...(foto de FREDERIC ALVAREZ)

Dice la tía Clota que Jerome, el hijo de Thelma, se ha negado a abrir la tienda de la gasolinera  de Tinmouth, Rutland County, Vermont (USA). Trabaja, o trabajaba ahí, No es otra consecuencia más de la virulenta crisis económica. Según interpreta Homper, el cartel que ha colgado en la puerta equivale a ese cerrado por defunción que antiguamente se colocaba en los pequeños comercios.

-Ha sido demasiado, sobrino-le aclaraba –En una misma semana mueren Farrah Fawcett y Michael Jackson. Y no sabes lo que eso puede significar para este pobre chico.

La tía Clota dice que Jerome no es precisamente un chico normal. Un chico, para la tía Clota, puede ser un hombre que no es de su edad. Y Jerome, que ya ha cumplido los cincuenta y pesa ciento veinte kilos, se ha distinguido siempre por esa vehemencia inocente que a veces distingue a los hijos del tío Sam. Quiso ser, sucesivamente, globetrotter, pastor evangelista, angel del infierno, pintor en Marruecos y novelista. La única novela que presentó a las editoriales se llamaba El guardián entre la cebada, que era exactamente igual que El guardián entre el centeno salvo el cambio de cereal, que a su juicio dotaba a su obra de una intención crítica muy digna de elogio. Los editores, tan cortos de miras, se la tiraron a la cabeza. En vista de lo cual Jerome se encerró en el garaje de la casa de sus padres y se pasó dos años tratando de inventar el sándwich del siglo, que era un sándwich de una pasta que fundía el sabor del hot dog con el de la Coca-Cola, y que debía ser servido envuelta en una servilleta con las barras y estrellas. Tampoco se encontró a sí mismo en este intento y abandonó sus experimentos. Luego se casó con una negra de Missouri, que le abandonó aduciendo que le engañaba: Jerome se iba a pescar y jamás traía ningún salmón. De nada sirvió que alegase en el tribunal que siempre iba a pescar fuera de temporada. La esposa de color de ébano le despidió de mala manera, porque estaba probado que le engañaba. De repente se vio solo, desesperado, y se hizo fetichista. Por las noches de verano, cuando ya había cerrado la tienda de la gasolinera, último puerto donde ancló su alma errática, miraba las estrellas y después de contar las cincuenta primeras, que reservaba para la bandera de su patria, sólo veía las caras de esas estrellas que redimen a los mortales de sus miserias.

-Pobrecillo-comentaba la tía Clota- Aún está en esa edad en la que crees que los ídolos populares te hacen mejor…Y claro, perder en una misma semana a una belleza como Farrah y a un artista como Michael Jackson…

A Homper le sorprendió la crudeza del análisis de la tía Clota. Recordó que a él también se le abrió el mundo bajo sus pies cuando murieron Pier Angeli y Audrey Hepburn.

-¿Sabes?-desvió la conversación-Me fui de viaje a ver unos amigos que viven en un pueblecito del sur de Francia …Me llamó la atención lo entrañable que era la plaza de su pueblo, y el interés con el que observaban a una pareja de mirlos que han anidado a sólo tres metros de su ventana…

-Eso es otra cosa –subrayó la tía Clota- Ver pasar la vida no es lo mismo que lamentar que sic transit gloria mundi.

Y se despidió porque, según dijo, el brownie que tenía en el horno se le estaba pasando.

Zapatero se moja

Según se desprende de sus palabras, tampoco este Cristiano le convence mucho a Zapatero...

Según se desprende de sus palabras, tampoco este Cristiano le convence mucho a Zapatero...

Parece mentira, pero todavía al día de hoy se registran silencios sobre cuestiones de palpitante actualidad mundial que el ciudadano responsable no acaba de entender.

Verán. Se explica que Obama esté metido de lleno en sanear la crisis de Estados Unidos o en endosar a Europa sus presos de Guantánamo. Bastantes marrones son para el inquilino de la Casa Blanca, caramba.

También se comprende que Ahmadineyad nos quiera convencer de la impecable lección de democracia que acaban ofrecerlos las urnas en Irán. Está en su papel.

Como bien subrayaba el inolvidable Manolo Summers, tó er mundo es güeno. De manera que los bien pensantes incluso encajarán de buen grado las excusas de Berlusconi sobre los guateques con sus lolitas en su villa de Cerdeña, o las de Gordon Brown por las chorizadillas de algunos miembros de su partido. Son lunares en la trayectoria de dos grande estadistas que necesitaban esas disculpas.

La opinión pública también acabará aceptando las de  Benedicto XVI, que ha pedido perdón por ciertos excesos inconfesables del clero en Irlanda. Como recordaba san Ignacio, errare humanum est, y hasta el más justo de los justos puede meter la pata o meter la mano donde no debe.

Esta  misma visión optimista del género humano acabará interpretando la fiebre nacionalizadora de Hugo Chávez o de Evo Morales como un ligero desvarío de sus políticas reivindicativas.  Que, aunque ellos dicen que son muy buenas para el pueblo a veces, por cierto, se pasan varios pueblos.

Todo el mundo no es sólo bueno, sino enormemente comprensivo con los grandes líderes mundiales. Pero lo cortés no quita lo valiente. Una cosa es que estén en sus problemas y defiendan sus intereses, y otra que hayan pasado olímpicamente sobre la gran cuestión que divide al pensamiento moderno. ¿Cómo es posible que hasta ahora Obama, Ahmadineyad, Berlusconi, Gordon Brown, Benedicto XVI, Hugo Chávez, Evo Morales y otros protagonistas de la actualidad no se hayan pronunciado sobre la procedencia o improcedencia del fichaje de Cristiano Ronaldo por el Real Madrid? Vamos, que es que no tienen perdón de Dios.

Porque velay las cosas, el que es líder carismático y planetario, el que de verdad sabe estar en su sitio, arreglar el mundo y prevenir y decir siempre lo que es oportuno, ya se ha mojado. Su conciencia ciudadana es superior a su pragmatismo político, y aún a riesgo de perder el voto de la churrera de mi barrio, que es merengona hasta las cachas, Zapatero ha declarado que la cuantía del fichaje de Cristiano Ronaldo no le parece bien. Podía haber dicho qué es una raya más para un tigre, a él que cien millones más o menos de gasto público ni le alteran la sonrisa. Pero aunque la pasta no la vayamos a pagar todos los contribuyentes, sino el Real Madrid, él no lo dice por el huevo, sino por el fuero. Y sugiere que la operación de Florentino Pérez es un desafuero que, además, cuesta un huevo. No como sus decisiones, todas justas y procedentes y que sólo arruinan al erario público.

Sobre el resultado de las últimas elecciones europeas, silencio. Sobre el aborto, pasando de puntillas. Sobre  el cierre de Garoña y el cinismo de nuestra política energética, nada de  nada. Sobre las últimas subidas de impuestos, larga cambiada. Sobre las nuevas alarmas del Banco de España, como si no fuera con nuestra economía. Aquí lo que importa es lo que se derrocha en el fútbol. Eso es sentido de la responsabilidad.

Y no como el del camarero que esta mañana me sirvió un café. No se lo van a creer: le pregunté cuánto era y  me cobró sin hacerme ni un solo comentario sobre el famoso fichaje. No se a dónde vamos a llegar con tanto pasotismo, ya les digo.

Ser amada en tiempos revueltos

_SARA_CasanovasAnota el Duende: una de las chicas de Amar en tiempos revueltos ha sido atacada por uno de sus admiradores que se sentía humillado por su silencio.

Amor insensato. Amor frustrado que se traduce en agresividad irracional. Antes se usaba el vitriolo y se desfiguraba la cara del amado o la amada. O yo o nadie, se convencía el criminal. Ahora la humanidad se suele andar con menos sofisticaciones. Los llamados violentos de género tiran de pistola o de cuchillo jamonero y arreglan sus problemas a lo Quentin Tarantino: la letra de tu desamor, si es con sangre se entiende mejor. El agresor de Sara Casanovas, que así se llama la actriz, era original, y quería asaetearla con una ballesta. Nunca te acostarás sin saber de un chiflado más.

¿Es de género esa violencia? ¿Y qué pasa cuando atacante y atacado pertenecen al mismo género? ¿Por qué se ha abandonado lo de crimen pasional? ¿No es más exacto?

La cosa es que Sara Casanovas  se había hecho famosa en esa aclamada serie que ofrece TVE1 en la sobremesa y que se llama Amar en tiempos revueltos, un Sautier Casaseca menos meloso, más costumbrista y con guiños políticos adecuados al momento. El Duende la ve a medio párpado si no ha empezado la película del Oeste de Telemadrid. Esta película es de lo mejor de la tele, pero a veces se retrasa demasiado a efectos de siesta, y otras veces son los combativos sindicatos los que se la cargan. Como si Telemadrid fuera la única causa que merece movilizaciones.

A la serie de Sara le han caído muchos premios, pese a sus defectos en la ambientación y en el estilismo. El Duende advierte, cuando menos,  de que en la España de la posguerra no se desayunaba zumo de naranja ni en las casas burguesas, critica que los bancos del Retiro que han salido en varios de sus capítulos no corresponden a esos años,  y subraya que las blusas, las cortinas y las colchas cantan demasiado a fibras artificiales. Pero no nos vayamos por las ramas. Por debajo del suceso, había un amor frustrado como el que tantas veces surge en el espectador por su actriz favorita.

Y recuerda que él también le escribió a Audrey Hepburn después de ver Vacaciones en Roma. No se atrevió a pedirle que se casara con él, porque les separaban demasiados años. Pero sí que acusara recibo y que le enviara una foto dedicada. Había sabido que en una ocasión Charlot recibió una carta que, en lugar de señas, llevaba dibujado un bombín, un bigotón, un paraguas y unos zapatos abotinados combados por el uso. Ni corto ni perezoso,  el Duende recortó del anuncio de la película la Vespa en la que viajaban Audrey y Gregory Peck, la pegó en el sobre, y escribió a mano: Audrey Hepburn, Hollywood, ESTADOS UNIDOS, la franqueó y la puso en el buzón. Una de tres: o su inglés no fue lo suficientemente expresivo, o el cartero era tonto o la amada no era tan dulce y comprensiva como pintaba su rostro.

Y es  que cómo son las actrices. Qué difícil  para ellas ser amadas en tiempos revueltos,  sobre todo si el amante es un ballestero loco. Pero qué fáciles es mantener la ilusión de  su enamorado cuando éste, lejos de matar, está dispuesto a morir por su amor.

NOTA DE LA REDACCIÓN. Pese a que pueda parecerlo, el inspirador de la última frase de este post no es Zapatero.

El día D después de Leire Pajín

Nada como este día para revisar nuestro  tradicional sentimiento antinorteamericano...

Nada como este día para revisar nuestro tradicional sentimiento antinorteamericano...

Tan norteamericana, y sin embargo, como Picasso o Casals, tan empecinada en mantenerse española. La tía Clota llegó a Estados Unidos hace la torta de años, y se casó con uno de esos excombatientes que salvaron a Europa de la zarpa nazi.  El tío Oscar, que en paz descanse, desembarcó en Anzio, y vivió lo suficiente como para casarse una vez, divorciarse, encontrarse con la granaína que enseñaba español en la universidad, casarse otra vez, hacerse rico y establecerse finalmente en una preciosa granja de Vermont. En la misma casa donde ahora atrás ella y sus amigas seguían emocionadas por la tele los actos conmemorativos del día D.

-Fue muy bonito –le comentó a su sobrino Homper-Y esta vez yo también llevaba las barras y estrellas.

Dice la tía Clota que la tarde se fue en te con brownie y lágrimas. Como tantas tardes, pasearon, merendaron  y después se sentaron ante la tele para sumarse a la celebración emocional. Edwina y Thelma le habían preguntado muchas veces cómo su presidente Zapatero de España, tan sensible ahora con Obama, había hecho el feo de no saludar en un desfile a la misma bandera que ahora dice que es su guía. Y la tía Clota trató de disculparle: no era la bandera del día D, era la de Bush y la de la guerra de Irak. Aunque Thelma y Edwina nunca lo entendiesen.

-Tienen razón, sobrino. Cuando una ve esos cementerios verdes de Normandía punteados por miles de tumbas blancas de jóvenes norteamericanos…

Dejaba la frase sin acabar. La tía Clota se sorprende de que se olvide a menudo lo que hubiera podido ser Europa si Estados Unidos no hubiera echado  una mano y Hitler hubiera ganado su guerra.

-Tienes razón tía- dice Homper- En todos los colegios españoles, como asignatura obligada, debería proyectarse El mundo en guerra, ese monumento documental que en los años setenta produjo la BBC. Si las nuevas generaciones conocieran las dimensiones de aquel drama y nuestros cementerios fueran como los de Normandía, no recelaríamos tanto de los yankis, te lo digo yo…

-¿Tu crees? –le miró interrogante. Y luego, demostrando una vez más que sigue lo que pasa en su querida España se contestó ella misma- Oh, sí, claro que lo crees…Ya lo ha anunciado esa chica tan entusiasta…La de la coincidencia de dos liderazgos progresistas en Estados Unidos y España,  la  el acontecimiento planetario y la conjunción astral de Obama y ZP…¿Leire Patín se llama?…

-Bueno, patina a menudo-corrigió Homper conteniendo la risa- Pero es Pajín.

Y así, entre sonrisas y lágrimas, transcurrió la celebración del día D sesenta y cinco años después.

Del matrimonio gay y otras dudas

En Vermont también han aprobado el matrimonio gay...

En Vermont también han aprobado el matrimonio gay...

Se pasma Homper de que a su edad tampoco la tía Clota tenga las cosas  del todo claras.

-Figúrate -le decía en su conversación de ayer- Ya sabes que aquí en Vermont se ha legalizado el matrimonio gay. Y mi amiga Edwina se ha puesto hecha un puma, no ha querido ni merendar. Dice que para eso no desembarcó Fred en Anzio, que él se jugó la vida por la democracia, y que si estuviera vivo no lo aprobaría en absoluto.

Homper insinuó tímidamente que todo evoluciona. El pensamiento, la sociedad, no se sabe cuál de los dos primero, pero ambos van cambiando y adaptándose. En aquellos Estados Unidos de Rooswelt o de Truman esa reforma legal era impensable. Tan impensable como les parecería  haber elegido un presidente negro, que es lo que ha hecho ahora su país, tan tradicional.

-Ella dice que esas son pamplinas -contraargumentó Clota- y que no entiende cómo ahora que el matrimonio atraviesas su crisis más gorda los gay se empeñen en casarse. Yo le he dicho que mujer, hay que ser más abiertas, allá cada cual. El que quiera que siga con su matrinovio o su matrinovia. Y el que no, que se case…¿Qué le dirías tú a tu nieto Tim si no le gustan las chicas y es feliz cazando mariposas con su amiguito?…

-Tía, no me preguntes-rezongó Homper-Yo no tengo hijos, ni nietos…

-Se lo digo a Edwina….¿Qué le diría a su nieto Tim si un día éste le confiesa que en realidad esa amistad  de es sólo amor, y que él y el amigo quieren casarse?

-No lo se, tía. No me pongas en un compromiso.

-Pues yo tampoco -admitió la anciana tía Clota- Debe de ser que no soy tan vieja, ¿sabes? Los viejos creen saberlo todo, pero yo estoy llena de dudas.

 -¿Sobre el matrimonio gay?

 -Sobre casi todo…Por eso admiro tanto a los que lo tienen todo claro. Fíjate, si hay algo que he odiado siempre es acostarme con los pies fríos. Pues ahora, que sufro trastornos de circulación y salgo a andar con las amigas con esos zapatos de Goretex que dicen que son tan cómodos, hay muchos días que me acuesto con los pies muy calientes…Y anoche no podía dormir…

-¿Por el calor de los pies?-preguntó Homper altamente sorprendido.

-Por las dudas…Créeme, hijo, ni siquiera estoy segura de que sea más molesto tener los pies fríos que sentir que te arden.

El embudo da la vuelta en el País Vasco

No ha cambiado la Ley Electoral. Pero sí la Ley del Embudo...

No ha cambiado la Ley Electoral. Pero sí la Ley del Embudo...

La tía Clota recordaba la buena fama que en los Estados Unidos siempre tuvieron los pastores vascos.

-Educan sus perros mejor que nadie, y siguen ganando todos los concursos. Llevan las ovejas por donde quieren.

El ferretero de Tinmouth, su pueblecito de Vermont, desciende de uno de esos pastores vascos. Fue el que le dijo a Clota que al PNV le han arrebatado el  gobierno. La tía Clota preguntaba si se va acabar el mundo por eso, aunque desde Estados Unidos se comprenda mejor que el mundo es algo más que el País Vasco.

-No, tía -respondió- Algunos políticos vascos son como el chiste  de aquél chicarrón que va a comer con los amigos y aparece en la sociedad gastronómica  con la cabeza vendada. ¿No lo conoces? Los amigos, al verle así, se quedan pasmados. ¿Qué te pasó, Patxi?…Nada…Según venía andando, que veo un solar vallado, y, pintado en el muro, un rótulo que dice SE TRASPASA…¡Y resulta que no era cierto!

La tía Clota se echó a reír. Hablaba a la cámara con su sobrino sin dejar de hacer punto.

-¿Tan duros de mollera son?-preguntaba ingenuamente la anciana- ¿O es que ha cambiado la ley?…

Homper le explicó que aunque gana las elecciones el que tiene más votos, gobierna el que suma más apoyos en la cámara correspondiente.

-Eso unas veces beneficia a unos y otras a otros, como pasa en tantos ayuntamientos y diputaciones. Pero el PNV creía que eso no iba con ellos, y que así como los demás partidos debían plegarse a esa norma, ellos tienen por derecho natural la representación exclusiva del pueblo vasco. Luego se han puesto de acuerdo PSOE y PP y el PNV a la calle.

-Ya entiendo…Así estaba el ferretero, qué mosqueo…Pero no ha cambiado la ley electoral, ¿no?…

-No tía.

La tía Clota se quedó pensativa. Levantó la mirada de su labor y miró a cámara.

-Qué difícil lo tengo, Hom -suspiró- A ver cómo le explico en inglés al ferretero. lo de la Funnel Law.

-¿Qué dices, tía?…

-La Ley del Embudo. ¿No es eso lo que ha cambiado? Tan acostumbrado estaba a lo ancho que  ahora el PNV no traga por la parte estrecha…

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