Dos hamburguesas para William Lynd

Era el Duende tan ingenuo que creía que toda América es orégano. O, más bien, que esos Estados Unidos que inconscientemente identificamos como la América por antonomasia, eran los que se imaginó a partir de tres visiones maravillosas de su primera juventud.

 La primera se la ofreció una novela de un escritor hoy casi olvidado, llamado William Saroyan. Nunca sabe uno si el encanto de una obra literaria está más en el talento del autor o en talante y el momento de quien lo lee. A los diecisiete años el Duende era hijo espiritual de Peter Pan y de Alicia en el país de las maravillas, o sea, que estaba dispuesto a idealizarlo todo. De modo que sorbió las páginas entrañables de La comedia humanael mismo título que el novelón de Balzac para un relato mucho más ligero- y creyó ingenuamente que si la felicidad tenía patria, estaba situada en el país de Homero Macaulay, su protagonista.

 Esta América de bombonería -presagio de  Forest Gump- conectaba directamente con las películas de Frank Capra, que empezaba a conquistar los corazones ilusos de la generación duendera  proyectando su célebre ¡Qué bello es vivir! por la tele todas las navidades. El Duende la ha visto tantas veces que incluso está investigando por qué Búfalo no puede dormir (un guiño a los lectores cinéfilos).

 La tercera versión risueña del gran país americano -parece uno José María Carrascal– es la que nos dejó Norman Rockwell, un fantástico ilustrador del Saturday Evening Post que con su estética luminosa y ternurista ha ejercido una influencia decisiva en la dirección de arte, la publicidad, el cine y la fotografía de nuestro tiempo. Quizás muchos no conocieran su nombre, pero sin duda reconocerán sus obras. Tienen el marchamo de esos genios costumbristas que, por haberse forjado como artesanos, tardan en ser considerados artistas. Rockwell sufrió por ello, pero las últimas cotizaciones de sus obras, astronómicas, le han vengado con largueza.

 Tras la admiración de Europa por el papel de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial y el Plan Marshall subsiguiente, y cuando ya nos había deslumbrado el american way of life, se oscureció la estrella del imperio americano. Qué les va a contar el Duende que ustedes no sepan. Hace uno una ensalada ideológica con recortes de Hiroshima, Vietnam, My Lai, Guantánamo, Irak, Afganistán, Bush, Schwarzenegger y el integrismo de la América profunda, lo baña con salsa Ketchup y como que se le revuelve el estómago.

 Igual que ante una noticia de esta semana, apenas reseñable entre el cúmulo de desgracias que nos afligen. Parecía apetitosa: una bandeja con un plato que contiene dos hamburguesas, pimiento y cebolla fritos, dos patatas asadas con crema y un gran batido de fresa. Podía ser la comida de Homero Macauley, o un primer plano de Capra, o una ilustración de Rockwell. Pero si uno abre el zoom  se entera de que esa ha sido la última cena de William Lynd. Rechazadas todas las apelaciones, y después de la moratoria de más de siete meses en la aplicación de la pena de muerte,  este americano fue ejecutado anteayer en Georgia por haber matado a su novia hace veinte años. El sueño americano desvirtuado: aunque el cocinero de la penitenciaría se esmeró, la salsa de las hamburguesas sabía a amargo sarcasmo.

Anuncios

11 Responses to “Dos hamburguesas para William Lynd”


  1. 1 julian29 mayo 8, 2008 en 11:03 pm

    Y además volvieron a utilizar el sistema de la inyección letal…

    Me gusta

  2. 2 José Ramón mayo 8, 2008 en 11:52 pm

    Hoy me quedo sólo con la parte amable de tu post, porque lo otro me deja mudo y pasmado.
    Yo también admiro a Norman Rockwell, ilustrador, pintor menor, de mensaje facilón pero hermoso, y con una técnica pictórica prodigiosa. Ahora mismo recuerdo una ilustración suya que muestra a un niño aburrido, harto, enfadado, mal sentado en un sillón, con la trompeta en la mano, sin la más mínima gana de practicar. Esa cara, esa expresión, es un prodigio de pintura psicológica.
    Y el tierno cuadro del policía invitando a un helado al chico que se ha escapado de casa y al que acaba de encontrar.
    A mí Norman Rockwell siempre me ha recordado a Frank Capra, como a ti.
    Y, por muchas navidades que la pongan y la repongan, ¡Qué bello es vivir! (romanticona, ternurona, un poco cursi) me sigue pareciendo una película maravillosa. “Búfalo no puede dormir, no puede dormir, no puede dormir…”

    Me gusta

  3. 3 wallace97 mayo 9, 2008 en 12:34 am

    Todos los días me pregunto qué puñetas hago yo entrando a diario en este blog. Me supera, me desborda, aumenta el estado de ansiedad crónico que padezco y el complejo de analfabeto, ¡coño, qué capacidad de hilar, a qué velocidad y con cuánta sapiencia y habilidad para redondear y rematar faenas! Jobar, no da uno abasto mentalmente. Necesito mucho más tiempo para pensar y concluir.
    De momento me quedo con una frase del segundo párrafo: “Nunca sabe uno si el encanto de una obra literaria está más en el talento del autor o en talante y el momento de quien lo lee”. Este asunto creo que es clave fundamental en el esquema de comunicación, y no lo suficientemente reconocido y estudiado. Igual que la mayor o menor compatibilidad de un órgano en un trasplante depende del número de factores compatibles entre donante y receptor, el efecto de una comunicación, ya sea interpersonal o de masas, depende sobre todo del grado de sincronización entre los estados anímicos, los ritmos vitales y los entornos ambientales del emisor y el receptor en el momento de la transmisión. De ahí en muchos casos la creación de mitos y lo contrario. Personas que en un momento dado han tenido la suerte o la habilidad de sincronizar bien estos factores, han hecho que se propague una buena recepción de su mensaje, bien con el boca a boca, bien a través de los medios de comunicación. Y buenísimas ideas y reflexiones se han quedado en el tintero por no haber acertado en el momento y tono de la transmisión pública o privada.
    Creo que los gurús de la comunicación deberían profundizar en este asunto, que si bien en principio parece muy difícil de catalogar y tipificar, creo que merecería la pena cualquier avance en este sentido.

    Me gusta

  4. 4 Ali mayo 9, 2008 en 9:25 am

    Subscribo literalmente el comentario de Wallace. En cuanto a la parte amarga del comentario, da igual que lo hayan hecho con inyección letal o en la silla eléctrica, lo terrible es que la pena de muerte se siga aplicando.

    Me gusta

  5. 5 Zoupon mayo 9, 2008 en 10:14 am

    “The cradle of the best and of the worst”, la cuna de lo mejor y de lo peor, así define los EE.UU. Leonard Cohen en una canción, y probablemente es cierto.
    En sus casi diez millones de kilómetros cuadrados (veinte Españas) y con más de trescientos millones de habitantes, se puede encontrar tal variedad de todo, que es difícil enjuiciar el país con una sola frase o a base de tópicos. Aquí la corriente dominante es la antiyanki, crítica por sistema, y en muchísimas ocasiones con razón (la pena de muerte o lo de Guantánamo, ejemplos palmarios). Pero otras veces da la sensación de que los censuramos a ellos para no confesar nuestros propios pecados. Por ejemplo, nos pasamos el día poniendo verde a Bush por no firmar el Protocolo de Kioto, pero nosotros somos el país firmante que con diferencia más lo incumple, y nos importa un huevo.
    O los criticamos porque invaden Irak, pero por otra parte queremos la gasolina barata.
    Nos guste o no reconocerlo, somos grumetes en el barco pirata que ellos timonean, y como buenos bucaneros hablamos mal del capitán a sus espaldas, pero acudimos raudos y ansiosos al reparto del botín.

    Me gusta

  6. 6 Palinuro mayo 9, 2008 en 10:35 am

    Zoupon, 100% de acuerdo contigo. América(del Norte) es Bush Jr., pero también Abraham Lincoln, Al Capone, pero también Martin Luther King, El Paso, pero también la acogida de cerebros científicos, profesores universitarios sin fronteras en sus países, intelectuales, cineastas huyendo del terror totalitario: Von Stroheim, Lubistch, Billy Wilder, Fritz Lang…
    Quiero quedarme con esta visión positiva del líder de occidente (nos guste o no) y recordar que, al final, su intervención fue decisiva en dos ocasiones para salvar a nuestra vieja y moralista Europa del imperialismo de algunos europeos que Dios confunda.

    Me gusta

  7. 7 camiseta mayo 9, 2008 en 12:51 pm

    me asomo sólo un minuto para asentir con la opinión de Zoupon y Palinuro. Saludos

    Me gusta

  8. 8 Gervasio mayo 9, 2008 en 3:00 pm

    Para mi lo mejor de America es Jimi Hendrix, The Allman Brothers Band, Joe Satriani o Steve Vai. Supongo que alguno de estos pájaros que he mencionado estaban o estan a favor de la pena de muerte, por lo tanto esta opinión hay que modularla adecuadamente. Osea que aparte del cine, el jazz y los guitarristas estratosféricos, poco tiene que aportarnos los USA a los europeos occidentales, vale, nos libraron de Hitler, pero potenciaron al Caudillo y todo ello bajo el prisma del interes económico.

    De todos los cineastas que mencionais, ninguno es originario, si su cultura está representada por inmigrantes, espero que aceptemos que a partir de ahora la nuestra también lo estará…

    Me gusta

  9. 9 wallace97 mayo 9, 2008 en 3:27 pm

    Creo que es tontería poner verde a los americanos sin ponernos verdes a nosotros mismos, que no somos más que una sucursal, otra de tantas. Podemos tener diferencias de matiz, podemos no coincidir exactamente en el tiempo, incluso admitiría diferencias importantes en cuanto a la capacidad de percepción y pérdida de noción de la realidad de todo aquello que escape al engranaje macroeconómico que han tejido y extendido por todo el mundo, pero lo que está claro es que funcionamos coordinada y subordinadamente. Por eso mi crítica es extensiva a todos nosotros, por colaboracionistas. Y mi visión nunca podrá ser positiva, porque el hecho de que haya habido otros intentos imperialistas europeos no quiere decir que el americano sea bueno, ni de lejos. Nos llevará a la ruina, como lo está haciendo ya. Es como la diabetes, nos ha ido minando sin que hayamos percibido los síntomas. Y aunque los hayamos percibido, hemos sucumbido a la tentación del dulce.
    Y un problema añadido: esos otros tipos de intentos europeos sí que están superados, y eran personalizados, se veía claramente dónde estaba la infección, pero el actual americano, no sólo no está superado, sino que para nuestra desgracia la infección está generalizada, es una septicemia de fatal pronóstico.

    Me gusta

  10. 10 Macu mayo 9, 2008 en 5:10 pm

    100% de acuerdo con Zoupon.
    PEro no entiendo por qué tenemos que compararnos siempre con los norteamericanos, o con los franceses, ingleses o australianos. ¿Tenemos complejo de inferioridad que todo lo que sea de fuera es mejor? De acuerdo que hay cosas mejores, que en EEUU hay una investigación y protección a investigadores bestial, que en paises europeos la baja por maternidad es mayor (en España es la más baja) y mil cosas más, pero también hay cosas buenas, como la Sanidad Pública. Tiene cosas que mejorar, es cierto, pero en EEUU al ciudadano le cuesta cerca de 6.000 euros el control de embarazo y el parto y en España no nos cuesta nada. Si queremos mejorar las condiciones tenemos que exigirselo a los políticos que nos gobiernan y, desde luego, predicar con el ejemplo. Y aceptar que si queremos mejores servicios públicos tendremos que pagar impuestos.
    Por otro lado ya me parece muy mal la pena de muerte, pero encima tardar 20 años en aplicarla es una verdadera tortura.

    Me gusta

  11. 11 José Ramón mayo 9, 2008 en 10:27 pm

    Somos los más antiyankis del mundo, pero hemos abandonado el Día de Todos los Santos y abrazado el Jálogüin con entusiasmo. Pantalones vaqueros “cagaos”, gorras con la visera “patrás” o “delao”, hamburguesas, cocacola, Santacláus, etc.
    Muy buena la alegoría de Zoupon sobre los grumetes. Eso somos y así actuamos.

    Me gusta


Comments are currently closed.



Siluetas de RNE

Duendes suscritos:

Suscripción

Suscripción por email

Publicaciones:

PARAÍSO DE HOJALATA
Una Infancia de Hojalata

Ir directamente a

Blog Stats

  • 1,341,141 hits

A %d blogueros les gusta esto: