Por qué no soy del todo feliz

Lo ha dicho la Universidad de Michigan: somos bastante felices.

Primer dato interesante, cuando no hay  noticias, siempre surge algún científico chiflado o alguna universidad lejana que resuelve la papeleta y rescata algún tema pintoresco para el debate social. Unas veces apuntan que los meteorismos de una vaca contaminan más que un motor Diesel  a 100 kilómetros por hora. Otras, que el futuro de la masculinidad está seriamente amenazado por el alarmante  decrecimiento de la producción de espermatozoides. La causa no está clara: no se sabe si es por la invención de los calzoncillos sin bragueta que ha puesto de moda Calvin Klein o porque la testosterona quiere salir del armario. Un corolario de esta penosa realidad es  que, según las encuestas,  los hombres preferimos el fútbol al sexo.  Muchas mujeres ya lo intuían, pero algún estudio de la AFPT (Asociación de Fabricantes de Preservativos Tocapelotas), probablemente auspiciada por Bibiana Aído, nos lo recuerda. Más que nada para  avergonzarnos todavía más.

 Otro tema  muy socorrido el hongo ese que crece en Nuevo Méjico o por ahí, no lo recuerda exactamente el Duende: Se extiende tanto por el subsuelo que desborda el límite del estado donde nació.  También es muy interesante que las medusas molestan menos los años lluviosos, porque los ríos desembocan más agua fresca y las ahuyentan de la costa. Tan insensibles como nos parecía este bicho asqueroso y ahora resulta que el frío no le va bien para su flebitis.

 De un momento a otro se sabrá que un estudio de la universidad de Tubinga ha llegado a la conclusión de que la rana de san Antonio va perdiendo paulatinamente sus dotes de buena madre: últimamente  aborrece sus propios huevos, probablemente por el cambio climático. Y, para cuando ya no quede noticia con qué llenar el verano, siempre tendremos la aluminosis. Las apariencias engañan, usted ve su ciudad llena de edificios y cree que todo cemento es orégano, pero en realidad la mayoría de ellos están podridos por dentro. La culpa es esta misteriosa enfermedad de los materiales de construcción que, como la licuefacción de la sangre de san Pantaleón, se filtra en la actualidad tal que una serpientita de verano. Más que nada para inocularnos una preocupación suplementaria, como si cada quisque no tuviera suficiente con su propio marrón.

 Ahora resulta que somos felices, y que nuestra percepción de felicidad no deja de subir desde 1981. Parece que es de tal fecha la invención  del felicitómetro, ingenio que, como el famoso audímetro que mide las audiencias de TV, nadie sabe ni cómo funciona ni, mucho menos, dónde ha uno instalado. Interviene en esta apreciación muchos factores, sobre todo los referentes a la autoestima, así como los políticos y los económicos: percepción de la libertad, acceso a los servicios sociales del estado de bienestar, oportunidades de educación y de trabajo. Pero también otros como la salud, el clima, y, entrando en las variantes regionales, el desayunar churros, tostaítas con tomate o con manteca colorá  o, para bávaros, escoceses y otros pueblos del norte, el precio de la cerveza.

Sorprendentemente, el Duende no ha encontrado ningún estudio que refleje su caso: una felicidad, relativa pero posible, que no mella ni la inflación, ni el petróleo, ni el euribor. Sino una diabólica impresora BROTHER MFC-240 C que cuando le viene en gana, sin venir a cuento, deja de funcionar. Hay que volverla a configurar -le suele decir el Servicio de Atención Telefónica, quizás ya advertido de que la tecnología, lejos de solucionar problemas, tortura a menudo. Qué tormento escuchar cómo te explican lo que antes sabíamos poner en marcha con sólo leer instrucciones que se entendían.¿Se puede ser feliz con una  tecnología tan canalla y una impresora tan infiel?

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15 Responses to “Por qué no soy del todo feliz”


  1. 1 José Ramón julio 4, 2008 en 9:57 am

    Duende: No dejes que una impresora Broder te desconfigure la felicidad.
    Por mi parte, hay una churrería deliciosa a la que, afortunadamente, no puedo ir a diario a desayunar. (Quizá si fuera a diario perdería parte de su gracia; así de tontos somos). Por eso los sábados por la mañana soy feliz.

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  2. 2 lola julio 4, 2008 en 10:27 am

    Tanto tiempo queriendo saber en qué consiste la felicidad y vosotros en un plis plas habéis resuelto el enigma. Mira que es fácil, se trata de que la impresora no se desconfigure cuando le de la gana y de tomar churros en el desayuno los sábados por la mañana. Pues lo tengo claro, mi impresora funciona perfectamente, sólo puedo reprocharle que come en exceso, pues se traga los cartuchos de tinta que da gusto y no tengo churrería cerca ni lejos. Tendré que seguir en busca de la felicidad, si no lo consigo, siempre puedo comprarme una brother o montar una churrería. De qué nos quejamos, siempre hay una solución para todo.

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  3. 3 wallace97 julio 4, 2008 en 1:10 pm

    Qué curioso es el asunto de la sincronización de estados de ánimo en la emisión y recepción de un mensaje. Ante un mismo estímulo, ¡cómo puede variar la respuesta según cuándo se reciba! Esto lo digo porque creo que con el mismo comentario del Duende y la misma respuesta de José Ramón, la presidenta del blog, nuestra querida Lola, la hermana-sister, hace un tiempo hubiera respondido de una forma totalmente distinta, admitiendo los churros sabatinos como un elemento más que de sobra justificador de esa felicidad, que aunque efímera, ya se hubiera encargado de sumarla a algún que otro envío virtual de sus panes caseros y a alguna que otra petición de mermelada de naranja a Bob de Cas’ Barber. Igualmente hubiera expuesto alguna situación perturbadora de esa felicidad muy similar a la que describe el Duende.
    ¡Lola, presidenta!, igual que una selección de fútbol no puede ser la panacea, tampoco debe ser un cataclismo, mujer. ¿O es la tramontana? ¿O la caló? ¿Tus vecinos, quizás? ¿Necesitas vacaciones?
    Date una vuelta por la posada de la Lola, y aprovechas para sacar a orearse al Candil de la Sierra, que lo han debido guardar en el sótano, o da un saltito hasta Mallorca, y le das una colleja al secretario, que está escaqueado, y de paso te tomas un té frío y te haces una rutita de las de Adela con ellos dos, con Bob de Cas’ Barber y con Carmen, a la que saludarás de nuestra parte. Verás cómo después ves los churritos de otra manera.

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  4. 4 Bob de Ca's Barber julio 4, 2008 en 1:43 pm

    Ah sí!! eso es lo que has de haser Lola!! porque siempre se encuentra una rasón pa la felisidad! el felisiómetro no lo tengo aun y voy a ver hoy, si… lo puedo comprar pero, ha de ser en el Ikea, seguro… o…en los chinos, o…le preguntaré a la amiga Felisa, ya diré cosas…no es que lo nesesite es sólo pa haser mi estudio topológico de los niveles en sa roqueta, que siempre se están desfelisiando de algo, ara como hase mucha calor idò, poría ser un poblema! por exemplo, la amiga Lady Rose que ha pasado unos dias en Ca’s Barber desía que esta temperatura le baja la tensión y siempre tiene sueño, ah! pero!, la llevó la madona al consierto de Miguelito Bosé y…tenían el felisiometro enchufao?, idò me parese que sí! porque se pasaron el día cantando…¡Dame una isla en el medio del mar… llamada libertaaaaaadddd! 🙂

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  5. 5 lola julio 4, 2008 en 2:05 pm

    No está nada mal Wallace, tu propuesta viajera. Qué tendrá la Posada de la Lola, es la segunda vez que recibo desde aquí una invitación. Yo conozco la respuesta y os animo a todos a descubrirla. Ya lo sé Candil que preferirías que me callara, pero la culpa es de Wallace. Lola la presidenta se marchó a Francia como Luís a Turquía. No lo puedo ver de otra manera, hermano, la desaceleración me ha frenado, la caló me apaga y lo que es inevitable, no me gustan los churritos.
    Hay algo más, es que Bob de Ca’s Barber se fue a la luna y en el equipaje se llevó toda su imaginación, hemos perdido el contacto.
    Wallace, el personal, en lugar de asociarme con la Posada van a hacerlo con la “pesada de la Lola”.

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  6. 6 Stick julio 4, 2008 en 9:21 pm

    Si algo se aprende cuando se ha vivido lejos de España, en latitudes más nórdicas, es que nuestra calidad de vida media no es mala. Nos faltan cosas, sin duda, y todo es mejorable, pero se nota que la gente se siente, en general, bastante satisfecha con su vida.
    Dicho esto, medir el grado de felicidad de una sociedad solo conduce a la melancolía. Uno que es, por encima de todo, positivista no ve la manera de hacerlo, pero sí de tener una sensación cualitativa de lo contentos que sus vecinos se encuentran con sus vidas, abstracción hecha de desgracias particulares coyunturales.
    Degustar esos dispositivos de fritanga llamados churros, tan ricos, un sábado por la mañana, mientras se ojea la prensa sentado en una terraza al sol de la mañana produce felicidad (con f minúscula), que se mitiga, en parte, al observar lo guarro que está el suelo de la cafetería: el resultado global es positivo

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  7. 7 José Ramón julio 5, 2008 en 12:33 pm

    La Felicidad, con F mayúscula, no se sabe lo que es, no se sabe cómo medirla, y no conduce más que a la melancolía. Estoy de acuerdo con Stick en lo de la felicidad, con f minúscula. A mí me vale (y me sobra), mientras lo demás (la salud de mis seres queridos) vaya razonablemente bien.
    Y, como yo saqué el tema de los churros sabatinos (hoy han caído, por supuesto), y Stick los contrapesa con pequeñas infelicidades con i minúscula, os cuento que esta mañana se me han plantado delante de casa unos lectores de Biblia con atril y megafonía, y nos están dando la barrila toda la mañana. No sé hasta cuándo estarán, ni si esto inaugura una nueva etapa de mi vida. Os mantendré informados. Llevo toda la mañana pensando que cuando Cristo les mandó a sus discípulos a predicar su palabra por el mundo quizá no se refería a esto. Dios, qué cansinos.

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  8. 8 Zoupon julio 5, 2008 en 1:24 pm

    Afanarse en alcanzar la Felicidad es absurdo, su alado carro siempre corre más rápido que el tuyo. Pero en su recorrido se deja pequeñas esquirlas de formas diversas, por ejemplo, en forma de churros mañaneros (doy fe). La cosa consiste en ir despacito, “a modiño”, fijándose en el camino para no dejarse atrás ni un cachito.

    Duende, creo que la Felicidad debería haber dejado un rastro para ti, en forma de marra de ocho kilos para arrearle un leñazo al Big Brother ese que tienes en casa, y grabarlo a cámara superlenta. Luego recrearse en ver como la maza va cayendo, impacta en la carcasa, se hunde en el interior de la máquina mientras los resortes y los chips salen despedidos hacia arriba, mientras piensas “¡te va a configurar ahora tu puñetero padre!”.

    Y sólo una puntualización, el precio de la cerveza es un factor clave no sólo para los rubios norteños, también para algunos de los que rondamos por este bosque. ¿Verdad, Wallace?

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  9. 9 Bob de Ca's Barber julio 5, 2008 en 2:58 pm

    No!! no!! Loleta aun no he ido a la luna!! no te acuerdas ara que dije que estoy ahorrando pal viaje, mujer!! no es tan fásil! que te piensas que nasen como los melocotones? las pesetas? idò no! y ese es un viaje muy largo, nesesita preparar mucho! pa contactar siempre que sea desente y limpio…estoy en medio el Mediterraneo, preguntando me encontrarás muy fásil todos lo hasen ¡como no me muevo del sirculito! porque la felisidad es un sirculito…para sentirse en pas, en pas con uno mismo, y es igual si hay lágrimas o churros si estás sereno y mira lo que dise la cansión 🙂 :

    EN PAZ, Gerard Quintana i Francesc Bertran

    He sentido el sol
    En la cara
    En medio de la oscuridad
    He cruzado el mundo
    Para encontrarte
    Y estabas a mi lado

    He salido a coger
    Una flor para el camino
    Y he dejado la noche en blanco
    Para que no tengas miedo

    Si dejaste un deseo mal apagado
    Si nadas en un mar de desengaños
    Un día verás que nada es importante
    Sólo sentirse en paz

    Hemos buscado el amor
    Sin pausa
    Como agua en el desierto
    Y hemos encontrado la fuente
    Que nunca se acaba
    Al final de la calle

    Hemos ido cambiando el mundo
    Para vivir en un sueño despiertos
    Y hemos traído una gran pesadilla
    Por aquellos que nacen perdiendo

    Por todas las promesas que se van
    Por todas las mentiras que no has dicho
    Un día verás que nada tiene sentido
    Sólo saberse en paz

    Hoy he sentido el sol
    Hoy he sentido el mundo
    Hoy seguiré el camino

    Hoy he sentido el sol
    En la cara
    En medio de la oscuridad
    Te he buscado por el mundo
    Y estabas a mi lado

    Por todas las promesas que se van
    Por todas las mentiras que no has dicho
    Un día verás que nada es importante
    Sólo sentirse en paz
    🙂

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  10. 10 wallace97 julio 5, 2008 en 6:17 pm

    Stick, yo lo interpretaría con algún matiz: nos sobran cosas, sin duda, y todo es mejorable. De acuerdo en lo de felicidad con minúscula y en lo de los churritos (en mi caso porritas, porque me gustan infinitamente más y no sé por qué razón, los churros son lo único en el mundo que no me caen bien al estómago), pero te diré que el paso de hacerlo ojeando la prensa matinal a hacerlo sin prensa fue muy positivo, no para alcanzar la F mayúscula, pero sí para acercarme un poquito más, y por supuesto, para compensar con creces la pérdida producida por lo guarro que está el suelo.
    José Ramón, te veo cambiando de barrio. ¿Cómo es que tienen permiso para eso? Y si no lo tienen, ¿cómo es que se lo permiten? Nunca lo había oído.
    Zoupon, totalmente de acuerdo contigo en lo de ir “a modiño”, fijándose en el camino para no dejarse atrás ni un cachito. Y en lo del precio de la cerveza. Sin ir más lejos, ayer dejé de comprar unas Guinness porque habían vuelto a subir el precio por enésima vez en poco tiempo, con lo que ya me han tocado las narices y allí se quedaron. Pero vamos, tampoco eso hace a la f más minúscula, hay otras muchas, y mientras no suban todas, le seguiré siendo infiel a la Guinness con cualquiera, sobre todo con la Mahou y con la Alhambra negra.
    Lola, no dirás que Bob de Cas’ Barber no te lo ha dejado claro. En paz con uno mismo, ¡qué verdad más grande! Y eso no es tan complicado, ¿a que no?

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  11. 11 alfonsina julio 7, 2008 en 8:38 am

    Abderramán III llevó un exhaustivo cómputo de los días que fue feliz a lo largo de su vida. No decía si con “F” o con “f”,(por cierto, felicidades por la diferenciación que es más que acertada).
    Yo creo que la felicidad viene determinada por tres factores (y no pongo orden, solo apunto):
    – una correcta escala de valores (o “amueblamiento mental”)
    – una correcta aportación externa (o acontecimientos gratos, o simplemente “no malos”)
    – una correcta química cerebral (a veces los cerebros más brillantes no pueden contener la melancolía, y la historia está llena de ejemplos de ello).
    Agitar en la cocktelera y servir fresquito en verano y calentito en invierno…

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  12. 12 alfonsina julio 7, 2008 en 8:39 am

    Por cierto, las caritas las pone el sistema. Yo había puesto cierre de paréntesis…

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  13. 13 begoña julio 7, 2008 en 10:11 pm

    Pienso que con el paso del tiempo el umbral de la felicidad cada vez está un poco más bajo. Para mi, la felicidad de hoy se ha traducido en ver que mi nieto ya sabe ponerse el chupete, ha sonreído como un loco cuando me ha visto y se ha quedado dormido en mis brazos después de tomarse el biberon de una tacada.¡Benditos años que me proporcionan estos placeres y aligeran la mochila de mis pesares

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  14. 14 El Duende de la Radio julio 7, 2008 en 11:51 pm

    Begoña, de todo se aprende. Cuando me vuelva a fallar la impresora, iré corriendo a ponerle el chupete a mi nieta.

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  15. 15 Trini julio 8, 2008 en 1:00 pm

    Doña María dijo una vez por la radio (y la cita va de agenda vieja a agenda nueva con el cambio de año) que la felicidad son las propinillas que nos va dando la vida. Verbigracia, el novelón de tropecientas mil páginas que por fin tendré tiempo de echarme al coleto en vacaciones.

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