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Feliz como el pavo que indultó Obama

En el campo donde el Duende pasaba las vacaciones de su infancia había ua tropa de pavos. Había que criarlos con mucho mimo: a los pavos pequeños, por ejemplo, no se les alimentaba con cualquier cosa. Se les suministraba leche cuajada con hortigas. Luego, de adultos, los pavos paseaban por el encinar y se ponían morados de bellotas. Pobres, finalmente se les asaba con manzanas, castañas y mucho coñac y estaban buenísimos.

A los pavos les gustaba pasearse en comitiva, con los machos al frente, que se vez en cuando se inflaban orgullosos y lucían su ridícula cascada de moco rojo que les colgaba como un chorro de gelatina por encima del pico. Parecían la corte de los Austria -por lo negro del plumaje- camino de una coronación. Orgullosos. El jefe de la comitiva cacareaba -no recuerda uno que exista palabra específica para el canto del pavo- y los demás le coreaban como unos pelotas. Al Duende le divertía mucho aquel desfile. Entonces imitaba el canto del pavo jefe, y la tropa le respondía como si en la realidad lo fuera.

El Duende es tan mayor que recuerda a los pavos en el mercadillo de la Plaza Mayor. Los madrileños compraban allí su cena de Nochebuena, como si los pavos de verdad fueran figurillas de nacimiento.Luego venía el sainete tgragicómico de la degollina: alguien tenía que ejecutar al pavo en casa. A veces el pavo rebelde se escapaba de las manos del verdugo y salía corriendo por el pasillo con la cabeza colgando y dejando a su paso un reguero de sangre. Todo muy goyesco, muy solanesco, muy de Berlanga. En una de las primeras películas del gran director valenciano se veían estas escenas de la Navidad de entonces.La película era tan tierna y tan ingenua que se titulana Felices Pascuas, ahora que hasta los católicos fetén olvidan el origen religioso de la celebración y felicitan “las fiestas”. ¿De qué fiestas se trata?, pregunta uno. ¿Tanto molesta la Navidad?

Más tarde se enteraría el bloguero de que los norteamericanos anticipan este ritual navideño el Día de Acción de Gracias. Los estadounidenses se comen ese día pavos grandes como avestruces, quizás para que quede claro que a pesar de las crisis siguen siendo la primera potencia mundial. Y de esa sacrosanta fiesta que tan magníficamente pintó Norman Rockwell y tantas veces hemos visto en el cine, lo que más le impresiona al Duende es que el presidente abandone por un momento sus altísimos quehaceres y que indulte a un pavo elegido no se sabe cómo entre todos los pavos de los estados de la unión.QUé privilegio.

Bueno, pues todo esto es para decir simplemente que en vísperas de la Navidad de 2011 el Duende se siente como el pavo indultado por Obama. Con la misma cara de pavo que tanto sorprende a los que le conocen, que, no sin razón, le consideran generalmente un tipo frío e inexpresivo. Pero también con la felicidad interior de sentirse librado de los males de nuestro tiempo. Libre de la enfermedad, libre del paro,libre del desánimo,libre de grandes depresiones. Sólo prisionero de afectos o amores de distinto matiz a los que quizás no sabe corrresponder precisamente por ser como un pavo Y, pese a las triquiñuelas de la informática, centro aún de la mirada de algunos amigos blogueros que todavía se aventuran a leerle.

Debería de confesar paladinamente que él si que puede sentir una Feliz Navidad, y que le gustaría que todos los que le felicitan en sus comentarios vivieran al menos algo parecido. Debería decirlo sin timidez, con alegría y firmeza, como anunciaron los ángeles aquéllo de paz a los hombres de buena viluntad Pero ya lo ha recordado varias veces: es tan pavisoso y está tan sorprendido por la serenidad de su estado de ánimo que no es capaz de ser más elocuente que el pavo indultado por el presidente de Estados Unidos

Pues eso: Feliz Navidad les desea un pavo afortunadamente indultado.

La baba nacional

Se puede mirar con respeto. Pero también con estupor, con ternura, con guasa, con piedad. Y, no se ofenda nadie, con rubor...

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Homper vuelve a quedarse perplejo. Super, super, super, superperplejo, como diría una niña pija. Hace ya tiempo que no hablaba de la tía Clota, la tía andaluza que fue profesora de español en Estados Unidos, casó con un granjero americano de Vermont, enviudó de él y se quedó a vivir para siempre en Nueva Inglaterra. Era la única tía que le quedaba, y hablaba con ella una vez a la semana utilizando el Skype. Pero anteanoche ella se despidió de él.

-Puede que sea para siempre, sobrino- le dijo mientras se tomaba una infusión en un mug decorada con la cara de Leonardo di Caprio- Ya me ha dicho el cirujano que este corazón tiene muy difícil arreglo. Fíjate qué pena si me muero en la mesa de operaciones sin haber visto nada de la boda.

-¿De qué boda, tía?

-De cuál va a ser…De la boda de la Duquesa. La gran fiesta de la baba nacional, ¿no?

No parece que le apenase mucho. La anciana está ya muy debilitada, y hecha a la idea de que su suerte final está al caer.

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Se quedó perplejo, como no podía ser de otra forma. La gran fiesta de la baba nacional…Qué manera de expresarse. Pero pronto comprendió que su tía conservaba su lucidez,  y que desde sus años y desde la distancia no tenía por qué andarse con rodeos.

-Se casa por tercera la Duquesa de Alba, 85 años –rumió Homper en sus pensamientos-  Está en su derecho de hacer lo que le venga en gana, el amor tiene razones que la razón desconoce (Pascal) y el amor no tiene edad, que lo cantaban en la zarzuela Don Manolito. Todo muy comprensible. Incluso plausible.

Y ella, la Duquesa, es una mujer liberada que a pesar de sus años aún cree creer en el amor. Y es simpática. Y generosa, según cuentan las personas han sido beneficiarias de su caridad y que hoy le felicitaban por la radio. Y divertida. Y pintoresca. Y es verdad que empieza a acusar su edad en algunos detalles poco amables para su imagen. Pero Homper está seguro de que lo de la fiesta de la baba nacional no lo decía la tía Clota porque a Cayetana se le pueda caer la baba, cosa que nos podrá pasar a cualquier a su edad. Sino por todas las demás babas que supuran de su boda.

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La mala baba (portada deINTERVIU, mensajes de Twitter poco piadosos con la noble enamorada). La baba de los aduladores profesionales. El baboseo asqueroso de los que se chotean de ella y luego la jalean como heroína del pueblo para vender sus revistas, sus programas de radio y televisión y los libros que se escriben a cuenta del personaje. Y la baba, la simple baba del tonto de baba que somos todos.

-¿Por qué voy a decir que el pueblo siempre es sensible e inteligente, si no soy político?-se dice el Hombre Perplejo.

Últimos detalles del esperpento. Los balcones con vistas al Palacio de Dueñas se llegan a pagar a 8.000 €. Y la eterna chiquilla que cree ser la novia se marca una rumba tambaleante ante la iglesia que  si, por una parte es ternura,  por otra parte resulta patética. Dos flashes iluminan el confuso pensamiento de Homper: el recuerdo de la cara de El bobo de Coria que pintó Velázquez. Y a continuación, la cínica razón con la que el fénix de los ingenios Lope de Vega justificaba su producción de comedias alimenticias en serie: El vulgo es necio y, pues lo paga, justo es hablarle en necio para darle gusto.

 -Tiene razón la tía Clota- concluye Homper- Todos necios, todos formamos parte del tinglado de la nueva farsa. Hasta yo, por entrar al juego y creer que mi punto de vista sobre la boda de la Duquesa puede ser de interés. Qué disparate.

Y al día siguiente de la boda, aún es noticia preferente la gran fiesta de la baba nacional.

Homper no entiende nada de nada

No cree que se deba hablar de "la nefasta manía de pensar", pero Homper piensa que deberíamos renunciar a pretender entenderlo todo...

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Homo sapiens. Homo ignorans. ¿La curiosidad es la madre de la ciencia? ¿De verdad que la razón lo explica todo?…Medita estas cuestiones nuestro amigo Homper mientras afila la punta de su lápiz con un sacapuntas. Cuando termina la operación, acerca el ingenio a sus labios y lo besa.

-No sabes lo que me gusta entenderte.

Le llena de satisfacción que una concavidad acoja la punta del lápiz, y que una cuchilla de acero afilada  afeite la madera alrededor de la mina con sólo girar aquel. Qué bien inventado está esto, piensa. Y qué gratificante entender el funcionamiento del sacapuntas.

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Porque en estos tiempos e exaltación desmesurada del hombre y de culto a la razón como clave de su superioridad, se pretende que la pobre especie humana lo entienda todo. Llevamos tres años de crisis, y aún a veces, cuando los especialistas recuerdan sus causas, Homper no sabe por  qué las trapacerías de cuatro granujas que hicieron quebrar a Lehman Brothers y de unos buitres que quisieron abusar de los que necesitaban casa en Estados Unidos explican el estado de postración del planeta.

-Un día nos cuentan que la culpa es de la prima de riesgo. Otro, de Grecia. Otro, de Portugal o de Irlanda. Ahora de Italia. Dicen que Bélgica está a caer, y que luego iremos nosotros. Se caen las Cajas de Ahorros. Se descubre ahora que tenemos dieciocho administraciones especialistas en el despilfarro. Resulta que la responsabilidad es de los que nos acostumbramos al estado de bienestar. Y entretanto, con los mismos recursos naturales, la misma fuerza bruta y las mismas capacidades humanas, ni las mejores cabezas saben qué hay que hacer para producir más, crear empleo y devolver la confianza.

Homper volvió a besar el lápiz y el sacapuntas.

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Pero pretenden que sigamos creyéndonos homo sapiens. En su noble afán de divulgación,ONDA CERO incluye a veces en su programación píldoras científicas, y ese día Homper se sorprende escuchando la enésima explicación del Acelerador de Partículas. Parece ser la madre del cordero de la física cuántica, un invento que, si funciona, resolverá todos los problemas de energía que arrastramos, y además recreará las mismas condiciones físicas en las que surgió el Big Ban. O sea, que puede reproducir el fenómeno de la creación del mundo, como si ya no tuviéramos  bastantes problemas en este. Y consiste en un túnel circular de 29 kilómetros por el que lanzan partículas para que choquen entre sí. Las partículas dan 11.000 vueltas al túnel por segundo, y se supone que deben chocar entre sí con alguna que venga en dirección contraria. Si chocan, se descomponen en otras micropartículas.

-Y parece que, si eso ocurre, se organiza la de Dios -piensa Homper- Y nunca mejor dicho.

¿Y cómo lanzan las partículas? ¿Con catapulta? ¿Con compresores de aire? ¿Con pistolitas de agua? ¿Y por donde se abre el túnel circular para que metan las partículas que han de chocar entre sí? ¿Y qué haremos con ese otro mundo que puede recrear el nuevo Big Ban? ¿Esperaremos a que vengan otra vez  cuatro canallas a hundirlo sin que volvamos a entender nada de nada?…

Homper contempla   con cariño  su lápiz y su sacapuntas, tan sencillos y eficaces ellos, tan fáciles de explicar y entender. Y pone bálsamo a su ignorante perplejidad mirando a la luna llena. Tampoco sabe muy bien cómo se mantiene ahí, pero luce bonita, y además le invita a soñar.

Otra película espera

Nunca sabe uno qué historia se va a encontrar en el cine...

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Eugenia miró por el ventanuco. Sólo una cabeza en las veinte filas de butacas de la sala.

-Qué rollo-suspiró.

Eugenia no se lo explicaba, pero el dueño sostenía que había que mantener abierto el cine, porque los fines de semanas el aluvión de palomitas y Coca-Cola salvaban el negocio.

-¡Qué desperdicio!-volvió a suspirar.

Y a continuación puso en marcha la proyección. Quedaban por delante dos horas de paisajes suburbiales con fábricas abandonadas y medio destruidas, de macarras calvos malhablados, vestidos de negro y con gafas ahumadas. De persecuciones, de automóviles destrozados. De drogas, maderos corruptos, palizas y explosiones.

-¿Quieres callar tu puta boca de una jodida vez?- oyó que gritaba un facineroso en las primeras secuencias.

Todo filmado con mucho primer plano,  sangre a borbotones, cámara nerviosa y montaje histérico. Todo exhibido con un derroche atronador de decibelios.

-Los jóvenes necesitan mucho ruido-le había remachado el jefe para que no se le ocurriera bajar el volumen de sonido-Así no piensan demasiado.

Sólo le sorprendió a Eugenia ver que el único espectador de la noche no parecía demasiado joven. Las ráfagas de luz que venían de la pantalla iluminaban una cabellera casi blanca.

-¡Qué desperdicio!-volvió a suspirar mientras se olvidaba del negocio y se sumergía en un novelón.

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Y qué desperdicio de vida la suya. Una educación inútil, una buena planta, una sensibilidad perdida, un único amor que le dejó hacía años, una hija bióloga que vivía en Estados Unidos con un camionero de Arkansas y las pocas esperanzas puestas en que acabara la película, culminara el novelón y la ganara el sueño.

-El sueño es la única película que me interesa ya- pensó.

Echó un vistazo por el ventanuco y vio que la solitaria cabeza que sobresalía por encima de las butacas había desaparecido.

-Perdone –sonó una voz al otro lado de la puerta de la cabina- ¿Está obligada a continuar la proyección aunque no haya nadie en el cine?…Lo digo porque yo me voy. La película no me interesa nada, buenas noches.

El único espectador se dio la vuelta y se marchó.

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Eugenia paró el proyector, se puso el abrigo, cogió su bolso y su novelón y apagó todas las luces de la sala. Cuando ganó la calle observó que un hombre de buen porte y con las sienes plateadas se fumaba un cigarrillo a la puerta del cine. Era el espectador decepcionado.

-Yo siempre he buscado en el cine alguna historia interesante- le dijo él

Ella movió las cejas, como excusándose por el desencanto de la película. Levantó la mirada buscando un taxi, y en vista de que no aparecía se echó a andar.

-¿Me permite que la acompañe hasta que aparezca  uno?- preguntó él poniéndose a su altura.

Ella bajó los ojos y asintió con timidez.  No pasaba nadie por la calle oscura, y aquel hombre que buscaba historias le infundía confianza. Aunque el título de la película que dejaban atrás era No esperes nada, Eugenia notó que por primera vez en muchos años el corazón le latía con ilusión.

-No esperes nada- repitió para sí misma-, pero no dejes de esperarlo todo.

Y vieron juntos uno de esos peliculones que empiezan cuando se acaba el cine.

No habrá güatillazo

Corría la sospecha de que la lenidad de la RAE diera por buenos los deslices verbales de Leyre Pajín, pero parece que de momento deja las normas en su sitio

Enésima causa de la estupefacción permanente en la que vive Homper. Estaba mosca desde la semana pasada, donde a cuenta de otro ataque de vehemencia feminista de la ministra Pajín creyó escucharle decir cónyugues para lo que el roman paladino dijo y escribió siempre cónyuges.

Se lo comentó a la tía Clota, que está haciendo acopio de leña seca para el invierno en su casita de Nueva Inglaterra.

-Tía, aquí ya vale todo –comentó el Hombre Perplejo- Digo yo que lo habrá dado por bueno la Academia de la Lengua.

-Pero si siempre fueron muy rígidos, sobrino.

-Qué se yo, tía. Será que se han contagiado del furor reformista de Zapatero. Mi amigo Muguerza dice que a menudo tiene problemas porque da su apellido para hacer una reserva y luego se encuentra en el hotel o el restaurante de turno con que no consta nadie que se llame así. Lo más parecido es un tal Mugerza.

-¿Confunden el fonema ge con el gue?-pregunta la anciana, profesora jubilada de literatura española en Estados Unidos- Eso no pasaba ni con los más borricos de mi época.

-Las cosas cambian, tía. ¿No te acuerdas de cuando Alfonso Guerra vaticinó que a España no la iba a reconocer ni la madre que la parió?…

Pero hoy la sorpresa de Homper es saber que, reunidas las academias de la lengua española en Guadalajara, Méjico, han decidido reducir las últimas travesuras ortográficas a una propuesta de futuro, y acuerdan mantener las reglas aún vigentes.

-Qué tranquilidad, hijo-dice la tía Clota- O sea, que lo de cónyugues va a seguir siendo ignorancia.

-Bueno, si lo dices tú….A mí me llamarían machista por decirlo.

La buena noticia del día, piensa Homper, es que no todo se reforma a lo loco. O que el afán de darle la vuelta incluso a lo innecesario puede acabar volviéndose contra ti. Mira el Hombre Perplejo los periódicos del día, se fija en las elecciones de Cataluña y se pregunta cómo definiría Pajín  los resultados para su partido, que es básicamente el partido del jefe.

-¿Escribiría que ZP ha dado un güatillazo? ¿O pondría gatillazo como se ha escrito toda la vida?

Los huevos de Christian Hernández

Hay muchas clases de valor. Y el torero mejicano Christian Hernández ha demostrado que también lo tiene a su manera...

Qué se hace cuando uno se muere de vergüenza. Qué reacción cabe cuando uno abre su verdadero almario (no armario, conste) y se revela tal cual es, a pesar de que el mundo alrededor exija justo lo contrario. Cómo se puede recuperar la autoestima cuando ocurre algo que justifica ampliamente aquella oprobiosa acusación que tanto temían los escolares de antaño. Cuando eras blandito, cuando no jugabas al pelotón –como decían los curas- o a policías y ladrones, porque no te gustaban los rifirrafes ni los recreos violentos.  O porque no resoplabas cuando el amiguete despabilado hablaba con los ojos como platos de las tetas de Sofía Loren en Madame san Gêne. Por cierto, vaya tetas.

-Nenaza, que eres un nenaza –tenía que aguantar

Y aún peor.

-Cobarde, gallina, capitán de las sardinas.

Cosas que se dicen sin demasiada cabeza. ¿Hay algún estudio científico sobe la pusilanimidad de esta clase de peces?

Pero al torero, como al soldado, el valor se le supone. Y nadie imagina que si fracasa, que si escurre el bulto y protagoniza una espantá que deja en nada las de Juan Belmonte se atreva a la sinceridad. Y más en este tiempo de buenismo generalizado hacia la condición humana. Nuestro amigo Homper –el Hombre Perplejo- se lo había comentado a su anciana y sabia tía Clota. Vio la noticia, abrió el ordenador, puso en marcha el Skype para saber de ella y comentar las noticias de actualidad.

-¿Lo has visto, tía? ¿Han pasado por vuestra tele lo del torero mejicano?

-Ni idea, hijo-respondió la tía-Aquí la pesadilla permanente es el vertido de crudo en el Golfo de Méjico.

Homper le contó a su tía, nacida en un pueblo de Granada, pero nacionalizada ahora en Estados Unidos y avecindada en en el estado de Vermont, la secuencia completa. El torero mejicano Christian Hernández en la plaza. Faena de muleta. Inicia el trasteo, no fija al toro y en éstas que tira la franela, sale de naja, salta la barrera y desde el callejón anuncia que tararí que te vi, que verdes las han segado, y que mate al toro su puñetera madre. Sólo volverá al albero para pedir perdón al respetable y cortarse precipitadamente la coleta.

-Y pásmate tía. Después reconoció ante los micrófonos que él no estaba hecho para el toreo.

-¿Así lo dijo?

-Bueno, ejem –carraspeó Homper- Añadió que para enfrentarse al toro se precisa un par de huevos, y que a él le habían faltado.

Un minuto de silencio.

-Pues qué valor el suyo –concluyó la anciana- Qué valor que en una época donde todo el mundo desplaza su culpa hacia otro lado sea tan decente como para reconocer la verdad.

El denostado torero cobarde no se escudó en lo malo que fue el ganado, ni en los abusos del empresario, ni en los turbios manejos del apoderado, ni en la consabida mala suerte. Tampoco en  la presión psicológica.

-Qué tranquila me deja, sobrino –suspiró la anciana- Por una vez hay un hombre valiente que  nos libra de culpa a la sociedad y apechuga con lo suyo.

Paradójico Christian Hernández. El hombre que fue lo bastante valiente para reconocer que le faltaban un par de huevos.

Antonio Muñoz Molina, sin pelos en la lengua

Lúcido, valiente y, a juicio de un simple aficionado, magnífico escritor...

Acaso por su formación de filóloga, por ser  también andaluza de nacencia y por vivir, como Antonio Muñoz Molina, en Estados Unidos, la anciana tía Clota se hizo asidua lectora de sus novelas. Ahora sigue apasionadamente La noche de los tiempos, que, como muchas de las últimas novelas inteligentes, trenza  a la perfección ficción e historia. La mujer elige esta literatura porque dice que, a diferencia de sus amigas las viudas de Tinmouth, su pueblín de Vermont, además de deleitarse leyendo,  aprende algo nuevo o refresca conocimientos.

-Este chico vale mucho- dice a su sobrino Homper en su encuentro a distancia a través de Skype- Pero me temo que el mundo de la cultura va a empezar a mirarle con recelo…

-¿El mundo de la cultura?-comenta Homper con retintín- ¡Hummm!….Qué simplificación

El Hombre Perplejo está convencido de que este ectoplasma conceptual aparece normalmente cuando los investidos por la gracia de la verdad y la virtud cívica consideran que los demás vivimos aborregados. Ellos, además de ser cómicos, artistas, plumistas o filósofos, quieren ser el Pepito Grillo nacional. Y lo mismo que Moisés habló desde el Sinaí con las Tablas de la Ley en la mano, “el mundo de la cultura” plasma de vez en cuando  en un manifiesto la verdad revelada.

-Qué pena que ignoren a los  que de verdad tienen las ideas claras, tía.

-Como este chico…¿Has leído su artículo del pasado sábado?…

Homper tampoco lo había leído. Lo busca en Internet y lo lee. Se titula La costumbre de la infamia. Es valiente, implacable, esclarecedor. No vale la pena destriparlo aquí. Uno, como la tía Clota, debe aspirar a que todo el mundo optimice el tiempo que dedica a la lectura. Y no tiene sentido que reproduzca lo que con tanto tino y conocimiento de la historia ha dejado para la reflexión ese magnífico escritor. Para eso está el invento de los enlaces. Un solo click y pasas de lo que dice un bloguero cualquiera a lo que piensa y escribe Antonio Muñoz Molina.

Él también pertenece  al “mundo de la cultura”,  es de izquierdas y firma manifiestos. Pero, a diferencia de otros, ni se traga ruedas de molino ni tiene pelos en la lengua.

Gila en el FBI

A veces, este mundo tan serio parece el mundo según Gila...

-¿Es el  jefe?…

-…

-Vale…Soy Miguelín, el de los retratos-robot…Que como me habían encargado el del Bin Laden ese, pues es para decirles que ya lo tengo…

- ….

-Me ha quedao muy majo, sí. ¡Tó profesional!…

-…..

-¿Qué cómo lo he hecho?…Mu sencillo, primero me dije;: este es morenito y con barba…Para dar con el modelo, iba a tirar de mi primo Bonifacio, que es representante de una fábrica de alabastros, y ha ido mucho por Oriente Medio con el muestrario…Ya sabes, los jeques, que son muy buenos clientes.

-….

-¡Claro!…Y como además está delgado, y le han salido canas,  me dije: este me va a quedar clavadito…Pero resultó que tenía que ir al urólogo, porque está de la próstata, y no pudo venir.

-……

-Sí…Y entonces tiré de archivo y me encontré a Llamazares…Mucho no se parece, pero como luego, cuando se deja fotografiar el de verdad, lleva  puesta la toalla esa en la cabeza y las gafas de sol, se dan un aire…Le pones ante una cámara con una metralleta y amenazando que va arrasar el Capitolio o la Casa Blanca, y te lo crees…¡Acojona!…

-….

-¿Enfadarse?…No creo…¡Si luego sólo van a matar al de verdad!…

-….

-Claro…Además, como siempre va de antiamericano…

-…..

-Pues nada, para servirles. ¡Todo profesional!…Y si hay que ponerle cara al Ahmadineyad, que está muy pesado con las bombas atómicas, me lo digan…¡Tengo un churrero en el barrio que es su doble!…

-…..

-Bueno, Amadineyad es más bajito, y es verdad que el churrero juega de pívot al baloncesto…Pero como la foto-robot se hace sentado, no se nota…

-…..

-La factura…¿puede ser sin IVA, ¿eh?…Por ayudar al ministro Corbacho, ya sabe, que luego hay que encontrar subterráneaos para justificar el porcentaje que ha dicho y no los encuentras…

-…

-¡Lo que yo le diga!…Este es un país muy poco serio, oiga…

Dice Homper que, cuando se supo la chapuza del retrato-robot de Bin Laden/Llamazares, se quedó, una vez más, estupefacto.

-La vida suele superar a la ficción -le comentó a su anciana tía, nacida en un pueblo de Granada y hoy ciudadana de los Estados Unidos.

Y tanto él como la tía Clota pensaron que Gila había resucitado para colaborar con el FBI.

Contra moscas y ciruelas

Una mosca pelma y unas ciruelas imposibles. ¿Quién controla la obsesión nuestra de cada día?...

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La estupefacción del día no tiene por qué meterse en honduras. Puede uno preguntarse por los misterios de la vida o por dudas de menor cuantía. Nadie se programa para ser trascendente o frívolo. El hombre se debate entre  toda suerte de cuestiones de orden espiritual, filosófico, material, práctico o anecdótico,  y no sabe por qué una de estas se pone por delante de las demás y, sin una razón particular,  le quita el sueño.

En el día de ayer, los problemas que comentaban Homper y la tía Clota distaban mucho de los dilemas existenciales.

-Primera cuestión, tía. ¿Tú has sentido alguna vez que una mosca juguetona se interpone en tu mirada? Segunda cuestión, tía. ¿Cuánto tardan en madurar las ciruelas en Estados Unidos?

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La mosca. Apareció mientras Homper leía el periódico. Revoloteaba en el área de visión de su ojo derecho, y se movía entre el eje central de la mirada para acabar fugándose por el lado. Durante muchos minutos, mientras  trataba inútilmente de espantarla, debió de parecer un imbécil. Pronto observó que la mosca seguía los movimientos de su pupila. Buscaba ésta la línea del periódico y allá que iba la mosca.

No le sorprendió a Homper que la tía Clota le dijera que era otra gotera de la edad,  algo bastante frecuente, y que debía visitar a un oftalmólogo. Le dejó estupefacto constatar que nadie se lo había comentado antes. ¿Cómo se puede convivir con una mosca tan puñetera sin hacer de ella un tema de conversación?

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¿De qué están hechas esas ciruelas de color granate oscuro que,  tan bien empaquetadas al vacío en un envase de plástico de ocho unidades, se vende ahora en los supermercados? ¿Qué tierras, qué invernaderos, qué fertilizantes, qué milagros transgénicos o qué coños convierte a una fruta tan aparente en un imposible? ¿Por qué no maduran nunca? Con mucha suerte, van de una dureza de bala de cañón a la de una pelota de jokey.

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Homper compró las ciruelas y las dejó en el frutero, esperando que tarde o temprano madurasen. A las tres semanas, se enfrentó a una de ellas con cuchillo de sierra y tenedor. Consiguió probarla. No sabía a nada. ¿Qué se puede hacer con unas ciruelas así?

La respuesta se la dieron Adolfo y Zita, una pareja de artistas cubanos que se instalaron en el piso 4º A.

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Zita era una cantante gorda y pertinaz como pocas. Durante un mes, y acompañada por Adolfo al piano,  torturó a Homper y a los demás vecinos ensayando sin cesar Siboney…Yo te quiero, yo te adoro, Siboney…Y cómo desafinaba. Un día, no pudiendo resistir más, Homper le lanzó a un  ciruelazo que penetró por la ventana abierta y fue a impactar contra su ojo derecho.

Se la llevaron a urgencias.

Y aunque Homper se quedó preocupado por la utilización de la ciruela como arma disuasoria, se consoló de inmediato. Pensó que no sólo había encontrado utilidad a aquella fruta marmórea, sino que durante una buena temporada le había ahorrado a la cantatriz el problema de la mosca traviesa que a él tanto le obsesionaba.

El circo del PP y otros desvaríos

mariano, Espe, Gallardón...¡Más difícil todavía!...¡Hale hooop!No es tan primaria como la mayoría, que advertimos día a día en desastre de la oposición al gobierno de España. Pero incluso desde Estados Unidos, la tía Clota también percibe que el PP es un circo.

-Pero no es porque le crezcan los enanos, como dicen casi todos los cronistas-precisa- Sino porque  aspira constantemente al ¡más difícil todavía! ¡Anda que armar la que arman por disputarse el presidente de un banco después de haberse comido el marrón del Gürtel ese!…

Y evoca Trapecio, una película de circo, un producto típico made in Hollywood que impactó mucho en su juventud. En la escena cumbre, un hercúleo Burt Lancaster en su apogeo de icono viril, recibe a una espléndida Gina Lollobrígida que vuela a sus manos tras el triple salto mortal. Bocabajo y todo, y desafiando a la ley de la gravedad, el héroe trapecista sube a pulso a la heroína y la besa en los labios.

-¿Sobrino, no te imaginas el número?…-le cuenta a Homper entre risas- En un trampolín, Rajoy y Gallardón, los dos con taparrabos de lamé. En el opuesto, en plan Pinito del Oro, Esperanza luciendo tipo con su malla tan sexy rebosante de lentejuelas. Primero salta Rajoy al trapecio, y se cuelga bocabajo. Luego salta Gallardón y se prende de él. Y finalmente, Espe. Todos los del PP llenan el circo haciendo el oficio de niños….¡Que se besen, que se besen!…Y entonces Gallardón y la Espe repiten el numerito de Burt Lancasyter y la Lollo, suena el cha-ta-tachán  y los niños estallan en aplausos…

Tía y sobrino  se ven riendo a través de la cámara de su ordenador.

-Lo del PP, tía, es un numerito que traspasa el Atlántico- subraya Homper.

Y piensa que la imagen que describe su tía podría ser un sueño pintoresco si no estuviera tan cerca de la realidad.

Sin embargo los sueños se nutren de materiales imprevisibles que se mezclan a lo loco. Lo decía Freud: pueden aparecer en un sueño una vieja amistad, un antiguo amor, un escenario de cuento, una noticia de ayer, una frustración permamente, el deseo de ligar con la pastelera, un famoso como Cayetano Ordóñez, el practicante con el que te cruzaste en la escalera antes de entrar en casa y hasta el estímulo físico que te produce.una sábana de seda. Los sueños son una ensaladilla rusa, o un castillo de fuegos artificiales que el pirotécnico no ha sabido ordenar.

-Por cierto, tía-comenta Homper cambiando el registro a serio-¿Sabes qué soñé esta noche?…Veía una masa informe, un montón de materia viva, horrorosa, que se agitaba nerviosa…Y en éstas que de esa masa gelatinosa asoma una pata de batracio, y luego una cabeza de reptil con ojos saltones…Y me doy cuenta de que es un montón de sapos copulando…

-¡Qué perversión, sobrino!….

-Que no, tía, que Morfeo es un guasón y un caprichoso…Fíjate que anoche vi una película de Nicole Kidman, que me encanta…Y podría haber soñado con ella…Pero también ayer supe que muchos sapos de la Comunidad de Madrid mueren atropellados porque el bordillo de un carril-bici les impide juntarse con sus hembras para copular…¡Los pobres sapos muriendo por amor!…

Otro cuento, otro sueño. Homper espera que el de esta noche sea más agradable. Ya venden en la pastelería buñuelos de santo, que, en su versión clásica, rellenos de crema pastelera, le trastornan. Y, sin dejar de desear mejor suerte al circo del PP y a los mártires batracios, aspira a una bacanal con la pastelera, tan seductora. Ella y él solos, a media luz los dos, música de Astor Piazzola al fondo y  tan sólo separados por una tentadora bandeja de buñuelos de santo que media entre sus labios…

La tía Clota hubiera enseñado la foto

Mí no entender...¿Tanto mal les hace a las niñas de ZP que el mundo las vea conmigo?

Mí no entender...¿Tanto mal les hace a las niñas de ZP que el mundo las vea conmigo?

-Cuando se lo he explicado a Edwina y Thelma no han entendido nada-dice la tía Clota.

Edwina y Thelma son las otras chicas de oro de Tinmouth, el pueblo del estado de Vermont donde vive la tía de Homper. Los europeos tendemos a creer que el pueblo norteamericano es más simple que nosotros. La propia tía Clota está de acuerdo en eso, pero en este caso defiende a su país de adopción. Dice que la que han armado los Zapatero a cuenta de la famosa foto con las nenas es una exageración. Y que sus amigas americanas, que no están al tanto de la peculiar sensibilidad de nuestro presidente y su señora, piensan, no sin razón, que ahora los que estarán mosqueados serán los Obama.

-Pobre Obama-suspira-¿Cómo iba a pensar que molestaría que colgaran la foto con la familia ZP en la web de la Casa Blanca? ¿No decían que  desde que metió la pata despreciando las barras y estrellas estaba como loco por estrechar relaciones con el Presidente de los Estados Unidos? Pues ahí tenía la prueba de su éxito al conseguir que le reciban: pelillos a la mar y hasta fotos con las nenas

Homper escucha a su anciana tía desde España y sonríe con cierta socarronería.

-Bueno, tía… Aquí los niños son materia muy sensible. Pensamos que una foto suya en Internet con el matrimonio más famoso del planeta puede atentar a su intimidad y estropearles la vida. Pero dos años después estas mismas niñas podrán abortar libremente sin consultar siquiera a sus padres y eso nos parece de lo más natural…

-¡Qué contradicción!, ¿no?…Ni tanto que queme al santo, ni tan poco que no lo alumbre…Además, ¿a qué niño le va a disgustar que le vean con su ídolo?…

Y se ríe. Raritos, muy raritos les ha hecho la modernidad a mis compatriotas, piensa para sus adentros. Y se acuerda de que, cuando era niña, tú te hacías una foto donde fuera y la gente del pueblo se te ponía espontáneamente detrás sólo por la ilusión de  quedar para la posteridad, aunque jamás fueran a ver la imagen atrapada por la cámara. Qué ingenuidad y qué ternura.

-Y menos lo entiendo si esa foto es con una figura universal, como Obama-dice la tía Clota- ¿Sabes?… Paquito, el hijo del heladero de mi pueblo, siempre me pasó por las narices una foto en la que aparecía él entre Manolete y su cuadrilla. Mira, aquí estoy, con Manolete, me chinchaba. Y allí estaba, colado entre las piernas del picador y de un banderillero y sólo dos cuerpos más allá del maestro, con la cara radiante de éxito, como si fuera él el Califa de Córdoba y acabara de salir por la puerta grande…A mí me habría encantado que todo el mundo me viera al lado de Manolete o de Gary Cooper, pero es que los niños de entonces debíamos de ser muy especiales…

Eso, muy especiales, piensa Homper. Y no como estas criaturas de ahora, que van por la calle vestidos de góticos, de románicos, de lagarteranas o de tortugas Ninja, pero que pueden sufrir un trauma si el público las ve fotografiadas junto a la sonrisa más jaleada del planeta. Cosas veredes, Sancho

¿Será que quiere ser santo?…

Aunque hay que reconocer que la estampita es buena, la tía Clota le ve más como un nuevo san Juan de Dios...

Aunque hay que reconocer que la estampita es buena, la tía Clota le ve más como un nuevo san Juan de Dios...

-Te voy a enseñar la verdadera cara de san Juan de Dios-le dice la tía Clota sonriendo con malicia mientras saca un tarjetón de un libro y lo acerca a la cámara para que su sobrino, al otro lado del Atlántico, lo pueda ver.

Y Homper, cómo no, se queda perplejo. No es para menos. La estampita es una postal publicitaria que muestra la clásica imagen del popular santo con un enfermo en los brazos y rodeado de pobres y desvalidos. Es un pequeño bajorrelieve en escayola  un tanto relamido, típico de la imaginería religiosa de algunas tiendas madrileñas, allá por  la calle de la Paz y aledaños. Pero lo sorprendente es que la cabeza del santo, con barba y coronilla, como está mandado, muestra la cara beatífica e inconfundible del presidente Zapatero. Bajo el grupo escultórico, escrito con letra gótica, la frase La verdadera imagen de San Juan de Dios, el protector de los pobres, enfermos y desvalidos. Venta por encargo.

-Los hace un artista de mi pueblo, y los vende como churros.

Cuando aún en vida de Franco la tía Clota emigró a Estados Unidos, en su pueblo natal, una pequeña villa de la Granada profunda, convivían los balbucientes movimientos obreristas con el catolicismo tradicional de la España eterna. Muchos de los que enredaban en los clandestinos sindicatos del campo, se disputaban un puesto de costalero en los pasos procesionales. Ese era el caso de Vicente, escultor aficionado a modelar en escayola cristos, vírgenes y santos de su devoción.

-Lo hacía tan bien, que dejó el campo con una baja laboral por problemas de corazón y se dedicó a la imaginería…Con cierta imaginación, ¿no crees?-subraya la anciana con mucha zumba- Aunque, después de todo, pone las cosas en su lugar…Porque aunque no haya caído en la cuenta, y puede que no le gustara saberlo, Zapatero es un san Juan de Dios laico.

Homper sonríe por lo bajini y repasa mentalmente el argumentario social del gran defensor de los desvalidos españoles, que acaba de repetir ante el Comité Federal de su partido.  Todo menos dejarles de la mano de Dios, al menos mientras quede un euro  en las arcas y un impuesto por exprimir. El nuevo Dios es él. Cuando hay que hablar de ayudas al tercer mundo, lo progresista no es tapar agujeros con limosnas, como hacen algunas ONG, sino invertir en crear las estructuras de una economía productiva que permita a los países pobres salir de la miseria. Pero aquí debemos de ser multimillonarios, porque todo consiste en hacer de Caritas gubernamental con cargo al déficit sin ajustar un solo tornillo. Sobre todo si los sindicatos fruncen el morro.

-¿Por qué no llamas a Moncloa y le recuerdas al presidente que Vicente Ferrer también era progresista?…El invertía en hacer pozos. Y los pozos transformaron  la vida de sus desvalidos.

-Buena idea, tía- responde Homper- Señor presidente, que dice mi tía que aunque usted no lo sepa está en la misma línea de san Juan de Dios. Y que, siendo tan progresista como es usted, debería de buscar otros referentes…

Y se echan a reír. Como los que aplauden entusiasmados a su líder infalible. Y como muchos más que, aunque cobren un subdisio, miran al futuro y quizás rían por no llorar.

Orgullo y exceso gay

Si todos los colectivos orgullosos exigen siete días de fiesta callejera...¿cuántas semanas necesitamos que tenga el año?

Si todos los colectivos orgullosos exigen siete días de fiesta callejera...¿cuántas semanas necesitamos que tenga el año?

Un pueblo andaluz y finales de los años cincuenta.. En aquella pequeña comunidad, tan cerrada como la de cualquier población española, no fue Clotilde, alias tía Clota, la única extravagancia. Ella se empeñó en hacer carrera, estudió filología, emigró a Estados Unidos y se ganó la vida  allí como profesora de literatura española. Eusebio ganó plaza de policía municipal, tocaba  el clarinete en la banda, criaba jilgueros y un día dejó a su novia Trini mal plantada para trabajar en Madrid como camarero. Años después  se supo el porqué de tan extraña reacción. Eusebio habia roto en mona.

Esta expresión se la ha escuchado el Duende a su amigo Félix, que es gaditano. No la conocía antes, ni sabe si está muy extendida en el hablar del pueblo. El caso es que Eusebio no se encontraba a gusto en el rol que le había asignado su sexo, rompió en mona, o salió del armario, que es la expresión más vulgar. Y probablemente hizo bien. Como hizo bien, cuando ya había ahorrado un dinerillo, en buscar el barrio adecuado para vivir con su pareja.

-Estaba encantado en Chueca- comenta la tía Clota- Pero dice que una cosa son las fiestas del Orgullo Gay y otra la matraca, el insomnio y el asco de los orines y los vómitos en la calle, ya lo produzcan los gay o los demás.

-Cuidado, tía-le advirtió Homper-Por esas expresiones os pueden colgar el cartelillo de homófonos.

-A mí plim-respingó la anciana como si le hubiera molestado el comentario de su sobrino- Tú veras, viviendo en Vermont y con más años que un palmar…En cuanto a Eusebio, él dice que una cosa es ser homosexual y algo mayor para juergas y otra masoquista…

-Es lo malo de la edad, tía.

-No digas tonterías, Hom. Es lo malo de la falta de educación.

Eusebio también  le había comentado a su paisana que una semana de orgullo tal  vez era demasiado. Y que ni las organizaciones de homosexuales deberían de ser tan exigentes con hacer de sus fiestas Una carnavalada de obligado sometimiento para los vecinos, ni el Ayuntamiento de Madrid tan complaciente al plegarse a sus deseos.

-Tiene razón Eusebín-sentenció la anciana para cerrar el debate- Puede que rompiera en mona, pero desde luego no rompió en memo.

El Rey ha muerto: viva Yo

Sentir la muerte de los ídolos, "ma non troppo"...

Sentir la muerte de los ídolos, "ma non troppo"...

-Es terrible, y debe de ser la coraza de la edad-le confiesa la tía Clota al siempre estupefacto Homper-Pero no he conseguido derramar una sola lágrima por Michael Jackson.

Dice que Jerome, el hijo de su amiga Thelma, fanático irredento del ídolo caído, ha dejado la tienda de la gasolinera de Tinmouth y de momento ha huido a vivir a solas sus penas en una cabaña junto a un lago. No puede superar el impacto por la muerte del rey del pop.

-¿Sabes?…Yo, como soy más vieja, ni canto con una cerilla encendida, ni llantos histéricos ni nada. Lo primero que pensé  es qué pena de chico. Pero luego corregí: qué majadero. Y es que en la tele repasaron la historia de otros artistas que murieron prematuramente por sus excesos: Elvis, Jimmy Hendrix, Janis Joplin, Jim Morrison…Pero si son tan geniales…¿cómo no aprenden que con eso del alcohol, las drogas y los fármacos raritos no se juega?…

Se sorprende Homper de la rotundidad del juicio de su anciana tía.

-Oye, tía-le reprocha débilmente-Tú antes no eras así. Recuerdo que cuando murió Gary Cooper dijiste te encerraste en el cuarto de baño para llorar a gusto.

-Otros tiempos, hijo…-confiesa con cierto sentimiento de vergüenza-Desde que soy vieja de verdad  me resbala casi todo. Me he dado cuenta de que la muerte de los demás forma parte de mi vida.

Reflexiona Homper, que ya se asoma al pórtico de la ancianidad. Recuerda el día en que venía encantado de ver en la entonces joven Filmoteca Nacional Cantando bajo la lluvia, y al llegar a casa su hermana le dijo: han asesinado a Kennedy. Creyó que el  mundo se hundía bajo sus pies. Al día siguiente se personó en la embajada de Estados Unidos, y estampó su firma en el libro de pésames, con frase y todo. Estaba convencido de que la propia Jackie Kennedy repasaría las condolencias y recibiría la suya como ungüento mágico para su dolor. Ahora el hombre empezaba a reaccionar como su tía: nada de rasgarse las vestiduras, de paripés lacrimógenos, de numeritos y frases para que te seleccionen y salgas en la tele como ejemplo de sensibilidad.

-Mueren, ergo existo, ¿no, tía?.

La anciana suspiró largamente.

-Más bien instinto de conservación.

Y Homper se propuso empezar la semana sorteando el egoísmo que nos va inoculando la edad,  y pensando más en esos familiares y amigos que aún le alegran la vida.

Farrah Fawcet y Michael Jackson: “sic transit”…

Desde aquí, dice la tía Clota que se percibe menos lo efímero de la gloria terrenal...(foto de FREDERIC ALVAREZ)

Desde aquí, dice la tía Clota que se percibe menos lo efímero de la gloria terrenal...(foto de FREDERIC ALVAREZ)

Dice la tía Clota que Jerome, el hijo de Thelma, se ha negado a abrir la tienda de la gasolinera  de Tinmouth, Rutland County, Vermont (USA). Trabaja, o trabajaba ahí, No es otra consecuencia más de la virulenta crisis económica. Según interpreta Homper, el cartel que ha colgado en la puerta equivale a ese cerrado por defunción que antiguamente se colocaba en los pequeños comercios.

-Ha sido demasiado, sobrino-le aclaraba –En una misma semana mueren Farrah Fawcett y Michael Jackson. Y no sabes lo que eso puede significar para este pobre chico.

La tía Clota dice que Jerome no es precisamente un chico normal. Un chico, para la tía Clota, puede ser un hombre que no es de su edad. Y Jerome, que ya ha cumplido los cincuenta y pesa ciento veinte kilos, se ha distinguido siempre por esa vehemencia inocente que a veces distingue a los hijos del tío Sam. Quiso ser, sucesivamente, globetrotter, pastor evangelista, angel del infierno, pintor en Marruecos y novelista. La única novela que presentó a las editoriales se llamaba El guardián entre la cebada, que era exactamente igual que El guardián entre el centeno salvo el cambio de cereal, que a su juicio dotaba a su obra de una intención crítica muy digna de elogio. Los editores, tan cortos de miras, se la tiraron a la cabeza. En vista de lo cual Jerome se encerró en el garaje de la casa de sus padres y se pasó dos años tratando de inventar el sándwich del siglo, que era un sándwich de una pasta que fundía el sabor del hot dog con el de la Coca-Cola, y que debía ser servido envuelta en una servilleta con las barras y estrellas. Tampoco se encontró a sí mismo en este intento y abandonó sus experimentos. Luego se casó con una negra de Missouri, que le abandonó aduciendo que le engañaba: Jerome se iba a pescar y jamás traía ningún salmón. De nada sirvió que alegase en el tribunal que siempre iba a pescar fuera de temporada. La esposa de color de ébano le despidió de mala manera, porque estaba probado que le engañaba. De repente se vio solo, desesperado, y se hizo fetichista. Por las noches de verano, cuando ya había cerrado la tienda de la gasolinera, último puerto donde ancló su alma errática, miraba las estrellas y después de contar las cincuenta primeras, que reservaba para la bandera de su patria, sólo veía las caras de esas estrellas que redimen a los mortales de sus miserias.

-Pobrecillo-comentaba la tía Clota- Aún está en esa edad en la que crees que los ídolos populares te hacen mejor…Y claro, perder en una misma semana a una belleza como Farrah y a un artista como Michael Jackson…

A Homper le sorprendió la crudeza del análisis de la tía Clota. Recordó que a él también se le abrió el mundo bajo sus pies cuando murieron Pier Angeli y Audrey Hepburn.

-¿Sabes?-desvió la conversación-Me fui de viaje a ver unos amigos que viven en un pueblecito del sur de Francia …Me llamó la atención lo entrañable que era la plaza de su pueblo, y el interés con el que observaban a una pareja de mirlos que han anidado a sólo tres metros de su ventana…

-Eso es otra cosa –subrayó la tía Clota- Ver pasar la vida no es lo mismo que lamentar que sic transit gloria mundi.

Y se despidió porque, según dijo, el brownie que tenía en el horno se le estaba pasando.

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