¿Será que Trujillo también es Euskal Herría?

Aquel anciano artista de la piedra estaba mosqueado. Años atrás había labrado a cincel un escudo en granito que debía rematar una de las esquinas de la torre cuadrangular de la iglesia. La iglesia románico-gótica, nada menos que del siglo XIII, era una maravilla que invitaba a creer en Dios y en los angelitos. Pero el maestro cantero no estaba para salmodias ni devociones cuando se lo encargaron. Las instrucciones que le habían dejado no estaban muy claras. Lo único que sí tenía claro es que si no entregaba su obra a tiempo, no la cobraría.

-Tiene que estar para el mes de noviembre- le apremió el arquitecto restaurador-Sin falta. Y si no, atente a las consecuencias.

El tiempo se le echó encima sin haber despejado sus dudas. De modo que aunque pensaba que quedaría mejor un escudo nobiliario o del obispo de la diócesis, decidió labrar el escudo del Atlético de Bilbao, que era el que mejor conocía y el del equipo de sus amores. Cuando lo tuvo listo, y sin esperar ni a la bendición episcopal ni al visto bueno del arquitecto restaurador ni a Cristo que lo fundó, lo recibió en el ángulo de la torre reservado al efecto. Era la fecha limite ‘para la entrega. Y desde entonces se puede admirar su obra en la torre de Santa María la Mayor de la ciudad de Trujillo.

Curiosidad heráldica en la torre de Sta.Maria la Mayor de Trujillo

Curiosidad heráldica en la torre de Sta.María la Mayor de Trujillo

-Y ahora estoy acojonado- le contaba a Homper resoplando.

Pues puede ser. La semana pasada, la plantilla del Athletic de Bilbao (ahora con hache) encabezaba una carta a la opinión pública firmada por una larga lista de futbolistas vascos en la que decía que ellos no jugarían en la selección de Euzkadi, como pretende el PNV, sino en la de Euskal Herría. Macario no tenía la menor idea de lo que significaba Euskal Herría, pero alguien le explicó que era, más o menos, el ámbito en el que se proyectaba la cultura vasca. Él tenía muy claro que lo que él hacía, además de cantería fina, era cultura. Y que el Athletic era de Bilbao, o sea, mayormente vasco.

-Así que por esa regla de tres, me da a mí que van a querer que Trujillo también sea Euskal Herría.

Homper le contó a Macario que él también estaba perplejo. Los nacionalistas vascos, tan encantados de haberse conocido, tan orgullosos de su RH negativo, de la singularidad de su lengua y tan deseosos de desengancharse de España, cada vez amplían más las fronteras de su utopía. Y cuando les interesa un futbolista de la Rioja, por ejemplo, que queda cerca, lo hacen vasco.

-No lo entiendo-dijo Homper.

-Yo tampoco -decía Macario- Y encima van y se pelean entre ellos: Euzkadi o Euskal Herría…¿Y a mí que me dice eso? Mi problema es que, sin saberlo, yo les di motivos para que ahora reclamen Trujillo…¿Es Trujillo Euzkadi? ¿Es Euskal Herría?…

Y ya en plena empanada mental anticipó que entre unos le están haciendo…

-Un pichoak liúa.

No será una expresión vascuence muy académica. Pero, aunque Homper sigue perplejo, la entiende perfectamente.

¡

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7 Responses to “¿Será que Trujillo también es Euskal Herría?”


  1. 1 José Ramón noviembre 17, 2008 en 9:43 pm

    No conocía lo de Santa María la Mayor, de Trujillo, y he ido a imágenes del google y la he encontrado. (Véase el post sobre los eruditos a la googleta). El escudo queda muy bien integrado, y es muy simpático. Y creo que no desentona del espíritu de los artistas medievales, que ponían cosas parecidas.
    Lo de los nacionalistas lo has descrito muy bien: Es un doble fenómeno de contracción y expansión que la física debería estudiar.
    La contracción me parece muy interesante. Se trata de segregarse de España, de apartarse de ella, en un movimiento liberador.
    Y lo de la expansión también tiene su gracia. Trata de aunarse a más territorios, agrupar más y más, hasta volver a completar España.
    Pero lo que ya es la repanocha es afrontar ambos procesos simultáneamente. Eso me llena de entusiasmo, un independentismo imperialista, como una claustrofobia agorafóbica. Qué tíos.

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  2. 2 Úrsux noviembre 18, 2008 en 9:30 am

    Soy del Athlétic (a mí me gusta ponerle tilde y así lo castellanizo, como cámping, márketing y demás anglicismos) desde que tengo uso de razón (¿?). Esta enfermedad la heredé de mi padre que, como mucha gente nacida en los 30 y 40, sin haber nacido en Bilbao ni aledaños tenía como primer equipo al tantas veces campeón de Copa. Y si no como equipo favorito, tengo entendido que caía simpático a la mayor parte del aficionado al balompié. Y la razón no es otra que la “filosofía” de que sea un equipo de fútbol que se nutra de la cantera.

    Lo demás, Homper, es política.

    ¡¡¡Aúpa Athlétic!!!

    Uno de Madrí (de Lavapiés por más señas).

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  3. 3 MARIBEL noviembre 18, 2008 en 10:58 am

    buenos dias a todos!! pues al paso q va el atletic de bilbao ya veremos si no acaba en segunda division jajajajaj y lo de esa iglesia pa gustos los colores!!!!! besos

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  4. 4 Zoupon noviembre 18, 2008 en 11:09 am

    Cuando restauraron la puerta norte de la catedral nueva de Salamanca, en los años noventa, plantaron un astronauta labrado en la famosa piedra de Villamayor. Y en la sillería del coro de la catedral de Tuy se puede ver la talla de un indio con sus plumas tocando la gaita gallega. Seguro que hay algún libro que recoge todos estos elementos decorativos inesperados, o debería haberlo.

    En cuanto a lo de Euskal Herria, me recuerda el chiste aquel del fulano que siempre decia “Nosotros los de Bilbao..””Los que somos de Bilbao…””Los bilbaínos de pura cepa…”, hasta que un amigo, harto, le espetó: “Oye, ¿pero tú no eras de Cáceres?”, a lo cual respondió “¿Y que pasa, pues?. Los de Bilbao nacemos donde nos sale de los cojones”.

    Yo comprendo muy bien a los Euskal-futbolistas, y comparto sus importantísimas inquietudes y su elevada sensibilidad hacia las causas que realmente merecen la pena. A mí mismo me ocurrió en una ocasión que querían hacerme jugar al fútbol bajo el nombre de “Los Mamonazos”, cuando el nombre clásico y verdaderamente representativo del club era “Los Gilipollas”. Y nos atrincheramos en los vestuarios, en plan Chanquete en su barco, y al final logramos salir al campo con “Los Gilipollas” escrito en la espalda.

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  5. 5 Bob de Ca's Barber noviembre 18, 2008 en 12:38 pm

    Sí, sí,sí, porque el nombre es la señal de identidad, que quiere desir! que te lo pueden cambiar cuando les da la gana, mi amigo Jaume se enfada si le llaman Jaime! , siempre dise, au! porque me lo tienen que tradusir al nombre! y es verdad Soupon si un grupo se llama “Gilipollas” ido es bien diferente que llamarse “Mamonasos” no fotis!! 🙂 y seguro sin preguntar!, si almenos te consultaran…disculpa te impotaria si…, entonses ya hablaresmos!

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  6. 6 Palinuro noviembre 18, 2008 en 1:45 pm

    Para añadir a la colección de curiosidades en las restauraciones de monumentos: una de las gárgolas del ábside de la catedral gótica de Palencia se transformó por mor del artesano restaurador en fotógrafo, el cual cámara en ristre y tocado con sombrero, fotografía al incauto que se detiene a contemplarlo.
    Euzkadi, Euskalherría son ambos términos extraños para el castellanoparlante. Aceptamos sin resistencias términos que tienen en nuestra lengua un vocablo idóneo ¿Por qué euskera o euskara, como se dice últimamente, y no vascuence? ¿Euskadi y no País Vasco o Vasconia? ¿Ha llegado hasta el lenguaje nuestra pasiva entrega a algunas tesis nacionalistas? Me temo que algo hay de eso cuando en el lenguaje coloquial aceptamos “impuesto revolucionario” por extorsión, etc. Y no digamos cuando cierta prensa extranjera de países próximos al nuestro hablan de la mafia terrorista etarra como de un “grupo SEPARATISTA vasco”…Tal vez alguna partida del presupuesto de Exteriores se podría detraer de los fondos destinados a la Alianza de Civilizaciones, en perjuicio de alguna cúpula de presupuesto muchimillonario para dedicarlo – ¿sabrá Moratinos que los “lobbies” a veces funcionan? – a mostrar a los de afuera los desafueros del terrorismo y del nacionalismo extremo.

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  7. 7 Angelus P. noviembre 23, 2008 en 1:55 am

    De la terminología y sus riesgos:

    ¡Qué aficionados son los políticos a reorientar, forzar e incluso modificar el significado comúnmente aceptado de las palabras!

    En el caso de la C. A. Vasca, durante los años preconstitucionales, el nacionalismo más radical defendía el término “Euskadi” como el que debía designar al estado vasco. ETA, sin ir más lejos, significa “Euskadi Ta Askatasuna” (Euskadi y libertad). Pero ¡ojo!, “Euskadi” no tiene UN término equivalente en castellano, salvo que inventemos “euskadia, vasquia…”. Nos vemos obligados a decir “País Vasco”, algo que no entienden quienes asocian el término “país” con “estado”: craso error.

    Bien, pues el Estatuto Vasco ha adoptado Euskadi como nombre de la Comunidad. Pero en los tiempos que corren, las aspiraciones nacionalistas se ven en la disyuntiva de aspirar a una “ampliación” territorial desde la Euskadi actual (lo que otros pueden interpretar como “invasión”) o bien aspirar a una “integración” de aquellos territorios que en todo o en parte admitan su inclusión en el concepto “Euskal Herria” (Pueblo Vasco), concepto que tradicionalmente ha sido CULTURAL. Esta segunda vía resulta mucho más políticamente correcta, democrática (pues va de las partes al todo, no a la inversa) y supuestamente asumible por los adheridos. Naturalmente, falta modificar el valor semántico de la expresión “Euskal Herria” para que trascienda lo cultural y se extienda a lo político. Y en el camino estamos…

    Ah, y “Euskal Herria” sí que tiene equivalente castellana. Justamente “Vasconia”, como “tierra de vascones”.

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