Más pequeños paraísos

Olivetti Roja

 (Foto de The Tourist)

No está tan seguro el Duende de que les guíe a los políticos solamente el afán de poder. O se lo va a creer ingenuamente, al menos por esta noche, porque bastante caña les estamos dando últimamente. Algunos lo explican fatal, pero la parte sana del animal político es que se siente capaz de transformar la realidad a su alrededor. Muchos la empeoran, desgraciadamente, pero las buenas intenciones, como el valor al soldado, se le supone. Los demás tenemos un hijo, plantamos un árbol o escribimos un libro. Cuando se acuñó esta  trilogía aún no había nacido internet ni existían los blogs. Ahora, un comentario como los que los lectores ofrecen al Duende también sirve de pequeño libro. Augusto Monterroso escribía cuentos mucho más breves

Dos de los amigos recientes del Duende que no se conforman con cualquier cosa son Paco Gil y Jesús Solís. A uno le conoció hará un año, y al segundo lo encontró a finales de enero en el feliz cumpleaños del Candil de la Sierra. No se conocen entre sí, pero son vidas paralelas, de esas que envidia el Duende por concretarse en resultados. Ambos son de edad parecida, esa que Ágatha Christie en sus novelas definía como la mediana edad. Paco, del que ya hablamos en una ocasión es de Candeleda, provincia de Ávila, y Jesús de Peñafiel, en Valladolid. Paco es hijo de un maestro, se hizo matemático, fundó un colegio en Madrid, y es un apasionado divulgador de las bellezas de su región, alimentando con ellas varias páginas web y poniendo en marcha algunas iniciativas turísticas y culturales muy interesantes. Jesús nació de una familia muy modesta, y sólo pudo estudiar el bachillerato elemental. Se puso a trabajar a los catorce años, se trasladó a Barcelona y a base de tesón e ingenio, y después de haber creado veinte empresas se ha retirado en su pueblo, donde guarda como un tesoro una impresionante colección de libros, incunables y manuscritos antiguos. También tiene una bodega muy singular de la Ribera del Duero, pero su pasión es la bibliofilia, en la que ha encontrado largamente el saber que tanto echaba de menos. En realidad ya ha transformado tanto su realidad que ahora se puede permitir el lujo de dedicarse a leer, a pasear con su perro por los pinares de Peñafiel y a cocinar, por cierto, con mano maestra. Se basta con el rabillo del ojo para vigilar esa bodega que es, además, otro hobby.

El Duende siempre ha admirado a la gente con iniciativa y que sabe crear cosas. Cosas que se ven, que se tocan, que funcionan y que, a su vez, generan vida a su alrededor. Él es de estirpe contemplativa, divagadora, funámbula siempre en el cable de la duda, pelín apocada. Un desperdicio para el PIB. Cuando tenía veinticinco años lo único notable que había hecho es una pequeña colección de juguetes de hojalata, y un librillo de cuentos inspirados por ellos e ilustrados de su propia mano. Los tecleó en una vieja Olivetti. Su mérito es que lo hizo en su totalidad en horas de trabajo, y nadie a su alrededor se percató de ello.

Ahora Paco Gil ha tenido la humorada de teclear otra vez los cuentos en su ordenador, escanear las ilustraciones -es un ejemplar único- y subirlos a este blog por si alguien quiere conocer otros pájaros de la cabeza del Duende que aún no habían revoloteado por aquí. El libro se tituló Paraíso de hojalata, aunque el auténtico paraíso es haber encontrado a estas alturas de la vida tantos amigos que hacen de su espíritu inquieto y creador un excelente argumento para relacionarse con los demás.

Y otro  día hablará el Duende de Wallace 97 y de Julián 29. Han leído estas historias y les han gustado. Es lo malo, cualquier día el Duende se siente como Max Estrella y se nos pone estupendo. 

(Podéis ver el Paraíso de hojalata pinchando en la imagen de la moto de hojalata, en la esquina superior derecha de este blog)

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24 Responses to “Más pequeños paraísos”


  1. 1 wallace97 febrero 7, 2008 en 11:21 am

    Duende, he ido anterior post (el hombre que creyó en los juguetes de hojalata), y al enlace de la casa de la judería y del museo. Evidentemente que tengo que ir este verano a verlo, ¡qué bonita iniciativa! Sigo leyendo los relatos, y son una maravilla. Duendeamigos, si no los habéis leído, no os los perdáis.
    Qué quieres que te diga, personas como vosotros le acomplejan a uno a nivel casi depresivo. Si tú eres un desperdicio para el PIB, yo debo ser su cáncer. Menos mal que no me deprimo por nada.
    Oye, ya puestos, búscate un amiguete habilidoso para hacer muñecos que haga unas marionetas de Doña María, el padre Bonete, Curro Meloso, Esmeralda, Braulio… cada uno con una grabación de alguna de sus vivencias y las añadís al museo. Estos personajes deben pasar a la historia, Duende.

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  2. 2 José Ramón febrero 7, 2008 en 1:15 pm

    He dicho por ahí, en otro “post”, que el otro día descubrí el icono del paraíso de hojalata gracias a Wallace y a Julián, y que lo he pinchado y he quedado fascinado.
    Me pareció que el libro había sido editado en su momento, y ahora creo entender que no. ¿Podrías aclararnos esto, Duende? Es que, aunque lo leo por pantalla estupendamente, me sigue gustando más el calorcillo del papel.
    Muy bueno.

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  3. 3 Adela febrero 7, 2008 en 3:14 pm

    Me pasa lo mismo que a Jose Ramón, voy a leer la recomendación en algún momento especial de calma y paz para poder saborear esos cuentos con delicadeza, las cosas buenas lo requieren.
    Es maravilloso lo que cuentas Duende, de que acciones tan preciosas somos capaces las personas.
    No creo que sea ir de estrella hacer cosas buenas y compartirlas para que otros disfruten, me pareces del talante que comparten tus amigos, y generosamente nos siguen haciendo a nosotros partícipes. Gracias.

    Querido Wallace 97, me encantaría hacer esos muñecos, aunque mi “habilidad” es el papel mache, alguna vez lo he pensado, pero necesitaría imágenes de los personajes aunque fuese un dibujo, puesto que como yo los imagino es muy personal y el que los conoce profundamente y queda de vez en cuando con ellos es el Duende. En fin, ahí queda la cosa si algún voluntario me las facilita, podemos darle forma y color, ah! con papel reciclado y bajo coste,eso si. 🙂

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  4. 4 frei febrero 7, 2008 en 3:37 pm

    Esto es como la máquina del tiempo, ahora que éste me parece tan fugaz. Los cuentos del Paraíso de hojalata me han fascinan, me transportan a tiempos pasados, me recuerdan los viajes de mi infancia en un cuatrocuatro (10 horas para llegar a Bilbao, con comida en Burgos)… Creo que son un cebo del Duende para alimentar su ego y que le digamos que es un genio, que su novela ya está escrita, que ha tenido hijos, nietos y que ha plantado muchos árboles. ¿Será egocéntrico? Enhorabuena, Figuerola-Ferretti (con dos erres y dos tes como está mandado).

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  5. 5 Palinuro febrero 7, 2008 en 4:25 pm

    Duende, he seguido tu consejo y los de los duendeadictos que me preceden y he pinchado al azar en “La humilde burra y algo sobre la fe”. Sabía de la existencia de “El paraíso de hojalata” pero tengo que confesar que desconocía con exactitud de qué se trataba. Pensé que eran ilustraciones de tu colección de hojalatas más o menos infantiles acmpañadas de algún breve comentario. No imaginé que era, en extracto, una síntesis de tu filosofía vital. Al menos este capítulo elegido al tuntún. Tengo que leer más y más despacio, y para eso imprimiré sus capítulos. Es un tipo de literatura que me retrotrae a las inquietudes de la Generación del 98, algo de Unamuno y un poco más del Ortega de “El Espectador”. Y me adelanto a quienes presupangan que estoy poniendo al Duende en una hornacina al lado de estos insignes representantes de la Generación, en pie de igualdad con ellos. Y sin menoscabo para él, porque lo único que puedo hacer yo es deleitarme con sus reflexiones y admirar su espíritu creativo, que es lo que más envidio por carecer de él.
    Mi recomendación también a los seguidores del blog. De verdad, merece la pena.

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  6. 6 wallace97 febrero 7, 2008 en 5:00 pm

    Cuando digo que el Duende es un filósofo, lo digo por algo. Y eso que no había leído los relatos. Voy leyendo dos o tres cada día. Hoy han sido el del carro con el bidón de vino y el del hombre del paraguas. Sublimes.
    Adela, nada nada, todo es cuestión de ponerlo en marcha, que aunque la idea seguro que no es original, no por eso es menos atractiva. Si el Duende no te da el briefing, nos ponemos a buscar entre todos fotos o dibujos de personajes y los vamos votando.

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  7. 7 wallace97 febrero 7, 2008 en 5:05 pm

    ¡LOLA! Dí al menos si estás ahí, y si como presidenta apoyas la idea. ¿Has leído los relatos? ¡Anda que no te van a gustar, ni ná! Si los has leído, haznos un comentario, anda.

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  8. 8 el candil de la sierra febrero 7, 2008 en 8:44 pm

    Siempre me han paracido unos juguetes entrañables,no tuve muchos pues creo eran de pocos años anteriores,una peonza gigante de holalata me hacia compañia junto a mis amiguetes,en un pequeño descampado que habia entre dos edificios del ensanche de Barcelona,hasta que llegaba con pan con chocolate en una mano,y el balon entre el brazo y la cadera el dueño del esferico,cambiabamos de juego rapido,eran otros tiempos ni mejores ni peores,OTROS……..DUENDE,como puedes ningunearte,tu solo tu sabes quien eres,que sientes,que has conseguido,y la cantidad de cosas que todavia conseguiras seguro,solo que te lo propongas,causas admiracion,por donde vas,tienes un talento unico,todo esto lo sabes no suelo adular,pero contigo y pocas personas mas descuelgo el cartel que dice: NO ME CUENTE UD NADA,LO SE ABSOLUTAMENTE TODO. UN ABRAZO

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  9. 9 wallace97 febrero 7, 2008 en 8:44 pm

    Mecachis en la mar, me había propuesto ni mencionar a los políticos, y aun a riesgo de que me tiréis tomates, no puedo acabar el día sin hacer un comentario sobre lo que has dicho, Duende. A mí no me basta con las buenas intenciones. Está claro que se les suponen a priori, sólo faltaba, pero también está claro que si una vez dentro no tienen la capacidad o el valor para al menos denunciar la podredumbre, lo menos que pueden hacer es largarse por donde han venido, y no apuntarse al carro, que es que alucinan cuando ven la cantidad de pelotas alrededor lamiéndoles el culo, y ahí se quedan instalados.
    El otro día comentaba Angelus Pompaelonensis que no hay quien se cargue este sistema si no es desde dentro, y que había opinado lo mismo Pablo Castellano. No estoy de acuerdo, pero no por nada, sólo por reducción al absurdo, si eso fuese posible, ya hubiera sucedido, ¿no? El sistema, sólo nos lo podemos cargar los consumidores, que somos la materia prima de donde se alimentan el sistema, y por ende, los políticos.
    Bueno, ya me he quedado a gusto. Perdonad, es que han puesto la televisión, les estoy oyendo de fondo y me sublevo.

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  10. 10 Adela febrero 7, 2008 en 9:03 pm

    Wallace 97, oido cocina! 🙂

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  11. 11 wallace97 febrero 8, 2008 en 1:00 pm

    Duende, para que se lo digas a Paco Gil, en los enlaces del paraíso de hojalata hay algunos que fallan: el de la historia de Janki Buenavista lleva al de la historia del pecado de Andrés, y los de la historia del cochecito de una niña pobre y el valor sentimental de los coches deportivos no se abren.
    Sigo con el resto, a cual mejor. Deberías editarlos, no es justo que se lo pierda tanta gente. Ya sabes, “De cada cual según sus capacidades, a cada cual, según sus necesidades”.
    Esa frase es genial, no sé si es tuya o no, nunca la había oído, y me viene como anillo al dedo como colofón y/o como punto de partida para una teoría que mantengo sobre la profesionalidad o amateurismo en el arte.

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  12. 12 Palinuro febrero 8, 2008 en 2:10 pm

    ¿Qué pasa con las otras féminas? Salvo Adela, por partida doble, ninguna nos ha regalado el espíritu con su comentario a la propuesta hojalateril del Duende. O… ¿es que se reservan para la, sin duda, inminente reflexión sobre la normalización de tállas para la población femenina española? Me regocijo por anticipado a la espera del sesudo análisis del Duende y los no menos incisivos comentarios de los adictos al blog sobre los patrones diábolo, cónico y cilíndrico. ¡¡¡No me falléis!!!

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  13. 13 el candil de la sierra febrero 8, 2008 en 4:01 pm

    ADELA,el papel mache es sencillo pero muy decorativo,e visto figuras brillantes del estilo mache,felicidades por tu destreza,al igual que tengo algun juquete de hojalata,me procurare alguna figura-mache.

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  14. 14 wallace97 febrero 8, 2008 en 4:27 pm

    Palinuro, Frei sí se ha pronuciado.

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  15. 15 Angelus Pompaelonensis febrero 8, 2008 en 7:59 pm

    Duende, hay errores en los enlaces a los cuentos. Me los he bajado, y ya me leerás cuando los lea.

    Mis juguetes de hojalata fueron: Un tren Payá (de cuerda, claro), un trompo (especie de peonza gifante que se accionaba tirando y empujando el eje helicoidal que llevaba, y producía una especie de zumbido armónico gracias a unos agujeros, un camión y alguna otra cosa que no recuerdo (me suena un palo con una especie de maza sonora en el extremo)… Los Reyes eran pobres por aquellos años 50…

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  16. 16 Palinuro febrero 9, 2008 en 8:04 pm

    Frei, mil disculpas. Con eso de que hubo un presidente chileno con ese apellido no pude sospechar que ese fuese el nombre de batalla de una mujer. Wallace 97, gracias por advertírmrlo. Es curioso, nos leemos casi a diario y parece que llegamos a adquirir una cierta familiaridad unos con otro(a)s, sin saber en realidad más que lo que el interviniente quiere dejar escrito. Es como los que solo conocemos por su voz (la radio, sobre todo). Nos imaginamos su figura física y luego, si llegamos a conocerlos también visualmente la realidad no suele coincidr con nuestro ente de ficción. También ese podría ser objeto de deliberación de un próximo comentario del Duende.

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  17. 17 Julián29 febrero 9, 2008 en 9:34 pm

    ¿Que, de finde todo el mundo, NO?

    Aqui no se asoma nadie.

    Saludos. Julián.

    ¡LOLA VUELVE YA!

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  18. 18 wallace97 febrero 9, 2008 en 10:07 pm

    Julián, como estamos justo en mitad del invierno, pero hay que mirar dos veces el calendario para creerlo, pues está todo quisqui aprovechando este veranillo de san no sé qué (el padre Bonete sabrá). Esta mañana me escapé a dar un paseíto por La Barranca, un paraje que hay a los pies de La Maliciosa y del alto de Guarramillas, en mitad de la sierra de Guadarrama, muy apetecible con este tiempo. Hacía bastante que no iba por allí, necesitaba aire puro y huir del maldito ruido continuo de esta ciudad, y allá que me fui.
    El sitio sigue estando igual, pero aquello parecía un desfiladero, no por que tenga paredes abruptas a los lados, sino por la cantidad de gente desfilando por la pista forestal. Y lo peor es que no he podido escuchar el silencio, que es a lo que iba fundamentalmente. Parece que el personal no tiene asumido que el silencio es un patrimonio más de la naturaleza, iba todo dios voceando, parece que hoy día si no se grita no se es nadie. Pero en fin, al menos he respirado aire puro, que mis pulmones lo agradecen un montón. No os imagináis cómo está Madrid de porquería en el aire. Luego fui a comer a Segovia, que tenía que hacer allí un asuntillo. He estado todo el día en mangas de camisa.
    No te hicimos caso cuando propusiste terminar todos los comentarios con un ¡LOLA VUELVE YA!, pero el tema ya es mosqueante, así que a partir de ahora, lo haré.
    Un saludo.

    ¡LOLA, VUELVE YA!

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  19. 19 Palinuro febrero 10, 2008 en 10:31 am

    Me sumo a la iniciativa:

    ¡¡¡LOLA, VUELVE YA!!!

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  20. 20 Luz febrero 10, 2008 en 12:10 pm

    LOLA, ¡VUELVE YA!

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  21. 21 el candil de la sierra febrero 10, 2008 en 12:28 pm

    BUENOS DIAS,estais casi todos tomando el SOL? desde luego el tiempo acompaña,no se que verano es este,WALLACE,JULIAN,ADELA,PALINUROANGELUS,JOSE RAMON,todos espero esteis disfrutando,del buen tiempo,yo como los ginecologos trabajo donde los demas se divierten,pero este trabajo tambien son amigos. UN ABRAZO.

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  22. 22 Adela febrero 10, 2008 en 7:54 pm

    Querido Candil de la Sierra, alguien tiene que trabajar ya sabes que España es así! 🙂 . Dime que te gustaría de papel mache y te lo haré con muchiiiiisimo gusto!, verás a mi me gusta que se vean las arrugas del papel al ir moldeándolo para que se note el material, luego a la hora de pintarlo suelen ser muy acertados para esta técnica los colores muy vivos y luminosos, además de perfilar los dibujos o motivos decorativos con tinta china, son objetos muy originales y llamativos, he hecho jarrones, fruteros, bandejas, cajas, un móvil de figuras para un bebé, cubos para lápices…Ah! sólo los hago gratis. 🙂
    Querido Wallace 97, no me gusta en cambio la técnica para hacer a los amigos de la radio…he estado pensando y verás, esos seres tienen vida propia y hacer una figurita de ellos…no se me da la sensación de esos personajillos que se hacen figuras de cera y no se a ti pero a mi me dan miedo y las feo muy frias, tal vez hacerles un cuadro … no se tu dirás tu opinión como promotor yo soy el peón 🙂

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  23. 23 wallace97 febrero 10, 2008 en 8:41 pm

    Adela, puede que tengas razón, lo único es que me resisto a pensar que algún día no quede ni rastro de ellos. ¿Quizá de barro? De todas formas, creo que el único que en este asunto puede tener la palabra es el Duende, así que…

    ¡De todas formas, que opine la presidenta!
    ¡LOLA, VUELVE YA!

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  24. 24 el candil de la sierra febrero 11, 2008 en 3:54 pm

    ADELA,gracias el cariño que le pongas me perece bien,que no me lo cobres pero la materia prima siestaria cotento que hicieses algo que tuviese que ver con este grupo de amigos de la radio,para enmarcar y colgar en esta POSADA.gracias y no tengas prisa vale!!

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