Freud también cura a los gordos

Ha encontrado el Duende un pretexto para no caer hoy en varios lugares comunes. A saber, la victoria de España ante Rusia en el campeonato de Europa de fútbol, la desdichada huelga del transporte por carretera, los hallazgos lingüísticos de la ministra Bibiana Aído, el ilusionismo semántico de Pepín Blanco y José Antonio Alonso (por cierto, ¿no se han dado cuenta ustedes de que no hay crisis?) y la bronca de Zapatero al BCE por la irresponsabilidad de no ponerle bridas al euribor. Tiembla, Trichet… No más de quinientos o seiscientos editoriales/ artículos de fondo/ columnas/ comentarios en televisión o en tertulias  radiofónicas se van a dedicar en un par de días a estos asuntos. Aparte de poca originalidad, qué  osadía hubiera demostrado el Duende si los tratara con su ligereza habitual.

 El pretexto para la fuga se lo ha dado doña María. Hoy comentaba en la radio la absurdidez (sic) del cuadro contemporáneo que ha alcanzado más alto precio en una subasta. No era un paisaje amable, ni una composición abstracta de originales efectos cromáticos, ni un hombre extraño de Bacon, que por lo menos resulta intrigante. Ha sido una silueta de lo más vulgar: una  señora aún más gruesa que ella, completamente desnuda, reposando en el diván. La gorda fue pintada por Lucien Freud, y fue rematada en Christies por el magnate ruso Abramovich a cambio de treinta y tres millones y medio de dólares.  A este paso don Sigmundo será más reconocido como padre del pintor que como padre del psicoanálisis. Mientras que su hijo habrá conseguido que el psicoanalista pase a ser, sobre todo, el padre del pintor.

 Lo mismo que las gordas de Botero, ya te digo…-pesaba doña María en voz alta- Toda la vida sacrificándonos pa no engordar y haciendo toda clase de sacrificios y luego te enteras que lo que más desean los millonarios es una como nosotras. Si lo llego a saber a tiempo, hace dietas su tía, ¿no te fastidia?…

 Qué contradicción, admirar tanto a tipazos juncales como el de Carla Bruni y colgarse en el salón un océano carnal como la modelo de don Lucien. Sin embargo, esta curiosa paradoja que, grosso modo, plantea doña María puede ser una buena terapia contra el complejo de gordo o gorda.. Los psicoanalistas y psiquiatras ya no tendrán que recurrir al odio al padre, al  complejo de Edipo o a la represión de la líbido para justificar tanto desarreglo del alma como genéricamente se ampara bajo el concepto freudiano. Sabemos que los desmadres curvilíneos del cuerpo deprimen bastante, y sobre todo a las damas. Hasta ahora, claro, porque a partir de este momento bastará que recordemos lo que se cotizan sus kilos cuando son retratados por un artista para que recupere su buen tono vital.

 Sursum corda, gordos y gordas de todo el mundo.  Freud ha muerto: ¡viva Freud!.

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30 Responses to “Freud también cura a los gordos”


  1. 1 Adela junio 11, 2008 en 12:54 pm

    Me alegro que recuperemos la cordura querido Duende! y volvamos a la normalidad, ya estoy aturdida de tanta crisis! .
    Como siempre, la sabiduría de doña Maria es aplastante! pero…me temo…que no les gustan gordas para cada dia, sólo para ciertos momentos de intimidad 🙂 como…cuando contemplan el famoso cuadro!, si… tenemos en cuenta que en él, se ha depositado la imaginación de su autor, que en los artístas evoca con frecuencia actividad onírica para encontrar relaciones desconocidas, los expertos dicen que la imaginación tiene la tendencia a desarrollarse en tamaño, amplitud e importancia. Si no, que me expliquen, porque los hombres siempre lo quieren todo grande, vamos se les salen los ojos con lo grande! 🙂

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  2. 2 lola junio 11, 2008 en 3:10 pm

    ¡Qué manía con llamar a las cosas por su nombre, por favor! Se lo voy a decir a nuestro presidente. No está gorda, es una señora que tiene donde agarrarse, entradita en carnes. El precio de venta era al gramo, por eso el coste ha sido tan elevado. La culpa de su obesidad no es del gobierno, es de uno de esos establecimientos de comida rápida que tiene por vecino. Al ser una buena clienta, le hicieron una oferta diaria válida para todo un año, 3×1. Era irresistible, no pudo rechazar. Sólo pretendía aprovechar las ofertas y contribuir a la buena marcha de la economía consumiendo.

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  3. 3 wallace97 junio 11, 2008 en 5:26 pm

    Tengo que agradecer al Duende el no haber caído en esos lugares comunes, porque ando mal de tiempo y una de dos, o lo hubiera tenido que quitar de sueño o me hubiera tenido que morder la lengua en todos ellos, lo que me hubiera supuesto una buena dosis de estado de ansiedad. Mucho mejor así.
    Un saludo a todos.

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  4. 4 Zoupon junio 11, 2008 en 6:01 pm

    De acuerdo con Lola: Duende, en el mundo políticamente correcto no se debe llamar gorda a la señora del cuadro. Mejor será denominarla “miembra de la colectiva con sobrepesa”.

    Aunque Wallace se quede sin dormir, espero que no dejes pasar el tema de la ministra de Igualdad sin dedicarle unas letras, porque el tema es jugosísimo.

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  5. 5 wallace97 junio 11, 2008 en 7:23 pm

    Lo siento Zoupon, pero el Duende no ha caído en ese lugar común, y no quiero irme por las ramas. Este tema ya lo ha tocado Javier Capitán en su post de hoy, y no he entrado al trapo porque no tengo ni tiempo ni ganas de escuchar a determinado tipo de forofo que abunda por ahí que inmediatamente te cataloga de pepero y de facha en cuanto que dices algo que no coincida milimétricamente con la consigna que cada día tienen que mamar de sus medios afines para saber lo que tienen que opinar. Hasta los mismísimos estoy de ellos. ¡Qué plaga son, oiga! ¡Y qué aburridos!

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  6. 6 wallace97 junio 11, 2008 en 7:37 pm

    Zoupon, al releer me he percatado de que antes no me había percatado de que te referías al Duende (dejes pasar, no deje pasar), lo siento. Y espero que el Duende tampoco entre al trapo. Esto último lo digo con la boca pequeña, y en plan egoísta, para no debatirme entre entrar al trapo o no, pero la verdad es que me encantaría, eso sí, que lo hiciera con la menor diplomacia de la que sea capaz.

    Y respecto a lo de las gordas, también estoy de acuerdo con Lola, me ha gustado mucho la puesta en su sitio de los términos. Y también suscribo absolutamente tu denominación.
    ¡Mira que si ahora vamos a llamar a las cosas por su nombre!, nos pillaría desprevenidos y desentrenados, con lo que nuestra materia gris sufriría y perderíamos más neuronas de la cuenta. Y no está el horno para bollos. Y además, que trabajen un poco los de la Real Academia.

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  7. 7 Adela junio 11, 2008 en 8:50 pm

    Pues ahora que veo el cuadro! eso no es gorda, es obesidad mórbida y un desastre para la vida diaria!, que barbaridad! aunque bastante peor está el que lo ha comprado pagando esa cantidad de dinero me gustaría saber la opinión de Freud al respecto, sinceramente! 🙂

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  8. 8 el candil de la sierra junio 11, 2008 en 9:47 pm

    ESTE ES MI WALLACE,animo no pasa nada,la gorda esta que se cae de la cama por los dos lados,amigo Julian como vas,di algo.

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  9. 9 wallace97 junio 11, 2008 en 10:32 pm

    Candil de la sierra, aprovecho para decirte -no lo hice ayer porque leí pero no entré- que me alegra ver que has vuelto a tu ser, que llevabas una temporada de capa caída. Así me gusta, porque me tenías preocupado.

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  10. 10 Angelus P. junio 12, 2008 en 12:01 am

    Pues mira, Duende, yo sí iba a hablar de la tal Aída, pero lo que vengo escuchando me ha traído a la mente aquello de la paja en el ojo ajeno… Hasta los más conspicuos comunicadores se han ensañado con el exceso (licencia retórica un tanto fuera de lugar) de la ministra, cuyo mayor pecado es la juventud. Y se rasgan las vestiduras cuando ellos y ellas son absolutamente incapaces de comprender que “un piquete” no es una persona, sino al menos dos, y que “los efectivos” no tiene singular ni es contable, por poner dos ejemplos muy de actualidad en la supina ignorancia lingüística de nuestros egregios comunicadores.

    ¿Se nota suficientemente la santa indignación que me corroe?

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  11. 11 Angelus P. junio 12, 2008 en 12:04 am

    Adela, es que algunos somos cortos de vista. Por eso necesitamos el tamaño grande, XL o XXL.

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  12. 12 Zoupon junio 12, 2008 en 9:32 am

    Wallace, qué cierto es que en cuanto te sales un poquito de las marcas de tiza de la corrección política te tachan de pepero. Tan cierto como que los que lo hacen son esos pobres proletarios que van al tajo con su traje Zegna, su Tag Heuer (el Rolex es de paletos) y su Touareg que gasta 17 litros a los 100, mientras les limpia el adosado una chacha colombiana con uniforme y cofia, pero sin Seguridad Social.
    Aburridísima plaga, no podría estar más de acuerdo. Y mayormente iletrada.

    Por cierto, ¿la ministra Bibiana Aído alguna vez al colegio?

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  13. 13 Trini junio 12, 2008 en 9:38 am

    La señora del cuadro está gorda, mucho, no entradita en carnes, tendrá muchas dificultades en la vida diaria, y puede acabar ganando unas oposiciones a ataque cardíaco fulminante, con mucha suerte o, con menos, a ataque vascular invalidante. Sé de lo que hablo, yo, gladiadora de la balanza, el aparatejo de la tensión y el de la diabetes como doña María, harta, por otra parte, de las tiendas para gordos con tallas 44 a la 48. Y dándole la vuelta a la cosa, no encontraría el menor atractivo en el señor que pudiera protagonizar un cuadro análogo. Colgarlo sí que lo colgaría en casa… en la puerta del frigorífico. Y no comparemos con Botero, por favor: de él sí que llenaría de cuadros la casa.

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  14. 14 Bob de Ca's Barber junio 12, 2008 en 11:10 am

    Bé! yo no lo acabo de entender pero a este cuadro, lo que si encuentro es que el niño de Freud pintaba muy bien, caragols! luego disen que los padres no tienen nada que ver en como salen los hijos…idò mira tu! que niño más lansao, mientras el papá trabajaba el pintaba los pasientes! porque el sofá es seguro que era de la consulta del sr.Freud, lo vi yo en Viena una ves que fuí, como hase frio todo lo tienen asin con tapises de flores y figuritas egipsias, a la madona del cuadro le salen una mano que ara no veo si le aguanta la teta pa que no se caiga o está debajo del codo, no lo se entender muy bien eso 🙂 se parese a la crema cremada desparramada por la ensaimada de dos kilos 🙂

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  15. 15 Charivari junio 12, 2008 en 12:49 pm

    Lo escandaloso para mi no son los kilos de carne que le sobran a semejante monstruo sino que se lleguen a pagar trenta y tres millones y medio de dólares por lo que al fin y al cabo es una pintura. A estas alturas de siglos de historia vemos que el ser humano sigue siendo un incongruente.

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  16. 16 alfonsina junio 12, 2008 en 3:18 pm

    Zoupon,
    Bibiana Aído Almagro… A comprar berenjenas se supone, porque a aprender gramática, ya te digo yo, que no…
    Volviendo al comentario del Duende, a mí me parece que no están tan lejos padre e hijo. Uno puede deducir muchas cosas de la mujer del cuadro. La imágen sugiere mucho más que acumulaciones adiposas y lipodistrofia abdominal… de alguna manera apunta un perfil del personaje… lo que por otra parte era el centro de la actividad de su padre. No se debe juzgar a la gente por el aspecto físico jamás, pero este, a veces, nos da claves sobre el devenir de los otros.

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  17. 17 José Ramón junio 12, 2008 en 3:43 pm

    Creo que Lucien Freud no es hijo de Sigmund, sino nieto.
    Me impresionan mucho sus retratos, y este cuadro también. Creo que tiene mucha fuerza.
    Las gordas de Botero son agradables, “naives”, yo diría que “facilitas”. Ésta es una gorda tremenda, difícil, inquietante.

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  18. 18 camiseta junio 12, 2008 en 5:32 pm

    Alfonsina: conozco a alguien que dice que “el que lo parece, lo es”

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  19. 19 El Duende de la Radio junio 12, 2008 en 6:35 pm

    Confirmo la corrección de José Ramón. Una vez que he ejercido un momento de “erudito a la googleta”, compruebo que Lucien es nieto, no hijo del ilustre psicoanalista. Se deja uno engañar por otras relaciones de famosos en las que el hijo ha acabado v la famaampirizando la fama del padre. ´Jean Renoir a Auguste Renoir, Javier Marías a Julián Marías, Michael Douglas a Kirk Douglas (aunque en este caso se distinguen porque el español dice Michael Daglas y Kirk Duglas).

    Discrepo en cambio de Trini. A mí Freud me parece un pintor de gran intensidad expresiva, mientras que la fama de Botero pienso que proviene de una concesión a lo naïf con la que el arte contemporáneo, siempre extravagante, quiere compensar otras idolatrías inexplicables

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  20. 20 El Duende de la Radio junio 12, 2008 en 6:36 pm

    ¿Famaampirizando? Debe leerse vampirizando

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  21. 21 julian29 junio 12, 2008 en 9:55 pm

    Gracias Candil por acordarte de mi.

    Os leo casi todos los días, aunque no me anime a entrar.

    Saludos a tod@as.
    Julián.

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  22. 22 Bob de Ca's Barber junio 12, 2008 en 10:25 pm

    Idò tambien me enrecuerdo del secretario, a ver si se le arreglan los aviones que Batuadena no paran de ir y venir, han rayao todo el sielo 🙂 !
    y… lo que hay debajo de la madona no poria ser alguien que nos dise ¡eh, estoy ahí! atrapao? no se , esque sigo dandole vueltas a esa mano que asoma… Mumareta meua! con ese cuadro en el salón durarian menos las visitas de la madona! ya me iria bien!! 🙂

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  23. 23 Trini junio 12, 2008 en 10:48 pm

    Pues el Duende va a tener razón en lo de la intensidad de Freud: no es que no me guste, o me guste menos que Botero, no. Es ese cuadro concreto, que me produce un rechazo físico que no me invitaría a colgarlo en casa, donde procuro que haya cosas que no me inquieten: para eso ya tengo dos adolescentes.

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  24. 24 José Ramón junio 12, 2008 en 10:59 pm

    Trini: Yo creo, como tú, que Botero es más agradable. Por eso he dicho antes que sus gordas son “facilitas”. Quería decir que no plantean problemas.
    Pero creo que es más superficial. Y creo que Freud es mucho más profundo.
    (Yo a las gordas -y gordos- de Botero no les prestaría ni un minuto de atención, y a ésta de Freud me estaría horas mirándola. Le veo muchas cosas, no agradables, pero que necesito ver y comprender).

    Lo de Bob me ha dejado descolocado (como siempre). Me pongo a imaginar que esa mano que agarra no es la de la mujer, sino la de un hombrecillo aplastado, y me hace mucha gracia, y a la vez qué horror.
    Bob: Tienes los ojos nuevos. Y lo de que los aviones rayan el cielo es una greguería muy bella. Tú sí que eres un artista.

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  25. 25 begoña junio 12, 2008 en 11:13 pm

    Hace ocho años que me recibe en el trabajo una obra de Francis Bacon. Un señor verdoso, repulsivo y con sus atributos, más bien enanos, al aire. Núnca he presupuesto que tal imagen pudiera remediar ningún complejo de ningún señor, sin embargo hay una gorda y ¡ay!, casi tenemos que pedir perdón las señoras que tendemos a la rendodez. Yo en mi próxima reercarnación reivindico mi derecho: ¡QUIERO SER BALLENA! Sin pies, me evitaré mi operación de artrosis en el pulgar (no sé si llama así el dedo gordo del pie), de mi dedo martillo, de mi neuroma de Morton; olvidaré el dolor de mi espolón en el calcaneo, de mi plantalgia, de mi fascitis (qué horror de nombre); saltaré sobre las olas liviana como una pluma; resoplaré feliz bajo el agua; los ecologistas defenderán mi existencia y mis kilos serán motivo de alegría. Sin dudarlo, en próxima vida, QUIERO SE BALLENA.
    A proposito del cuadro del Freud, a mí lo mejor me parece lo de la modelo que también quería pillar su parte de la cuantía de la subasta, como si no hubiera cobrado ya su trabajo. A partir de ahora reclamaré un plus según se vayan dando las ventas de la publicación en la que trabajo, CASA&CAMPO. En tiempos de crisis, no viene mal una publicidad gratuita.

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  26. 26 El Duende de la Radio junio 13, 2008 en 12:25 am

    Tenéis razón, la mano bajo el codo derecho de la ninfa hermosa…¿Es la del hombre aplastado por la feminidad?…¡A ver si el retrato en cuestión es un Freud al cuadrado!

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  27. 27 Bob de Ca's Barber junio 13, 2008 en 6:24 am

    Ah! idò lo hemos de pensar mucho!como dise el amigo José Ramón, que pa eso es Freud! pa cabilar! 🙂
    yo quiero ser delfin amiga Begoña, nos encontraremos!! 🙂

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  28. 28 alfonsina junio 13, 2008 en 10:02 am

    Camiseta, acabo de incorporarme, te echaba de menos.
    Tu amigo tiene razón, pero me parece que se refiere a otra cosa…:)

    Ahora en serio, cuando más se dedica uno a conocerse a sí mismo (esto parece un tópico pero no lo es en absoluto), más agudeza tiene para descubrir cosas en los demás. Y mientras no vayamos con bisturí y nos indiquen la localización geográfica de los sentimientos, tendremos que limitarnos a nuestros sentidos, que no son poca herramienta.

    Estoy con José Ramón, las gordas de botero son “líndas” y, al lado de Freud, parecen comics. La cuestión es si el desasosiego que transmiten Freud, Bacon o el mismo Munch, esconde algo o solo es técnica pictórica deliberada…

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  29. 29 nena junio 18, 2008 en 3:25 pm

    :

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  30. 30 carlos junio 18, 2008 en 3:26 pm

    Lucien Freud

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