De discos rojos, pendones y putones

Peatones por Madrid 

(Foto de CesarAstudillo

Me dice el Duende que desde que se mueve por Madrid en Vespa se siente mejor ciudadano. Sus razones son varias: contamina menos y ocupa menos espacio en las calzadas que lo haría con el coche, disminuye el riesgo de sufrir atascos y, por ende, el de un stress que castigue sus coronarias. Quizás por estar más cerca de peatón, procura ser más delicado con él, respetando en lo posible los pasos de cebra. Esto entraña sus riesgos, pues al automóvil que marcha detrás le suele sorprender tanta consideración. Esperemos que no lleguen a arrollarle por exceso de cortesía.

Al margen de estos y otros peligros, la moto permite además optimizar  el tiempo, y obtener mejor provecho a los discos rojos. Con los guantes puestos, el motorista más avezado no será capaz ni de hacer albondiguillas ni usar el teléfono móvil, dos de los deportes favoritos de los automovilistas cuando detienen su coche. Así las cosas, se dedica normalmente a observar. Observa las esquinas, las casas, los balcones, las tiendas. En un disco hay que levantar la vista y alzarla a los penachos de los edificios, pues si voláramos descubriríamos en el paisaje urbano de Madrid gran parte de la interesante arquitectura y la monumentalidad a los que el el cineasta Alex de la Iglesia ha sabido sacar tanto partido en sus películas El día de la bestia y La comunidad. Madrid, sin llegar a ciudades como París, Bruselas o Barcelona, aún conserva muestras de arquitectura civil de otro tiempo interesantes, y, a menudo, en calles de poca importancia uno descubre casas singulares, con gracia o encanto especial que no figuran en ningún libro.

La otra gran distracción es observar el paisanaje que cruza la calle. El Duende, si puede, los fija a todos y, sobre la marcha, les dota de una biografía imaginada. Este tiene cara de venir de registrar en la oficina de patentes un modelo de rompehuevos pasados por agua que  no desperdicia nada. Esta es una empleada en una peletería, seguro. Este es un guiri de la parte de Alemania. Este es un jubilado de Agromán que va a la peluquería. Aquel que cruza en sentido contrario es cura, aunque no lleve clergyman ni sotana. Uno de cada diez peatones tiene cara de perro, y tres de cada diez damas rubias bien parecidas se han pasado de Botox. No todo es malo: en su censo de transeúntes particular el Duende ha anotado que decrece el número de peatones varones que se toca sus vegüenzas sin vergüenza alguna, como si una invisible señorita Rottermeyer les susurrara al oído que no es fino. Eso hace unos años era un espectáculo callejero relativamente corriente. Como lo del gargajo del escupidor impenitente, afortunadamente en retroceso.

Hace un par de tardes, cruzando el anchísimo paso de cebra que separa la Estación de Atocha del Museo Antropológico, el Duende se fijó en una hembra digamos que cuarentona llamativamente maquillada, escote que presentaba en el escaparate un busto generoso, melenón ensortijado, grandes pendientes, chupa de cuero, vaqueros más ceñidos que la propia piel y zapatos de tacón de finísima aguja. Cualquiera hubiera dicho que se trataba de una cualificada chica de vida alegre, pero era tan estridente su palmito que al Duende le asaltaron dos expresiones sustitutivas de enigmático significado. Aquella viandante podría ser una santa, pero parecía un pendón desorejado o un putón verbenero.

Y en eso que el disco se puso verde. Y el Duende siguió viaje dando vueltas en la cabeza a esas travesuras de nuestra idioma. Y aún esta hora de la noche le cuesta conciliar el sueño pensando quién habrá desorejado un pendon alguna vez y por qué ir de verbena emputece aún más a la servidora del amor. Misterios que espero me aclaren los muy doctos lectores del blog para así poder descansar con la seguridad de que este post ha ensanchado aún más nuestra inagotable curiosidad.

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18 Responses to “De discos rojos, pendones y putones”


  1. 1 José Ramón abril 3, 2008 en 9:38 am

    Celebro que vayas por la vida con los ojos abiertos y la imaginación activada.
    Mi madre también se inventa historias de la gente.
    Lo del putón desorejado no lo sé. Me imagino que sería un brutal castigo: cortarles las orejas a las rameras. En cuanto al putón verbenero, es obvio que las verbenas son sitio de esparcimiento y de relajo, y lugar apropiado para que las trabajadoras del sexo busquen clientela. Creo.
    Por cierto, ¿y lo de punto filipino?

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  2. 2 José Ramón abril 3, 2008 en 9:41 am

    Después de opinar a voleo, me meto en google (eruditos a la googleta) y me sale esto de un artículo de Amando de Miguel en Libertad Digital:

    Rafael Barceló anda intrigado con la expresión “pendón desorejado”. Originariamente pendón quiere decir bandera, enseña, cualquier tela o adorno llamativo. Popularmente, los pendones eran los retazos de telas que quedaban sobrantes en el obrador de los sastres. Naturalmente, eran de distintos colores y texturas. Con ellas se hacían “centones”, esto es, colchas o vestidos multicolores (en inglés patchwork). Es muy posible que algunas putas se vistieran así, por lo que se produjo la metonimia de designar como “pendones” a las putas. De ahí se derivó lo de pendejo, que es como prostituta muy arrastrada. Por si fuera poco despectivo lo de pendón, se añadieron algunas subclases. Por ejemplo, “pendón verbenero”, la puta que andaba a la caza de clientes por los bailes populares madrileños. Como estrato ínfimo estaba el “pendón (o putón) desorejado”. Decir “desorejado” equivalía a vil, infame, porque cortar las orejas era una pena infamante para algunos delincuentes. Recordemos que el arte del insulto es un trasunto de la riqueza del idioma. No me vengan con remilgos feministas.

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  3. 3 camiseta abril 3, 2008 en 11:22 am

    …pues lo de punto filipino según Corpus Varga -cronista de la Villa de Madrid de principio del siglo pasado- dice que se aplicaba a los más díscolos de las familias de la época de la guerra de Cuba, que por ser así, se les enviaba a la susodicha y se los quitaban de encima

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  4. 4 Gervasio abril 3, 2008 en 5:09 pm

    Siguiendo la linea abierta por José Ramón:

    “El putón verbenero hace referencia a la época en que las fiestas populares eran las únicas situaciones en las que estas mujeres podían lucir su cuerpo y poner en práctica sus dotes de seducción. Así, cuando llegaban esas fiestas, se acicalaban, se ponían su vestido más atrevido y se paseaban cimbreando las caderas hasta que, al amparo de la noche, se acomodaban en algún rincón en penumbras con un hombre y daban rienda suelta a sus pasiones.
    Por supuesto, en los pueblos todo se acababa sabiendo, y la joven que año tras año obraba de igual manera, gozando del amorío variado, recibía el apelativo nada cariñoso de putón verbenero.”

    Sin embargo también podemos considerar como tal a:

    http://usuarios.lycos.es/pverbenero/OI2007/IndexOI2007Cas.asp

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  5. 5 camiseta abril 3, 2008 en 6:09 pm

    fe de erratas: obviamente la guerra era la de Filipinas

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  6. 6 Trini abril 3, 2008 en 7:12 pm

    Pues la verdad es que yo tampoco sabría dar respuesta a esas dudas, y añado dos más, que debían ser cosa muy idiosincrática de mi abuela, porque no sé de gente que las conozca: “ser más puta que las gallinas” o “hablar más que las putas en Cuaresma”. Se me ocurre explicación para la última, pero la verdad es que para la primera… ni idea.

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  7. 7 wallace97 abril 3, 2008 en 7:27 pm

    Nunca he tenido moto, y no es que me parezca un mal medio de transporte, lo que pasa es que lo veo muy peligroso. Prefiero andar, o el metro, y en última instancia, sólo si es imprescindible, el autobús. Cuando voy de peatón también construyo historias a los viandantes, pero sobre todo en el metro, donde no leo por reducir tiempo con las gafas puestas, y si no llevo mi música, me entretengo escuchando conversaciones, eso sí, sin que se note, y si no hay ninguna perceptible, imaginando la vida y milagros de cada bicho viviente.
    Trini, no sé de dónde vendrá, pero lo de más puta que las gallinas era harto conocido en mi entorno, y había quien le añadía una coletilla, “más puta que las gallinas de Jericó, que se tiraban al agua para que las f……. los patos.

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  8. 8 Gervasio abril 3, 2008 en 8:47 pm

    Vivo en el 19 de una calle que practicamente se diferencia en una letra con otra del barrio, donde quería dirigirse Cecilia a buscar un trabajo. LLeva un mes en Madrid, es peruana, de Lima. No conoce absolutamente nada de esta ciudad. LLaman a mi casa ¿Está Ana? no aquí no es, se ha equivocado. Pero es que… Mire aquí tengo el teléfono necesito ese trabajo, vale venga vamos a llamarla. Ana oye que estoy aquí en ______ de __i__ con Cecilia, se ha equivocado de calle. Bueno indicale por favor y que vaya al ___ ___ ____, mira Cecilia vuelve por donde has vuelto, gira a la izquierda y espera. Cara de circustancia, no le entiendo señor solo llevo un mes en Madrid. Venga yo te llevo. Mientras esperamos: es Vd. muy amable de ayudarme no esperaba encontrar gente tan buena en España. LLama Ana: oye que he pasado por ahí y no te he visto, sí estamos ahí, dejalo y te llevo a Cecilia a casa.

    Al fín Ana se presenta y recoge a Cecilia, que ya estaba muy nerviosa: Señor le estoy infinitamente agradecido, nunca le olvidare, si consigo este trabajo será gracias a Usted (cara de infinito agradecimiento)…

    Maravillosa persona Cecilia, sencilla, humilde, necesitada, no se me acercaba demasiado, no se si por respeto o por lógica desconfianza. Me ha encantado ayudarla, me he sentido feliz y dichoso y por una vez he olvidado que vivo en un mundo egoista, carroñero, competitivo y odioso.

    Cecilia, en el fondo yo también soy inmigrante, que tengas mucha suerte en Madrid, aquí estoy para lo que necesites en ______ de __i__, Madrid.

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  9. 9 Julián29 abril 3, 2008 en 9:38 pm

    Si la gente tuviera más empatía, y se planteara seriamente lo que es ser inmigrante en un país ajeno y, muchas veces, hostil, no trataría tan mal a los inmigrantes, y no criticaría frívolamente a estas personas.

    En España hemos sido, (y todavía somos) emigrantes durante muchos años, y también nos hemos sentido vejados fuera.

    Yo intento ser respetuoso y benévolo con las personas buenas y humildes, sean inmigrantes o no. ¿Por qué tenemos nosotros más derechos y mas privilegios solo por el hecho de haber nacido en un país u otro?

    Estoy de acuerdo en que hay mala gente, inmigrantes o no, que no merece ser acogida por nosotros, y hay que ser severo con esta mala gente, que se merece que se les persiga hasta el final.

    ¿Os inaginais si el asesino de Mariluz hubiese sido un inmigrante?

    Gervasio, Cecilia no te olvidará; pero tu a ella tampoco.

    Saludos.

    Julián.

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  10. 10 Bob de Ca's Barber abril 3, 2008 en 9:41 pm

    Y a mi a mas a mas me llama la atensión que ese cualificativo es universal, porque en sa roqueta que somos nosotros y el resto del universo, tambien lo desimos y ensima en castellano, hemos adoptado el significante de la península, be no es una cosa nueva siempre lo hasemos pa no rompernos la cabesa, luego los catalanes disen que no tenemos carácter! idò, yo diría demasiado, porque le damos un enfasis al castellano de esas palabritas que…Batuadena! la probesita mujer queda retratada pa toda la vida!, y más porque las que van a la verbena con el marido que no las deja bailar porque el no sabe y ven a las que lo dejan en casa, bailar como locas y enga sangría y vueltas y vueltas, claro la envidia hase esas cosas, nos hase inventar palabras, algo hay que haser mientras otros se divierten!! 🙂

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  11. 11 Angelus Pompaelonensis abril 3, 2008 en 11:34 pm

    Pues yo soy de esa rara gente que no se fija en el resto de viandantes, voy despistado y a lo mío…

    En cuanto a la expresión “pendón desorejsdo” se me ocurre que pudiera referirse a un pendón al que se le han roto las “orejas” que lo suspenden del asta, con lo cual queda inservible. Pero Duende, para estas ocasiones deberíamos contar con Pancracio Celdrán, ¿no te parece?

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  12. 12 lola abril 4, 2008 en 8:03 am

    Menudo equipo informático debe tener el Duende en la cabeza para procesar la información obtenida de su lector de pensamientos ajenos.
    ¿Está siempre en posición on?
    Ahora me explico como recoge Doña María sus poblemáticas.
    Gracias por escuchar al pueblo.

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  13. 13 Macu abril 4, 2008 en 9:37 am

    Pues a mi me surge otra duda ¿por qué a los pendones o putones también se le llama zorras o zorrones? ¿Que culpa tienen los pobres animalitos que encima tienen que sobrevivir a los cazadores y demás desaprensivos con la naturaleza?
    Yo tampoco me fijo mucho en los viandantes. Cuando voy por la calle voy pensando en mis cosas. Cuando iba al instituto una tarde iba a la academia de apoyo y, como siempre, iba pensando en lo mío y de repente me paro en medio de la calle y me digo “¿dónde iba?”. Oye, me entró un agobio porque en ese momento es que no me acordaba de donde tenía que ir.

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  14. 14 Zoupon abril 4, 2008 en 10:40 am

    Macu, en alguna ocasión escuché que lo de las zorras viene de la extendida creencia de que estos animales entran en celo con mucha más frecuencia que otros mamíferos. Pero creo que esto no es cierto.

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  15. 15 Trini abril 4, 2008 en 1:11 pm

    Mira tú por dónde Wallace97… Muchas gracias.

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  16. 16 Gervasio abril 4, 2008 en 2:52 pm

    Gracias Julián, eres una persona sensible.

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  17. 17 Palinuro abril 4, 2008 en 5:00 pm

    Según el diccionario de Julio Casares, una de las acepciones de “pendón” es “persona moralmente despreciable”, con lo que queda claro la atribución de este vocablo a las hetairas. Allí también el adjetivo desorejado (a) viene definido como “vil, infame, abyecto”. Más claro, agua.
    ¿Es el lenguaje sexista? En la medida en que ha sido parido por una sociedad con esquemas machistas lleva a veces impregnada su mácula. Ejemplo: ZORRO aplicado a un hombre es un elogio: “hombre muy taimado y astuto”. Creo innecesario mirar el diccionario para constatar el sentido de este adjetivo aplicado a una mujer. ¿Se le ocurren más ejemplos a alguno de los blogueros?

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  18. 18 mariano abril 11, 2009 en 4:46 pm

    AHÍ TE EXPLICA UN POCO LO DE PUTON DESOREJADO Y DIGO YO PORQUÉ NO HAY NINGÚN SITIO DONDE DIGA LO QUE SIGNIFICA “CABRON CON MANCHAS”? PALABRA DESCALIFICATIVA QUE MI HERMANA SUELE UTILIZAR MUCHO JJAJAJAJAJJAJAJAJAJAJAJAAJAJ

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