Todo por el Mercedes

(Foto de Vedia)

La crisis será la crisis, pero a mí el coche que ni me lo toquen, le dijo a Hope el vecino humilde. Y Hope -el Hombre Perplejo- tuvo ocasión de comprobarlo anoche, cuando la Némesis de la atmósfera le dio a Madrid un repaso, para que se recuerde que nadie debe librarse de su mal genio.

En el Caribe sufren huracanes y ciclones, que son bastante más trágicos, pero lo de anoche en la capital fue como la apoteosis de la Furia dels Baus en versión meteorológica. La mundial, que dicen los castizos. El amplio panorama que se divisa desde el palomar del Duende no había skyline, que es como queda ahora bonito llamar al horizonte urbano. Sino un festival apocalíptico de efectos especiales de esos que sólo se ven en el cine y que tapaba por completo el cuadro habitual del Palacio Real, la Almudena y San Francisco el Grande. Bolera constante en el cielo -no esos estampidos secos de los rayos fulminantes, sino un tronar mitigado y continuo- cortinones de agua, ráfagas de metralla helada, viento que amenazaba con quebrar los árboles. Y, dentro de casa, la sensación de que el enemigo nos batía desde todos los frentes.

Teme el Duende las tormentas en campo abierto, pero nunca piensan que puedan ser peligrosas en la ciudad. Y su sueño, denso y pertinaz, suele vencerlas sin apenas alterarse. Pero la de anoche rompió apenas apagada la luz, y le fue imposible dormirse. Al poco de cesar el ataque de la tormenta, sonaron las sirenas. Cuántos pequeños desastres urbanos, qué marea de partes al mutirriesgo hogar. Estaba de Dios, porque Hope había lavado su Vespa y comido fuera, y apenas volvía a casa le sorprendió la primera manta de agua a las cuatro de la tarde. Al pequeño burgués siempre le llueve cuando lava el vehículo. Y tal vez por empatía, Hope pensó en ese vecino del barrio que no tiene garaje, pero sí un espectacular Mercedes, habitualmente reluciente, que, saltándose todas las normas de prohibición en una acera peatonal, aparca habitualmente delante del portal. Para que nadie se olvide de su poderío.

Abre el día, además, con negros presagios económicos. Dicen que Pedro Solbes no descarta ya la recesión- se va a enterar de lo que vale un peine cuando la vicepresidenta de la Vega le eche una bronca, por mal pensado. Y que el sector automovilístico se hunde. Así que hay que cuidar el coche, por lo que pueda pasar. Como el vecino de Hope, en el que éste pensaba anoche cuando huevos de paloma de hielo granizaban del cielo. ¿Qué sería de su Mercedes?

La respuesta, esta mañana, cuando amanecía el día después y se podía abrir la ventana para percibir el agradable olor de la tierra mojada. Hope bajó la vista y pudo ver que el flamante coche había dormido bajo un manto de edredones, toallas de playa y colchas que le protegieron de la granizada. Todo por el Mercedes. Al coche, ni un arañazo, no vayan a pensar que por culpa de la crisis uno pierde categoría.

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14 Responses to “Todo por el Mercedes”


  1. 1 Betanzos septiembre 10, 2008 en 10:00 am

    ¡Qué razón tiene usted, Duende! Todo por aparentar. ¿Cómo se les ocurre comprarse un Mercedes -caro pero poco distinguido, por cierto- sin tener un garage (pronúnciese “garasss”) ni un mecánico que lo conduzca. Por cierto, he comprobado que tampoco los Mercedes -Villanubla tiene uno “besss”- tienen resuelto el problema del agujero negro, como lo denomina este simpático José Ramón. Me malicio que también la Benz está en este complot expropiatorio.

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  2. 2 José Ramón septiembre 10, 2008 en 1:26 pm

    Gracias, señor marqués, por su deferencia hacia mí.
    En cuanto al Mercedes, espero con impaciencia el comentario de Wallace. Lánzate a escribir. Sé que no me defraudarás.
    Sólo intervengo para decir que la tormenta desde casa del Duende tuvo que ser “espectacular”. (¿Os habéis fijado cómo, en esta sociedad del espectáculo, ya todo es espectacular, hasta lo más trágico y triste? Accidente espectacular en Barajas, bajada espectacular de la Bolsa, subida espectacular de los índices de criminalidad… Todo es espectáculo).
    Y, llevando el agua a mi molino, declaro aquí y ahora que la Almudena es una de las catedrales más adefesiosas del mundo, y sus pinturas interiores no han hecho más que estropearla aún más, si cabe. Y, sin embargo, el conjunto del Palacio Real con la Almudena (y no digamos si además se incluye San Francisco el Grande) es la cornisa de Madrid por antonomasia, y una de sus vistas más bellas. Misterios de la composición.
    Duende, tu casa tiene vistas envidiables (y espectaculares).

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  3. 3 lola septiembre 10, 2008 en 1:58 pm

    No, hombre no. Lo que ocurre es que hay personas muy sensibles que padecen por todo y son muy cuidadosas. Si trata a sí al coche no me imagino como será con su señora.
    Mi vecino si tiene garaje y también le pone una manta, es que en invierno la temperatura baja hasta 0º, es natural. El hombre está solo y tiene dos coches. Cada semana cambia, aunque hay que decir que cada día saca los dos coches del garaje y los limpia y abrillanta detenidamente. No se extrañen, si tiene una avería en un coche ¿necesitará otro para ir al mecánico no?
    Son personas muy pulcras que cuidan el más mínimo detalle. En verano no para, pobre hombre. Está todo el día podando el césped, no soporta que la hierba crezca ni medio centímetro, cuando acaba por un lado empieza el otro. Hace más de 30 años que se jubiló y añora la rutina.
    ¡Qué dura es la vida del pensionista¡

    Wallace97 ¿por qué te callas?

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  4. 4 wallace97 septiembre 10, 2008 en 3:01 pm

    Queridos José Ramón y Lola, me callo porque una persona tan vulgar y prosaica como yo no puede ni debe hablar, arremetiendo a diestro y siniestro con el vocabulario zafio que me caracteriza, delante de una persona como el marqués de Betanzos (antes Bête en sauce), con su lenguaje tan exquisito y refinado como la noble prosapia de la que procede.
    Además, puedo estar en contra de la nobleza, de los militares, del boxeo, de la moda, del motociclismo, de la banca, de las multinacionales, de los centros comerciales, de la televisión, de los coches, de las autopistas, de los trenes de alta velocidad, del nacionalismo, de la melindrez, del consumismo, de la hipocresía, de la especulación, de la tauromaquia, del deporte espectáculo, del machismo, del feminismo, y de la política, pero nunca en contra de ninguna persona concreta que se integre en cualquiera de esos mundos o en varios a la vez. Bueno, en el último, miento si digo que no.
    Cada uno puede ser lo que quiera, cuando quiera y como quiera si no hay malas intenciones en ello, y yo habré podido, puedo y podré estar en cualquiera de ellos si las circunstancias me hubieran hecho o me hicieran estar en alguno. Excepto en el último, claro está.
    Y qué razón tienes, José Ramón, en lo del espectáculo. Hay que llamar la atención de la audiencia. Todos los años me llama muchísimo la atención las informaciones de las temperaturas extremas. En invierno, el sensacionalismo exige decir que anoche los termómetros descendieron hasta los tres bajo cero, pero con el viento, la sensación térmica era de ocho bajo cero. Luego observas que el personal se queda con los ocho bajo cero. Sin embargo en verano, si hace treinta y ocho, te muestran las imágenes de los termómetros de la calle, que están recocidos y marcan tres grados más, y claro, ahí no conviene decir que el vientecito hace bajar la sensación térmica a treinta y cuatro. Y el personal se queda con los cuarenta y uno de la imagen del mobiliario urbano.
    Eso sí, la tormenta de anoche fue muy diferente a las normales.
    También de acuerdo contigo en lo de la Almudena y los misterios de la composición.
    Lola, ¿tu vecino tiene también dos podadoras por si se le estropea una? ¿Y cómo puedes aguantar todo el santo día el ruido, con lo desagradable que es?
    Un saludo.

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  5. 5 Betanzos septiembre 10, 2008 en 4:09 pm

    No se corte usted, Wallace, que su lenguaje me parece vivo y sus ideas muy dignas de ser tenidas en cuenta. Me parece usted un inteligente liberal, como un antepasado mío que, bajo el reinado de Fernando VII, en el trienio que lleva ese nombre, se distinguó por sus avanzadas ideas y a punto estuvo de ser fusilado en 1823.

    En cuanto a lo de espectacular, les diré que los mismo ocurre en inglés con el adjetivo “dramatic” y el adverbio “dramatically”. Ambos son lcontinuamente utilizados y son lo que los lingüistas llaman “false friend” porque inducen a error a los que los traducen a “mocosuena”, como décía Lázaro Carreter. En inglés usted puede tener un “dramatic salary increase” y no hay nada de dramático en ello, sino todo lo contrario: le han subido el sueldo espectacularmente

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  6. 6 lola septiembre 10, 2008 en 4:25 pm

    Wallace, no aguanto el ruido ni a mi vecino, sólo lo soporto.
    Sin embargo a ti te echamos de menos, ya lo ves, hasta el señor marqués te lo dice.

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  7. 7 wallace97 septiembre 10, 2008 en 5:21 pm

    Señor marqués, me disponía a aclarar que mis palabras anteriores no eran para nada irónicas, por si acaso alguien pudiera interpretarlo así, cuando he visto su comentario, y debo agradecerle infinito el halago que no merezco. Eso sí, espero que nadie quiera fusilarme, pues yo tampoco fusilaría a nadie, y además mis ideas no son ni avanzadas ni atrasadas, simplemente van por un camino cercano a la realidad, pero divergente, por lo que el paso del tiempo las va haciendo progresivamente lejanas.
    Lola, hermana-sister, reine de la France, presidenta del bosque, a ti sí que se te echa de menos, hace mucho tiempo que te prodigas poco, así que aplícate el cuento, te queremos ver como antes. Te pusiste de acuerdo con el secretario y empezasteis a hacer dejación de vuestras funciones. Y dile de mi parte a Fred, que también se vende muy caro.
    Otro saludo.

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  8. 8 Zoupon septiembre 10, 2008 en 6:08 pm

    Cuánta razón lleva Wallace, como casi siempre. De un tiempo a esta parte en las noticias de la tele casi siempre dedican un rato a la temperie (que es el tiempo atmosférico dicho a la antigua), disfrazando fenómenos normales como si fuesen acontecimientos nunca vistos. En Sevilla 40º un mediodía de agosto, en Soria -12º un amanecer de enero, Navacerrada con cadenas en febrero, señores, increíble, no lo recuerdan los más viejos del lugar. Y de todo ello tiene la culpa, por supuesto, el cambio climático.
    Claro que pensándolo bien, a los más viejos del lugar, pobrecicos míos, generalmente les cuesta recordar hasta el nombre de sus hijos.

    Por otra parte, las tormentas son fascinantes. Me sobrecogen pero me encanta verlas, sobre todo por la noche. Eso sí, siempre a cubierto en lugar seguro.

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  9. 9 julian29 septiembre 10, 2008 en 8:12 pm

    Wallace, y reina Lola,
    Gracias por acordaros del (ex)secretario.
    Os leo, os disfruto, y pronto, espero, volveré a prodigarme or estos lares.

    Otro abrazo.

    Julián.

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  10. 10 José Ramón septiembre 10, 2008 en 10:47 pm

    Zoupon: ¿Y qué me dices de enviar a un corresponsal, a un cámara, a unos técnicos de sonido, de imagen, conductores, etc, a un puerto de montaña un 10 de enero para que se tiren allí toda la mañana y entren en directo en el telediario de las tres para decirnos que está nevando? A mí me parece casi tan patético como el despliegue de medios que hacen en julio para aconsejarnos que bebamos líquidos (buena puntualización, porque beber sólidos es muy desagradable), que no hagamos muchos esfuerzos físicos y que vayamos por la sombra. Siempre me digo lo mismo: “¿Somos tontos nosotros o lo son ellos?” Y no sé qué pensar.
    Señor marqués: Muy bien sacado el asunto de los “false friends” traducidos a mocosuena. Creo que uno de los ejemplos más conspicuos de ello es “ignorar”, que en inglés (to ignore) significa pasar por alto, no tener en cuenta, despreciar, y así lo traducimos cada vez más a menudo al español, erróneamente. En español “ignorar” es no saber, no conocer. Por lo tanto, si mi amigo Luis Francisco me aconseja que invierta todo lo que tengo en carracas, no se lo tendré en cuenta, no le haré caso, no le prestaré atención, pero no podré “ignorar” su consejo porque ya lo conozco, ya lo sé, no lo ignoro.

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  11. 11 wallace97 septiembre 10, 2008 en 11:15 pm

    Zoupon y José Ramón, creo que está claro que ninguno de los tres nos inventamos nada, ¿no?:

    http://elblogdelcapi.wordpress.com/2008/01/03/consejos-idiotas-para-gente-estupida/#comment-2481

    ¡Lo que hay que hacer por crear espectáculo!

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  12. 12 adela septiembre 11, 2008 en 9:19 am

    El único termómetro perfecto, parece ser se encuentra en la Pedriza!.
    Por cierto, la granizada fue solo en Madrid? o alcanzó alrededores?, como estará nuestra Posada de la Lola, estoy echando de menos al Candil de la Sierra y bastante. 🙂

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  13. 13 Zoupon septiembre 11, 2008 en 9:35 am

    ¿Y no te has fijado, amigo José-Ramón, en lo gafes que son?En cuanto conectan en directo ha dejado de nevar en Somosierra, o ha escampado en la plaza del Obradoiro, y los tíos se deshacen en disculpas del tipo “hasta hace un minuto nevaba copiosamente”.

    Lo de los consejos obvios que suelta la tele merece un artículo aparte. Duende, anímate.

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  14. 14 Betanzos septiembre 11, 2008 en 10:38 am

    José Ramón ya intuía yo que ea usted una persona cultivada, y ahora me lo desmuestra trayendo a colación ese tan sutil “false friend” cual es “to ignore”. La primera vez que yo me encontré con unos de ellos fue leyendo una traducción del “Journal d’un curé de campagne”, de Bernanos. En él se decía que el tal cura de aldea comía en el presbierio, metía la bicicleta en el presbiterio, y en él hasta dormía. Seguro que sabes usted que el “presbitère” nada tiene que ver con la parte de la iglesia en la que se encuentra el altar, sino que es la casa rectoral. El Duende es ducho en estas materias, que aprendió del Padre Bonete.

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