¿Y qué ha sido del moreno Agromán?

 Suelen estar en todo los columnistas de actualidad, pero a veces se les escapan observaciones esenciales. Por ejemplo, creo que ni Maruja Torres, ni Millás, ni Gistau, ni Verdú, ni Raúl del Pozo, ni otras firmas importantes que viven de ver, tomar nota y contarlo han reparado en la crisis de lo que se llamó el moreno Agromán. Sospecho que la mayoría de los lectores no necesitan aclaraciones al respecto, pero por si acaso se asoma al Duende algún recental de memoria histórica corta advierto que el moreno Agromán no es ni un boxeador, ni un futbolista del Levante ni un inmigrante de color, sino un tipo de bronceado corporal caracterizado por el acusado contraste entre la zona oscura que tostó el sol y la zona lechosa que preservó la camiseta. Era, para entendernos, el moreno típico del paleta, y la empresa de paletas por excelencia era AGROMAN, una constructora famosa, además, por regalar a sus clientes por Navidad exquisitos cortados UÑA (por cierto, ¿por qué se ven menos también estos clásicos de la bombonería que tanto nos han deleitado a los chocolatómanos?) La crisis del moreno Agromán obedece  variadas causas. Una de ellas es el dinamismo expansivo de nuestra economía, del que tanto gallean ZP y, por lo visto ayer, Botín. Inciso: ¿habrá notado alguna vez este hombre lo que es una recesión?  Mi escasa cultura empresarial recuerda que AGROMAN fue absorbido por ENTRECANALES, y ahora esta empresa se integra en ACCIONA, con lo cual nuestro bronceado debería conocerse ahora como el moreno Acciona. Ocurre por otra parte que ha evolucionado el significado social del moreno arlequinado: antes un cuerpo como el blanco y negro que sirven en los cafés y heladerías era un body de la clase obrera, que no podía ir a la playa. Ahora a la playa va mayormente la clase obrera, porque los ricos lo que hacen es navegar, jugar al polo o al golf compulsivamente, deportes donde la camiseta (perdón, quise decir el polo) es, si no indispensable, sí al menos aconsejable. Los que marcan tendencias en el arte de la buena vida, insinúan que  eso de bañarse, tomar el sol y dorarse como un pollo a l´ast es propio de las clases medias y bajas. Jorge Alberto, un trasunto del pijo insoportable que  recrea Javier Capitán y que a mí me divierte muchísimo, los llama simplemente pobres, y carga contra ellos porque tienen la mala costumbre de llenar las carreteras y las pistas de eskí y de chapotear en el mar justo por donde navega su barco. Intolerable. Jorge Alberto seguro que luce ahora  el antiguo moreno Agromán, y vete a saber si Botín, Amancio Ortega, y los Entrecanales no exhiben el mismo look. Por cierto, que como cualquier pretexto es bueno para vender empresa, y hay que optimizar la inversión en marca, propongo a esta ilustre familia la actualización del desfasado bronceado con un slogan que ponga las cosas en su sitio: Con el moreno ACCIONA, los chicos más fashion, las chicas más monas. Lo que más va a gustar en el holding es que el Duende no cobra por la idea.

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4 Responses to “¿Y qué ha sido del moreno Agromán?”


  1. 1 camiseta septiembre 7, 2007 en 10:37 am

    Lo siento Duende pero no es del imperio Acciona…ya les gustaria a los Entrecanales, aunque van bien servidos. A estas alturas ya sabrás que es de los Del Pino.

    Paradoja de la vida lo que siempre fue de “Obreros” ahora es de “Pudientes” que juegan al golf

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  2. 2 Zoupon septiembre 7, 2007 en 10:42 am

    Yo aún poseo un hermoso moreno Agroman, cuyo nombre pensé que hacía referencia al hombre del campo (agro-man), el cual también lo suele lucir. Y es cierto que ya no se ven broceados de ese tipo.
    Pero más inquietante para mí es la desaparición del bozo, a saber, esos pelillos tan molestos que les aparecen a los cadetes, esto es, muchachos como de 12 ó 13 años. ¿Responde esto a un cambio genético, a una mutación? ¿O quizás a unos padres más dispuestos a iniciar a sus retoños en el noble arte de la esgrima maquinillera?.
    ¿Cuándo han visto ustedes un cadete con bozo por última vez? Por cierto, la palabra “cadete” tampoco se usa ya. Yo recuerdo que, cuando mi madre a esa edad me compraba unos pantalones, la dependienta me miraba con ojo experto y decía categóricamente: “talla cadete”.
    Por cierto, Jorge Alberto nunca se pondrá una camiseta, si acaso una “T-shirt”.

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  3. 3 bloggesa septiembre 7, 2007 en 10:43 am

    Los albañiles siguen subiéndose a los andamios y siguen teniendo el moreno Agromán. Los camioneros siguen teniendo el brazo izquierdo más moreno que el derecho.

    Lo mejor de todo sería que al paleta le confundieran con un pudiente, y al pudiente, con un albañil más. Jorge Alberto se tiraría de los pelos.

    Un abrazo, Duende.

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  4. 4 Begoña septiembre 7, 2007 en 11:34 am

    ¡Qué pesadilla! Ahora tengo que tener un moreno con marcas para parecer alguien. Un campo en el que poder pasar el fin de semana. Unas coordenadas para que me encuentren mis amigos. Un barquito en la costa mallorquina para codearme con la jet-set. Un pied a terre en París para asistir a la semana de la moda. Ir dos veces al año a New York para ver cómo se mueve el mundo…
    ¿Cuándo nos cansaremos de tanta gilipodiez? Juan, tu propuesta es la mejor.

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