El patio de mi cárcel y el de Elena

Elena Cánovas

Elena Cánovas

No siempre es el horror, las contradicciones de la vida o la extravagancia lo que hace de Homper el perfecto Hombe Perplejo. A veces se queda pasmao por el mérito de mucha gente que la mayoría ignora. Lo descubrió en una boda, cuando conoció a una mujer francamente atractiva que se movía entre los invitados con la ligereza y la ingenuidad de una chiquilla. Era guapa, vestía con gusto y originalidad, destilaba coquetería y sonreía mucho. Uno hubiera apostado a que lo suyo era el mundo de la moda, o del diseño, o de la decoración. Pero las apariencias engañan a menudo.

-No lo creas-le advirtieron-Es una funcionaria de prisiones.

Uno piensa que para ese trabajo hay que ser como Judith Anderson, aquel palo de escoba astillado que ejercía de ama de llaves como señora Danvers en la película Rebeca. Falso cliché. Hay funcionarias de prisiones con encanto. Y quizás con bastante más que el encanto, como lo demuestra esa otra heroína de nuestro tiempo que es Elena Cánovas.

Elena Cánovas es Candela Peña, o más bien Candela Peña es parte de Elena en la película El patio de mi cárcel, de Belén Macías. Esta película retrata el grupo Yeses, una compañía concebida, creada y dirigida por Elena en la prisión de Yeserías para impulsar el teatro como vehículo de reinserción social para las reclusas. Corrían los años ochenta, y España ni imaginaba el buenismo que ahora respira bajo la égida de Zapatero. En los ministerios de Justicia e Interior se levantaron entonces muchas cejas: ¿qué carajo es esto de que las presas hagan teatro?

Pero Elena era una mujer de casta y una gran luchadora. A los veintipocos años y con un matrimonio fracasado se vio sola, con dos niñitas en sus brazos y la calle para correr. Se graduó en Criminología, se tituló en Interpretación y Dirección Escénica en la Escuela de Arte Dramático, ingresó en el Cuerpo de Funcionarios de Prisiones y sacó adelante su ilusionado proyecto. Como cualquier pedagogía innovadora, el suyo no fue un camino de rosas. Pero al menos fue reconocido. Fue distinguida con el Dionisos de la UNESCO y otros premios, y con la medalla al Mérito Penitenciario. Y la obra Mal bajío, de la que es coautora, obtuvo un accesit del Premio Calderón de la Barca.

Podía haber sido la guionista o incluso la protagonista de El patio de mi cárcel, pero el marketing cinematográfico tiene sus leyes. Y más si anda de por medio la llamada factoría Almodóvar. La deuda con la creadora del Grupo Yeses se salda con el consabido inspirada en…Pero nadie le podrá negar el mérito de encarnar un perfecto papel de heroína. El patio de Elena tiene más sustancia que la que dicen que se percibe en la película. Su reciente batalla contra la enfermedad, agiganta su figura. También ha sabido engañar al cáncer, poniendo a esta última putada del destino la máscara más alegre del teatro que siempre luce su sonrisa.

La naturaleza imita al arte, proclamaba Oscar Wilde. Pero cuando el arte cinematográfico se ha fijado en la gran aventura vital de Elena se ha quedado un poco escasito. Ella quizás merecía un oscar especial por su tenacidad. Y, por supuesto, un compañero de reparto con la apostura de George Clooney. Lo demás es minimizar el mérito de esta gran soñadora que tanto ha luchado por el teatro y por la dignidad de las reclusas.

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9 Responses to “El patio de mi cárcel y el de Elena”


  1. 1 wallace97 octubre 14, 2008 en 8:36 am

    ¿Sería George Clooney digno de una compañera de reparto como Elena? No conozco a George, pero apostaría que no.

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  2. 2 lola octubre 14, 2008 en 9:35 am

    Cuánta magia se esconde tras la ilusión, basta creer en ella y el día menos pensado llama a tu puerta aunque no tenga tu dirección y te ofrece ese bonito sueño que tanto deseabas convertido en realidad. No sé si George Clooney tendrá algo más que fachada, desde luego hace falta mucho más para ser atractivo. Su nombre sólo me sabe a café.

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  3. 3 adela octubre 14, 2008 en 12:53 pm

    Me ha encantado la historia Duende, que suerte que nos hables de estas personas!, y que bonito Lola lo que dices de la ilusión! mi madre siempre dice que, ¡querer es poder aunque sea un poquito!. Personas así me dejan con la boca abierta por su capacidad a todos los niveles y el amor a lo que hacen.

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  4. 4 MARIBEL octubre 15, 2008 en 7:36 am

    hola a todos ayer no me dejaba mandaros mi comentario….me ponia errorpress” a mi tambien me ha escantado la historia (aunque sabia algo porque les hicieron una entrevista en la radio) pero me parece de admirar que la gente tan joven se inolucren tanto en causas de las llamadas perdidas…….besos

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  5. 5 Palinuro octubre 15, 2008 en 8:57 am

    Me identifico con la filosofía de Homper de sacar a la luz historias del pequeño heroísmo anónimo que nos reconfortan y nos hacen reconciliarnos con el ser humano, fuera de los circuitos del asfixiante merchandising que propagan los medios de comunicación. Mi sincero homenaje a Elena y a todo(a)s los que nos permiten sonreir en medio del áspero panorama político-social que nos rodea.

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  6. 6 Isabel octubre 15, 2008 en 9:19 am

    Juicios aparte, una jefa me enseño a identificar ese corazón que tiene todo ser humano, con independencia de lo que consuma, y haga con su vida por razones injustas.
    Las personas que toman un rumbo equivocado en sus vidas, no tienen brújula que les marque la dirección correcta, terminan en un sitio, que si no hay personas como ELENA CÁNOVAS, dificilmente encontraran el norte.

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  7. 7 Charivari octubre 15, 2008 en 1:19 pm

    Alguien nos pone frente a la vida de otros para impactarnos de alguna manera. Es maravilloso encontrar en tu camino personas que te enriquecen, te sirven de guía, te despiertan algún sentimiento, alguna afición, te hacen ver las cosas con claridad… ¡Qué suerte tener a esta funcionaria de prisiones rondando por los penales!

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  8. 8 Ángela octubre 15, 2008 en 2:59 pm

    Larga vida al teatro. Deseando ver la peli. Enhorabuena Elena por tu entusiasmo. Abrazos.

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  9. 9 adela octubre 26, 2008 en 12:06 am

    Hoy he visto “El patio de mi carcel” y estoy bien segura de que el patio de Elena y todo su trabajo tienen mucha más sustancia, de todos modos me ha gustado mucho y he conocido la labor de Elena Cánovas, no se como se sentirá ella interpretada por Candela Peña, pero así me la imagino, sólo desde el amor se puede defender la dignidad de los demás. En un momento de la película, en un funeral se encuentra la protagonista con una de sus chicas del taller de teatro, la expresión de la protagonista es de las mejores interpretaciones que he visto, sin decir una palabra expresa, compasión, desolación, impotencia, tristeza, y a la vez una luz pequeña de esperanza.

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