Con el permiso de Jean Marie Le Clézio

Uno de los beneficios de la pérdida de la inocencia -me dijo Homper– es que dejas de creer que la mejor literatura es la que premia el Nobel.

Y luego confesó que en su primera juventud, creía que sólo se podía ser un hombre ilustrado si leías todos los libros encuadernados en falso cuero y estampados en orillo con los que las editoriales esmaltaban de cultureta los hogares españoles. Los Nobel, los Goncohurt, los Pulitzer, los Planeta, los Nadal…Tan lucidos en las estanterías, tan pesados, a menudo, para leer en la cama. Y tan aburridos muchas veces.

El día que comprendió que había muchos otros autores que le hacían más placentera la lectura y pasó de los marchamos oficiales de los premios, fue un poco más feliz.

Ahora mira con cierta distancia crítica a la Academia Sueca, tan suya al barajar los designios políticos, culturales y comerciales que guían sus decisiones. Si esperamos que premie a alguien cuyos libros gustan mucho y venden más, difícil. Si el escritor es de derechas, como Vargas Llosa, aún más crudo. Y si es un autor que conocemos y disfrutamos hasta los paletos, -salvo que el elegido sea un conspicuo procastrista como García Márquez o tan extravagante y ácrata como Darío Fo– a olvidarse. Nobel de Literatura que se aplaude universalmente, lagarto, lagarto.

Novelista de la ruptura, de la aventura poética y de la sensualidad extasiada…Así justifica la Academia las razones para premiar este año al francés Jean Marie Le Clézio. Recuerda Homper que en su adolescencia y leyendo Hambre, de Knut Hamsum -otro Nobel de Literatura hoy prácticamente olvidado- descubrió que unas líneas bien escritas podían resultar más eróticas que Ursula Andress en bikini emergiendo del mar en la primera película de James Bond. Si creía en los Nobel -explicaba- cómo no iba a creer en el pecado.

Lo cual que Homper cerró el libro y corrió a la iglesia más cercana para confesarse.

– Padre -le dijo al cura abriendo su alma-confieso que leyendo una novela, en una página que relataba una escena de amor, me he sentido turbado.

-¿Turbado o más que turbado?-preguntó el sacerdote.

-No -replicó Homper- dejémoslo en turbado.

-¡Ay, hijo mío!-resopló el mosén, que debía de ser primo de Torquemada-Como decía mi obispo, novelas no verlas.

Homper se quedó perplejo de la opinión de aquel ministro de la Iglesia sobre la literatura. Hoy asegura que la suya dista tanto de ella como de la que guía a la Academia de Suecia. Y, aunque está seguro de que Le Clézio es un gran escritor, sólo lee lo que le recomiendan amigas como Alfonsina, Beatriz, Begoña, Aurora, y Angeles. No es que sus amigos no tengan criterio literario, sino que las mujeres (se ve en el Metro) leen cien veces más, y suelen saber mejor qué libro le conviene a uno.

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9 Responses to “Con el permiso de Jean Marie Le Clézio”


  1. 1 maribel octubre 10, 2008 en 8:30 am

    tiene razon tanto el duende como homper! A mi me pasaba tambien con las peliculas españolas. oscarizadas” eran un verdadero toston( sobre todo las españoladas)pero voviendo al libro me parece que no es el sentir de la mayoria de los lectores…porque ¿quien no se ha leido “el niño del pijama a rayas” no es el pastelito de un domingo cualquiera y seguramente no lo vamos a olvidar facilmente? bueno cada uno a su lestura que lo importante es leer….bueno saludos y besos

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  2. 2 Zoupon octubre 10, 2008 en 11:46 am

    Por razones obvias, Homero no recibió el Nobel, ni Quevedo, ni Shakespeare. Pero sí lo recibieron Kipling, Hesse, Steinbeck o Neruda.

    Hay muchos nombres en la lista que ni me suenan y que por supueso no he leído. Así que no sé si son todos los que están, pero desde luego no están todos los que son: Faltará para siempre Álvaro Cunqueiro.

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  3. 3 wallace97 octubre 10, 2008 en 11:57 am

    Todos los premios se compran.

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  4. 4 Charivari octubre 10, 2008 en 2:33 pm

    Hijo, Wallace ¡demoledor!

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  5. 5 wallace97 octubre 10, 2008 en 3:09 pm

    Charivari, que no soy yo el que los organiza, te lo aseguro.

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  6. 6 José Ramón octubre 10, 2008 en 5:14 pm

    El Nobel es siempre políticamente correcto y comercialmente ambiguo. Se hacen mucho mejores negocios con autores poco comerciales (chivatazo previo y editorial que compra los derechos de Le Clézio, Xinyang, etc, semanas antes de que les den el premio). Pero de vez en cuando hay que premiar a escritores consagrados, que son los que mantienen el listón. Si sólo se premiaran desconocidos el premio quedaría olvidado y relegado.
    Borges, Unamuno, Joyce, Kafka… (podéis poner mil más), ¿por qué no tuvieron el premio?
    Lo de Borges sí lo sé: Abrazó a Pinochet en un acto. (Pero había criticado a Hitler en su juventud, y a Perón). ¿Se premia la calidad o la adecuación política?

    Otra cosa: Siempre supe que Sartre había rechazado el premio. Pero de lo que me enteré el otro día es de que reclamó la pasta.

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  7. 7 Zoupon octubre 10, 2008 en 6:11 pm

    ¿Se lo hubiesen dado a Gúnter Grass de haberse hecho público antes que simpatizó con los nazis en su temprana juventud?

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  8. 8 adela octubre 11, 2008 en 10:45 am

    Los premios como referencia de lectura me parece poco aconsejable, a menos que uno esté aburrido en una isla con sólo una toalla y un bañador y decida ir al souvenir de enfrente a hacerse con uno de los que giran en el expositor. La mejor actidud es la que sigue el Duende, sus propios intereses aconsejados de buena lectoras que lo conocen bien y a la que el conoce bien, cada uno tiene sus propias necesidades a la hora de elegir un libro, como todo en la vida y por suerte tenemos un abanico amplio. Los premios interesan al negocio y al círculo de ventas, son un invento más que nada tiene que ver con la emoción de los lectores y sí con la del autor y el editor.

    PD: mi última lectura, “La doble hélice” de Watson, descubridor del funcionamiento de la cadena de ADN junto con Crick y otros científicos. Fácil de leer, dinámico, interesante la olla hebullición que supone la investigación científica competitiva, las ansias de notoriedad en un ámbito profesional, la sed del conocimiento de la vida en si misma, el papel clave de una mujer rompedora de esquemas. En definitiva, mentes extraordinarias y poderosas 🙂

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  9. 9 Nobel-ista diciembre 15, 2008 en 9:35 pm

    Vaya comentarios. No caben dudas que faltan muchos. Me pregunto ¿el Premio “Cervantes” es una excepción a la regla? Si la Academia tiene una tendencia hacia la izquierda, quien premio a Borís Pasternák 1958 o Aleksandr Solzhenitsyn,el premio Nobel ni ningún otro podrá satisfacer los gustos de cada uno de nosotros y eso es lo importante, que de vez en cuando lo logre alguién de habla hispana.
    Tenemos 10 galardoneados 5 españoles y 5 Latinoamericanos, la lengua inglesa es la que tiene mas, debe ser por que los miembros de la Academia sueca, su idioma es decendiente al iguál que el inglés de las lenguas germánicas.
    Es preferible ver las cosas sin las gafas para el sol, El Cervantes cumple un rol importante para preservar la importancia de nuestra lengua, pero debe haber muchos también que no estan de acuerdo con el EN HORA BUENA.

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