Caradura lex, sed lex

Los AlbertosCree recordar el Duende que fue otro veintitrés de febrero, fecha que ha dado mucho juego en la última historia de nuestra querida España. El gobierno de Felipe González anunció entonces que expropiaba Rumasa. En la lucha entre el huevo o el fuero, ganó el deseo de quedarse con aquél, aún a costa de burlar a éste. Parece que había razones económicas y sociales suficientes, pues el señor Ruiz Mateos no era un escrupuloso cumplidor de sus deberes, pero el método fue, según cualquier jurista, una chapuza que denigraba al derecho. De hecho, la expropiación se impuso por el voto de calidad del entonces presidente del Tribunal Constitucional, Manuel García Pelayo, un catedrático de enorme prestigio que cedió a la presión agobiante del ejecutivo para decantar la decisión del lado que, digámoslo así, convenía a los intereses generales. El buen hombre lo pagó con creces. Consciente de haber sido la pieza clave de una de esas frecuentes pedorretas que la política hace al derecho, dicen que vivió el resto de sus días en Venezuela amargado por el recuerdo de aquel veintitrés de febrero.

De entonces a esta parte, son frecuentes las collejas que la razón práctica asesta a la ley. Una de las pocas cosas que aprendió el Duende en su paso por la Facultad de Derecho es que éste se asienta en el principio de separación de poderes que enunció Montesquieu. Por una parte el legislativo, por otra el ejecutivo. Y a distancia de ambos, el judicial. Mientras no se pase, claro. Pas se la toucher avec papier de fumer, debería haber sido el complemento reglamentario para los jueces. O, dicho de otra forma, independientes sí, pero sin pasarse.

Porque de la misma manera que el ejecutivo se hace el don Tancredo cuando hay que ejecutar una sentencia incómoda -recordemos cómo silbó Aznar cuando el Tribunal Constitucional ordenó ejecutar la sentencia que declaraba ilegal el cierre por la cadena SER de once emisoras de Antena 3- el poder judicial a veces interpreta la letra o el espíritu de la ley según le peta.

Todo el mundo sabía lo que tapaba ANV, pero antes no había pruebas, y ahora curiosamente las hay. Y fue flagrante el delito de estafa que cometieron los dos Albertos de la gabardina blanca en el llamado caso Urbanor. Pero como son quienes son, aún ha sido posible encontrar un hueco en la interpretación de cuándo empieza y concluye el plazo de prescripción de su granujería para echarles una mano y librarles de la cárcel. Gran día ayer para esta pareja de ilustres empresarios. Menos bueno para el resto de los justiciables. El editorial del periódico EL MUNDO de hoy lo destaca con sarcasmo retorciendo un viejo principio del derecho romano: In dubio, pro rico, dice parafraseando aquella máxima que recomienda sentenciar a favor del reo cuando no está clara la prueba.

Y es que la justicia, como diría una vez más mi amiga doña María, también es mu correlativa. Temblaba el Duende cuando, tiernecito aprendiz de picapleitos, oía de sus maestros otra máxima de Justiniano que consagraba el riguroso, pero inexorable peso de la ley. Dura lex, sed lex, proclamaba solemne su profesor de Derecho Romano. Debió de escuchar mal. Perdida la edad de la inocencia, ahora está convencido de que lo que en realidad le querían decir es caradura lex, sed lex.

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24 Responses to “Caradura lex, sed lex”


  1. 1 Palofi febrero 21, 2008 en 9:20 pm

    No se si es con Doña Maria o con quien estoy de acuerdo
    pero creo que por primera vez lo estoy con Conde Pumpido,
    es una autentica verguenza que los que son “ladrones re-
    conocidos” se queden con el botin.¿Pero en que pais vivi-
    mos?…….El ladrón triunfa y tan tranquilos,siguen sa-
    liendo en el Hola como si no pasase nada.
    Este tema de los Albertos,hace que se me tambaleen las
    instituciones y muchas gabardinas………

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  2. 2 José Ramón febrero 21, 2008 en 9:25 pm

    Chapó, Duende. Qué caradura y qué poquísima vergüenza. Y qué desasosiego para el ciudadano.
    No sé encasquetar aquí un enlace a la letra del tango “Cambalache”, de Discépolo. Os pido que la busquéis y la leáis, o mejor que escuchéis el tango. Obviamente, cuando se refiere al siglo veinte se puede sustituir el número por cualquier otro.
    Hablando de Dura Lex, sólo se me ocurre decir que qué buenos eran los vasos. Lo demás es llorar.

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  3. 3 Gervasio febrero 21, 2008 en 9:55 pm

    Cantada por Julio Sosa, otro gran tanguista:

    Que el mundo fue y será una porquería, ya lo sé,
    en el quinientos seis y en el dos mil también;
    que siempre ha habido chorros,
    maquiávelos y estafáos,
    contentos y amargaos, valores y dublé.
    Pero que el siglo veinte es un despliegue
    de maldá insolente ya no hay quien lo niegue,
    vivimos revolcaos en un merengue
    y en el mismo lodo todos manoseaos.

    Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor,
    ignorante, sabio, chorro, generoso, estafador.
    ¡Todo es igual, nada es mejor,
    lo mismo un burro que un gran profesor!
    No hay aplazaos ni escalafón,
    los inmorales nos han igualao…
    Si uno vive en la impostura
    y otro roba en su ambición,
    da lo mismo que sea cura,
    colchonero, rey de bastos,
    caradura o polizón.

    ¡Qué falta de respeto, qué atropello a la razón!
    ¡Cualquiera es un señor, cualquiera es un ladrón!
    Mezclaos con Stavisky van don Bosco y la Mignon,
    don Chicho y Napoleón, Carnera y San Martín.
    Igual que en la vidriera irrespetuosa
    de los cambalaches se ha mezclao la vida,
    y herida por un sable sin remache
    ves llorar la Biblia contra un bandoneon.

    Siglo veinte, cambalache, problemático y febril,
    el que no llora no mama y el que no roba es un gil.
    ¡Dale nomás, dale que va,
    que allá en el horno te vamo a encontrar!
    ¡No pienses más, tirate a un lao,
    que a nadie importa si naciste honrao!
    Si es lo mismo el que labura
    noche y día como un buey
    que el que vive de las minas,
    que el que mata o el que cura
    o está fuera de la ley.

    ¡HerVaso!

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  4. 4 José Ramón febrero 21, 2008 en 10:04 pm

    Gracias, Gervasio. Me emociona, se me ponen “los pelos de gallina”. Qué bien dicho, qué bien cantado, y qué asco.

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  5. 5 Julián29 febrero 21, 2008 en 10:07 pm

    Y hablando de los Albertos. No teneis ni idea del tren de vida que llevan…

    Avión privado, yates, casas en la sierra de tramuntana, Safaris en Kenia, cacerías en la sierra…

    Está claro que lo que compensa es robar. Se envía el dinero a Suiza, se marea la perdiz unos años, y luego prescribe el delito. Ay, que mala suerte…

    Lo dicho, algo más que caradura…

    Saludos.

    Julián.

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  6. 6 begoña febrero 21, 2008 en 10:46 pm

    ¡Bufff! Con lo complicada, puñetera y engañosa que resulta veces la vida ¿por qué nos aferramos tanto a ella? Doy gracias a Dios por tener unos hijos ya educados y formados, con los que nos rodea ¿cómo podría inculcarles que hay que ser honrado y ético? Me voy a intentar dormir, esta sociedad me supera.

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  7. 7 el candil de la sierra febrero 21, 2008 en 11:07 pm

    Es penoso,me da verguenza,pero nuestros politicos algunos no tienen nada que envidiarles a los ALBERTOS,a que saldra FELIPE GONZALEZ,despues de tanto tiempo,ademas le han dado un cargo algo de asesor,de que? verguenza me dadia a mi que algun nieto de RUIZ MATEOS me dijera que donde esta el dinero de RUMASA,en VENEZUELA con sus amigos la familia CISNEROS acaso?,ME GUSTARIA SABER MUCHAS COSAS,de quien son las empresas que estan en cubiertos,MINISTROS,MINISTRAS,JUECES,POLICIAS,SUBSECRETARIOS varios,quien esta,y quien se beneficia de todo,esta todo PODRIDO HUELE MAL,y lo peor es que se quedan tan tranquilos paseandose en olor de multitudes como titeres,gasta suelas,tambien me gustaria saber,que se les administra durante las campañas para que parezcan supermanes,tambien me gustaria saber que paso con BANCA CATALANA,despues a veces pongo la tele de alguna autonomia,y a calderadas los pucherazos que se repartieron,se reparten,y se seguiran repartiendo,sin escrupulos,como testigoscon la mano puesta la iglesia,y los poderes facticos,si salen otros al principio medio buena conducta,despues a dejar como un solar la situacion,CONDE,DE LA ROSA,MACIA ALAVEDRA,PUYOL,NUÑEZ Y NAVARRO,etc……………………………………………………………………………………………….ni casi escucho la radio,me quitan la ilusion,mentirosos de mierda,con perdon,me estoy calentando y lo voy a dejar.UN ABRAZO A TODOS.

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  8. 8 Trini febrero 22, 2008 en 9:20 am

    Santos Discépolo hace un diagnóstico preciso; y mira, José Ramón, si se pueden sustituir unos siglos por otros:

    Por importar en los tratos
    y dar tan buenos consejos,
    en las casas de los viejos
    gatos le guardan de gatos;
    Y PUES ÉL ROMPE RECATOS
    Y ABLANDA AL JUEZ MÁS SEVERO
    poderoso caballero
    es don Dinero.

    Lo malo de este fino analista no es lo certero que era (ni la mala uva que tenía, que se lo digan a quien llamó “grande a manera de hoyo”): lo malo es que siga teniendo razón Don Francisco de Quevedo cuatrocientos años despues.

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  9. 9 Palinuro febrero 22, 2008 en 10:00 am

    Para que la justicia funcione de verdad tiene que haber voluntad por parte del poder ejecutivo de hacerla cumplir. Buen ejemplo es el citado por el Duende de la sentencia que declaraba ilegal el cierre de las emisoras de Antena 3 por la “sombra” que podían hacer a la SER. Como eso podía acarrear las iras de un poderoso, nos hacemos los locos. Otro ejemplo clamoroso es la llamada Ley de Banderas. Hay sentencia firme que obliga a que la bandera de España ondee en todas las instituciones: minsterios, consejerías, ayuntamientos, diputaciones, etc. ¿Y qué? El diario El Mundo se ha hartado de sacar a la luz pública fotos documentadas de ayuntamientos, sobre todo de Cataluña y del País Vasco, que se pasan por el arco del triunfo la susodicha sentencia. Señores del gobierno: si no les gusta esta ley promuevan su derogación en el parlamento. De lo contrario háganla aplicar. No nos tomen el pelo cuando hacen solemnes declaraciones de que acatan las resoluciones judiciales. ¿Solo cuando les conviene?

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  10. 10 wallace97 febrero 22, 2008 en 10:10 am

    Sigo esperando, y espero verlo algún día, que alguien se pase un pelín tirando de la manta de tal forma que no se pueda frenar, y salga todo a relucir, pero todo, todo. Pasmaos nos íbamos a quedar. Y sería la única forma de poder hacer un borrón y cuenta nueva, aunque sólo fuese porque no habría cárceles suficientes ni habilitando todos los hoteles del país, nación, estado, o como cada cual quiera llamarlo.
    Tengo pendientes un par de análisis, que cuando no había internet eran poco menos que impensables para un humilde y sufrido consumidor, y quienes los hubieran podido y/o debido hacer, no estaban ni están, lógicamente, por la labor. En ambos casos se trata de recopilar datos históricos que permitan establecer la correlación entre hechos a lo largo del tiempo y hallar ciertos “nítidos paralelismos”, que una vez descartada estadísticamente la casualidad, pasaría a demostrarse la causalidad.
    Para uno de ellos, más sencillo, he comenzado la recopilación de datos. No sé lo que tardaré, pero creo que sacaré conclusiones. El otro es más complejo, pero más interesante, y no lo he comenzado. Quizá algún día, y si alguien se animara, lo podríamos hacer en comandita.

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  11. 11 Zoupon febrero 22, 2008 en 11:02 am

    Me comenta un conocido que ayer encontró a los Albertos con gabardina (como las gambas), algo achispados y cantando aquella cancioncilla infantil que se cantaba en las excursiones:

    Que buenos son
    los señores magistrados
    que buenos son
    que nos dan la prescripción.

    Curiosamente, se cruzó mas adelante, en la madrileña calle Domenico Scarlatti, con los componentes del famoso cuadro flamenco “Pascualín and Friends” que algo más bebidos que los anteriores, y entre palmas alborozadas, entonaban la misma melodía con distinta letra:

    Que buenos son
    los de la gabardina
    que buenos son
    que nos dejaron propina.

    A partir de ahora, cuando vea las iniciales “TC” en la prensa, pensaré que significan “Todo Caca”.

    ¿Cuántos justos encontraría Abraham en esta sodomizada España nuestra para implorar su salvación? Pues como en el chiste, uno o ninguno.

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  12. 12 Salvador febrero 22, 2008 en 11:12 am

    Yo por eso, cada vez que oigo decir a cualquier prohombre: yo creo en la justicia, hay que tener confianza en la justicia, etc. etc., me echo a reir. O a llorar.
    A quién pretenderán engañar…

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  13. 13 camiseta febrero 22, 2008 en 1:08 pm

    es como si nos por primera vez nos cayésemos del guindo. No es la primera ni será la última. Soy pésima en silogísmos pero si las instituciones están formadas por personas y las personas son muy imperfectas, pués pasa lo que pasa. Y me niego a que me cuelguen el cartel de pesimista, no señor, no; soy realista y ya sé con lo que cuento si quiero contar con mis semejantes, tengo que saber que corro el riesgo de muchas imperfecciones, de no ser así, me decepcionaré con mucha frecuencia, tanta como con mis imperfecciones. De ahí que intente, cada vez más, otras vías algo más espirituales porque los mortales, damos para lo que damos y como dice aquel esto es lo que hay! En cualquier caso mucha verguenza de tanto sinverguenza

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  14. 14 lola febrero 22, 2008 en 1:57 pm

    La verdad está en función de la cantidad, o, lo que es igual, que una sandez puede ser elevada a la condición de verdad siempre que sea vociferada a coro por una masa de energúmenos suficientemente voluminosa.

    “Manifiesto contra el progreso” de Agustín López Tobajas.

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  15. 15 antananarivo febrero 22, 2008 en 3:22 pm

    Y para sinvergüenza y ladrón que marchó sin castigo, el ínclito Jesús Gil, quien se apropió indebidamente del Atletico de Madrid, que aún a día de hoy, vive secuestrado por sus herederos. Pena que el delito hubiera prescrito y “sinencambio” las multas de tráfico, de hacienda y demás gravámenes al ciudadano, no acaben nunca de prescribir del todo.Cachis.

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  16. 16 wallace97 febrero 22, 2008 en 5:27 pm

    “La dignidad humana no se mide por lo que el hombre es capaz de acumular sino, justamente al contrario, por aquello de lo que es capaz de prescindir, por todas las cosas inútiles o superfluas a las que sabe renunciar para poder centrarse en lo esencial. Una sociedad sana sería una sociedad que reduciría al mínimo sus necesidades materiales y, por tanto, sus medios técnicos; sería una sociedad capaz de conformarse con lo estrictamente necesario”
    Parte de una entrevista a Agustín López Tobajas que no tiene desperdicio. Es lo mismo que piensan los Albertos.
    Lola, lo he visto gracias a tu mención. Compraré el libro.

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  17. 17 lola febrero 22, 2008 en 6:44 pm

    Querido hermano-brother Wallace97 sabía que te gustaría. Podría responder en parte a la pregunta que lanzabas en un post anterior a los arquitectos de este blog sobre el modo de vida actual de nuestras ciudades. Plantea una interesante reflexión sobre la sociedad. Te lo dejaría, pero me temo que estamos muy lejos, en este caso no hay tecnología que valga.
    Seguro que disfrutarás leyéndolo.

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  18. 18 Bob de Ca's Barber febrero 22, 2008 en 8:27 pm

    Bueno nada nuevo! únicamente el tango me gusta para liberar tensiones de protesta y cantarlo bién fuerte a la oreja de los cagabandurrias pero…la letra es mentira, no es lo mismo un ladrón que un honrado, quietos ahí, hay una gran diferencia y los hay haciendo lo que pueden. Mmm!

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  19. 19 José Ramón febrero 22, 2008 en 11:02 pm

    Bob: Para la gente honrada y decente, y que tiene la cabeza en su sitio, como tú, claro que no es lo mismo un ladrón que un honrado.
    Pero para este mundo revuelto y mentiroso sí lo es. No. No lo es. Es mucho mejor ser ladrón.

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  20. 20 Ernesto Allende Cafrune febrero 23, 2008 en 4:14 pm

    Enhorabuena por el post Duende.

    Ya que el Duende ha pasado por la facultad de Derecho, congratularse por la suerte que ha tenido de no tener que ejercer.

    A los amigos que se ganan la vida con esa profesión les pregunto con frecuencia ¿cómo podeís convivir sin enfermar con esta profesión en la que son el pan nuestro de cada día este tipo de sentencias y por ende, este modo de hacer justicia?

    Saludos.

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  21. 21 Bob de Ca's Barber febrero 23, 2008 en 8:01 pm

    Amigo José Ramón, el mundo no es revuelto y mentiroso al probesito lo hasemos así, y también los probesitos abogados y jueses que trabajan mal por esa gentesita tienen que aguantar esas cosa pero eso, no es el el mundo ni toda la realidad te lo aseguro amigo y si esos reparten mala energia los demás también lo hasemos transmitiendo lo malo que ha hecho otro a los que nos rodean que no lo meresen. 🙂 Son gentesita sin escrúpulos que han de ser jusgados y sinos habría que haserles a un lado de los que trabajan y hasen funsionar bien las cosas como todos nosotros, sin despresio a los demás. Me parese 🙂

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  22. 22 Gervasio febrero 24, 2008 en 6:50 am

    Wallascin (y vecinos de Madrid varios) mira este link a ver que te parece:

    http://www.elpais.com:80/articulo/madrid/Madrid/dibuja/ciudad/bicis/elpepiespmad/20080224elpmad_2/Tes

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  23. 23 wallace97 febrero 24, 2008 en 6:41 pm

    Gervasio, todo lo que sea pensar en la bici como medio de transporte me parece excelente, y me alegra que el esfuerzo de tantas personas que lo han exigido comience a ver algún proyecto de resultado. Para mí llega tarde, pero me pondría muy contento si fuese una realidad para la siguiente generación.
    Lo que pasa es que soy muy escéptico, y creo que este proyecto será un lavado de cara intermitente, cada cuatro años para ser exacto.
    En una ciudad cuyo urbanismo se ha centrado de forma tan exhaustiva y especuladora en el automóvil durante tantas décadas, y en la que las arcas municipales se nutren de él de forma tan importante, veo difícil compaginar la hipoteca a treinta años que ha dejado Gallardón (de momento), con “un proceso de cirugía para quitar coches de las calles y ganar espacio para las bicicletas. Se eliminarán carriles de aparcamiento, se reducirán carriles de circulación de coches”. No sé, quizá estén pensando en el modo de aparcar un coche encima de otro, o algo así.
    Y eso de “algunos de los itinerarios previstos estarán sólo delimitados con pintura en la propia calle. Otros discurrirán sobre la acera”, miedo me da. Desde luego, como sean del estilo del carril bici que se marcó Gallardón en la calle O’Donnell justo antes de las últimas elecciones, que no sirve ni para triciclos, más vale que se los meta por donde le quepan.
    Pero en fin, de todas formas, y aunque piense que un monstruo como esta ciudad no tiene cabida en Corporación Dermoestética, me alegra pensar que algún día en los nuevos diseños urbanísticos se pensará en la bicicleta como principal medio de transporte.

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  24. 24 Angelus Pompaelonensis febrero 24, 2008 en 9:08 pm

    Érase una vez una familia navarra que invirtió todos sus ahorros y los futuros en la compra de un piso. Una gran urbanización del Grupo Avispón, que promovía una empresa del grupo, Iberogermánica de Construcciones, pero que construía otra empresa, cómo no, también del grupo, Nabarrense de Construcciones y Edificaciones. Esta última subcontrataba, como es natural, la mayor parte de sus servicios. Las pequeñas empresas que finalmente realizaban los trabajos cobraban, si cobraban, a largo plazo…

    Cuando la familia pudo entrar en su nuevo piso se encontró, entre otras muchas “calidades”, con que las contraventanas no cerraban (se ahorraron la silicona de las juntas) y fácilmente caían a la calle, las paredes prefabricadas habían sido “pintadas”, sin emplastecer siquiera, con un agua sucia, la carpintería dejaba huecos de medio centímetro y más en los batientes, el parquet era de diferentes tintadas y blando como el chopo, la puerta de entrada era de cartón y poco más (se supo por los agujeros que presentaba), para controlar los radiadores sólo había dos llaves, los enchufes se quemaban al enchufar una plancha…

    La familia pensó que era gafe. Pero pronto descubrió que sus vecinos se quejaban de lo mismo y aun de cosas peores, como lavabos cuyo desagüe no iba a ninguna parte…

    El cristianísimo creador del Avispón, empresario modelo donde los haya, fue ignominiosamente desposeído de su criatura, pero la familia del cuento no recibió ni un duro para compensar las “calidades” de su vivienda. Tan pobre y arruinado quedó el ínclito empresario, que su hija tenía que ir a la Universidad en el coche de su papá con el chófer…

    Como es lógico, cualquier parecido con sucesos y personajes reales es pura coincidencia…

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