Sorpréndese Homper de la necedad recurrente del ser humano. Una vez más. Espeja ésta, cómo no, en un político, para abundar en esa creencia común –que sin embargo no comparte- de que no nos merecemos esta clase política. Homper está más bien convencido de que los políticos son así porque los votantes somos así, y no cabe esperar otra cosa.
-¿De verdad lo dices? –se preguntaba estupefacta la tía Clota, que aunque aparezca poco por aquí sigue vivita y coleando.
-De verdad, tía. La matemática electoral, como el algodón del anuncio, no engaña.
Sostiene Homper que el fenómeno Obama, que ahora parece fogata de viruta, era el reflejo de una necesidad del pueblo norteamericano. Querían oxigenarse e ilusionarse después de aquel fenómeno de torpeza que se llamó George Bush.
-Volverá el tío Sam donde solía –pronostica la anciana nacida en Granada y hoy ciudadana de los Estados Unidos.
-Como vuelve aquí el PP a meter la pata cuando lo tienen más fácil…Porque tú no sabrás quién es León de la Riva, pero….
Y le cuenta que este caballero, alcalde de Valladolid ha querido criticar a la nueva ministra Leire Pajín y en lugar de expresar sus dudas con corrección se ha pasado: de grosero y de machista.
-Y casi más de lo primero, tía, porque si te cuento lo que dijo…
Le ahorra a su anciana tía las bobadas de este munícipe deslenguado, pero no le oculta que a veces se imagina él mismo irrumpiendo como un Cicerón de nuestro tiempo en el foro de políticos pasmados -con Rajoy al frente de ellos- y repartiendo catilinarias en forma de consejos elementales que entendería hasta el que asó la manteca.
-Escucha, tía…Consejo 1.Piénsate lo que vas a decir antes de decirlo. Consejo 2.Considera que el lenguaje cuartelero y el humor chabacano son contraproducentes. Consejo 3. Ten en cuenta que aunque puedas tener razón en el fondo, puedes estropearlo toDo si, por querer ser gracioso, te pasas de listo…
-Resumiendo, sobrino-corta la tía Clota- Si quieres ser político, no seas gilipollas, ¿no?
Y Homper se queda perplejo al comprobar que, con la edad, su anciana tía ha perdido modosidad, pero no clarividencia.


No es tan primaria como la mayoría, que advertimos día a día en desastre de la oposición al gobierno de España. Pero incluso desde Estados Unidos, la tía Clota también percibe que el 




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