Los eruditos “a la googleta”

Aristocratas

(Foto de MarySoliday)

Estaba el Duende de bolos en el llamado Pretexto Covarrubias -véase el post correspondiente– cuando, ante un auditorio tan letrado como el que encabezaban Mario Vargas Llosa y Humberto López Morales, secretario general de la Asociación de Academias de la Lengua Española, formuló la teoría de que hoy cualquier internauta puede ser un erudito a la googleta.

A tenor de las risas de los presentes, se percató el orador de que el neologismo hacía fortuna. Se trataba, en efecto, de la nueva versión de lo que el poeta José Cadalso satirizó como eruditos a la violeta, frívolos latiniparlos que pasaban la espumadera por las ciencias, las artes y las letras y afectaban un saber y una cultura de los que sin duda carecían. Vamos, unos farfollas, para qué engañarse.

Pero una cosa es un erudito a la googleta, que es a lo que aspira el Duende, y otra cosa es ser un caradura. El Duende comprendió allí mismo que no se podía colgar medallas que no le corresponden, y nobleza obliga, citó al autor del hallazgo semántico: el muy ilustre barón de Cap Llentrisca, un prócer de origen gallego que además de bibliófilo es diplomático, jurisconsulto, polígrafo, polemista y ahora también poeta. También es cónsul honorario de una nación caribeña que por discreción oculto, aunque por ahí puede venir su título. Pues investigado que fue el Who is who de la nobleza española, no se encontró tal título, a lo que, tirando de Google en plan Hércules Poirot el Duende llegó a la conclusión que el otorgamiento podía provenir del rey de Redonda, dependencia de Barbuda y de Antigua que, por concesión de la reina Victoria, es una monarquía absoluta. Su testa coronada es hoy la del novelista español Javier Marías.

Todo esto parece una parida, puede que incluso una paja mental. Pero, entre bromas y veras, lo cuenta muy bien el propio Marías en su novela Negra espalda del tiempo. Ahora, las novelas de moda no son sólo creación pura: mezclan churras con merinas, o ficción e historia, y con teselas de una y otra componen un mosaico que a uno le dejan con esa duda borgiana de no saber si es que es tonto o el autor le está tomando el pelo. Es una buena novela, insisto, pero si no están por comprarla, buceen en en la Wilkipedia. Háganse también eruditos a la googleta.

El barón, que en notoriedad y prestigio supera incluso a su cuantiosa hacienda, distingue desde hace tiempo al Duende con una sincera y afectuosa amistad. Tan es así que, saltándose los usos y costumbres de la aristocracia rancia que pasa sus horas en la Diputación de la Grandeza de España, cortando cupones en la Bolsa, administrando sus latifundios o criticando al gobierno en las tertulias del Nuevo Club o de la Gran Peña –también chismorrean de las curvas de la del guardarropa, no crean- entra a menudo en este blog, y formula sus comentarios con el pseudónimo Bête en sauce. Si el lector tiene conocimientos de francés y lee estas tres palabras -literalmente bestia en salsa- de corrido, podrá tener una pista de la noble villa donde el barón tuvo su cuna. Él no lo dirá nunca, pero así reivindica el marquesado de esta plaza coruñesa al que por contribución a la sociedad cree tener derecho.

Pues ánimo, señor barón. Y si no encuentra monarca que le de el marquesado, apuramos el Google y que nos busque otro rey que se avenga a razones. Que para algo vamos siendo ya eruditos a la googleta.

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21 Responses to “Los eruditos “a la googleta””


  1. 1 maribel marzo 25, 2008 en 8:09 am

    buenos dia querido duende!!!!! Realmente cada dia me asombras mas ,so no por tu sapiencia que es mucha , por tu imaginacion que casi la supera …pero lo que realmente me encantan son tus pensamientos que al ponerle letras me encanta y no me canso de leer……. saludos y besos

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  2. 2 Zoupon marzo 25, 2008 en 12:39 pm

    Tengo entendido que el título de rey de Redonda parecen ostentarlo al menos tres personas: Javier Marías, Roberto el Calvo y el Rey Leo. Y que un avispado hostelero del Reino Unido está intentando, con la mediación del presunto cardenal Elder de Redonda, que su pub sea reconocido como legación diplomática del Reino de Redonda ante Su Graciosa Majestad. Si lo consigue, el territorio de su bebedero será considerado de soberanía redondiana y sometido a sus leyes, quedando al margen de la regulación británica antitabaco, que es lo que en última instancia se pretende.

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  3. 3 Gervasio marzo 25, 2008 en 5:46 pm

    Me imagino que al muy ilustre barón de Cap Llentrisca le gustará Sarasate, más aún siendo gratis, no vaya a ser que el mantenimiento del baronesado haya menguado fatalmente sus pertenencias y el ilustrado haya venido a menos.

    http://www.march.es/Musica/Sabados/Index.asp?Id=590

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  4. 4 Julián29 marzo 25, 2008 en 8:25 pm

    ¡¡¡Ozú, como está er patio!!!

    Esto es cosa de la conspiración judeo-masónica…

    Duende del Duende, haga usté argo.

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  5. 5 José Ramón marzo 25, 2008 en 8:40 pm

    Ya ni sé qué iba a escribir. Me he quedado como Julián (o, mejor dicho, de lo que escribe Julián infiero que se he quedado más o menos como me he quedado yo ahora).
    Ya se me ha ido el hilo del gúguel, del barón, del rey, de Covarrubias y de to.

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  6. 6 Julián29 marzo 25, 2008 en 10:43 pm

    Lola, Oú est-ce que tu est?

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  7. 7 El Duende de la Radio marzo 25, 2008 en 11:01 pm

    No se a qué obedece ese digesto que firma ASESINOS MARILUZ. Tampoco se cómo lo dirigen aquí, ni cómo evitarlo. Ni si quiera he podido terminar de leerlo.

    No entiendo nada, y que me disculpe quien se ofenda por ello.

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  8. 8 Ernesto Allende Cafrune marzo 25, 2008 en 11:10 pm

    Ahora es cuando viene aquello de “manda huevos”.

    Pasmaos estamos tos.

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  9. 9 nillo86 marzo 25, 2008 en 11:24 pm

    tranquilo Duende, yo sí sé cómo evitarlo: comentario marcado como spam y eliminado.

    ¡y va la segunda!

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  10. 10 Adela marzo 26, 2008 en 12:12 am

    Gracias Duende por la traducción del francés!, yo pensaba que “Bête en sauce” quería decir bistec a la salsa o algo así y el autor sería algún cocinero, ay no perderé nunca la inocencia ya!

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  11. 11 Bob de Ca's Barber marzo 26, 2008 en 12:29 am

    Caaaa, ca, ca, ca… todo son embolicamientos esto! todo el mundo sabe que el barón de Cap Llentrisca suele pasar los veranos en Eivissa, homo de Deu! porque está entre el Nido de s’Aguila y el Cap des Jueus, amigos no sabeis que la noblesa siempre ha sido de lo bueno…idó claro! desde allí domina Es Vedrá eso es na mas que pa Dioses faxinadores! mira tu si lo es de importante! este barón! 🙂

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  12. 12 wallace97 marzo 26, 2008 en 1:26 am

    Parece que me he perdido algo que ya ha barrido el duende del duende de un plumazo, ¿no?
    Duende, entonces el barón de Cap Llentrisca es quien te felicitó por tu cumpleaños como el marqués de Betanzos. No es que me acuerde, lógicamente, sólo he googleado un mínimo.

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  13. 13 El Duende de la Radio marzo 26, 2008 en 7:49 am

    Elemental, querido Wallace, elemental…¿Ves? Tienes más olfato de sabueso que esos detectives famosos que tanto cito. Con todo lo que me gusta la música de los idiomas, la primera vez que leí “Bête en sauce” confieso que fui incapaz de descodificar la broma. Luego lo lee uno en francés, y llega a la conclusión de que suena exactamente como un gabacho pronunciaría la villa donde nació nuestro ilustre prócer.

    Por cierto, tiene fama de ser hombre atildado, de finas maneras y amante del lenguaje pulquérrimo. Pero en una tarde de vino y guitarras aprendí de él este exquisito madrigal preñado de lirismo:

    Chúpame la minga, Dominga,
    que vengo de Francia…
    Chúpame la minga, Dominga,
    que tiene sustancia

    Uno nunca acaba de conocer a los amigos que le rodean. Afortunadamente, pidió la excedencia en la carrera diplomática hace tiempo, porque si se entera Fernández de la Vega y se lo cuenta a Moratinos al pobre Cap Llentrisca le hubiean mandado a Senegal como Forrapelotas Adjunto al bedel de la embajada.

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  14. 14 José Ramón marzo 26, 2008 en 7:55 pm

    Y yo como un gilí pronunciando muy deprisa: “Bestiaensalsa”, “Bestinsalsa”, “Bestinsals”, “Betisalsa”, y sin ser capaz de identificar la ciudad gallega correspondiente.
    Hay que ser burro.

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  15. 15 Adela marzo 26, 2008 en 8:39 pm

    Pués yo me acabo de enterar ahora con tigo José Ramón! jolín que génio! 🙂

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  16. 16 Gervasio marzo 26, 2008 en 9:45 pm

    Atención adivinanza:

    ¿Que hacen los ecologistas con los “Lugares en que se conservan, cuidan y a veces se crían diversas especies animales con fines didácticos o de entretenimiento”?

    VetanZoos…

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  17. 17 Angelus Pompaelonensis marzo 26, 2008 en 10:50 pm

    Bueno, pues yo vine, vi, leí y, como el Duende, no pude terminar el in-digesto que, para colmo, se repetía… Con lo cual no llegué a la ventana de edición, y decidí, como Bonoj, no decir ni mú.

    Bueno, pues mi chip, como es de letras, nada más leer me llevó a la ciudad gallega. ¿Conocéis la página http://www.verbalia.com? Una ideado de Màrius Serra…

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  18. 18 Bêtes en sauce marzo 30, 2008 en 8:06 pm

    Vaya, Duende, llego de la Val d’Aran, donde no he encendido el ordenador y me encuentro en tu boca y en la de otros contertulios, poniendo incluso en duda mi baronía (con b, corrector, no corrija). Otro día reivindicaré mis títulos. Hoy, querido Duende, te brindo esta deliciosa historia, ocurrida la víspera de ir a la Val d’Aran.

    “Tomo un taxi en Barcelona, en la estación de Sans, para ir a la consulta de mi otorrino. Por primera vez en mucho años el taxista no era charnego sino un auténtico catalán, como lo revelaba su marcado acento y aquellos giros idiomáticos que tanto me agrada a mí detectar.

    -Me sabe mal no poder dejarle en el número que me indica de la calle del Dr Roux. Habré de dejarle en el cruce con la Vía Augusta, me dijo.

    -¿Que está cortada? pregunté yo, añadiendo ese innecesario “que” al comienzo de la pregunta y con una entonación y acento que, en mi sentir, rivalizaban en catalanidad con los de mi interlocutor.

    -Eso mismo. No sabemos por qué los días de cada día no hacen obra y los sábados cierran la calle para asfaltarla. No cabe en cabeza humana, protestaba el taxista.

    -Y tanto y tanto, concedí yo, con la empatía que la situación me provocaba.

    Y así hicimos un trayecto muy ameno durante un cuarto de hora en el que yo eché mano, al revés, de lo que aprendí en aquel librito del siglo XIX que guardo en la biblioteca de Cap Llentrisca, que tú Duende conoces, y que se llama “Catalanismos, o sea de las expresiones que deben evitar los catalanes cuando hablan en castellano”. Le dije, por ejemplo, que con el tráfico tan congestionado que teníamos yo iba a llegar a misas dichas.

    Llegados al destino, mientras yo buscaba en la cartera un billete para pagarle, me sorprendió el taxista:

    -¿Y de qué parte de Galicia viene siendo usted? Yo soy de Monforte de Lemos.
    -¿Y luego? ¿En qué me notó usted que soy gallego? Soy de Betanzos, hombre.
    -Se lo noté en el fondo del acento y en la coña que le ponía usted. Y tenga cuidado que algún día le pueden dar una leche”.

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  19. 19 twwgweparby octubre 24, 2011 en 5:29 pm

    20nQp5 zecdkhqecbui

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  20. 20 kcatlvd octubre 26, 2011 en 11:06 am

    nCGz1e rmiobsvaqfeq

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  1. 1 Tiempo, desmemoria y sentido del humor « El Duende de la Radio Trackback en octubre 12, 2010 en 1:02 pm
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