El sinvivir de la cultura que no cesa

¿Acabamos con la cultura antes de que la cultura nos aplaste?...

¿Acabamos con la cultura antes de que la cultura nos aplaste?...

No tenía nada que ver el título con su contenido, pero compró el Duende aquel libro sólo por el título: Cómo acabar de una vez por todas con la cultura.

Ya lo citó una vez al menos en este blog. Es una boutade más de Woody Allen. Y contaba historias pintorescas y divertidas, aunque no ahondaba en lo que uno creía que era tema sobrado para un buen ensayo. Sus variantes: cómo asimilar el alud de arte, de música o de literatura que diariamente producen el genio humano. Cómo no perderse en una librería, en un museo o en una cartelera de cine o teatro. Cómo meterse en el cuerpo un concentrado cultural adecuado al yo y a su circunstancia. Cómo separar la ganga de la mena. Cómo seleccionar sólo el pasto espiritual que vale la pena. O sea, cómo ser un discreto humanista de nuestro tiempo. Sin excesos, pero también sin llamativas lagunas.

El problema es saber cómo se elabora el criterio. Porque el territorio de la imaginación no conoce fronteras. Las musas no paran: en todo lugar hay ahora mismo un genio o alguien que aspira a serlo exprimiéndose el cacumen para alumbrar algo nuevo que incrementa el stock de nuestra asignatura pendiente. Ay, cultura, quién pudiera detenerte, a ver si así uno te echaba el cazamariposas y te asimilaba. Pero nada, no dejas de renovarte, extenderte y hacerte cada día más imposible para el pobre ciudadano bien intencionado. Por una parte, qué estimulante. Por otra qué desasosiego y, peor aún, qué irresponsabilidad la de quien no ha elaborado ese criterio. Así se acaba entiendo la propuesta de Woody: puesto que nunca llegará uno a abarcarlo todo, mejor le ponemos un petardo y liquidamos la cultura. Viva el consumo, Rodolfo Chikilicuatre, y el papel couché. Ah, y también Roldán, el último héroe mediático que está oscureciendo a Platón.

Uno canta la palinodia por una cena donde todos los invitados eran conspicuos curiosos. Repasaron y comentaron las lecturas, exposiciones y conciertos del momento, y al Duende acabaron por recordarle lo pequeño que se quedó el lindero de su pensamiento. Había él abandonado la lectura del thriller y el policíaco en su primera juventud, pero ahora, desde Henning Mankell a Haruki Murakami, los maestros del género resulta que son literatura de calidad. Al día siguiente se sumergió en esa balumba de acusaciones escritas que hoy es cualquier librería. Dios, decía Menéndez Pelayo: por mucho que viva, siempre me moriré con demasiada lectura pendiente. Compró un par de libros de los mencionados, pero al pasar por caja leyó en la faja de un volumen encuadernado en cartoné: Vasili Grossman, Vida y destino. La gran novela del siglo XX. Dice la solapa que es el Guerra y paz de la Segunda Guerra Mundial.

Avergonzado por no haber leído a su edad esa pieza esencial -nadie se lo había advertido antes, conste- la echó también a su bolsa de la compra. Y, como tantos otros libros, reposa en el anaquel del Duende, esperando el milagro de que el cerebro sea una esponja mágica y pueda absorber el infinito cultural. Ay Woody, por qué no vendrá quien ponga coto a este desmadre…

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14 Responses to “El sinvivir de la cultura que no cesa”


  1. 1 José Ramón noviembre 26, 2008 en 1:32 am

    Creo que a todos nos produce mucha desazón que por cada libro que leemos dejemos miles y miles de libros por leer.
    Lo único que podemos hacer es disfrutar lo más posible de cada página de los escasísimos libros que nos será dado leer.
    El de Vasily Grossman es magnífico. Me gustó mucho. Ármate de paciencia y lánzate a por él. (Ya sabes que los publicistas exageráis algo. No es “la gran novela del siglo XX”. Acaso sea una de las ¿cien? ¿mil? diez mil? grandes novelas del siglo XX. Merece la pena (como otras cien, mil, diez mil, que nunca leeremos).

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  2. 2 adela noviembre 26, 2008 en 9:48 am

    Es imposible saberlo todo, leerlo todo, a mi antes me impresionaban esas personas que siempre tienen citas de autores, saben recomendar el libro necesario, la película ideal, el mejor disco con conomiento del autor, la época, la história, y datos infinitos, bueno me siguen impresionando pero no tanto, porque esas informaciones son de ellos y no tienen porque ser necesarias para mi, lo maravilloso de la amplia variedad que tenemos y que nunca abarcaremos al completo es que puedo elegir y descubrir mis propios gustos e inquietudes y tambien las puedo compartir, como esta de Eduardo Galeano, en el Libro de los abrazos;

    Un hombre de las viñas habló, en agonía, al oído de Marcela. Antes de morir, le reveló su secreto:
    -La uva- le susurró- está hecha de vino.
    Marcela Pérez-Silva me lo contó, y yo pensé: Si la uva está hecha de vino, quizá nosotros somos las palabras que cuentan lo que somos.

    ¡que paseis un buen dia!

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  3. 3 Bob noviembre 26, 2008 en 10:16 am

    Batuadena salat! ara solo me faltaba ir al mercadona con sa madona y llenar tambien el carro de libros!, no me bastaba con resiclar el poliespán, que lleno el containe de plásticos más aprisa que canta el gallo! que tenga tambien de haserlo con el papel!, y si me lo he de meter en la cabesa…Idó! no se en donde 😦 , porque todo lo de siensia ficxión no me cabe, me parese que las naves espasiales son muy grandes y los personajes tienen las cabesas enormes!, los de buenos malos, siempre están como una sentrifugadora y me hasen perder el equilibrio, este de la Catedral! batibalnan! que de peripesias cuando la construye ya no me enrecuerdo de como empesó con la idea!, y aquel que era El médico, con los años tambien se ha quedao en na!, la cosa que al final me he quedao con uno muy pequeño y que ocupa muy poco espasio en la cabesa…y se dise Erizo de mar, a mi me lo recomendó mi amigo el erisó negro de Cala Gat y lo escribe así de bonito el amigo Joan Margarit, y ara yo, lo voy a leer, espera! que me pongo la corona de de puas negras y saco la forca, ara respiro hondo, saco pecho, y leo! 🙂

    Bajo las aguas poco profundas de la costa
    anclo mi corasa. No segrego ni nácar
    ni perlas, la bellesa no me importa,
    enlutado guerrero que, con sus negras lansas,
    se oculta en una grieta de la roca.
    Viajar es arriesgado pero a veses me muevo
    -las espinas hasiendo de muletas-
    y, por torpe, las olas me revuelcan.
    En el mar peligroso busco la roca
    de donde no haya de moverme nunca.
    En la armadura soy mi propio prisionero:
    una prueba de cómo, si no hay riesgo,
    la vida es un fracaso.
    Afuera está la lus y canta el mar.
    Dentro de mí la sombra: la seguridad.

    🙂 ……………

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  4. 4 MARIBEL noviembre 26, 2008 en 10:59 am

    yo no soy de citas de libros pero si que puedo asegurar que casi todos los libros que me he leido recuerdo casi todos os temas y los que me han impactado hasta los protagonistas y por supuesto sus escritores.. Ahora mismo estoy encntada con el ultimo de Ken Follet “UN MUNDO SIN FIN” y la verdad estando en las ultimas paginas me da pena acabarmelo porque me esta encantando….besos

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  5. 5 Zoupon noviembre 26, 2008 en 11:29 am

    El tema de la cultura me suscita varios comentarios:

    En primer lugar, que no es lo mismo una persona culta que una persona instruida, aunque en general tenga más posibilidades de ser culta una persona con una buena instrucción que una que carezca de ella. En mi opinión, la cultura tiene más que ver con una actitud inquieta ante la realidad que con la erudición enciclopédica.

    Segundo, que se debe desconfiar de manera casi automática de aquellos que se titulan a si mismos “gente de la cultura”, sobre todo si dependen en gran medida de la subvención oficial, que la convierte en acomodaticia con el poder. Y de los que pronuncian la frase “nosotros, los intelectuales”, hay que escapar como alma que lleva el diablo.

    Tercero, que el concepto de cultura (como se concibe popularmente) está escorado hacia las letras en defecto de las ciencias. Uno puede ser considerado culto si sabe de literatura, de arte, de filosofía, de música y se sabe expresar bien, sin que sea óbice no saber una palabra de química, de física o de biología.

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  6. 6 Charivari noviembre 26, 2008 en 12:13 pm

    Tema apasionante ¡vive Dios! éste de hoy, esbozado de manera genial por el Duende. Comparto al cien por cien los comentarios de Zoupon, por eso corro tanto desde hace años, huyendo de advenedizos de la cultura con pretensiones (que son los peores).
    Lo interesante es ser conscientes de la imposibilidad de abarcar todo el conocimiento que se oferta en la actualidad. Los antiguos lo tenían más fácil ¿no?, a poco que se esforzaran… los sabían todo y se convertían en sabios ¡así, ya se puede! y sin embargo había quien decía aquello de “sólo sé que no sé nada”… ¡qué humildad!

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  7. 7 luna noviembre 26, 2008 en 12:29 pm

    Woody Allen siempre a vueltas con su ironía! él , que tiene abarrotada su casa de libros, arte , películas y música! yo creo que como nos pasa a todos la ansiedad de no poder llegar a todo nos lleva a reirnos de las cosas que más nos interesan.A mí lo de la etiqueta de “culto” también me molesta, cada uno vive , lee, va al cine, va a ver exposiciones, porque lo necesita,todo se convierte en una pasión consumista para el alma. En fín, que cuantas más conoces más quieres.Duende, que te gusten los libros que has comprado, ya nos contarás…..

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  8. 8 Bob noviembre 26, 2008 en 12:43 pm

    Au! como es que he ser moderado?, lo pone el señor del internet, lo ves como el no tener cultura confunde?, si soy de Ca’s Barber no me deja ni desir hola y si sólo soy Bob parese que se lo está pensando, a mi me gusta desir la mia sin poblemas! ya lo veremos 🙂 entonses.

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  9. 9 Ángela noviembre 26, 2008 en 8:26 pm

    Yo admiro mucho a esa gente que se acuerda de los autores de los libros, las tramas de las “pelis” y los argumentos de las novelas. Mi memoria es de pez volador, con lo que me siguen quedando TODOS LOS LIBROS CON LOS QUE HE DISFRUTADO. Bien pensado, una suerte, porque de lo que sí te acuerdas, perfectamente además, es de si te gustaron o no. Y así, vamos tirando. Un abrazo a todos.

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  10. 10 wallace97 noviembre 27, 2008 en 4:53 pm

    Zoupon, qué gusto me da que me des ya escrito -y tan bien escrito- mi propio pensamiento. Me acabo de ahorrar, como en otras muchas ocasiones, el esfuerzo que me hubiera supuesto expresarlo ni la cuarta parte de bien.

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  11. 11 Aristócrata noviembre 29, 2008 en 10:28 am

    No os perdáis “Vida y destino”. Todo lo bueno que se pueda decir de este magnífico libro es poco.

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  12. 12 Angelus P. noviembre 30, 2008 en 10:12 pm

    Adela, me encanta tu cita de Galeano. Por eso escribo, porque me he dado cuenta de lo poco que soy. Así pues, escribo para dejar de ser nada. Me estoy re-creando en este momento.

    Bob, ¡qué maravilla de cita la de Joan Margarit! Me quedo con el mito de la armadura y la alegoría marina. Yo también me siento erizo de mar.

    Zoupon, totalmente de acuerdo, especialmente con tu tercera tesis. Yo siempre digo que en el mundo actual hay que saber un poco de todo y mucho de algo.

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  13. 13 adela diciembre 2, 2008 en 9:03 am

    Gracias, por tus palabras tambien Angelus!, siempre me parecen las más delicadas 🙂 , por cierto, me parece que Joan Margarit, es premio nacional de poesia este año, tampoco estoy muy segura,la verdad, me pregunto…¡premio nacional de poesía! cuantos se presentaran a eso? :), que ganan?. Sigo echando de menos a Alfonso Levy, y su lectura de poemas, donde estará? quizás agarrado a una roca como el erizo de Bob, contándoselas todas a él?, mmm!, ya le preguntaré, ya!.
    Un beso, de martes!!

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  14. 14 Rick Terror diciembre 22, 2008 en 4:22 pm

    No he leído el libro de Allen, pero al leer las primeras líneas de esta nota ya dan ganas de hacerlo. Tengo, sin embrago que leer antes unos 10.000 libros y otras cosas. ¿Tengo que hacerlo? Ni siquiera tengo que comprarlos. El sitio argentino Libros Tauro me ofrece esa cantidad, y Scribd.com, muchos más. Libros que nadie me recomendó, pues los ví como referencias en la propia red. Esta semana he almacenado en el disco duro a Gibson, Murakami, Carver, Coover, Cadigan, Vonnegut, Borges y más. Libros cuyos títulos me llamaban la atención más los paers y otros libros que hablan de ellos.
    El tema del artículo me parece de una actualidad escencial. la sobrecarga de información ahora es otro nombre para lo que antiguamente se llamaba cultura, y aunque no soy mucho de pelis, también se me pasó la mano bajando discos de blogs que te regalan discografías completas, y ni hablar de todo lo que me espera en innumerables blogs.
    La cultura sin duda se ha vuelto sobreabundante, por no decir redundante, y no se me ocurre qué hacer. de un placer y un rasgo de distinción, ha pasado ha ser un problema de gestión.
    Una posibilidad interesante es no tomárnosla muy en serio, ser un diletante asumido, un amateur, un flaneur que sabe que su periplo o su paseo se dará entre las atractivas ruinas de una civilización que se sobrecarga y que por lo mismo, en cualquier momento caerá.

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