El fantasma del frigorífico y otras desazones

 Sorpresa en el frigo

(Foto de Daveybot)

Una lectora del Duende le manda un mensaje que es un dardo a su conciencia aburguesada. Dice que le preocupa que no cumpla con la costumbre de subir un post diario. Y saca la conclusión de que algo pasa por el almario de mi alter ego. Da a elegir entre un bache en el camino o un simple ataque de galbana. Un primer diagnóstico superficial se inclinaría más bien por la segunda tesis. Pero es una sorpresa grata: al menos hay alguien que espera estas obleas de pensamiento como si fueran  las porras mañaneras o un placebo para la serotonina. Estimulante.

 Son varias las concausas. De una parte, ayer se le detuvo el motor del frigorífico. O más exactamente,  una fuerza misteriosa accionó el pequeño botón del panel de control y el aparato dejó de enfriar. Cuando se dio cuenta de ello, el  Duende se limitó a pulsar con la yema del índice el diminuto botón del tamaño de una lenteja, se encendió un piloto verde de ON y el trasto volvió a trabajar.

  El incidente es una chorrada,  pero con él, han asomado una serie de fantasmas que al Duende  le  tienen en vilo. ¿Quién desactivó el frigorífico, si no había nadie en casa? Si el aparato lo hizo sólo…¿es que está ocupado por algún espíritu que quiere contribuir a aliviar el calentamiento climático aún a costa de que se pudra la merluza congelada al Duende? ¿No será un fenómeno de poltergeist? Si definitivamente el frigorífico tiene alma propia, y puede saltar cuando hay una sobrecarga o, simplemente, cuando le peta, ¿por qué no lo avisa el libro de instrucciones, en lugar de dar tantos consejos bobos en portugués, en polaco o en griego?. Qué desasosiego. La famosa náusea de Sartre seguramente  sobrevenía en casos así.

 Aún hay algo peor. Puede ser que la mano alevosa fuera la del propio Duende, y que su memoria no lo haya registrado. En tal caso estaríamos hablando de un primer síntoma de demencia senil. Pero tampoco encaja: si uno está tan demenciado que maltrata a su nevera, ¿por qué le habría de preocupar el post nuestro de cada día?

 En realidad el ánimo del Duende describe continuamente un movimiento pendular, y tan pronto rebosa optimismo como se cuelga de una farola a la luz de la nada. Hoy padeció una alferecía responsable, y le dio por recordar lo poco que se recuerda la patética suerte de Ingrid Betancourt, tan torturada por las FARC y tan olvidada de todos. Incluso de uno, que diluye la angustia de vivir en frívolos confettis. Vergüenza la da al Duende de cuando en cuando bromear por casi todo.

 Claro que la aparente lasitud puede obedecer también a un simple ataque de cuernos. La nueva ministra de Igualdad, Bibiana Aído, arrasa internet. Al Duende no le da envidia que sea ministra, ni siquiera que sólo tenga treinta y un años, sino que consiga 37.000 entradas en su blog. Criaturita. Pues ya que lo suyo es la igualdad, que predique con el ejemplo y tenga la bondad de desviar la mitad de sus visitantes al Duende. Ya verá nuestra amiga qué pronto recupera la autoestima.

 

 

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17 Responses to “El fantasma del frigorífico y otras desazones”


  1. 1 Angelus Pompaelonensis abril 15, 2008 en 2:19 am

    Duende, esta solución debería dártela Braulio pero, sin chufla ni chanza, vigila el botoncillo de marras. Bien puede ser que tenga un pequeño fallo de fabricación, y la charnela de retención donde engancha el muelle de expulsión lo haga resbalar, de modo que pulsas el botón y queda retenido temporalmente, pero las vibraciones del compresor, especialmente al arrancar y parar, producen el desenclavamiento. Te lo digo por amplia experiencia en ese tipo de pulsadores.

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  2. 2 lola abril 15, 2008 en 6:28 am

    El Duende debe estar muy ocupado organizando sobre la marcha, el encuentro tan esperado por todos los duendeamigos. Actualizando archivos, revisando algunas citas y configurando el perfil de los asistentes al evento.

    Con la ministra de la Igualdad sería interesante hablar además de fantasmas ¿por qué los electrodomésticos y otros aparatos que invaden nuestro hogar no tienen igualdad de condiciones?

    En poco menos de una semana han causado baja temporal algunos de esos objetos: altavoces del ordenador, cortadora de césped, uno de los mandos de la encimera, lavaplatos, éste último tiene una experiencia profesional de apenas un año en jornada reducida.

    ¿Es cosa de fantasmas que una lavadora que tiene más de veinte años siga funcionando perfectamente?

    ¿Sería mucho pedir a la señora ministra exigir igualdad de calidad en los componentes de los dichosos aparatos para que tengan larga duración?

    En caso de avería, ¿es demasiado exigencia por parte del consumidor que el coste de la reparación no sea mayor que el valor del mismo?

    ¡Mucho trabajo le espera a la señora ministra!

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  3. 3 Macu abril 15, 2008 en 9:44 am

    Ay duende no nombres la palabra nauseas, que con una lentejita de seis semanas que tengo es lo unico que hago todo el dia, sentirlas y sufrirlas.
    ¿El misterio del frigorifico puede ser debido a que llenó demasiado el congenlador? es lo que le pasa al mio, que si meto el tupper de cocido que nos manda mi suegra enseguida salta una alarma y hay que arle al botoncito.

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  4. 4 nillo86 abril 15, 2008 en 9:59 am

    Os he puesto el enlace al blog de la sra ministra, propongo que los duendeadictos hagan una excursión (que no la caminata), y reivindiquen ese puniado de visitas.

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  5. 5 José Ramón abril 15, 2008 en 10:57 am

    A ver, jóvenes estudiantes: Ejercicio de redacción.
    Deben ustedes escribir un artículo breve en el que mencionen el motor del frigorífico, Sartre, Ingrid Betancourt y el Ministerio de Igualdad.
    ¿Difícil? Estrújense la mollera, jóvenes estudiantes.

    (P.D.- Puse “señores alumnos”, y luego me dio un ataque ibarretxiano y puse “señores alumnos y señoras alumnas”. Al final pongo “jóvenes estudiantes” porque ambas palabras son de género ambivalente. Qué difícil se está poniendo todo).

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  6. 6 Pilarkés abril 15, 2008 en 1:27 pm

    Los fantasmas de la cocina, a mi me cambian el programa de la lavadora, y veo que lava y lava y lava… hasta que la tengo que parar.

    En la nevera tengo un fantasma que sin darme cuenta me la deja vacia. Tiene que ser un fantasma, no puede ser que seamos tan tragones. La compra no dura nada, a los dos dias ya esta de nuevo vacia: FANTASMAS HAMBRIENTOS.

    Por mi casa pululan fantasmas, pero son amigables. Hacen alguna que otra trastada… Aunque pensándolo bien, creo que son DUENDES, duendes amistosos, divertidos y guapos.
    Como tú, Duende.

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  7. 7 el candil de la sierra abril 15, 2008 en 3:25 pm

    En mi casa hay cosas

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  8. 8 el candil de la sierra abril 15, 2008 en 3:56 pm

    En mi casa hay cosas que funcionan porque funcionan,el dia que dejan de funcionar y no funcionan me pongo en manos de los JETAS DE TURNO,que primero me menosprecian diciendome que yo lo haga casi todo,me han llegado a proponer que bajase yo una lavadora,al taller 20 km que no me paro ni ha pensar en lo que pesa,pero esta claro que yo casi solo no puedo,pero con lo de la igualdad igual tiro de mis nenas,algunas con arrugas como casi todos los de cierta edad,y entonces tengo un lio,pues para cambiar las botellas de butano,me miran raro,si es preparar un poco el huerto es como si nombrase uno a la bicha,yo propondria tambien el MINISTERIO DE LOS GILIPOLLAS,y estaria en la junta directiva sin mas,estamos DUENDE en la sociedad de USAR Y TIRAR,nos han puesto atodos como los galgos,por la calle cinco,y no te salgas del carril,porque me dan la posibilidad de buscarme la vida,y luego me la quitan poquito a poco,parece el titulo de una cancion pero es la realidad,y cada vez PEOR,bueno ya falta poco para fundirnos en un fuerte abrazoooooooooooooooooo

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  9. 9 Ángela abril 15, 2008 en 8:52 pm

    También a mí me conmueve el porvenir de Ingrid, sobre todo desde que el otro día seguí un documental en no se qué cadena de toda su tortura. Tremenda historia.
    Juanillo mañana voy a Madrid. Creo que se cuece un Concierto de Amparanoia en Joy Eslava. El jueves tengo una reunión en Madrid, mucho me gustaría poder quedarme para hacer algún Km. de la marcha del 19, pero me temo que el viernes tengo muchísimo que hacer en Oviedo. Y el sábado en León. (Bufffffff)
    Seguro que lo pasáis estupendamente bien. Ya me enteraré el lunes.
    Un beso a todos. Disfrutad.

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  10. 10 Ángela abril 15, 2008 en 8:53 pm

    Una prueba. No salgo. Esto es como lo de la nevera del Duende.
    Estupendo.

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  11. 11 Ángela abril 15, 2008 en 9:03 pm

    Nos desvía Juan a la página de la ministra, pero francamente, más divertida la del Duende.
    Besos a todos, pasadlo muy bien el sábado.

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  12. 12 luis abril 15, 2008 en 9:44 pm

    como es esto

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  13. 13 Julián29 abril 15, 2008 en 9:46 pm

    Los eletrodomésticos, como el resto de los aparatos tienen su corazoncito. El trato que se les da, te lo devuelven con creces. Si se les maltrata, ellos se averían en el peor momento. Te hacen la puñeta para fastidiarte el día, cuando más los necesitas…

    Si uno los cuida, los limpia y vigila, siempre se les ve envejecer, con algun achaque, pero sirviendonos infatigablemente en todas las cicunstancias. Además siempre avisan. Antes de romperse, siempre nos lo hacen saber, aunque nosotros no nos apercibamos de este aviso. Una temperatura mas elevada, un ruidito no habitual, una extraña vibración, cualquier síntoma es válido para detectar ese mensaje que nos debe poner en guardia ante una próxima avería.

    La cal en la lavadora, en el lavavajillas, en el termo del agua caliente…

    El hollín en las calderas y quemadores varios…

    Los escapes de alta tensión en los Televisores…

    Un buen descongelado en los frigos, y la limpieza de las salidas de agua…

    Una buena limpieza de filtros en los aire acondicionados…

    Y así podríamos seguir con cada uno de nuestros queridos sirvientes eléctricos. Todos necesitan un mínimo de mimo, y ellos nos lo multiplican por diez.

    Eso si, estos ERAN los electrodomésticos fabricados hasta hace unos diez años. Otra cosa son, salvo honrrosas excepciones, los que se fabrican desde entonces, que están pensados para usar y tirar, ya que su reparación es mas cara que su compra.

    Duende, hable con su frigorífico. Explíquele sus temores, sus razones, sus deseos… Escuche usted sus problemas. ¿Está desequilibrado? ¿Fué descongelado a tiempo? ¿Recibió algun golpe inadecuado?

    Algo tendrá que decir… Ya nos contará.

    Saludos apedrizados.

    Julián.

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  14. 14 begoña abril 15, 2008 en 9:49 pm

    Nunca se me hubiera ocurrido pensar que este blog fuera como las porras del desayuno (no me gustan demasiado), pero ahora,que los michelines de la edad me las prohiben,las añoro. Así que Duende, danos el post nuestro de cada día.
    En cuanto al motor del frigorífico, lo siento,fue peor lo mío. El otro día llamé a la Mutua porque mi coche no arrancaba, estaba en Pozuelo y tenía que volver a Madrid.
    Cuando llegó el gruero me dijo “señora deme las llaves” Las puso en el contacto y el coche arrancó tan pichi. Con recochineo me espetó “no se preocupe, esto les pasa a muchas mujeres”. Mañana pienso llamar al Ministerio de Igualdad a reclamar mi cuota de idem, ¿es què a un hombre nunca le ha pasado algo parecido?
    Por Ingrid rezo, es lo único en lo que tengo fe.

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  15. 15 Julio abril 15, 2008 en 10:29 pm

    Perdone que no hable de frigoríficos. Quería referirme al último párrafo de su entrada, donde habla de ‘envidias verdes’ y de ‘trasvases’ de comentarios del blog de la Ministra de la Igualdad hacia el cauce del suyo.

    En su lugar,rogaría a su amigo el padre Bonete que pidiera a alguna virgen que ‘le dejara como está’. Seguramente, como sabe latín, el reverendo le diría: “Carísimo, ‘non multa sed multum'”, no importa tanto la cantidad como la calidad. Y los comentarios que aparecen en su blog, no tienen ni comparación, incluido éste (perdone la modestia), con los que aparecen en el blog de la Ilma. Sra, doña Bibiana Aido, donde todo son felicitaciones, enhorabuenas y agasajos al ‘Poder’. Aunque usted sólo pueda regalar ‘porras mañaneras’

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  16. 16 Olga abril 16, 2008 en 11:53 am

    Tengo un dicho en mi cabeza,que me lo ha transmitido mi madre y ya no sé si es dicho o algo que recuerda de alguna serie o película mercedora de recuerdo, y es que “las palabras se las lleva el viento”, así que mejor escribirlas. Aunque escribo asiduamente, y tengo la vana esperanza de que se me lea alguna vez, me rondaba por la cabeza últimamente encontrar la manera de volcar mis escritos y pensamientos en alguna parte para que quien quisiera pudiera tener acceso a ellos y para que, en definitiva, no me llegara a pasar aquello de lo que mi madre constantemente me advierte. Gracias a estos miércoles que comparto con mi alumna y amiga Blanca he llegado a conocer tu blog y a disfrutar de tus reflexiones. ´Tanto es así, que me he animado a crear mi propio blog para protegerme del “viento”. Y en cuanto a esta reflexión tuya en la que pides a la ministra la mitad de sus vistas en un gesto generoso, yo sólo me conformaría con que me cedieras a mi el uno por ciento de las tuyas.

    Un placer escribirte,

    Olga

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  17. 17 Marina abril 16, 2008 en 4:37 pm

    En mi frigorífico, si hay duendes, no me lo hacen saber. Otra cosa es mi lavadora, como en la de doña María, haylos y tragones.¡ como les gustan los calcetines! no me queda ni un par sano.
    Betancourt……Si Duende¡como duele pensar en todos los secuestrados. Pero sobre todo en ella; a quien conocemos más por la foto en la que nos enseña su tristeza y sufrimiento de alma y cuerpo y por la carta a sus hijos tan desgarradora.
    ¡TOLERANCIA CERO CON VIOLADORES DE LOS DERECHOS HUMANOS! Tengan el nombre que tengan

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