¿Por qué matamos lo cursi?

(Foto de Leopoldo 2006)

Apareció en el estudio Juan Adriaenssens con una bolsa cargada de regalos de Navidad, sacó un diminuto paquete y se lo entregó al Duende. Esto no es para ti –advirtió- sino para doña  María. Dentro había un diminuto reloj de mesilla de noche  incrustado en un  caballito balancín paticorto  hecho de acero, y con las crines, la cola, y los bastidores sobredorados. A doña María le emocionó, y el Duende lo mira todas las mañanas al despertar. En otro tiempo, lo hubiera adjetivado como una preciosidad, ahora quizás no llegue tanto, porque le daría vergüenza.

  Juan es un polemista vehemente, culto, refinado y borde o encantador, según le peta. Puede pasar del lirismo más delicado a la furia Zeus tonante en segundos. En sus gustos estéticos no es menos hiperbólico. Levita ante un Cristo de Berruguete a pesar de ser ateo convicto, y a continuación  eleva a la categoría de novena maravilla del mundo a La Cúpula, un centro comercial al norte de Madrid con columnas de lapislázuli y arabescoss que, según los que lo conocen, parece la orgía arquitectónica de un maharajá enloquecido. La apoteosis del kitsch. Pero para Juan hay tanta belleza en la austeridad del románico o en el minimalismo posmoderno como en el manierismo de lo que se conoce como lo cursi.

 Juan Adriaenssens regalaba a doña María, pero en realidad mataba dos pájaros de un tiro. Pues aunque el Duende ha depurado sus gustos, suele perderse a menudo en los bazares chinos y extasiarse  en su galería de lindezas inenarrables. Aquí, encerrada en una urna de cristal, una virgen iridiscente en una gruta de la que manan chorritos de agua que, traspasados por un haz de luz, componen una cortina celestial. Allá, lo que parece un canario disecado sobre un pedestal que, con sólo apretar un botón, cobra vida y embriaga con sus trinos. En el estante de al lado, una carroza de porcelana que en realidad es una sopera palaciega. Todo aviva el rescoldo de lo que, a primera vista, nos parecía bonito y de buen gusto. Luego vino la educación y nos lo borró del código de valores. Aunque hasta Jacinto Benavente escribió de lo cursi, esto quedó desde hace tiempo para horteras y gente inculta.

 Y en eso estábamos cuando despertó el Duende y vio a Dorothy Malone besándose a tornillo con Kirk Douglas en El último atardecer, un western maravilloso de los muchos que pasan en la sobremesa de Telemadrid.  Excelente programación para esas horas, lástima que le quieran robarle la siesta a uno. La Malone, con sus espléndidos  ajos azulísimos, era, con excepción de Kim Novak, quizás la más cursi de las rubias de la época dorada de Hollywood. Sólo verla se  adivinaba a su alrededor la fragancia empalagosa de un pachulí que embelesaba y hacía aún más irresistible su encanto ligeramente perverso. Siempre  estuvo impecable en sus papeles, especialmente en esta película y en Escrito sobre el viento, de Douglas Sirk, uno de esos melodramas que los cinéfilos consideran de culto.

 Aún frotándose los ojos, el Duende quedó estupefacto contemplando el beso de Dorothy Malone, odió a Kirk Douglas y se preguntó por qué la moda ha orillado tan estúpidamente el innato gusto por lo cursi que todos llevamos dentro. Con lo bonitas que son las cosas bonitas…

 

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14 Responses to “¿Por qué matamos lo cursi?”


  1. 1 Zoupon abril 22, 2008 en 7:11 pm

    El país de Locursi linda al oeste con Horteralandia, al este con Frikiecia, al sur con Recargadolia y al norte con Inglaterra, mar mediante. Pero no por ello deja de ser un país encantador, lleno de alegría y vivos colores, de princesas y caballos de majestuoso porte.

    Cambiando de tema, Duende, estoy escandalizado. Se desprende de sus palabras que comparte lecho con Doña María todas las noches, ya que el relojito fue regalo para ella y el Duende lo mira todas las mañanas al despertar (sic) ¿Y qué pasa con Manolo? ¿Lo saben Tatianita, Petramari, Oscar Luís y Rubén?. Es usted un descarado, Duende, y un amoral. Como se entere el padre Bonete, lo capa.

    Léase con voz de José Luis López Vázquez: ¡Intolerable, señor mío, esto es in-to-le-ra-ble!

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  2. 2 wallace97 abril 22, 2008 en 7:52 pm

    Zoupon, un diez en geografía, sí señor. Y oye, lo del Duende con Doña María, pues, para eso es un duende, y en todo caso ellos sabrán. Y además, lo que no sabemos es si el lecho lo comparte con Doña María o con Manolo, al fin y al cabo los dos son del Atleti, y lo mismo lloran juntos amargamente.

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  3. 3 Ángela abril 22, 2008 en 8:02 pm

    Qué le vamos a hacer, a mí toda la vida me hubiera gustado tener en mi habitación una coqueta en la que sentarme frente al espejo, llena de frascos de diferentes colonias y peines de plata. Igual que Barbie. Me hubiera encantado.

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  4. 4 julian29 abril 22, 2008 en 8:43 pm

    A lo tonto, a lo tonto, Zoupon nos desvela algo que estaba cantado. Como casi todo el mundo sabía, el matrimonio de Doña María no iba bien. Esta lo había dejado entrever en multitud de ocasiones, y parece ser que esperaba a tener los polluelos criados, y ya volados del nido para poder dar rienda suelta a sus mas que anhelados deseos…

    Por otra parte, al Duende se le habian atribuido romances con otras varias señoras, entre ellas la archiconocida tonadillera venida a menos Esmeralda Clamores, que como todo el mundo sabe flirteó largamente con David Beckan…

    Pero un pequeño detalle, una frase sin aparente importancia, un desliz de un, casi siempre, muy cuidadoso prosista, nos desvela la realidad del asunto. Nuestros dos conocidos protagonistas ESTAN LIAOS.

    Puede ser un romance pasajero, fruto de los deseos cohibidos tras largos años de convivencia, o puede ser una relación con vocación de convertirse en algo estable, con vistas de futuro para reparar la larga injusticia de matrimonios equivocados (tipo Prince Charles y Camila Parker Bowl).

    Dejo estas consideraciones a los blogadictos para su opinión, aunque siempre he defendido que la vida de cada uno es personal, y que nadie debería opinar al respecto. (soy un hombre de principios flexibles)

    ¿Podría tambien el Duende, hablando de chocolate, de objetos cursis y de películas de la posguerra intentar provocar una cortina de humo para despistar al personal?

    Se admiten opiniones…

    Saludos varios.

    Julián.

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  5. 5 José Ramón abril 22, 2008 en 10:39 pm

    (Fui el primero que detectó algo entre el Duende y Doña María, que conste).
    Respecto a lo cursi: El arte es peligroso. Anda por la cuerda floja sin red. El artista se la juega siempre. El arte es echar toda la carne en el asador, quemar las naves e inmolarse.
    Frente a eso está “lo bonito”, el arte del pintor dominguero, el “gusto”. El kitsch no es que sea horroroso; es que es la mentira, la mentira piadosa, es no estar dispuesto a recorrer el arduo camino del arte auténtico, pero presumir de una cierta sensibilidad. Es un sucedáneo, un consuelo. El kitsch es feo porque es mentira. “Saturno devorando a sus hijos”, de Goya, es horrible, pero no es kitsch. Una porcelana de Lladró es horrorosa porque quiere ser bonita, porque es bonita.
    El arte busca ser bueno. El kitsch busca ser bonito.
    El arte busca la verdad. El kitsch busca el efecto.
    Ramón Gómez de la Serna tiene un librito titulado “Ensayo sobre lo cursi”, en el que dice amar lo cursi, y cuenta que en su casa tiene una habitación cursi en la que se refugia. Porque en esa habitación tan cursi no puede pasarle nada malo. En efecto, lo cursi es consuelo, búsqueda de protección, cojines bordados, cortinones, florecitas, mimitos.

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  6. 6 el candil de la sierra abril 22, 2008 en 10:54 pm

    JUAN ADRIANSENS,que bueno todavia recuerdo sus encontronazos,con la malograda MARIA ANTONIA VALLS,se las tenias bien finas a veces se atropellaban sin piedad,recuerdo otra clase de encontronazo que tuvo en ZARAGOZA,a la entrada de LA SEO,pedazo de tio grande por el suelo,tropezon al canto,por la noche se levanto al baño sin encender la luz,y al volver en la penumbra se tiro sobre el hueco que existia entre la cama y la pared,a OSCAR pensaba que se le caia la habitacion encima que cachondeo,ya sabeis aquello que medio mundo se rie del otro medio,lo bueno es la chispa no el porque,yo por ir riendome de algo y mirando para otro lado me he metido una hostia con una FAROLA que me hundio la noche y el dia,coji el primer taxi y a casa despues de darle dos patadas a la iluminaria municipal.

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  7. 7 Angelus P. abril 23, 2008 en 2:03 am

    Anda, y yo sin enterarme. Que lo mío no es la actividad detectivesca, está cantao…

    En fin, me excusaré diciendo que no me van los líos de cama ni de mesa camilla. Que luego, ya se sabe, los braseros son peligrosos. En tratándose de Dª María Escribano, creo saber de buena tinta que es oriunda de la Ribera baja, de junto al padre Ebro, trasplantada a Marismilla la Reá’ y emigrada a la colonia de Los Arándanos. Y en cuanto a Esmeralda, se especula con una larga gira veraniega por las salas y tablaos que frecuenta la jet set, apadrinada por un tal Marquis d’Entrambesaigües.

    En fin, espero que no me lea esa singular cronista de la actualidad sociofamística que es Olga Barbadillos…

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  8. 8 wallace97 abril 23, 2008 en 8:31 am

    José Ramón: ¡Chapeau!

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  9. 9 Trini abril 23, 2008 en 12:19 pm

    Yo tiro más por la opinión de Wallace, porque las penas atléticas con compañía son menos penas… ¿Por qué no le encargan al Niño Torres un “souvenir” de los Liverpooles? Los ingleses son imbatibles en este tipo de cosas.

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  10. 10 Charivari abril 23, 2008 en 5:45 pm

    ¿Uno nace o se hace cursi? Porque a mi me parce que de niño tiendes a lo cursi ¿y luego?
    Tengo una amiga que sé que escribe aquí algunas veces pero que aún no la tengo localizada que piensa que si prohibieran vender muebles, adornos, ropa, etc. cursis la gente tendría otro gusto. No estoy yo muy segura porque aunque pongas una casa de Ikea, si tiendes a lo kitsch hortera, se nota. Como la que es cursi hasta en la bañera, pongamos Dorothy Malone en la película de ayer que en un medio tan hostil sale siempre con una melena perfecta- incluso después de lavársela y tenerla varios minutos envuelta en una toalla- y sin descomponer gesto ni figura ni siquiera cuando besa a Douglas.
    Confieso que siempre tuve ganas de tener una muñeca española con falda de volantes de blonda y peineta como las que todavía vendes en las tiendas para turistas, mea culpa.

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  11. 11 Angelus P. abril 23, 2008 en 10:15 pm

    Me asomo otra vez para decir que a la Malone no le ponía cara, sólo un rubio pelaje, y he debido consultar a Mr. Google.

    ¿Qué pasa? ¿Tiene el personal astenia primaveral?

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  12. 12 wallace97 abril 23, 2008 en 10:33 pm

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  13. 13 Marina abril 23, 2008 en 11:25 pm

    ¿Sabíais que el termino cursi nació en esta tierra? Allá por el 1838 mas o menos. Eran años de esplendor liberal y empobrecimiento de la burguesía. El burgués sin dinero caía en el ridículo al desear mantener su pasado.
    En esas, vivía por aquí un sastre francés, Tessi Court (como nos ahorramos muchas letras, quedó en Sicourt) cuyas hijas utilizaban en demasía unos complementos (pañuelos, encajes, borlones, puntillas…) muy vistosos. Ellas se engalanaban pensando resultar elegantes y a los estudiantes de la Facultad de Medicina les parecían ridículos y de poco gusto.
    Con la guasa que aquí se gasta, les sacaron unas coplillas cuyo estribillo decía:
    Las niñas de Sicur, Sicur, Sicur, Sicur….( léase rápido y seguido )Y….¡ Ya lo tenemos !
    El termino comenzó a utilizarse con el mismo sentido que ahora en la revista gaditana “La Estrella” en el 1842.
    Para mi, la excepción es que un objeto cursi, sea feo. Lo que me resulta feo es cuando se utilizan muchas cursilerías a la vez. Tanto hablando de ropa y complementos como de objetos decorativos.
    ¿ Os acordáis de la casa del presunto cerebro del caso Marbella? Si aislabas los objetos, no resultaban tan feos, pero todos juntos hacían una composición horrorosa.
    Yo cuando un objeto cursi me parece feo utilizo la palabra cutre.

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  14. 14 Julio agosto 31, 2010 en 3:56 pm

    por favor, si alguien puede decirme si Juan Adrianensens del que se habla es el mismo pintor del movimiento realista moderno espanol.
    y muchas gracias

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