Posts Tagged 'Fernando Alonso'

Paseando a Miss Daisy, hoy como ayer…

Daisy31

Comprobar que las montañas, los prados, los bosques y las playas siguen ahí. Que respiras otro aire, y que la piel se humedece y te afeitas mejor. La broma secular sobre el verano capitalino que se contaba antaño se atribuye al marqués de la Valdavia, no se sabe si el duodécimo o el decimosexto, porque ni idea tienes de cuándo data la gracia real de su título.

-Lo malo del verano en Madrid –dicen que decía- es que refresca por las noches.

Irónico el señor marqués.

Por si acaso cambia el sentido de la frase del noble y las noches se niegan a refrescar en el foro, liaste el petate, pusiste rumbo al norte y volviste donde solías los últimos veranos. Tomas buena nota de que esa carretera hacia el verde de los montes y el azul del mar continúa pareciéndote maravillosa, y de que los amigos que hiciste aquí o allá, el verano pasado o hace medio siglo te ofrecen aún hospitalidad y buenos ratos. Casi todo pasa, casi todo cambia, pero algunas cosas, como el gong del reloj de la torre de la iglesia de San Martín de Luiña o el lento languidecer de las olas del mar permanecen. También se muere el mar, decía Federico García Lorca en el último verso de su Llanto por la muerte de Ignacio Sánchez Mejías. Esperamos que aún tarde varias glaciaciones más en callarse definitivamente.

2

Desde que nadie depende de ti para despachar el verano te sientes más libre. Crees incluso que podrías pasar de vacaciones, porque es precisamente en verano cuando Madrid se queda más vacío, lo que le añade a la ciudad encanto. Madrid no es Detroit, que según cuentan hoy los periódicos ha perdido en los últimos treinta años más de un millón de habitantes a causa de la crisis. La antigua capital de la industria del automóvil es hoy una ciudad fantasmal y peligrosa. No es lo de Madrid, que sólo se vacía por la canícula de unos cuantos habitantes-yoyó que, lo mismo que se van, regresan. Tú pretendes escapar de las vacaciones burguesas, todos como ovejitas sumisas,  pero al final  te pliegas a la costumbre y acabas de mansueto tomando las tuyas. O vas a algún sitio que desconocías o regresas a lo que ya descubriste hace tiempo. Se suele decir que no hay que volver allí donde se ha sido feliz alguna vez. Tu excusa es que entonces no sabías si lo eras o no lo eras.

-Ah, la felicidad era eso- te dirás sorprendido cuando lo mires retrospectivamente  a través del prisma multicolor que proyectan los años.

La felicidad seguramente nunca es más que eso.

Además tu papel también ha cambiado. Hace treinta y cinco años venías a este valle asturiano como cabeza de una familia de tres niños que iban a descubrir el mar. Desde hace tres años el pretexto es que te gusta ser como el chófer negro de Paseando a Miss Daisy. Ella quiere anticiparse a las vacaciones junto al mar librando de marido por unos días y te sugiere que, dado que a ti te gusta el lugar, necesitas recuperarte de tus alifafes  y tenéis tantas cosas por hablar, le hagas de conductor y os escapéis juntos unos días. A mandar, señora, que para eso estamos.

3

Miss Daisy es en realidad Mrs Paloma. No es señorita como la de la película ni tu señora, sino tu hermana. No manda, sino que invita gentil y generosamente a su casa. Y no necesita precisamente chófer, pues lleva muchos años conduciendo como si fuera una Fernanda Alonso cualquiera. Pero ocurre que entre sus incontables virtudes no cuenta precisamente una vista de lince, y que el chapista acaba de dejar su coche más bonito que un sanluis, así que mejor si le conduce alguien que sea un poquito más joven y con menos dioptrías. Lo que ella necesita en realidad es compañía. Sobre todo para que la escuchen, como aquellas ancianitas de la recientemente repuesta comedia de Mihura Maribel y la extraña familia, que alquilaban visitas. Las viejecitas hablaban y los conversadores de alquiler asentían educadamente.

Tanto Mrs. Paloma como tu sois habituales radioyentes (a ti la palabra escuchantes que trata de introducir en nuestro diccionario Pepa Fernández te pone de los nervios, y no la empleas deliberadamente). Sin embargo en las cinco horas de viaje no ponéis la radio, pues todo se lo lleva el repasar vuestras vidas y milagros y los recuerdos de familia. Los F-F tenéis fama de ser poco habladores, sobre todo en casa, pero Mrs. Paloma es una excepción. Ya decías que de las pocas positivas del verano es que en este tiempo te gusta volver do solías. Afortunadamente, la exuberancia verbal de la señora sigue siendo la de siempre.

4

Como están por las Luiñas algunas de tus nietas y tu encantadora amiga Margarita Cerame ha puesto a disposición de  tu castigada espalda un sillón plegable, hasta aguantas dos horas en la playa de San Pedro de la Ribera. Más aún: incluso desafiando cualquier regla de la lógica, te bañas. Este año el Cantábrico vuelve a ser el que era. Sus 15 º casi te hacen maldecir a los inventores de los baños de ola. Eso sí, una vez tonificado por el yodo, la sal y la hipotermia dejas la playa y te escapas del castigo playero para dormir la siesta.

También es costumbre que al menos una vez en el verano una mosca, tan sólo una insignificante y vesánica mosca, te fastidie la siesta por la que tanto suspirabas saliendo de ronda por tu cuerpo. Según la leyenda  nihilista doscientas mil moscas no pueden equivocarse, pero una sola sí. La que te quita el sueño lo pagará con su vida al final de la siesta que ella misma frustró, justo castigo a su perversidad. Las crisis económicas hunden hasta ciudades como Detroit, mientras que el cambio climático y otros argumentos ecologistas aún por determinar parece que están minando la población mundial de abejas, pero al parecer con los dípteros no hay quien pueda.

El verano, la mar, el levantarse y mirar al cielo para averiguar si abrirá la niebla, el sonido del reloj de la torre de la iglesia de San Martín despertando al valle, empapar el café del desayuno en ese bollo incomparable que aquí llaman enfilada, algunas vacas y caballos –cada vez menos- que aún motean de vida los verdes prados, la sensación balsámica de que por estos pagos nunca pasa nada. Otra vez paseando a Mrs. Paloma e intentando sacudirte una mosca impertinente que también volverá donde solía. Antaño te abrumaba la rutina estival. Este, por qué será, te reconforta sobremanera que gran parte del hoy sea exactamente igual que el ayer.

Doña María escribe a Leyre Pajín

Si podemos elegir los apellidos…¿por qué no otras cosas más necesarias para la felicidad?

Querida ministra del respetibe

Haber si nos dejamos de tonterías. Por la presente le pido, o mallormente le exijo, que como ahora se va a poder elegir los apellidos para que los hombres no nos sigan aplastando y  la cosa esa de la igualdad, meta en la reforma las siguientes cosas muy importantes también.

1. Quiero se alta, guapa, lista, rubia, rica y tener un chófer como Arturo Fernández. Mejor, como Arturo Fernández con quince años menos.

2. Quiero que mis hijos sean tan guapos como Cayetano y Fran Rivera, que mis nenas se parezcan a Autrey Hembur y a Grace Kelly, que en paz descansen, pero qué elegantes eran, y que tengan tan buenos sueldos como Fernando Alonso y  la Ana Patricia Botín.

3. Pa mí misma quiero dejar de ser gruesa de los nervios, y pa mi Manolo, que se le quite la tripilla cervecera y que deje de roncar asín como de rechinar los dientes cuando duerme, que molesta mucho.

4. También me peta de haber nacío en Cornualles, que está en la parte de Inglaterra, y que es más fino que el pueblo donde nací.

5. Puesto que su gobierno es mayormente maravilloso y por pedir a nadie meten en la cárcel, le pido también que haga igualdá sexual entre el hombre y la mujer, con el ojeto de que a ellos les rebaje las ganitas y a nosotras nos facilite el gustito. ¡Igualdá ansoluta en los orgasmos!…¡Justicia, ya!

6. Ya metidas en juerga, haga que las mujeres como serbidora seamos cultas, finas y alfabetizás totalmente, y que seamos indemnizás con cargo al déficit del Estao por los muchos años de oprovio, machaque y desigualdá, que no vea cómo tengo los pies y las cerbicales de tantos años de trajín doméstico, y usté lo entenderá al ser también ministra de Sanidá.

Que Dios o quien sea guarde a usté muchos años. Suya afetísima y segura serbidora, con perdón por la expresión, pero es que una es mu antigua y de pocas culturas

María Fernández Rodríguez

Gladiadora de Hogar

P.S.- Si por lo menos me consigue usté una portería o cualquier empleo pa mis hijos en paro, también bale.


Siluetas de RNE

Duendes suscritos:

Suscripción

Suscripción por email

Mis servicios:

El mejor regalo a un ser querido

Publicaciones:

PARAÍSO DE HOJALATA
Una Infancia de Hojalata

Ir directamente a

Blog Stats

  • 1,175,127 hits

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 148 seguidores

%d personas les gusta esto: