Publicaciones Etiquetadas 'Gran Bretaña'

El día que el Duende fue portada en MARCA

El Duende de la Radio en Marca

El Duende de la Radio en Marca

Vanitas vanitatis…Tiempo ha que no colgaba sus colaboraciones en MARCA en este blog. Sin embargo no ha podido resistir a la vanidad de hacerlo hoy. Por primera vez, su nombre aparece en la portada del primer diario deportivo español (En pequeñito, eso sí: búsquenlo con lupa en la manga del presidente Enrique Cerezo). Y aunque no lo sea por hazaña deportiva alguna, el interés patriótico, atlético y, sin duda, literario que guiaba su pluma bien merecía el honor de la excepción.

Allá va.

CARTA A MONSIEUR PLATINI

Anda Saturio digamos que suliveyado contra la UEFA, contra Platini y, aún peor, contra Francia. Después de aquel añito en el infierno que han sido casi diez, su Atleti volvía a la Champions. Y ahora que se las prometía felices, viene Platini y, como si quisiera vengar tanto cachondeíto a cuenta del bicentenario del 2 de mayo, pega tres patadas a España en el culo del Atlético de Madrid. No hay derecho -me decía- no hay derecho.

Saturio trabajó en Francia de encofrador, y habla francañol, que es como el spanglish, pero en francés. Además es poeta, y le ha escrito una carta de protesta al presidente de la UEFA en verso y en francañol. Para que quede más fino y, de paso, lo entiendan aquí y en el país vecino. Dice así:.

1 President de l´UEF/ mon cher ami Platini/ ¿pour quois tantes cabronades/ a mon equipe l´Atleti?

2 Hay quien dit que cést le envide/ de mon pays que est l´Espagne./ Recient champion de Europe/ on le persigue avec sagne.

3 Pues d´autre forme no se entiend/ de l´Olimpique l´artimagne/ ni le veto au Bernabéu/ dels fils de la Grande Bretagne

4 Hasta monsieur Rubalcabe,/ qui se declare merengón/ il est plus que cabreade/ par l´abuse de votre sanción

5 Vous culpez nôtre police/violente, de severité /en reprimant les ataques/ des hinches desenfrenés

6 Mais si vois les reportages/ penserez, de verité…/sont les hinches de l´Olimpique/ Hermanites de Charité?

7 Voilá si es grave l´afrent/que provoque tal decisión /q´y s´ont pueste bien d´acord/ gobierne et oposition

8 Et piensent que c´est le fruit/ d´une locure, un colocón/ o de que vous, Platini,/ vous croyez Napoleón

9 A ma patrie, tante jéte,/ bien sur, les pelottes infle/ et ne plais pas que vous digue:/ á mois me la refanfinfle

10. Rectifiquez, Platini,/ ne le ciégue pas la pasion/ Vous avez metu la gambe,/… bien sur, hasta el corvejón

11 Et sur tout, n´humillez pas /a l´Atleti de Madrid/ Lo que nous avons sufrí/ pour arriver hasta aquí!

12 C´est por ça que recomende/ a vôtre poderose UEF/ plus respéte aux espagnols/ Ne touchez pas nôtres oeufs!

13 Grâce que vous suplique ce menda,/ colchonier de corazón/ que vous salue con afécte/ et grand consideración

Firma la carta Saturio López, lavacoches. Pero aunque en Francia, desde Voltaire a esta parte, tiene gran tradición la literatura epistolar, es muy probable que no la valoren. Motivo por el cual, y como una protesta más de contra esta barrabasada de la UEFA, hemos creído que era de ley publicársela aquí. A ver si convence.

Te y simpatía

London

(Foto de RunCentral)

Durante buena parte de su vida el Duende quiso ser británico. De repente alguien le comió el coco y le vendió la milonga de que Londres era la capital del mundo, y Gran Bretaña el eje de la política, la cultura, la ciencia, la economía y el origen del refinamiento y del buen gusto occidental. Dickens, Stevenson, Chesterton, Conan Doyle, Wodehouse, Richmal Crompton y otras malas compañías de los libros y del cine tuvieron la culpa.

Como buena parte de los españoles, el Duende creía que el british de referencia es un tipo sosegado, elegante, culto, buen conversador, amante de los perros, que viste de tweed o de traje de raya diplomática, que saca a pasear al perro por el parque y que luego se sienta junto a la chimenea y carga la pipa mientras saborea una caliente taza de té y lee el Times. A cambio del orgullo, que consagra como nada su famosa Enciclopedia Británica -donde se ningunea cualquier destello del genio humano que no sea anglosajón- ofrecía como mayor aportación a la filosofía su famosa flema, que en los tiempos del imperio aún les llevaba a lamentarse de que el Continente siguiera aislado de nuestra querida Gran Bretaña. Eran el ombligo del universo.

Algunos británicos del pasado siglo -casualmente de los más célebres- pusieron mar de por medio y buscaron otros horizontes. James Joyce, Aldous Huxley,Robert Graves, Charlie Chaplin, Alfred Hitchcock, Cary Grant, John Lennon. Y es que para quien puede elegir, algo falla en ese paraíso verde. El caso es que a pesar de disfrutar un alto nivel de desarrollo, acaban a menudo aplastados por factores tan poco sofisticados como la escasez de sol, el exagerado pragmatismo de las normas sociales, el insostenible nivel de los precios y la despiadada competitividad que hoy padece cualquier profesional en una potencia económica. Un hijo del Duende que inició allí una carrera prometedora, lió un día en el petate su excelente bagaje intelectual y regresó a España. Había ido a la orgullosa Inglaterra para aprender, pero la lección aprendida no era la esperada. Según él los británicos están chiflados, y han perdido el auténtico sentido de la vida. Prefiero ser pobre en Córdoba -sentenció- que un pringao middle class en Manchester. Tanto gasto en idiomas para acabar siendo un Séneca. Y con lo cerca que queda el Guadalquivir.

Ahora bien, lo cortés no quita lo valiente. Que lo que antes llamábamos el british way of life sea un bluff, y perdón por tanto anglicismo, no quita para reconocer que en algunos detalles sigan siendo insuperables. Por ejemplo, en el té, que, a pesar de su creciente desapego filobritánico, le sigue gustando mucho al Duende. Prefiere sobre todo la mezcla habitual que ellos usan -generalmente el llamado breakfast tea- y, no tanto, las exóticas que ahora se han puesto de moda en España. Observa escrupulosamente el modo de prepararlo: calentando antes la tetera -de porcelana o, como mínimo, de cerámica o barro- poniendo las hojas de te en su interior para que se esponjen y liberen su fragancia. Y, finalmente, llenando la tetera con agua hirviendo. Y le encantan las pastas, scones, y plumcakes que suelen acompañarlo. Un excelente bebedizo que, en el desayuno, en la merienda o entre horas, tonifica el cuerpo, anima el espíritu y sienta mejor que el café.

Siempre que se haga según los cánones, claro. Porque el te en los bares y cafeterías de España se maltrata, y, como diría doña María, se hace de espaldas al pueblo. Materia prima pobretona, a menudo ya seca, teteras de acero inoxidable -que Dios confunda- agua calentorra, sin haber roto a hervir siquiera. Es una pena, porque los campos de golf, que también son invento británico, se hacen aquí muy bien y como churros, y eso que cuestan millonadas. Con lo baratito que resultaría disfrutar de te y simpatía. Pero lo primero nunca se produjo aquí, y lo segundo, ay, se nos está diluyendo en esto que llamamos la aldea global.

Abetos, madroños y naranjos

Arbol de Navidad en Madrid

(Foto de Daquella Manera, con algunos derechos reservados)

Sugiere algún amigo de este blog que todos, aún los más críticos, somos hijos del colonialismo cultural. A veces sin darnos cuenta, como cuando nos ponemos la americana o la rebeca. ¿Por qué no la chaqueta o el jersey de punto abierto, que era lo que en realidad se echaba encima la malograda esposa invisible del acaudalado señor De Winter? Entre la descripción de Daphne du Maurier, el suspense de Hitchcock y en encanto bobalicón de Joan Fontaine nos lo colaron impunemente. El caso es que ardió Manderley y las chicas españolas no volvieron a cubrir sus hombros con la chaquetita de punto, sino con la rebeca. Colonialismo inocente ese, por cierto. Más ofende que nos haya conquistado el sandwich cuando el conde de Sandwich lo que en realidad se inventó para aplacar la gazuza de sus cacerías era algo tan conocido por estos pagos como el bocadillo. Será que comiendo esa palabra, aunque se engorde igual, se parece más fino.

El Duende, tan puntilloso él generalmente, fustiga las modas importadas innecesariamente. Pero si uno mira atrás se da cuenta de que todo, desde el lenguaje hasta los hábitos de vida se han impregnado siempre de costumbres extrañas. Y no siempre para mal, ni mucho menos. En SU primera empresa, el Duende trabajaba aún los sábados por la mañana. En el lenguaje popular, el sábado libre se decía sábado inglés. Algo bueno pues aprendimos de la pérfida Albión, como desde la derrota de la Armada Invencible denominábamos a la Gran Bretaña.

Bueno para la decoración o malo para nuestros bosques, contra lo que ya no vale oponerse es contra el árbol de Navidad. No tiene nada que ver con raíz cristiana de la pascua que nos contaron de niños. Pero desde Navidades blancas -primero la famosísima canción de Irving Berlin y luego la película que protagonizaron Bing Crosby y Dany Kaye- su encanto parece irresistible. Tan incrustado está en nuestra cultura doméstica, que a una maestra contumaz cristiana le oyó el Duende entronizarlo en la natividad que describe san Marcos para que sus alumnos no lo vieran como un simple adorno caprichoso. Según ella, y probablemente para santificar la tradición pagana, del árbol sacó san José la madera para hacerle la cuna Jesús. Difícil que lo encontrara en los aledaños de Belén, pero si non é vero é miracolosamente trovato…

Le magnetiza al Duende el otoño porque pinta éste el crepúsculo de la vida vegetal en colores maravillosos. Viene de ver en los bosques asturianos y leoneses cuadros naturales que serían impagables si se subastaran en Sothebys. Desde la misma ventana del cuarto donde escribe se divisa un Madrid otoñal parapetado tras los ocres, amarillos, rojizos y verdes de distintas tonalidades que le ofrecen chopos, plátanos, liquidámbares, pinos, cipreses, cedros, olmos y cianamomos de un parque que espera plácidamente la caída de la hoja.

Llegará el invierno con sus barbas blancas y sólo permanecerán vestidos los de hoja perenne. Algunos de ellos, como el perfumado naranjo y el bravo madroño, con la propina excepcional de un fruto que pronto será de vivos colores. Está muy bien que hoy reproduzcamos en plástico el tannembaun o el christmas tree, porque así no deforestamos y, pese a ello, nos sentimos como en un cuento de Dickens. Pero el naranjo y el madroño no necesitan en esta época ni un adorno, porque se llenan de bolas rojas o naranjas y se ponen preciosos. Podíamos habernos fijado en ellos antes para que los copiaran los chinos. Así, en lugar de ser colonizados por la estética del norte, podríamos sorprender a todo el mundo con la gracia natural que tienen en España nuestros auténticos árboles de Navidad.


Siluetas de RNE

Duendes suscritos:

Suscripción

Suscripción por email

Mis servicios:

El mejor regalo a un ser querido

Publicaciones:

PARAÍSO DE HOJALATA
Una Infancia de Hojalata

Ir directamente a

Blog Stats

  • 1,156,812 hits

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 141 seguidores

%d personas les gusta esto: