Bailar para amar y bailar para morir

baileguateque
Cree el Duende que entonces se llamaba bôite, en francés, porque las canciones de amor más lentitas y calentonas venían del otro lado de los Pirineos. No era tanto para divertirse frenéticamente como para apretarse a una chica todo lo que permitían las buenas costumbres y, sobre todo, ella. Lo habitual era arrullarse en las canciones suaves y romanticotas de Salvatore Adamo, bailar poniendo cara de Alain Delon y sentir a continuación el codo de la chica clavado en el costillar. Hacer manitas ya era un éxito (a muchas no les dejaban salir jamás por la noche). Lo de bailar cheek to cheek, o haciendo caritas, que también decían los que no habían pasado por Berlitz o Assimil, era faenón. Y un apasionado tornillamen significaba salir por la Puerta del Príncipe. Qué ingenuos éramos en aquellas oscuridades cómplices, caramba. Pensar que ahora por algo semejante te pueden matar a patadas como al desdichado Alvaro Ussía.

-¿Y tú de donde eres?- le preguntaba el Duende a Josefina.

-De Ávila.

La primera chica con la que salió el Duende se llamaba Josefina y era abulense. Morena y de melenita tipo Rebeca, al Duende le parecía una dependienta de bombonería. O sea, que tenía un encanto especial, quizás porque uno gusta de irse por las ramas de los cuentos, y en realidad creía que el amor era una casa como la de Hansel y Gretel, pero sin bruja.

-Jo, qué frío debe debe de ser Ávila en invierno, ¿no?

Eso lo decía para abrir el baile. Luego, cuando Aznavour, Gilbert Becaud o el mismísimo Sinatra propiciaban el ligue, se ponía interesante y hablaba de La sombra del ciprés es alargada, de Miguel Delibes, que es Avila pura, fría y algo tristona. Pero a Josefina no le impactaba nada. Le gustaba uno que estudiaba para ingeniero industrial.

-Se llama Eloy-le contaba Josefina mientras aspiraba por la pajita un combinado de ron que ardía en una vasija en forma de calavera- Y además hace alpinismo El verano pasado escaló el Torreón de los Galayos.

Qué antiguos parecen estos cromos, cuando todo en España era peor, y las chicas apenas se dejaban tocar, y uno, aunque se dejaran, tampoco las tocaba, porque, como decían los castizos, era más parado que el caballo de un fotógrafo. Qué increíble lo de dar con un portero de bôite, quizás ya de discoteca, vestido de librea y gorra de plato, que te recibía con una sonrisa, te alargaba el mechero si entrabas con el pitillo entre los labios y te vigilaba el coche si eras pudiente y lo habías dejado mal aparcado.

La bôite se llamaba algo así como Kim Lom, y quería tener aire oriental, como esos tugurios de las películas de Indiana Jones. Tenues antorchas falsas iluminando la oscuridad, bebidas exóticas en cuencos de hechicero, y música tranquila que ilusionaba al amor. Ni los decibelios trepanaban el cerebro, ni las pastillas corrían ni los porteros eran matones. Josefina se ennovió con el de industriales, pero, ahora que compara, el Duende se quedó encantado de haber bailado con ella sin morir en el intento.

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10 Responses to “Bailar para amar y bailar para morir”


  1. 1 Úrsux noviembre 18, 2008 en 10:25 am

    Que estos abusos ocurren un finde sí y otro también creo que no lo discutirá nadie, ¿verdad?. Lo que diferencia a éste del resto es que el resultado en esta ocasión ha sido la MUERTE. Pero no ha sido el primero, ni será el último. Si seguimos jugando a esta Ruleta Rusa no debemos rasgarnos las vestiduras. ¿O alguien cree que cerrando un local hemos dejado de jugar?.

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  2. 2 DOLOROSA noviembre 18, 2008 en 5:51 pm

    No Ursux ni hemos dejado de jugar y tal como van las cosas, dejaremos nunca. Es muy triste decirlo y creerlo. No sé si el mundo era antes mejor o en realidad siempre ha sido así, sólo que las noticias no nos llegaban con la rapidez y crueldad que nos llegan hoy. Tengo una nieta que va cumplir 18 años dentro de unoa días y me angustia pensar cómo es el mundo que hemos diseñado para ella y para toda la juventud. No sé si toda esta violencia desatada que nos acosa está provocada por la represión que hemos sufrido anteriormente o simplemente es que el mundo se ha vuelto loco. Pero si miramos atrás, veremos que desde el principio de los tiempos siempre han existido víctimas inocentes y asesinos.

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  3. 3 Trini noviembre 18, 2008 en 8:23 pm

    Nosotros siempre hemos sido muy bailones (y seguimos, para vergüenza de los adolescentes en cualquier fiesta familiar que nos propicie el desmelene, a poco que la señora Gaynor y los Bee Gees salgan a relucir). Disfrutamos a fondo de las discotecas ochenteras, no consigo recordar ni un solo problema (broncas paternas aparte como te retrasaras) y no creo que las Hermanas Ursulinas fueran las dueñas de los sitios que frecuentábamos. No entiendo nada, y tengo mucho miedo por mis chicos, que empiezan ahora a salir.

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  4. 4 adela noviembre 19, 2008 en 10:27 am

    Las cosas son diferentes ahora en el sentido de que la total libertad tienes que limitártela tu mismo en el sentido de dejar de hacer cosas que antes hacias, dejé de ir a una playa preciosa y ver la puesta de sol, puesto que te quedabas sola con gente muy extraña con ojos de lobo acechando, tambien dejé de correr por el mismo sitio a las siete de la mañana porque los ojos de lobo venían y te pedían crema de broncear ¿?, dejé de salir a las cinco o seis de la mañana de la discoteca porque al ir a buscar el coche, que nunca sabes bien donde aparcas, la gente que circula va tan borracha que te pueden aporrear con un bate de beisbol y si tienes suerte de recoger las llaves que se te han caido y escapar, llegas a tu casa. Dejé de ir por las autopistas, porque corren tanto con tanta prisa en llegar que se me han empotrado por detrás con el intermitente puesto para girar, por delante con mi semaforo en verde y el suyo en rojo, por los lados por pararme con el mio en ambar. En fin, la moraleja es que, he descubierto alternativas mil veces más gratificantes en hacer las cosas de otro modo, cuando no puedo luchar contra los elementos.

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  5. 5 MARIBEL noviembre 19, 2008 en 11:02 am

    Las cosas han cambiado demasiado!!!! y con tanta informacion yo cada vez que sale mi hija de 20 años lo paso peor,ella se enfada porque ya es mayor pero sigo preocupandome cada dia mas…feliz dia!!!

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  6. 6 begoña noviembre 19, 2008 en 12:51 pm

    ¡Qué difícil ser optimista con la que está cayendo! La pérdida de un hijo pienso que es el único dolor insuperable. Si encima es de una manera tan brutal y absurda, fruto y reflejo de la sociedad que entre todos hemos construido, creo que debe invitar a la reflexión.

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  7. 7 José Ramón noviembre 19, 2008 en 1:33 pm

    No entiendo a los jóvenes. No entiendo las discotecas. No entiendo qué placer encuentran en ese amontonamiento y ese estruendo. No entiendo ese afán agresivo y desafiante, ese poderío de macho. No entiendo nada.

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  8. 8 Ángela noviembre 19, 2008 en 6:13 pm

    Siempre han sido los porteros de discoteca, eso mismo, porteros de discoteca; gente poco recomendable. Antes, ahora y si alguien no lo remedia pronto, en un futuro. Escucho estos días en todos los informativos, todas las palizas de estos matones a la entrada de los locales nocturos. Tienes que apellidarte Ussía, sin embargo, para que te reciban el mismo día la presidenta de la Comunidad de Madrid y el alcalde. ¿Cuántos dominicanos, ecuatorianos, bolivianos… han padecido las palizas del gremio antes qué Álvaro?.

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  9. 9 Charivari noviembre 19, 2008 en 6:29 pm

    Los tiempos son otros, sin duda, aqeullos fueron de carencias materiales pero de mayores ideales, educación, sentido del deber. No creo que fuera porque no llegaban las noticias sino porque la gente era más respetuosa -por convicción o por educación, me da igual- con su prójimo. Había un afán geralizado de superación que hoy no existe en la mayoría de los casos: todo tiene que ser aquí y ahora, sin esfuerzo, pasando por lo que sea con tal de conseguirlo y eso se premia saliendo en los periódicos, en la TV, en el “cuchë”. Cuanto más sinvergüenza, simple, ignorante y vulgar… mayor será el candelero.
    Los “peligros” acechan desde muy temprana edad y yo creo que ser padres desde hace unas décadas es de lo más difícil ¡Os compadezco!

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  10. 10 Angelus P. noviembre 23, 2008 en 2:35 am

    Mi favorita de Gloria Gaynor era “I never can say goodbye” (Lo triste es que la ponían para decir al personal que era la hora de cerrar):

    I never can say goodbye
    No, no, no, I never can say goodbye…
    Every time I think I’ve had enough
    And start a heading to the door
    There’s a very strange vibration
    Kissing me right to the core…

    Y también “Pinball Wizard” de The Who, interpretada por Elton John en la versión de la película “Tommy”.

    Y justamente, Duende, cuando por fin lograbas bailar con tu chica favorita, ella te hablaba de aquel otro su admirado…

    Todo en la Boîte-discothèque de actualidad. Y sin gorilas. Y te encontrabas con aquel profe tuyo que se empeñaba en explicarte por qué te había escatimado el sobresaliente en el último examen…

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