Un respeto a los Reyes Magos

Que las Cabalgatas respeten la dignidad de los Magos...

Que las Cabalgatas respeten la dignidad de los Magos...

Durante años, el concejal Filomeno, de Izquierda Unida, había criticado la Cabalgata de los Reyes Magos. Le parecía, en primer lugar, innecesariamente monárquica, en segundo lugar anacrónica, en tercer demasiado cara para el erario público y finalmente poco solidaria con los más necesitados. La Cabalgata discurría por la zona más céntrica de la ciudad, donde justamente se ubicaban las viviendas más caras. Y mientras los ricos podían ver a los Magos desde sus terrazas y balcones, aprovechando incluso el acontecimiento para abrir salones y hacer relaciones públicas con sus amigotes, las clases humildes pugnaban entre el gentío por hacerse un hueco en la calle, abrir su escalera portátil y encaramar a sus críos a tan inestable observatorio. Muchos eran  los llamados a los fastos del acontecimiento, pero pocos los elegidos que acababan viéndolo en condiciones.

-Qué claudicación intolerable-comentó la primera vez que uno de sus correligionarios aceptó el dudoso privilegio de encarnar a Baltasar.

La tradición decía que el partido del alcalde elegía la persona que encarnaría a Melchor, el segundo partido en número de concejales la que haría el papel de Gaspar e Izquierda Unida se encargaba de designar al rey negro. Aunque Filomeno era, como es lógico, agnóstico, africanista, partidario del Frente Polisario, devoto de Martin Luther King y simpatizante de Obama, como pedagogo de profesión no se mostraba partidario de prolongar la ingenuidad de los niños con un ritual que además tenía sus raíces en lo que contaban los Evangelios. Además, él no había superado la frustración que las huellas del engaño y la simulación habían dejado en su personalidad. A los siete años descubrió con sólo fijarse en la pechuga banca que asomaba por el cuello de la túnica del Baltasar de su pueblo que éste en realidad era Vitillo, el alguacil, indecorosamente embetunado. Y años después padeció un trauma aún más grave cuando, creyendo haberse ligado a una sueca tipo Anita Ekberg comprobó al tacto que en realidad se estaba enrollando con un travelo que de día repartía butano y de noche hacía servicios especiales. Así que este año que, por fin, le había caído en suerte el discutible honor de ser él el rey negro, se comportó con coherencia y le ofreció a Ambrosio Bongueme su puesto.

-Ambrosio, ¿no decías que te hacía tanta ilusión ser rey mago?…Pues ea, aquí tienes la oportunidad. Y sin tener que teñirte ni nada…Porque hay que ser coherente, y si Baltasar era negro, lo lógico es que sea encarnado por uno como tú.

En realidad, ese cinco de enero el concejal Filomeno había sido invitado a una montería a la que iba a asistir Marianín, el ministro de Justicia, al que le quería pedir un favor. Y temía no regresar a tiempo para la cabalgata. Además, así podría cumplirse uno de los sueños más largamente acariciados por el pobre Ambrosio.

Ambrosio Bongueme era un médico guineano huído de la tiranía de Teodoro Obiang. Deslumbrado, como todo el tercer mundo, por la prosperidad de Europa, se había ganado la vida en España como jardinero, camarero, paseador de perros, enfermero de de ancianos impedidos y últimamente como secretario in péctore de Filomeno, al que servía como conductor, recadero, pinche de cocina eventual y chapuzante cuando se obstruía el bote sifónico del cuarto de baño o había que montar un mueble de IKEA. Bongueme no aspiraba a ejercer su profesión, no, porque no pedía tanto a la vida. Se limitaba a soñar que algún día demostraría que un negro puede ser mejor que un blanco. Además, estaba muy ilusionado porque le habían dicho que cuando los Reyes Magos visitan los hogares la noche del cinco al seis de enero, solían encontrarse una bandeja con roscón, turrones, y otras golosinas, y el hombre estaba canino. Así que se tomó muy en serio su papel, y durante una semana estuvo ensayando sonrisas, modales mayestáticos y lanzamientos de caramelos. La tarde decisiva, Ambrosio se probó el disfraz, se miró al espejo y se sintió tan identificado con Baltasar que pidió a Dori, la secretaria de Filomeno, que le hiciera una foto de recuerdo para mostrar a sus descendientes la altísima dignidad a la que había llegado. En esas estaba, cuando sonó el móvil de Dori. Fue una conversación breve, en la que ella sólo emitió monosílabos y un tranquilo, jefe, no te preocupes para cerrar la conversación.

-Lo siento, Ambrosio-le dijo al rey Baltasar después de colgar- Pero el ministro se ha descolgado de la montería, y además al final de la cabalgata hay una recepción a la que tiene interés en asistir el jefe, porque van los patrocinadores y Vanessita, su hija, está moviendo el currículum…Ya sabes, otro año será.

La cabalgata de aquel año mostró al rey negro más deslucido que se recuerda. Unas barbas postizas impresentables, un embetunado que no engañaba a nadie, un turbante improvisado con un foulard de Loewe y la cortina del despacho del concejal a modo de costrosa capa. Además, mientras Melchor y Gaspar cabalgaban sobre camellos, Filomeno tuvo que conformarse con un jaco que le prestó un policía municipal. Mientras tanto, por los arrabales de la ciudad, Ambrosio Bongueme, repartía caramelos a manos llenas mientras proclamaba a voz en cuello desde el camello robado que él era el auténtico rey Baltasar, y que no hay que creer en los Reyes Magos cuando quienes los representan no les respetan como se merecen.

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13 Responses to “Un respeto a los Reyes Magos”


  1. 1 Zoupon enero 5, 2009 en 6:06 pm

    Yo le he pedido a los Reyes Magos imaginación para intentar escribir como el Duende, dominio de la lengua para intentar escribir como el Duende, técnica para intentar escribir como el Duende y buen gusto para intentar escribir como el Duende.

    Pero bien me conformaré con poder seguir leyendo cosas tan deliciosas como la de hoy durante lo que queda de 2.009.

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  2. 2 José Ramón enero 5, 2009 en 6:39 pm

    Igualmente. Qué buena historia y qué bien contada.
    Como niño amante de los Reye Magos (de los tres, pero un pelín más de Baltasar), te doy las gracias por tu cuento.
    Obviamente, el verdadero rey es Ambrosio Bongueme.
    Suerte a todos esta noche.

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  3. 3 Ángela enero 5, 2009 en 7:53 pm

    Que los Reyes dejen mucho carbón, a todos los Filomenos del planeta.
    A todos los demás que os traigan, como si hubiérais sido buenos en el 2008.
    Un abrazo.

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  4. 4 wallace97 enero 5, 2009 en 8:53 pm

    Cada vez tengo más la sensación de que esta fiesta se la hemos robado a los niños entre unos y otros. Así que, carbón dulce para TODOS los adultos y regalos para TODOS los peques.

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  5. 5 MARIBEL enero 6, 2009 en 11:10 am

    estoy de acuerdo con Zoupon me encantaria escribir,relatar y sobre todo conocer al duende en persona!!! que post mas entrañable…..pobre Ambroiso y que super malo el Filomeno….carbon para el….saludos

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  6. 6 Pedrito enero 6, 2009 en 11:11 am

    Sensibilidad, oficio, arte, humor, cultura, imaginación, elegancia, malicia … ¡ Las hadas que se asomaron hacia la cuna del Duende ( bien es verdad que corria otro siglo ) no se andaron con chiquitas en su derroche de dones ! Y por añadidura, toda la generosidad del mundo para mayor diversión y regocijo de sus amigos lectores.
    Brindo pues con champagne de verdad – y de los mejores –
    a la salud de este gran artista, y mejor compañero si cabe. Y mi resolución esta firmemente tomada, que tomen nota las Sras hadas de mi barrio : en mi próxima vida, ni Rey negro, ni novelista, ni cantante de opera (soprano), ni bombero. Ni diablillo de medio pelo, tampoco. Quiero ser : EL DUENDE.

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  7. 7 Palinuro enero 6, 2009 en 11:56 am

    Ambrosio Bongueme ha sido el regalo de Reyes a los gnomos que pueblan el bosque del Duende. Seamos aplicados y buenos niños en adelante para eludir el castigo que sufrió el inicuo concejal que quiso suplantar al Rey Baltasar.
    Que continuemos guardando celosamente la ilusión de esta fiesta incomparable.

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  8. 8 Charivari enero 6, 2009 en 1:12 pm

    Un relato precioso. Debemos luchar denodadamente porque no desaparezcan las briznas de niño que todos llevamos dentro y que se activan en determinados momentos como en la noche de Reyes, por ejemplo.

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  9. 9 Úrsux enero 7, 2009 en 12:12 pm

    Maravilloso, Duende.

    Desde hace años les vengo pidiendo a los Reyes que nos traigan un Referéndum para elegir entre Monarquía o República, pero nada, que no hay manera… a pesar de todo seguiré creyendo en ellos, pues al menos consiguen que una noche al año en las casas en las que hay críos nos olvidemos absolutamente de todo y nos centremos en algo tan inusual: soñar.

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  10. 10 adela enero 8, 2009 en 5:09 pm

    Tres Reyes de Oriente,
    tres reyes caminaban,
    la corona de oro,
    de lirio la barba,
    el manto bordado
    de pájaros y ramas…
    Dicen que han venido
    de la sierra,
    i jo no creo,
    que la gente me engañe…

    Bien envueltos
    en la nevada,
    de la cima del cielo
    hicieron la bajada,
    con un zurroncito
    de estrellas de plata…
    Tres reis de Oriente,
    tres reis caminavan,
    la corona de oro,
    de lirio la barba…

    Pasan bandoleros,
    bandoleros de España,
    llevan cuchillos
    de un palmo en la faja.
    Matan a los tres reyes
    con una risotada…
    Cerquita del camino,
    los tres reyes terminaban,
    la corona de oro
    de lirio la barba.

    Y los grandes bandoleros
    luego se asombran,
    que del zurroncito
    estrellas de plata
    con gran claridad
    hacia el cielo subian,
    y que allí desde allí
    en la vuelta azul,
    tres reyes de Oriente,
    tres reyes caminaban.

    Es un poema de Josep Sebastià Pons, traducido como he podido, el bonito es en catalán. confirma que los reyes son mágicos, aunque sigo teniendo sentimiento de culpa haciendoselo creer a los niños, pero ese es mi problema 🙂

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  11. 11 SS MM los Reyes Magos de Oriente enero 13, 2009 en 2:01 am

    Efectivamente, a Balti se le ocurrió embarcarse de incógnito en el proceloso mar de la inmigración. Quería ver el mundo real, real, y se llevó una gran decepción, el pobre. Ahora contempla a la gente a través de nuestro potente catalescopio, con filtro de color rosa, bueno para tiempos de niebla y nieve, ya sabéis…

    Niños y niñas, creemos que estaréis contentos con los regalos de este año. Es que hay crisis económica, ¿sabéis? Que ¿qué es eso? Pues mirad, nenes, los juguetes los fabrican unas personas que tienen que ganar su dinero para poder vivir. Y la gente de las tiendas donde los compramos, también. Y si las cosas suben de precio, y el pienso de nuestros camellos también, cada vez tenemos menos dinero para regalos, ¿comprendéis? Eso es la crisis esa. Y no nos pasa sólo a Nosotros, sino también a muuuucha gente. Y nos preguntaréis qué podemos hacer. Pues, por ejemplo, no ser caprichosos con los juguetes, con la ropa, con la comida… Así podréis ayudar a los papás a no tener que gastar tanto dinero y ahorrar un poco.

    Bueno, que antes de irnos ya hemos visto con nuestro supercatalescopio a S.R. riñendo por el juguete de D.M. ¡No veáis cómo se ha enfadado Melchor! Dice que ya va a ir preparando el carbón para el año que viene, y que mandemos a nuestro paje Kita-Kohe a recoger los juguetes de S.R. No sé si vamos a convencerle de que no se los lleve…

    A pesar del cansancio tras una larga e intensa noche de reparto de ilusiones, no queremos despedirnos sin dedicar unas palabras a la situación mundial. Nos preocupa este ambiente de crisis, tanto la económica como aquella que niega la paz a muchos pueblos. El año pasado os decíamos que también Nos tenemos límites. Y nos duele reconocerlo ante la falta de colaboración de muchas personas, especialmente de aquellas con responsabilidades de gobierno en tantos países.

    Una vez más, Duende y Duendeadictos, fomentad la imaginación de vuestros lectores, la ilusión y la esperanza, todas ellas tan necesarias en los tiempos que corren.

    Como siempre, nos encontraréis al otro lado de las páginas de este Bosque. Recibid el cariño de vuestros fieles lectores, los Magos de Oriente,

    Melchor, Gaspar y Baltasar.

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  12. 12 Angelus P. enero 15, 2009 en 12:30 am

    Ya que los Reyes de la Red nos leen, yo les pediría el regreso de los duendes perdidos, y otra oportunidad de encuentro, sea en Sa Roqueta, en Roncal o en Isla Cristina. ¿De acuerdo, Telemagos?

    Ah, y gracias, habéis estado espléndidos (a pesar de la crisis).

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  13. 13 julian29 enero 15, 2009 en 1:19 pm

    Querido Angelus stop Recogido el guante, y entendido el mensaje stop Enviaremos noticias stop saludos stop

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