¿Es necesario lo innecesario?

Cementerio trastos

(Foto de basda)

No se cuántos pequeños cementerios tiene el Duende en su casa. Quizás los mismos que muchos de los amigos de su blog guardan en la suya propia.

Cementerios de pequeños receptores de radio que le regalaron en alguna presentación, cementerios de auriculares que guardó del AVE y de los aviones, cementerios de bolígrafos secos, de pilas descargadas, de gomas, clips, de diskettes, de CD rayados, de deuvedés que han perdido su carcasa, de lápices mochos, de calcetines que nadie zurce y que uno conserva porque espera, iluso, que algún día también resuciten los calcetines muertos.

Cementerios de corbatas demodés, de libros que nadie leerá, de blocks con apenas cuatro páginas garabateadas, de agendas de bolsillo, con nombres de amigos que a lo peor ya no viven, y números de teléfono lapidarios que ya ni están de servicio.

Cementerios de fotos sepia, de fotos tontas, de fotos con gente de la que uno ni se acuerda. Cementerios de botones, de imperdibles, de alfileres, de chinchetas, de pins. De dónde carajo habrán venido tantos pins.

Cementerios de bolsas de plástico, que se acumulan prensadas para evitar que vuelen y siembren los campos de desolación. Un amigo le confesó al Duende que imaginaba el fin del mundo como un páramo despoblado donde la única señal de vida era el viento transportando bolsas vacías del Corte Inglés. Pactaron matarse recíprocamente en cuanto aparecieran los ángeles trompeteros que, según dicen, han de anunciar la consumación de los siglos.

Cementerios de folletos turísticos. De rutas maravillosas, de circuitos tentadores, de lugares de ensueño, del ocio imaginado y sin embargo aherrojado e un oscuro cajón. Pobre ocio, él no sabe que en el Duende toda acción es pura teoría.

A veces uno despierta con espíritu regeneracionista. Si no su yo, desea liquidar su circunstancia, y hacer borrón y cuenta nueva. Y entonces quiere engavillar todos sus objetos y tirarlos por la ventana.

Pero, maldita sea, si los tira todos, le multarán. Y si los deja en el portal, no será justo el día de recogida de trastos gratis por parte del Ayuntamiento. Así que sigue conservando sus pequeños cementerios de inutilidades. Y en medio de tanto absurdo, se consuela pensando que, gracias a que muchos acumulamos hasta lo innecesario, alguien tal vez puede llevarse a la boca el mínimo necesario.

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28 Responses to “¿Es necesario lo innecesario?”


  1. 1 Frodorick Fronkonstein marzo 26, 2008 en 3:15 am

    Hace poco hice la mudanza y me dí cuenta de eso mismo, de la cantidad de cosas inservibles que vamos acumulando. Lo peor de todo es que no tienes más que tirar algo para que al poco tiempo lo necesites. Si no es una ley de Murphy debería serlo.

    Un saludo Don Luis, de un seguidor suyo desde los tiempos de La verbena de la Moncloa. Salúdeme a Doña María y a Braulio también.

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  2. 2 Anósnimo marzo 26, 2008 en 4:27 am

    Siempre que entro en el salón, miro a la cabeza de un muñeco Nenuco colocada sobre una estantería: mi padre la conserva ahí desde que yo era una persona pequeña porque resulta que tiene dentro un motorcito (el muñeco en origen giraba la cabeza gracias a este mecanismo) que puede que en un futuro resulte útil.

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  3. 3 Julián29 marzo 26, 2008 en 7:31 am

    Tu te reirás, pero estoy seguro de ser el rey de todos los cementerios de cosas inservibles. Ya comenté una vez, que, ya que Rajoy es registrador de la propiedad, yo soy “reciclador de la propiedad”, y lo guardo todo. Mi mujer me dice que en un par de añitos me diagnostican “sindrome de Diógenes”.

    Yo es que encuentro utilidad a todo. si no es hoy, seguro que mañana necesito algo de eso, y claro, el garaje de cuatro coches, apenas aloja uno. Eso si, mis niños son como la de la tele que decía: “mi papá lo aregla todo todo todo”.

    ¿Y los billetes de avión, barco o tren, que uno guarda para adjuntar al album de fotos que un día hará con todos los recuerdos del viaje? Y todos los accesorios de los niños pequeños, sillitas, cochecitos, tumbonas, tronas, humidificadors, calientabiberones, esterilizadores, mochilas portabebés… Y toda la colección de móviles que uno ha tenido en la vida, desde el inicio, hace 15 años, con sus cargadores y accesorios… etc. etc. etc.

    Nos hemos ido mudando de un apartamento a un piso, y de un piso a una casa, y cada vez me digo: aprovecharé para tirar muchas cosas; pero claro, al haber más espacio lo guardo y ahí está.

    A veces pienso en la de contenedores de trastos que alguien, si yo no lo remedio antes, llenará con mis pertenecias.

    Buenos días y buenos trastos.

    Julián.

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  4. 4 el candil de la sierra marzo 26, 2008 en 9:21 am

    BUENOS DIAS,se acaban de marchar unos huespedes americanos,de DALLAS,vienen interesados por el vino,y tienen visita a un viñedo a primera hora de la mañana,son un grupo de 14 personas,que han dejado sus risas americanas en este local,anteriormente la semanita santa que cada vez no se como por el arte del virli-virloque,se convierten en diez dias,DUENDE yo tambien haria borron y cuenta nueva,pero me pongo a pensar,y no se por donde empezar,JULI,WALLACE,despues nos hablamos,que dejaremos mas o menos cerrado el HOTEL.

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  5. 5 Higorca marzo 26, 2008 en 9:49 am

    Que razón tienes querido duende, pues eso en una casa “normal”, ahora ven si quieres a mi estudio de pintura y un poco de mal escritora y podéis encontrar de todo, ya no se por donde encontrar nada, bueno yo si lo encuentro, (y valga la rebundancia)los demás no lo se. Y, al mismo tiempo ¿nos podemos parar a pensar los recuerdos que todo eso nos trae? Un abrazo a todos y por encima a ti apreciado duende.

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  6. 6 lola marzo 26, 2008 en 10:11 am

    Hay un lugar perfecto para guardar todo eso, es el corazón. El espacio es ilimitado y con el paso del tiempo va en aumento:

    C cajón de
    O objetos
    R recordatorios
    A amontonados en la
    Z zona de las
    N naderías

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  7. 7 Zoupon marzo 26, 2008 en 10:17 am

    En mi casa hay un cajón con un montón de cables euroconectores, y nadie sabe de donde ha podido salir tanto cable.
    Yo creo que en este lío nos han metido los fabricantes de muebles con cajones. Estoy seguro de que ponen algún gas indetectable dentro de cada cajón que se libera al ser este abierto, y nos obliga a llenarlo inmediatamente de trastos inútiles. Y una vez lleno de cachivaches el espacio, el propio gas se ocupa de impedir que lo vaciemos, y así en seguida necesitamos otro mueble de cajones y sigue la rueda. Contubernio a tope.

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  8. 8 Begoña 2 marzo 26, 2008 en 10:55 am

    Qué razón tienes!!!, pero yo lo resolví, o mejor dicho, me lo resolvió mi hijo, un año me regaló un libro sobre el Feng-Shui, empieza diciendo que debemos renunciar y tirar y eliminar todo aquello que no sirve en nuestras vidas para poder avanzar, empezaba por la cocina y decía..”ve a la cocina, abre los armarios y tira esos tupper-ware que no tienen tapa, que ya no usas, los cacharros que son inútiles, las cosas caducadas de la despensa, esos paquetitos que contienen restos de café, de arroz, de pasta etc…” y así con cada habitación de la casa, lo fuí haciendo (procurando reciclar lo reciclable) y la verdad es que me sentí mucho mejor, como si me hubiera quitado un gran peso de encima, mis armarios quedaron geniales!! luego continuaba con las personas… y más cosas pero eso es otra historia..

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  9. 9 Adela marzo 26, 2008 en 11:20 am

    Pués a mi me pasa lo contrario, soy experta en dar boleto a todo! la última discusión la tuve con mi madre por haber reciclado todos los potitos que se comió la abuela y ahora no tenemos ya que vendrían muy bién para hacer mermelada y guardarla 🙂
    Por cierto! hoy es San Braulio ! felicidades en tu santo querido!

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  10. 10 Bob de Ca's Barber marzo 26, 2008 en 1:28 pm

    Yo, un dia, quería ser un cajón, no uno cualquiera no, uno de cosina! y no de una cosina cualquiera no, había de ser de puertas de roble que no se pegaran los dedos al abrir y con una ventana que se viera un siruelo!, entonses… me encontré una chiquitaja, el carpintero era uno de los Pedritos me dijeron, no hasen cosinas asín como asín… ponen los cajones uno ensima de otro y buscan que coinsidan las lineas del árbol para respetarlo, hasen cajones cuadrados que paresen sírculus conséntricos, son fabulosos!…entonses me puse en el cajón último de la última línea y…era tan y tan difísil meterse porque los axesorios de la aspiradora atascaban para abrir y uno como un sepillo pinchaba que no veas!,claro era porque el pinsel ancho sin usar estaba debajo porque las tijeras,el rollo de selofan,la sinta métrica, el gancho de cortina con el cartón de Philadelphia que daba la reseta de “ensalada con adobe de pollo y vinagreta de miel” y el folleto de regalos seguros de caprabo hasían de cuña y lo elevaban todo presionado por la sestita de mimbre com más selofan, sacapuntas,tapón del fregadero con cadena,ventosas, triples,dobles y mechero linterna con ganchos y clips y grapas y metales tan pesados que cuando llegué a la libreta de resetas y el filtro de la cafetera no se cual ya no poría más y pensé, a donde vas Bob, hombresito de Dios!, que no lo ves que no cabes…au enga!, buscate otro sitio que este no es para ti… 🙂

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  11. 11 José Ramón marzo 26, 2008 en 2:40 pm

    Hace unos meses me encontré en mi garaje cientos de carpetas de apuntes llenas de hollín de tubo de escape, dibujos de la escuela, etc, que habían sobrevivido a dos mudanzas y a veintitantos años (titulado en 1985, pero algunos eran de primer curso).
    En todos estos años jamás me han servido para nada, y los recuerdos que me traían eran casi más amargos que tiernos (tantas ilusiones, tantas ambiciones inocentes y bobas). Lo tiré todo al contenedor de papel, y me quedé tan contento.
    (Pero conservo otro tipo de basura que me siento incapaz de tirar, y que invade los cajones y las estanterías de mi casa).

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  12. 12 begoña marzo 26, 2008 en 3:24 pm

    Yo soy de las de tirar, no guardo casi nada, sólo fotos y cada vez que las veo… Muchos de los míos ya no están aquí. Lo que más me gustaría vaciar es mi mente, pero ésta, desgraciadamente, se resiste a la limpieza.

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  13. 13 CARMEN marzo 26, 2008 en 3:33 pm

    Creo que os gano a todos,soy la REINA DE LOS POR SI ACASO
    que es como yo llamo a todo lo que guardamos y no sirve para nada,cuando llega el por si acaso, esta todo oxidado lleno de polvo,etc y entonces hay que tirarlo.
    Como dice Julian en todas las mudanzas me he propuesto tirar la mitad y como las casas son mas grandes a guardarlo por si acaso.
    Begoña me tienes que enseñar .

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  14. 14 Ángela marzo 26, 2008 en 3:34 pm

    Igual que todos vosotros, tengo no uno sino varios cajones de éstos que comentáis. Uno como el de Zaupón lleno de cables y euroconectores. Como la madre de Adela guardo los frascos de mermelada porque pienso me vendrán bien para rellenarlos de bonito en aceite, cuando llegue el verano. Como Julián, también a mí -en breve- me diagnosticarán el Diógenes y como Frodorick creo que una vez en la basura, me hárán falta.
    Propongo que a la marcha del 19 cada uno lleve en una bolsa sus cosas inservibles para ver si a los otros pueden resultar de utilidad.
    Yo lo hago con mis cuñadas, cada una se lleva en navidades una bolsa con esas cosas que ya no te entran, las que te has comprado y nunca te han convencido o para que negarlo, las que te han regalado y no te han gustado nada. Lo peor es cuando se te cuela alguna prenda que en alguna ocasión te han regalado ellas.

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  15. 15 Gervasio marzo 26, 2008 en 4:12 pm

    Mi momia petrificada es mi guitarra acústica de juventud, ahí está en el altillo del armario de la habitación. Sobre ella se va acumulando polvo y polvo y polvo (no piensen mal) que no le hace daño pero que te impide volverla a coger si algún dia te puede la añoranza, la saudade, la morriña o los recuerdos. Tiene muchos km’s y muchos golpes y muchos restos de casi todo, pero todavía suena fenomenal. ¡Mi guitarra! esa parte de mi que algún dia acabaré por explorar. En un futuro indefinido me espera algún curso de guitarra de jazz imposible, ojala sea pronto, estoy a la espera de que se me aparezca Wes Montgomery o Pat Metheny y me indique el camino: Esas emociones y sentimientos que espero recuperar algún dia.

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  16. 16 joce marzo 26, 2008 en 4:43 pm

    A mi pobre tío abuelo Manolo le cotaron la pierna izquierda. Mientras estaba en el hospital sus sobrinas políticas fueron a su casa a tirarle los zapatos que ya no le iban a servir, para que al volver no tuviera que verlos ahí en el armario y no le diera tristeza, pero como son muy precipitadas… le tiraron a la basura todos los zapatos de la pierna que le quedaba!… (y el juego que nos ha dado esto, que han pasado mil años y sigue en el anecdotario familiar). Hay que tirar casi todo y quedarse con lo que de verdad importa. ¿pero sabemos distinguirlo?

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  17. 17 Marina marzo 26, 2008 en 5:21 pm

    Miro mis cajones de cositas servibles e inservibles,de todo hay,y se su historia y por que/cuando han llegado hasta ahi.Pero recuerdo de pequeña mi mirada curiosa,emocionada e intrigada al abrir los cajones ,los enormes cajones,de mis abuelos y de un tio zapatero que era soltero y vivia con ellos.Eran tesoros,unos objetos me asombraban mas que otros.Muchos seguro que no sabia lo que eran o para que servian pero ,ya fuese por los colores las formas o simplemente por la intriga y la culpa por abrir cajones que mama decia que era de mala educacion curiosear, pocos objetos me dejaban indiferente.Efectivamente,pienso duende que nuestros objetos inservibes volveran a la vida a traves de la mirada de otra persona y si es un niño con ganas de jugar,sus vidas seran infinitas.Un saludo a todos,de nuevo.

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  18. 18 joselepapos marzo 26, 2008 en 6:39 pm

    Yo sigo prefiriendo GAVETA en lugar de CAJÓN.

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  19. 19 Ángela marzo 26, 2008 en 7:10 pm

    Marina, también yo guardo para los niños. Tengo ese recuerdo infantil como tú. Auténticos tesoros. Guardo cosas que a mí me hubieran hecho muy feliz siendo niña. Sin embargo, es desolador ver la cara que ponen cuando les regalas esas cosas que has estado guardando para ellos. Pobrecillos, todo lo que se pierden.

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  20. 20 Adela marzo 26, 2008 en 8:22 pm

    Caray Marina! me has hecho recordar que me pasaba lo mismo en casa de mi abuela, curiosear las cajitas guardadas en el fondo del armario cuando no nos veia, allí tenía sus cosas valiosas, alguna foto, una mini bíblia de plata que se abría y dentro habia un collar precioso ahora se que era un rosario, un abanico, broches, el collar de perlas (majórica) es un recuerdo precioso para mi.
    Pd; Gervasio animo! no lo dejes pasar digo lo de la guitarra! 🙂

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  21. 21 Gervasio marzo 26, 2008 en 9:47 pm

    Deli, de momento la batalla está perdida, pero la guerra todavía no ha terminado…

    MeCansio.

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  22. 22 wallace97 marzo 26, 2008 en 10:15 pm

    Lo malo es cuando además de guardar todas las cosas que habéis mencionado tienes que guardar tres bicicletas que un día me pidieron mis tres focas, la grande, porque no tenía, y las dos pequeñas porque decían que las que tenían pesaban mucho y no tenían cambio. Te vas, compras tres bicis, que junto con las dos mías (tenía una de carreras con veinte años de edad, y otra de montaña) hacen cinco si no me fallan las mates, y al cabo de tres meses te dicen que sí, que las uses tú si quieres, que pedalear cansa. Pues he tardado más de siete años en poder regalar tres bicis, nadie las quería. Menos mal que no uso las terrazas para nada, y hacían de garaje.

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  23. 23 Julio marzo 26, 2008 en 10:34 pm

    Lola, me gusta tu acróstico… pero creo que te has ‘comido’ una O en tu CAJÓN-CORAZÓN. Además es la O en que deberías poner más el acento…

    ¿ O de Oscuras, Olvidadas, Obstinadas, Onduladas, Originales, Oscilantes, Oxidadas… ‘Naderías’?

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  24. 24 Angelus Pompaelonensis marzo 26, 2008 en 11:51 pm

    Yo diría obsolescentes naderías.

    Una duda me reconcome: No sé si no habré sido yo quien ha suplantado a Julián, al menos en el 90% de su comentario. Y es que lo del síndrome me lo he preguntado a menudo. En fin, ¿qué queréis que os diga? Te gano, Julián. Os gano a todos. Me gustaría poner el ejemplo concreto que me ha sucedido hace un par de horas, pero como se trata de implementaciones de tecnología radioeléctrica cuya explicación sería prolija, voy a intentar un símil:

    He comprado un microondas y he tirado a la basura los elementos de embalaje compuestos de poliestirenos y unas varillas de PVC. Pero, cuando voy a llevar la bolsa al contenedor, una vibración en mi chip neuronal me indica que las dichosas varillas pueden tener utilidad… para colgar unas litografías que vi hace poco en el hiper y que no decidí adquirirlas. Acabo de cambiar de parecer, iré al hiper expresamente a por los grabados…

    Esto del “porsiaca” lo llevo asumido desde hace muuuchos años. Supongo que su origen estará en la cultura del ahorro que uno ha mamado y en aquel ambiente de escasez vivido. Pero no es cuestión de psicoanalizarse en este momento…

    (Golazo de España a los 33. Pero, ¿qué digo? Si no me gusta el fútbol.)

    Duende, en el teclado no sólo la B y la V te la juegan, también la S y la X. Me acaba de ocurrir, pero me he dado cuenta a tiempo.

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  25. 25 Julián29 marzo 27, 2008 en 12:15 am

    Espero Angelus que solo haya sido un desliz, y llevaras los restos del embalaje de tu Microondas nuevo a sus correspondientes contenedores, al amarillo el pvc y el plástico protector y al azul el cartón. El pvc es muy contaminante, incluso al ser incinerado. Sé que en Navarra son muy estrictos con el reciclaje, y no te imagino transgrediendo la norma…

    Un abrazo.

    Julián.

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  26. 26 lola marzo 27, 2008 en 7:15 am

    Julio, eres bueno adivinando. Efectivamente me olvidé la O, mira tú por donde de “olvidada”. ¿Tienes un corazón de esos?

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  27. 27 Julio marzo 27, 2008 en 12:53 pm

    Lola, con tantas opciones, cualquiera es adivino.Sobre si tengo un corazón como ésos, te diré lo que decía el ‘marxista’ Groucho:

    “Éstos son mis principios (pon, corazones), si no le gustan tengo otros”.

    Es una manera de eludir una pregunta tan difícil de contestar. Lo que si creo tener es un corazón polivalente. Como tanta gente.

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  28. 28 Verónica julio 2, 2010 en 4:06 pm

    Yo ya he realizado varias mudanzas en Cordoba y cada vez que me mudo me encuentro con ese tipo de cosas que se guardan por las dudas pero solo nos ocupan un lugar que podríamos emplear para cosas de utilidad.

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