Siéntase el rey de la creación

EL truco es creer que, sin uno, Haydn no seria nadie...

EL truco es creer que, sin uno, Haydn no sería nadie...

Se pregunta Homper admirado si los roles sociales nacen con el individuo o se hacen.

No es filosofía en estado puro, sino deducción cercana basada en la observación. La cosa es que su nieta, que es una niña a la que ya le enseñan en el cole lo políticamente correcto, no quiere ser una mujer del montón. Todo lo contrario, sueña con ser princesa.

No una princesa moderna, de las que trabajan e una ONG, corren en chandal por los parques y de vez cuando compran marcas blancas para ahorrar. Sino una princesa de cuento, cursi como las de Walt Disney y guapa como la Sissi de Romy Schneider. La niña apunta maneras delicadas como el cristal de Bohemia. Si por ella fuera, sólo se dedicaría a desfilar por la pasarela  y, como mucho, a bailar como esas primas donnas de cajita musical.

Peor aún: cuando no puede vestirse de tules, gasas, lamés, fru-frús y bordados de diamantes y sentir que el mundo gira a sus pies, se consuela jugando con sus muñecos o limpiando el parquet con un diminuto carro de limpieza comprado en una bazar chino. Qué barbaridad: algún familiar desaprensivo se ha saltado a la torera el desideratum de igualdad y pretende condicionar su futuro sexista regalando esos juguetes antipedagógicos. Mientras tanto, ay Bibiana Aído, la fiscalía mirando a otra parte.

¿Serán quizás los reflejos condicionados por el ambiente sexista que aún respira nuestra sociedad? ¿O, simplemente, que esa es la forma más directa de llamar la atención y sentirse protagonista? Vaya usted a saber. También pudiera ser que la niña busca cómo inventarse ya otro mundo distinto al que le va a tocar vivir. No hay como imaginar que eres el rey o la reina de la creación.

Eso es lo que pasaba a Homper estos días. Cierto que son los más cortos, fríos, y nebulosos del año. Pero él canta con su coro La creación de Hayden y, aunque los demás no se percaten de ello, está convencido de que el célebre músico no hubiera sido nada sin su valiosa voz.

(Aún hay gente más confiada. Por ejemplo, su compañero Pedro Bauer se atreve a desafiar las leyes del canto llevando a todos los ensayos y actuaciones una bolsa de polvorones. Cantar en alemán después de haber engullido una de esas delicias de Estepa…¡Ahí les querríamos ver  a Plácido Domingo y a la Gruberova!)

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11 Responses to “Siéntase el rey de la creación”


  1. 1 adela diciembre 15, 2008 en 10:11 am

    Me parece que Marina se parece mucho a las demás, en el sentido de que a esa edad las niñas quieren ser princesas! claro! y vivir en el castillo de la Cenicienta,sólo conocí unas pocas que no!. Los vestidos más maravillosos en carnaval eran los de princesa y hada madrina con varita incluida, alguna ganó un premio! ejem, ejem!,son etapas de la vida si no se superan quizás ahí allá que empezar a pensar que algo pasa. Respecto al carrito de limpieza, me parece un buen regalo, bastante útil, tambien es bueno que se les enseñe a los niños a limpiar, es una necesidad y si es jugando, resulta más entretenido, ahora bien! digo niños, es decir: os- as. 🙂

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  2. 2 wallace97 diciembre 15, 2008 en 2:23 pm

    Hablamos y hablamos pero no hacemos lo que decimos. En pleno siglo XXI, seguimos educando a los niños en el sexismo, en lugar de dejarles que desarrollen su imaginación, se la damos ya desarrollada, y en lugar de hacerles ver dónde están los límites, les inculcamos su ausencia.

    Todo esto lo van a pagar ellos, y muy caro. Flaquísimo favor se les está haciendo.

    Pero claro, el negocio es el negocio, y Walt Disney Productions no va a renunciar a él por nada del mundo. Negocio de la fantasía impuesta a los niños creado alrededor de la estupidez humana, como todos los mejores negocios.

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  3. 3 Trini diciembre 15, 2008 en 11:23 pm

    No se fíe, señor Duende, nunca se sabe: yo de pequeña tenía angustiadísima a mi madre, la pobre, a la que le parecía un marimacho de mucho cuidado: leía con fruición al Capitán Trueno, nunca me gustaron las muñecas, y lo de ser princesa no me llamaba mayormente la atención, por aquello de esperar a que te rescataran, cuando no veía yo mayor problema a aprender a manejar floretes y tizonas. Los frufrús, zapatos de charol y demás faldumentos me incordiaban muchísimo, y teníamos unas peloteras de aúpa cada vez que intentaba ponerme tirabuzones… Y aquí me tiene: puesta en la tesitura, preferiría mil veces llevar la vida del Capitán Trueno que la de Ingrid, es verdad, pero he criado dos chicos estupendos como una Mamá Oca cualquiera, y le doy a la brocha y el carmín que ya quisieran muchas. Y sí, a trabajar voy en pantalones (los garbanzos me los gano solita, y bastante bien, aunque esté feo decirlo), pero no me privo de modelitos cuando puedo y se tercia. Así que no se fíe: nada le impide a Marina acabar pilotando cazas de combate sin mayor empacho, y ponerse los tules cuando corresponda.

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  4. 4 joselepapos diciembre 16, 2008 en 1:14 pm

    Para Trini: Me has tocado la fibra con el Capitán Trueno. El y el Jabato fueron mis héroes de niño y su lectura hizo mucho más llevaderos mis largos días de niño enfermo.

    Supongo que por Ingrid habrás querido decir “Sigrid”, la rubísima reina, novia del Capitán Trueno.

    Un beso.

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  5. 5 Charivari diciembre 16, 2008 en 3:17 pm

    Es verdad que somos una cadena sin fin y unos sin otros… noseríamos nada.
    Creo, con Wallace97 que ahora se da todo demasiado masticadito y programado y con tanto cuidado para que nadie sufra ni se contraríe, no sé, no sé…
    A mi me gustaban los frufrús, las hadas y princesas (con sapo y príncipe incluidos), Walt Disney, las muñecas y el Florita pero también jugar con el fuerte del hermano de mi vecina -a escondidas, porque no era propio de niñas- y leer Hazañas bélicas. No desarrollé ningún complejo de repollo porque en plena adolescencia me disfracé de bombona de gas butano, es decir, que se puede combinar todo y en el fondo no sabes “para dónde vas a tirar”.
    Lo que sí está por ver es que la mamá lleve a su niño a un baile de disfraces de amiguitos vestido de Heidi, la misma progenitora no tendrá reparo en que su niña vaya de bombero, por ejemplo.

    Otra cosa: a los que se dediquen a cantar en coros, a la interpretación o utras artes más o menos menores ¿podrían dejar a un lado la modestía y ponernos al corriente de sitio, lugar y hora? Gracias

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  6. 6 wallace97 diciembre 16, 2008 en 4:52 pm

    Charivari, esta vez tengo que salir en defensa del Duende. En el post del día 26 de octubre hizo mención a los ensayos de “La Creación”, y no sé si desde ese día o algunos después puso el enlace a la web del coro Vía Magna que podrás ver en la parte superior de la página, en la que está anunciado el concierto del día 14 de diciembre en el Monumental. Y ese mismo día pusimos un comentario Palinuro (en el post del día) y yo (en el post del 26 de octubre), avisando y recomendando a los duendeamigos de los madriles la actuación al día siguiente en la iglesia del Perpetuo Socorro.

    De todas formas estoy de acuerdo contigo en que los que se dediquen a esos menesteres artísticos deben dejar la modestia a un lado y pregonarlo a los cuatro vientos. En el caso del Duende, ya lo hizo en su día en el blog cuando cantaba en el coro de los Jerónimos los últimos domingos de cada mes, de los que pude ir a dos o tres antes de que se disolviera y se pasara al Vía Magna. Una vez en éste vi otra maravillosa actuación en el Círculo de Bellas Artes, lo que pasa es que en esa ocasión, si mal no recuerdo, nos enteramos nada más los que fuimos a La Barranca.

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  7. 7 Trini diciembre 16, 2008 en 6:06 pm

    Efectivamente, Joselepapos, gracias por la precisión: Sigrid, que por cierto llevaba un vestido verde imposible para según qué cuerpos que no fueran el suyo. Añado el Corsario de Hierro y el Sheriff King (mientras que Lily se me atragantaba…) a los días de paperas, sarampión o anginas. “La Creación”, por otra parte, tiene uno de los dúos más bonitos de la historia de la música, aunque ya me disculparán la chifladura, pero es que no puedo evitar imaginarme detrás a la serpiente haciendo malabarismos con la manzana al ritmo de la música…

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  8. 8 adela diciembre 16, 2008 en 10:08 pm

    Mirad que cuento más bonito, respecto de la fatasía de los niños! y justamente se titula “Celebración de la fantasía” es Eduardo Galeano,

    Fue a la entrada del pueblo de Ollantaytambo,cerca del Cuzco. Yo me había desprendido de un grupo de turistas y estaba solo, mirando de lejos las ruinas de piedra, cuando un niño del lugar, enclenque, haraposo, se acercó a pedirme que le regalara una lapicera. No podía darle la lapicera que tenía, porque la estaba usando en no sé qué aburridas anotaciones, pero le ofrecí dibujarle un cerdito en la mano.
    Súbitamente, se corrió la voz. De buenas a primeras me encontré rodeado de un enjambre de niños que exigían , a grito pelado, que yo les dibujara bichos en sus manitos cuarteadas de mugre y frío, pieles de cuero quemado. había quien quería un cóndor y quién una serpiente, otros preferían loritos o lechuzas, y no faltaban los que pedían un fantasma o un dragón.
    Y entonces, en medio de aquel alboroto, un desamparadito que no alzaba más de un metro del suelo, me mostró un reloj dibujado con tinta negra en su muñeca:
    – Me lo mandó un tío mío, que vive en Lima- dijo.
    -¿Y anda bien?- le pregunté.
    – Atrasa un poco- reconoció.

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  9. 9 El Duende de la Radio diciembre 17, 2008 en 8:27 am

    Supongo que no sólo en Madrid, sino en toda España, la música clásica va ganando terreno, y proliferan en estas fechas actuaciones de toda clase de coros y grupos orquestales.

    Para mí es pasmoso. Durante décadas no se escuchaban más voces que las de curas o beatas desafinando, pero de reoente hemos perdido la vergüenza, y nos hemos puesto a cantar con cierto sentido de la dignidad. Tanto, que ya es difícil seguir la programación en las gacetillas. Nuestra CREACIÓN del Perpetuo Socorro, por ejemplo, no se dónde se anunciaba. Quizás sólo en la web correspondente del Ayuntamiento de Madrid. O en la del Festival Vía Magna, del que nació, por cierto, el coro estable en el que vocea el Duende.

    Lo seguro es que, al menos en la capital y mientras duren las llamadas fiestas, es fácil encontrar diariamente un concierto gratuito más que digno. No se lo pierdan: si se consigue asiento, sirve para descansar, deleitarse y encontrarse con amigos. Incluso para convencerse de que, con algo de oído y de interés, uno también puede ser parte de la música.

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  10. 10 wallace97 diciembre 17, 2008 en 9:34 am

    Adela, está muy bien el cuento, y apostaría que el peruanito del reloj es más feliz que el americanito o europeito que tiene todos los CD’s de las pelis de Walt Disney y se las sabe de memoria, pero que para ir a la fiesta de disfraces del cole necesita pasar antes por el centro comercial a elegir disfraz.

    ¡Pero qué malo es el exceso! Y lo peor es que nunca consideramos que lo nuestro sea exceso.

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  11. 11 adela diciembre 17, 2008 en 2:03 pm

    Pues no se si es más feliz, lo que está claro es que desarrolla la imaginación y la creatividad y eso es maravilloso. La mayoría de las veces por no decir todas, los niños son más víctimas de nuestro sistema irresponsable, en un pueblo precioso donde viven amigos que suelo visitar de Mallorca, se organizó para los niños una fiesta de carnaval especial, en la que lo disfraces debían reunir la condición de ser de papel, la idea es magnífica porque permite al niño imaginar, trabajar jugando, desarrollar su idea y luego exponerla con sus amigos, vecinos y padres, con los años se a convertido en una competición de alto diseño de los padres,(os puedo asegurar que son auténticas joyas de diseño) ellos lo hacen todo,los papas, y el niño solo se lo pone y cruza la pasarela, donde además gana el mejor y más elaborado. ¿Como es que no se dan cuenta de que han perdido el sentido de la fiesta, de quienes son los protagonistas y para qué?, ese para qué del niño no tiene nada que ver con el de los mayores y estos ya no hacen el esfuerzo ni de plantearselo.

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