
Hablar de la mjujer como "il pericolo número uno" no es lo más políticamente correcto en estos momentos...
Le habían enseñado al Duende que en los guateques debía de ser educado, y no bailar sólo con las guapas. Pero el Duende de joven era timidito y alicorto, y a las chicas guapas siempre había otro más echado para adelante que las sacaba antes. Así que él no se acercó a Anita por educado, sino porque era la única que quedaba sentada y mirando con ojos de ópalo al centro de la pista mientras sonreía fingidamente.
-¿Bailas?
-Sí, gracias-dijo ella mostrando sus dos paletos blanquísimos.
En el pikú sonaba ¡Oh torero!, de Renato Carosone
Anita no era fea, pero sí gorda y algo dentona. Y además apenas sabía aquellas nociones básicas de agarrado –dos pasitos para un lado y un paso para el otro, girando de cuando en cuando y arrimando lo que se pueda- con el que los jóvenes de entonces se iniciaban en el baile. El Duende se agarró castamente a Anita, la movíó con delicadeza y la dirigió como pudo. Uno, dos, uno dos-le susurraba a la oreja, no demasiado cerca, no fuera a creer…Y durante el resto de su vida, Anita , que se había transformado en una chica guapa de grandes ojos oscuros para luego casarse y tener hijos y nietos, siempre le agradeció los servicios prestados.
-Nunca olvidaré que fuiste tú con el Torero de Carosone el que me enseñaste a bailar- le ha repetido al Duende cada vez se ha encontrado a las vueltas de la vida.
Sin embargo Carosone murió hace unos años. Y había desaparecido por completo de la memoria musical hasta que esa máquina de éxito llamado El Corte Inglés ha rescatado una de sus canciones más bobas para recordarnos que Ya es primavera, cosa que no se creen más que los meteorólogos y, por obligación, la gente de la moda.
Por cierto, piensa el Duende que no estuvieron sus publicitarios muy inspirados, como tampoco muy fino el Observatorio de Igualdad del ministerio del mismo nombre. Porque ver por la tele a unas modelos muy guapas y elegantes mientras suena Il pericolo número uno, la dona, justo el mismo fin de semana en que dos bárbaros habían matado a sus esposas antes de suicidarse ellos mismos, daba mucho que pensar. Aunque no hayan pensado en ello ni los genios publicitarios del Corte Inglés ni doña Bibiana Aído.
Que il pericolo en tiempos de Carosone fuera la dona, sonaba a broma pícara: el machismo latía en la cultura de la época. Pero en estos tiempos en que ella sólo merece discriminación positiva y en que se sobreentiende que la llamada violencia de género es siempre masculina, la afirmación es, digamos, arriesgada y de dudoso gusto. Il perícolo numero uno es que estos son asuntos que hieren muchas sensibilidades, y que las feministas extremas no se caracterizan precisamente por su sentido del humor. Pudiendo haber tirado de Picolísima serenata, Mambo italiano o del mismísimo Torero con el que Anita aprendió a bailar…¿por qué usaron tan mal a Renato Carosone?

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