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Rajoy es la sorpresa del roscón

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La sorpresa, piensa el Duende al despertar y escuchar las primeras noticias del día, no es que Mariano Rajoy nos suba los impuestos. Sabemos que estamos de vacas flacas. La sorpresa es que un tipo tan prudente como él y que ha tenido ocho años para estudiar los vicios de los gobernantes y los penosos efectos de sus compromisos incumplidos no se mojara un poquito menos en lo que ahora se vuelve en su contra..

-Yo os aseguro -podría haber remarcado con el silbido característico de sus eses deshilachadas- que si los números que nos cuenta este gobierno del PSOE son reales y el déficit público es el publicado oficialmente, no subiremos los impuestos.

Así de claro. La mayoría estaba tan convencida de que Zapatero era, sobe todo, un confitero de utopías, que no le hubieran regateado su voto. Y él no tendría que tragarse su primer marrón.

Pero es impepinable, hay piedras en el camino de los políticos en las que ninguno deja de tropezar.

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Así que, por no amargarse el día, el bloguero decide desayunarse con algo que según el libro de Antonio San José, podría traerle una miajita de alegría. El libro se llama La felicidad de las pequeñas cosas, y en él hay un capítulo titulado: Comer churros. No es el mismo producto, pero sí parecido placer. Ahora, que se va a acabando la Navidad, aún nos queda esa otra gran pequeña cosa que es el roscón de Reyes. Sin relleno de nata, ni de crema pastelera, ni de marrón glasé.. El auténtico, el de siempre: el que hay que mojar en chocolate o en café con leche con la esperanza de que no se le vayan los churretones, barbilla abajo, a la pechera de la camisa. Y con la suerte añadida de que el buda de cristal que figura como sorpresa no le haga saltar alguno de sus empastes.

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Los políticos siempre acaban sorprendiendo con sus bravatas, sus mentiras o sus donde dije digo, digo Diego. Las sorpresas de los roscones son más inocentes.

La del primer roscón de este año no era un hada Campanilla, ni un pez, ni un conejo, ni un rey mago, ni un caballito de mar, ni una mariposa, ni un caracol, figuritas exóticas que los reposteros van recogiendo en los bazares chinos para alimentar la fantasía de su roscón. La sorpresa es una ovejita de resina sintética sentada en la misma postura que poníamos en el cole cuando teminaba la etapa de las chapas o los cromos y llegaba la de las bolas. Puesto que estamos en época de vacas flacas, debe de ser una oveja flaca, como queriendo decir.

En aquel juego colegial el que tenía una bola de cristal vistosa, muy cotizada, la plantaba en el suelo y marcaba con pasos la distancia a la que había que golpearla con otra bola de piedra para poder ganarla. Si tenía suerte el lanzador, cascaba la bola de cristal con una de de las suyas y se la llevaba. Pero entretanto, el apostante iba acumulando proyectiles para poder salir luego a cazar otras bolas de cristal más preciadas.

El apostante de bolas se sentaba exactamente como la ovejita sorpresa del roscón. O sea, despatarrado en el suelo detrás de la bola en juego. Sus piernas abiertas recogían las bolas erradas que se estrellaban contra ellas. Una vez a Gómez, que llevaba pantalón corto, se le coló por la pernera una pedrada redonda lanzada por García, que era un poco bestiajo, y en lugar de cascar la bola de cristal le cascaron un huevo. Y eso dolía, qué caramba.

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Pese a lo tonta que era la sorpresa del roscón, al Duende le ha ha hecho más gracia que la desagradable sorpresa que nos acaba de dar Rajoy. Este ha despatarrado innecesariamente a la oveja flaca demasiado pronto y muy descaradamente, exponiéndose a perder crédito por no haber sido un poco más perspicaz. Parece mentira, con lo matriculín que era en el cole, y lo brillantemente que ganó sus oposiciones a registrador de la propiedad. Pero la política es otra cosa. Los hay muy listos para los libros que luego fallan en los recados.

Paciencia. Y a ver si el próximo recado le sale mejor al presidente.

Una batallita “de espaldas al pueblo”

Silencio Banqueros

¡Ah!...Si estos políticos polemizaran menos y curraran más...

Mientras Mariano Rajoy –ya era hora- recuerda que santo Job no hubo más que uno y que el tres de noviembre dará un puñetazo en la mesa del PP, en el Bloque Los Arándanos donde vive Doña María se sigue viviendo la España real. O sea, problemas, sueños y aspiraciones.

-Ya te puedes imaginar-le dice doña María al Duende. No dormimos pensando quién será el próximo presidente de Caja Madrid.

Según esta buena mujer, Marisa tiene dos hijos en paro y a su marido Sabas, bombero, con depresión. No falla con la manguera, pero el hombre padece una disfunción eréctil, y falla con la manguera. No obstante, el tema de conversación en su familia no es el paro, ni la depresión. Como todo el mundo puede entender, lo que les trastorna es no saber cómo acabará la trifulca pepera.

-Marisa y Sabas son de Espe, y quieren que vaya de presidente ese González que va siempre con ella y peina tupé.

Adela por su parte está desesperada: la silla de ruedas de su madre, que vive con ella y con su marido Marcial, no cabe en el ascensor del bloque. Además Adela espera una operación de sus cálculos biliares -tiene turno para dentro de siete meses- y no duerme pensando que su niña Lolinchi se ha hecho maestra y va a dar clases sin chichonera y sin seguro de vida. A pesar de todo, como es lógico en cualquier familia de bien nacidos, no piensa ni en la Ley de Dependencia ni en la reforma de la sanidad o de la educación.

-Están de los nervios pensando que el presidente de Caja Madrid debe ser Rato. Es más, casi todos los días van un brujo y le encargan que haga vudú a los otros candidatos.

Por último, Jocelyn y Bernabé, acechados por las deudas,  han cerrado su peluquería de perros . Tienen dos hijos en paro, una niña medio enganchada con la droga y un cuñado desahuciado de su casa por falta de pago. Pero, naturalmente, no tienen oídos más que para la batallita que paraliza a la oposición de este país.

-Ya ves tú…-dice doña María- Van a manifestarse este fin de semana por las calles con pancartas que dicen GUINDOS PRESIDENTE DE CAJA MADRID o PIZARRO FOR PRESIDENT…¡Lo primero es lo primero!

Exacto, es cuestión de prioridades. Habiendo tantos problemas y carencias, este fuego cruzado que está desangrando al partido de la alternativa es una de esas cosas que según doña María  se hacen de espaldas al pueblo. El llorado Fernando Lázaro Carreter criticaba esta expresión, pues según el docto académica debería decirse a espaldas del pueblo. De espaldas al, o a espaldas de, lo verdaderamente grotesco es que los políticos del PP suman más mierda a la mierda de las semanas pasadas. Y,  de frente o de perfil,  lo que parecen hacer es una peseta, un corte de mangas o una butifarra a los vecinos de doña María y al resto de los ciudadanos que esperaban cambiar este gobierno por otro que  no lo hiciera tan mal.

-A mí el presidente de Caja Madrid me la refanfinfla –se ha sincerado Teófilo, que es el presidente de la Comunidad de Vecinos de Los Arándanos, el enésimo parado del reino- Yo sólo quiero que alguien me de un trabajo.

Tranquilidad y esperanza ( sin retintín). Sea cual sea el elegido, seguro que lo primero que hará cuando se siente en el sillón  presidencial de Caja Madrid es pensar en  nosotros,  levantarse de su trono de oro y venir a rescatarnos de esta odiosa crisis.

¿Se ha convertido Almodóvar en un coñazo?

A muchos nos gustaba más el Almodóvar de sus comedias...

A muchos nos gustaba más el Almodóvar de sus comedias...

Hasta Charles Chaplin se puso melodramático en Candilejas. Es muy corriente que los cómicos  acaben queriendo hacer tragedias, como si lo de militar en la risa  les fuera a  negar la categoría que Shakespeare le daba a  Lawrence Olivier o a John Gielgud. Salvando la distancia, es lo que le pasa al Duende, que de vez en cuando se despierta sofocado porque ha soñado que sus lectores le acusan de haber olvidado sus principios.

-Yo era considerado un humorista, ¿sabes?-le confesó a Homper cuando se lo encontró en la cola del autobús.

-Ya comprendo….La tía Clota también está preocupada con la deriva de Pedro Almodóvar. El otro día escuchó a uno de esos que chismorrean en la radio y criticando su última película decía que el manchego se ha convertido en un coñazo. Ya te puedes imaginar cómo fue nuestro diálogo de ayer.

La tía Clota fue incontenible. De entrada, no sabía cómo explicar a sus amigas Edwina y Thelma la palabra coñazo.

-Es muy feo, ¿no?-se quejaba la tía-  Dime, Hom…¿Por qué eso, tan femenino, tiene que simbolizar algo negativo o malo? ¿No podían los españoles deciir, con perdón, un penazo, un carajazo o?…

La tía Clota no se atrevió a decir un pollazo. Ella era licenciada en Filología, había enseñado español en una universidad estadounidense y consideraba que aunque el vocablo hubiera sido admitido en el diccionario ella no lo debería usar.

-Porque además de ser una muestra más de machismo,  una profesora debe hablar bien, ¿no? -se explicaba- Pero ahora resulta que todo el mundo recurre al coñazo. Lo usan también mujeres, incluso ministras… Hasta Rajoy, que debe de ser de colegio de pago, dijo que los desfiles militares eran un coñazo…

-Tía, el lenguaje se vulgariza -argumentaba Homper- Eso forma parte de la cosmética de la democracia. Si no se puede redimir al plebeyo, hablemos como él para que se crea que somos iguales.

La tía Clota admiraba a Almodóvar porque cuando vio Mujeres al borde de un ataque de nervios pensó que era un tipo ingenioso y brillante. Luego llegó ¡Qué hecho yo para merecer esto! y se partió de risa. Pero desde que Pedro quiere ser Douglas Sirk -considerado por algunos como el rey del melodrama elegante- le interesa bastante menos.

-Es una pena que se haya aburrido de su talento para la comedia-decía conteniendo en la risa- Te voy a decir una confidencia…A tu tía Oscar y a mí nos gustaba ver el cine por la tele juntos…Hacíamos manitas, incluso…Y después de ver Mujeres al borde, no se si emocionado o excitado, quiso convencerme de que éramos capaces de repetir esa escena de amor tan…ejem…que abre la película…¡Ja, ja!…

Lo recordarán. La sufrida señora de la limpieza que encarnaba Carmen Maura limpiaba la ducha de un gimnasio. En éstas irrumpía un atleta cachas se abalanza sobre la buena mujer y, sin  mediar palabra, echaban un polvo vertical para el que hay que ser muy buen gimnasta. La anciana comentó entre risas sus pícaras tentativas…Primero se les cayó la ducha de alcachofa y pusieron perdido el baño. Luego se cayeron ellos mismos. Y, muchos fracasos después, alcanzaron el éxtasis en un sillón de mimbre que llevaron al cuarto de baño mientras la ducha caliente envolvía en vapores sus locuras de amor.

-No sabes el partido que le hubiera sacado Almodóvar. ¡Qué pena que se haya vuelto  tan coñ…!- y se interrumpió, muerta de risa- Bueno, tan pretencioso…

Diputados en pelota y otras pesadillas informáticas

(Foto de d70focus)

Aquella noche se despertó Homper sobresaltado. Soñó que se encontraba en una playa nudista. Los dos primeros bañistas que se topó eran dos leones absolutamente bronceados. A continuación, diseminados por la arena, más de trescientas personalidades en pelota picada. Al contrario de lo que se siente en el sueño tradicional, donde uno se avergüenza por estar desnudo delante de la gente, a Homper se le subieron los colores, pues era el único que llevaba traje de baño. Echó a correr por la orilla y se dio de bruces con una pareja que caminaba de frente, agarraditos los dos: eran Rajoy y María Teresa Fernández de la Vega, que se besaban en los morros para escenificar el buen rollito frente a la crisis. Qué cuadro, mi madre, ni pintados por Lucas Granach. Despavorido, huyó en dirección contraria. Y entonces pudo leer un cartel que decía:

Playa Nudista de los Diputados.

El pueblo español en pelota picada

Homper se levantó, secó el sudor de su frente, bebió un vaso de agua y volvió a la cama. Tuvo suerte, y al cabo de un rato concilió de nuevo el sueño. Y esta vez cambió de escenario. Conducía su coche por un puerto y en la única recta donde estaba permitido apretó el acelerador para adelantar a un trailer. Venía de frente a lo lejos otro vehículo, pero había margen más que suficiente. Sin embargo, en pleno adelantamiento, el motor de su coche rateó, el carburador falló y en el cuadro de mandos se encendió un aviso aterrador: Carburador afectado por un virus. Despídase de la vida. Fue lo último que vio antes de estrellarse contra la furgoneta que avanzaba por el carril de la izquierda.

Homper quedó muy afectado por las pesadillas. Pero así como la primera le parecía una broma, la segunda le sonaba a presagio. Quiso escribirlo así en su bitácora personal. Se sentó en su mesa de trabajo, encendió el ordenador, abrió un nuevo documento de Word y comenzó a teclear. Anoche no soñé que volvía Manderley, qué mas quisiera. Soñé que me estrellaba en un coche después de haber soñado que me topaba con Rajoy y María Teresa Fernández de la Vega en bolas. Con todo, lo peor es que mi muerte no era por un fallo mío, sino porque mi coche había sido víctima de un virus como los que de cuando en cuando descarajan mi ordenador. Y mi  pregunta de Hombre Perplejo es…¿Cómo puede girar el mundo civilizado en torno a una tecnología que un matriculín de la informática manipula enviándote un virus desde Filipi…?

Faltaba la sílaba nas. No pudo terminar su post porque en ese momento el teclado dejó de funcionar. Ese mismo percance lo ha sufrido el Duende el domingo, provocando su enésimo ataque de ira contra las mil y una trampas que diariamente tiende el ordenador. Lamentablemente, esta vez no era una pesadilla. Sino alguna nueva jugarreta de la doctora en sadismos diversos que algunos llaman Informática.

Calladaited you are guapier

Foto de las azores Aznar Bush Blair 

Ignora el Duende por qué la humildad es virtud poco practicada, incluso despreciada por los políticos. Sólo queremos líderes duros como el diamante, inasequibles al desaliento y a las fisuras en el criterio que a menudo nos afligen al resto de los mortales. Debe de ser la mano, a menudo estólida, de los politólogos, los asesores de imagen, los estrategas  o los camelólogos. Tú firme en tus creencias, impasible el ademán, sostenella y no enmendalla, antes muerto que sencillo: a lo hecho, pecho, y nada de confesar una debilidad humana, que eso es de perdedores, y la historia es de los arrogantes. Y lo de admitir que se puede haber metido la pata y disculparse por ello, menos. ¿Se arrepintieron de sus batallitas César, Aníbal, Alejandro el Magno o Napoleón? ¿Se rasgó las vestiduras alguien al ver que su guerra se le iba de las manos? Pues ¿por qué van a ser menos los de la foto de las Azores?

Cuando en el último debate televisado antes de las elecciones se le veía al líder del PP enfangado en el espinoso asunto de la guerra de Irak, el Duende jugó a la utopía. ¿Y si, en lugar de replicar tratando de involucrar al propio ZP, reconociera ante toda España que la decisión de las Azores fue una equivocación? ¿Y si admitiera que todo el mundo puede meter la pata una vez , sin que por ello merezca el castigo eterno de la opinión pública? ¿Y si por fin se desmarcara del hombre que, acertando en muchas de sus decisiones, se dejó convencer por los débiles argumentos de sus dos amigotes partidarios de la intervención? ¿No ganaría así, tal vez, las simpatías de quienes, descontentos a su vez con su rival, aun tienen escrúpulos morales ante la contumacia en el error del PP?

Tenía ante sí Rajoy  toda una legislatura para enmendarlo, y uno cree que tarde o temprano lo haría sin dejar mal a su presidente honorario. Pero, por si acaso, el principal responsable del entuerto, aquejado tal vez de la  sutil paranoia que a veces depara el reposo del guerrero, se empeña en salvar lo insalvable. Y en el quinto aniversario de la foto de las Azores, de tan infausto recuerdo para muchos -y sobre todo, para los de su propio partido- sorprende a la humanidad declarando en la BBC que la situación en Irak hoy, sin ser idílica, es muy buena. Las sabias lecciones de historia política de Jose, como le llaman los que más le quiere, deben de provocar saltos de alegría en la camarilla de su sucesor. Que, por cierto, bastante cuajo ha demostrado para seguir en la oposición después del marrón que le dejó su respetado Aznar. Alguien tiene  que recordarle a éste de forma rotunda, y quizás en el chapucero inglés con que Javier Capitán le imita: Already te vale, oncle…Calladaited you are guapier!

A lo mejor así acaba por enterarse.  

Mariano, la niñita y el asesor

Dando instrucciones a modelos Hay calvos que no lo superan, se plantan en la sesera una cabellera de muñeca de Famosa y se quedan tan contentos. Y, por el contrario, también hay jóvenes de muchos años que se niegan a disfrazar sus canas. Lo normal a una cierta edad es apuntar tripilla cervecera, flacidez muscular, algunas arrugas, algo de alopecia y, naturalmente, el cabello gris o blanco, pero el Duende piensa que no importa: ya está casi todo el pescado vendido. Y si no, recuerda el consejo de Molina, un pícaro limpiabotas de muchos años que había perdido varios dedos en una sierra mecánica, lo cual no le impedía prestar sus servicios en la cafetería Villa Río mientras presumía de sus muchas conquistas femeninas. Menos lobos, Caperucita, le vacilaban los camareros. Y él, muy serio, interrumpía la faena y, levantando el único pulgar que le quedaba, apostrofaba: no sabéis nada…Mientras hay lengua, hay hombre.

Muy inocente, el Duende tomó nota de que para seducir en la edad madura, lo único importante es dar buena conversación.

No se sabe de la labia del candidato Rajoy en las distancias cortas, pero cualquiera con dos dedos de frente concluirá que ciertos arreglos en su imagen como teñirle la barba, tal cual pretendían sus asesores de campaña, no le añadirían ni un solo voto. Si Zapatero va de reformista infatigable, idealista, bien hablado, bello y telegénico, el aspirante debe vender su experiencia de gobierno y la validez de sus propuestas y su equipo. El pueblo sabe que no es precisamente un seductor.

Por eso haría bien en olvidarse de consejos como el de sacar a paseo a su primo, el ingeniero que no cree en el cambio climático, o a la niñita que cerró el primer debate. Los temibles asesores de imagen, que Dios confunda. El Duende colaboró en la campaña del hundimiento de UCD -aquella del gran Landelino Lavilla, inmolado como cordero pascual en un empeño imposible- en la cual también contribuyó un figura cubano con vistosas camisas y tirantes que se lo llevaba crudo por no proponer más que chorradas. Ahora a otro genio de su especie se le ocurrió la postal a la niña. Criaturita, qué poco pintaba la pobre en boca de este sesudo registrador de la propiedad que postula seriedad y orden. Ha insistido en que quiere ser él, y nadie se lo imagina en plan sensiblero imitando la redacción de una estudiante de cuarto de bachillerato, como bien señala en su comentario de hoy Begoña. Para almíbar ya tenemos a repartidores más cualificados.

Y que no se empeñe en seguir atizando al presidente. Mentir o, más exactamente, contar sólo la parte de la verdad que interesa, lo han hecho siempre todos los políticos. Incumplir las promesas electorales es otra forma de faltar a la palabra. Todos se pasan de bocazas. Aunque se teme el Duende que, de otra forma, nunca reclutarían los apoyos necesarios para gobernar.

Y esa es la clave. Cada cual es un quidam distinto. Y si alguien sabe cómo se pueden conciliar los intereses de treinta y seis millones de españoles y dejarles a todos contentos, que nos lo cuente. Porque el maravillos asesor de campaña, antes de que hablen las urnas, hacen lo que aconsejaba Woody Allen: toma el dinero y corre.

(Foto de Simon Pais-Thomas)

Calcetines traicioneros

Calcetines Uno de los villanos del comic y del cine a los que más ha envidiado el Duende es a Lex Luthor, el gran enemigo de Superman. No por su capacidad para poner en jaque al superhéroe, ni por sus inmensas riquezas. Sino porque, según confesaba en la primera película de la serie -sin duda la mejor- todos los días estrenaba calcetines. Algo que hace años, en la España austera y pobretona de la posguerra, era privilegio y tradición del Domingo de Ramos.

Si el Duende fuera multimillonario, incluso tan abominable como Luthor, no se dedicaría a hostigar a Superman con la kryptonita (por cierto, qué ridículo queda cuando su musculatura se desinfla, el paquete se jibariza y la braga náutica roja se le afloja). Tampoco tendría yates, ni jet particular, ni Rolls, ni casoplón en Marbella o en las islas Vírgenes. Pero estrenaría todos los días calcetines. Eso sí, siempre que el mayordomo desprendiera la etiqueta o cortara la antipática costura que les une. Trabajitos imbéciles, ni uno más, que bastante tenemos con la cruzada que es abrir un CD o librar al turrón de Jijona de su camisa de fuerza.

Los calcetines son unos de esos pequeños traidores que, con el pretexto de parecer insignificantes y pasar casi siempre inadvertidos, nos pueden amargar la vida. Se la amargaron al ex director del Banco Mundial Paul Wolfowitz, cuando aún en el cargo se descalzó para entrar en una mezquita y el fotógrafo captó unos tomatones en sus calcetines impropios no ya de un financiero de su alcurnia, sino de un director de sucursal de la Caja de Ahorros en la isla de Perejil. Qué bochorno: ¿se imaginan a Botín o los Albertos en semejante trance? Pocos días después de esta indiscreta instantánea, a Mariano Rajoy le jugaron otra mala pasada. Un paparazzi de cintura para abajo le sorprendió con los esa calva exagerada en el talón que presagia el agujero calcetinero. Imagínense: todo un señor registrador de la propiedad y representante de la derecha pulcra y atildada arrastrando esas miserias. Doña María ya lo diagnosticó hace tiempo: los calcetines se hacen de espaldas al pueblo, porque hasta el que asó la manteca sabe que su herida mortal se produce a la altura del borde del zapato. Los fabricantes son conscientes de ello -mantiene la doña-pero sinencambio los siguen haciendo con el refuerzo por debajo de ese nivel con el ojeto de forrarse aún a riesgo de dejar a Wolfowitz, a Rajoy y al Duende en ese ridículo espantoso que es un hombre con tomates en los calcetines.

No se en qué medida contribuye esta prenda al esplendor del PIB, pero dada la crisis del zurcido -ya no hay huevos para tan abnegada tarea- y la extrema sensibilidad de este gobierno, no entiendo cómo ZP no legisla al respecto o, al menos, subvenciona el decoro de los que no podemos ser Lex Luthor. Entretanto, al Duende le tortura la posibilidad de que, en cualquier momento, una aventura amorosa con Naomi Watts fracase por un calcetín traicionero que muestra sus vergüenzas en el momento de la verdad. Y qué decir de ese absurdo, ese arcano sin respuesta, esa náusea sartriana que le sobreviene cuando la lavadora fagocita misteriosamente a un calcetín y deja sola a su pareja.

¿Por qué se siguen fabricando calcetines de espaldas al pueblo? ¿Qué carajo se hace con un calcetín viudo? Demasiado reto para el pensamiento moderno. Al Gore, con los pies en el suelo, no mira sin embargo a sus talones, sino al tomate del ozono que está precipitando el cambio climático. El progreso impone agujeros que nos los zurce ni Dios.


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