El día de santa Ana

(Foto de Cosmovision)

En esta España laica nos inventamos más patronos que santos y santas hay. Ayer, 27 de julio, resulta que era el día de los abuelos. Gracia que han alcanzado san Joaquín y santa Ana, padres que fueron de la Virgen. Era por tanto el día del Duende, abuelo por dos y que pronto lo será por cuatro. No le felicitaron sus nietas porque, aún con su buena voluntad y sus derechitos humanos, todavía no alcanzan el privilegio de ser criaturas de Isidoro Álvarez, e ignoran que en días como el de ayer hay que festejar a los abuelitos, decirles poesías, regalarles un dibujo de una palomita y, para ponerle laguinda, un buen cheque-regalo del Corte Inglés que incremente el consumo y alimente la recuperación de nuestra lánguida economía. Cuánto les queda a lasmuy inocentespara aprender a ser ciudadanas ejemplares.

El Duende no siguió el rito consumista, por miserable y por objetor de conciencia. Pero sí cumplió con algunas de las Anas conocidas. El Duende lleva a unas cuantas en el listín del móvil. Unas primas, otras amigas, unas serias, otras no tanto. A ellas, lógico, les felicita la onomástica, que es algo que en estas generaciones se celebraba bastante más que el cumpleaños. El Duende pertenece a ese género de mortales que no sabe hablar por teléfono. Le cuesta ser amable, y no digamos entrañable. Por eso, en ocasiones festivas se transforma para sorprender de otra forma.

-¿Doña Ana Fulánez? -pregunta- Le habla Jorge Casadell, director de Comunicación y Relaciones Públicas de Lencería Clemente, su cuerpo resplandeciente.

Por el momento, silencio al otro lado del teléfono.

-Mire usted -continúa la voz atildada y untuosa, como corresponde al cargo y al apellido- Ha tenido la fortuna de ser seleccionada entre un grupo realmente escogido de damas de nuestra sociedad para recibir como regalo por su onomástica un lote de productos de nuestra marca de la línea Top Charme consistente en un conjunto de sujetador, braguita, liguero, medias,  salto de cama y picardías, completado todo ello por un par de pantuflas de tacón forradas en raso y con borlón de marabú tipo Zsa Zsa Gabor.

Aquí alguna se mosqueó y le mandó al Duende a hacer puñetas, pero las demás tomaron el número y agradecieron la felicitación, al margen de prometer que aceptarían encantadas el regalo de Lencería Clemente.

Nadie es `perfecto, y el Duende no pudo llegar a todas sus Anas con esta impostura. Una de las más bellas es Ana Arámbarri, amiga de verdad en tiempos difíciles, y hoy diseñadora de joyas de gran éxito. Otra de las más admiradas es Ana Vidal-Abarca, a la que ya dedicó en su día un post. ¿Les dirá alguien que en día como ayer el Duende las recordaba con  inmenso cariño?

Y finalmente quedaba su prima Ana María Figuerola-Ferretti. Una historia tan digna de admiración que se merece un post aparte. Léanla, que a lo mejor les trae suerte.

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6 Responses to “El día de santa Ana”


  1. 1 lola julio 27, 2008 en 11:37 am

    El Duende es un encanto. Con tantas cosas bonitas como sabe contar y que le cueste decirlas por teléfono con su voz de ciertopelo. Hombre de Dios no me lo puedo creer, debería volver a intentarlo siendo más Duende que hombre de la radio y seguro que todas sus amigas se lo agradecen, muchas veces con una o dos palabras basta, lo que cuenta es la intención y sobre todo que venga del corazón.

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  2. 2 filomeno julio 27, 2008 en 8:41 pm

    ¿Campaña publicitaria del gusto de “El Duende”? Lo sentimos Espe, si Alberto no llama es porque no le da la gana (Yoigo, el móvil sin cuentos)

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  3. 3 adela julio 27, 2008 en 10:28 pm

    Me parece una felicitación muy original y preciosa, por el regalo que ofrece lencería por teléfono, no entiendo como puede alguna colgar el teléfono, yo me la probaría y todo!, por cierto no tengo ni idea del dia de mi santo, quizás el Padre Bonete la tenga!, tampoco la tenía del dia de los abuelos, vaya, vaya de lo que me entero en nuestro blog preferido 🙂

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  4. 4 Zoupon julio 28, 2008 en 12:16 pm

    Yo estoy deseando que instituyan el día del vecino del quinto, porque tiene la pipa (de fumar) toda mordida y le hace falta una nueva. Pero claro, regalársela así sin venir a cuento no es plan. Don Isidoro, ahí tiene un nuevo filón.

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  5. 5 José Ramón julio 28, 2008 en 2:42 pm

    Yo cuelgo. Estoy tan quemado con las (hay muchas más “las” que “los”) tocagominolas por teléfono, que nada más empezar el Duende (por muy Duende que sea) con: “Ha tenido la fortuna de ser seleccionada entre un grupo…”, le habría dicho: “Losientonomeinteresa” mientras colgaba.

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  6. 6 Bachí julio 28, 2008 en 8:10 pm

    Creo que la pregunta :¿Les dirá alguien… las recordaba con inmenso cariño?,sobra. Estoy segura que personas de semejante valía saben lo que sienten sus amigos de verdad. Y estuvieron felices de ser recordadas por el Duende. Felicidades Duende por tantos repertorios tan dispares y tan amenos de leer. Gracias

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