Otro sinvivir a cuenta del tupper ware

La pobre perrita Bengala, a la que no le permiten probar los espaguettis con setas...

La pobre perrita Bengala, a la que no le permiten probar los espaguettis con setas...

-A nuestra edad- dijo Benito en la tertulia de Homper– uno puede perder el sueño por cualquier cosa.

Y contó que se había quedado solo en la casa de campo. Matilde se había ido a hacer compras de Navidad a la ciudad. Así que en ausencia de su queridísima esposa, que no le abandonaba casi nunca, se cocinó unos estupendos espaguetis con setas y se los comió tan ricamente. Calculaba mal las raciones, de tal manera que le sobró una buena parte del guiso que, como había visto hacer, se dispuso a guardar en ese invento que llaman tupper ware.

Cuando abrió la alacena donde se guardaban los tupper ware se volvió loco. Por una parte estaban los envases, de muy distintas formas y tamaños. Por otras las tapas. Cogió un envase rectangular en el que creía que cabrían los espaguetis sobrantes, y los puso en él. Buscó la tapa. Inútil: se había perdido. Indignado, buscó de nuevo otro tupper que se aseguró que tuviera tapa y los depositó en él. Luego pensó que con tanto cambio los espaguetis estarían hechos una birria, y en lugar de guardarlos decidió ofrecérselos a Lolita, la vecina, pensando que su perrita Fox Terrier se los comería encantada de la vida.

-Oh, lo siento-dijo Lolita sonriente- Bengala sólo toma pienso.

Avergonzado, si no indignado también con la vecina tiquismiquis- vaya chorrada de nombre lo de Bengala, aunque la culpa era al fin y al cabo de los que no ponen tapa al tupper- tiró los espaguetis a la basura y llamó a Matilde.

-Es bastante lógico que me enfade-ironizó – Las tapas se inventaron para que taparan frascos, cajas y contenedores como éste. ¿Por qué demonios los guardas sin tapa?

Matilde dijo que, si no se guardan sin tapas, los tupper ware siempre conservan el olor del último alimento almacenado.

-Puede que tenga razón -le dijo Homper a Benito.

Y cuando volvía a casa después de la tertulia, Homper cayó en uno de esos procesos neuróticos a los que frecuentemente le conducen las dudas. ¿Qué es peor? -se preguntaba-¿Perder el tiempo buscando la tapa de un tupper o correr el riesgo de que las croquetas de anoche acaben sabiendo a los callos del lunes?

Tenía razón Benito. A determinadas edades, cualquier duda te mantiene en vilo más allá de la madrugada.

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3 Responses to “Otro sinvivir a cuenta del tupper ware”


  1. 1 José Ramón diciembre 21, 2008 en 3:08 pm

    Yo tampoco encuentro nunca las tapas. Y, cuando encuentro alguna, está alabeada, o deformada, y no casa, o se encaja bien por una esquina pero se abre por la diagonalmente opuesta. Efectivamente, es un sinvivir.
    No había caído en lo de los olores y sabores mezclados. Pensaba que se guardaban así para ahorrar espacio. Unos dentro de otros como muñecas rusas.

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  2. 2 adela diciembre 21, 2008 en 10:58 pm

    Los tupers quedán muy bien en la nevera y conservan muy bien los alimentos, aunque no veo mucha diferencia a cubrirlos en el mismo plato con un plástico fino, éste último no es reutilizable, es el inconveniente. En realidad, me parece que debió de inventarlos algún hijo, porque el auténtico valor lo tienen para los que se llevan comida arriba y abajo de casa de sus padres, es una práctica habitual en los que ejercemos de hijos, siempre bajo la presión de la insistencia de los que ejercen de padres, por supuesto 🙂

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  3. 3 Ángela diciembre 29, 2008 en 7:48 pm

    Las madres se vuelven completamente avariciosas con esto del taper. Suplican que -por Dios- se los devuelvas, a pesar de saber que jamás en TU VIDA te has quedado con algo que te han prestado. Ni un libro, ni una camisa, ni un disco. Nunca jamás me he quedado con algo que no me pertenecía. Aún así, insiste de tan forma, que cada vez que me pasa un taper, le devuelvo tres o cuatro vacíos de los míos.
    Otro post diferente, sería el de la calidad de los taper que te pasan; porque como ellas TAMPOCO ENCUENTRAN LAS TAPAS de sus taper, cierran el invento con cualquier papel film, una goma y un poco de albal, y con mucha frecuencia aquella salsitan tan rica se desparrama por la bolsa que lo transporta o lo que es peor, por el bolso en la que te lo llevas. Entonces es cuando juras, que NUNCA MÁS TE VAS A LLEVAR UN RESTO en un taper.

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