
La sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto, el triunfo de España sobre Portugal...Demasiadas emociones en un solo día
A las veinte horas del martes 29 de junio de 2010 en la vivienda del piso 7º C de aquel bloque de viviendas Hospitalet de Llobregat se mascaba la tragedia. Mientras la señora Fernández preparaba una merienda cena para que toda la familia pudiera ver tranquilamente el partido de fútbol entre Portugal y España, el señor argumentó encontrarse mal para meterse en el cuarto de baño y echar el pestillo. A las veinte quince se presentaron los hijos, que quisieron encender el televisor. No encontraron el mando a distancia.
A medida que se aproximaba la hora de comienzo del partido cundió el nerviosismo. Nadie sabía dónde estaba el mando a distancia. Los dos hijos y las dos hijas de los Fernández abrieron todos los cajones de los muebles del salón, revisaron los sofás, dieron la vuelta a los almohadones, levantaron la tapa de la sopera de la mesa del comedor y hasta lo buscaron en la cocina. Nadie lo encontró. Por fin a la señora se le ocurrió que tal vez se lo había metido en el bolsillo su marido antes de encerrarse en el cuarto de baño.
-¿Que no te habrás quedado con el mando de la tele?-preguntó a través de la puerta.
-Sí-se escuchó la voz ahogada –Lo tengo aquí.
-¿Que nos lo darías para poder encender la tele?-volvió a preguntar la señora de Fernández.
-No hace ninguna falta-refunfuñó- Además…¡tengo diarrea!
- ¡Ah, carambas!…¿Que no sabes que juega España y los niños quieren ver el partido?
-Diles que ya no tiene sentido ver a España, porque la nación española no existe. ¿O es que no se han enterado de que el Tribunal Constitucional ha salvado el Estatuto?
Al mismo tiempo, en el piso 11 C del mismo bloque de viviendas, el señor Barguñó, y muy a pesar de su familia, decidió que lo más importante que a esas horas se podía ver en la tele era un documental sobre la vida de los cocodrilos que ofrecían en un canal temático.
-¿Que no crees que sería más interesante ese partido que quieren ver los chicos?- preguntó la señora Barguñó ante la atenta mirada de la chiquillada.
-Non fotis, Remé-farfulló el señor Barguñó arrastrando las palabras- El Piqué, el Pujol, el Capdevilla, el Busquets, el Xavi y el Iniesta y el Villa, que aunque no son catalanes también son del Barça…¡Siete jugadores nuestros en el Mundial y el Estatut no nos deja ser nación!…
Por fas o por nefas, ninguno de estos vecinos de Hospitalet de Llobregat vieron ni dejaron ver el Portugal-España en su televisor. Entretanto, sus hijos coincidieron en el pub de abajo, donde vieron el partido, tomaron unas cervezas y, como tantos otros, celebraron juntos el triunfo de un equipo que todos consideraban suyo.

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