Una coincidencia con Dalí (2)

Borramos a Dios y seguro que hablarán de nosotros...

Borramos a Dios y seguro que hablarán de nosotros...

Al pobre Duende se le cortó la respiración al comprobar lo que pierden las leyendas en las distancias cortas.

Dalí ya era una caricatura de la propia caricatura exitosa que había sido siempre. Además de sus famosos bigotes engominados y una melena rala, lucía una especie de batín de terciopelo adamascado de color morado, un colorista pantalón de seda, unas babuchas, un bastón y, a modo de compañía,  un travelo horroroso  que respondía con nombre de mujer.

Le presentaron el Duende a Dalí sin que el nombre de aquel joven apocado le dijera nada. El Duende se sonrió. Recordaba el telegrama que, firmado por el presunto genio desde Barcelona, le había mandado el 15 de diciembre de 1951 a su padre, Luis Figuerola-Ferretti  Pena, a la sazón crítico de arte, que sin duda le había defendido en alguna de sus polémicas exhibiciones. El telegrama decía así: ANTE INICUA CAMPAÑA PRENSA IGNORANTE CON RAQUITISMO MENTAL TAN INCAPAZ DE COMPRENDER TUS SUTILEZAS TECTÓNICAS COMO MI MISTICISMO SURREALISTA TE ENVÍO CON UN ABRAZO UN MENSAJE MUNDIAL DE ADHESIÓN Y AMISTAD INVITÁNDOTE  A GRITAR CONMIGO ¡VIVA FIGUERAS!

En su disparatado estilo, le faltó añadir un si sale con barbas, san Antón, y si no, la Purísima Concepción, o algo por el estilo.

Porque Dalí estaba, o hacía creer que lo estaba, como una cabra. En medio de sus infinitas boutades la de que hablen de uno, aunque sea bien no es la más disparatada. Y si no, miren la que entre creyentes, agnósticos, ateos o mediopensionistas hemos armado por un anuncio en los autobuses municipales en el que nunca hubiéramos reparado si no hubiera sido por el eco que le han prestado los medios.

¿Probablemente no existe Dios?…¿Existe y está contigo?…No se entiende cómo han entrado al trapo Rouco y los creyentes. Algo tan íntimo, tan subjetivo, tan poco manipulable como son las creencias…¿queda afectado por lo que diga un anuncio?

Sólo se buscaba el ruido de un autobús. Y probablemente ni hubiéramos hablado de ello si no es por la ingenuidad de los que hacemos el eco a los pícaros que, como Dalí en su rollo, tanto partido sacan del escándalo.

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8 Responses to “Una coincidencia con Dalí (2)”


  1. 1 wallace97 enero 28, 2009 en 9:40 am

    Pues sí, Duende. La vida es cuestión de cuota de pantalla. Antes había que pagarla, y bastante cara. Ahora es gratis. Antes la conseguía sólo algún que otro pícaro. Ahora los pícaros son la mayoría. Antes funcionaba Autocontrol. Ahora se tiene que anunciar. Parajodas que pasan cada vez más desapercibidas por formar parte del paisaje rutinario. Y el consumo de televisión en aumento, increíble pero cierto. De tanto que podemos ver nos hemos convertido en miopes. Y lo peor de todo es que nos creemos muy listos.

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  2. 2 José Ramón enero 28, 2009 en 10:34 am

    Dalí era un dibujante extraordinario.
    Además de eso, y por encima de todo eso, era un provocador. Era ingenioso, escribía bastante bien y se hacía escuchar.
    Al final se agotó en sí mismo y su obra perdió mucho interés. Para colmo, siempre se rodeó de falsos amigos que incluso llegaron a ponerle hojas en blanco para que las firmase, para hacer dibujos falsos después. Y él consintió.
    Le daba igual. Le hacía gracia que circularan obras falsas suyas. Le hacía mucha gracia que le llegara dinero a espuertas, aunque sus amigos le engañaran y se quedaran con más porcentaje del convenido.
    André Breton le llamó “Avida Dollars” haciendo anagrama con su nombre.
    Y la conclusión es la que apunta el Duende y suscribe Wallace: Un personaje interesante en la historia de la pintura (cada vez menos, hay que reconocerlo), pero muchísimo más interesante en la Historia Universal de la Falacia. Un ejemplo de cómo jugar con la ingenuidad de los demás, con la tontería y la estupidez, y cómo manipular.

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  3. 3 Charivari enero 28, 2009 en 11:25 am

    Estas cosas me recuerdan al famoso tocomocho y similares ¿quién tima a quién?
    Yo ya no me fío ni de los pastorcitos de Lourdes ¡money, money!

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  4. 4 Charivari enero 28, 2009 en 11:26 am

    Perdón, he querido decir Fátima (me equivoqué de pastorcilla)

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  5. 5 adela enero 28, 2009 en 11:51 pm

    Me hago tambien la pregunta,¿estaba loco? o ¿se hacía el loco? , creo que hay una diferencia sustancial, del mismo modo los creyentes ¿son creyentes? o ¿se hacen los creyentes?, como bien dice el Duende las creencias son algo íntimo y forma parte de uno, no de panfletos propagandísticos o autobuses, eso es otra cosa.
    Coincido con José Ramón en el dibujo de Dalí, a pesar de que no me gusta el surrealismo me parecen magníficos, el resto no me interesa, más que nada porque he desistido en comprenderlo! a ver… qué es? el “metodo paranoico-crítico”. Según el mismo Dalí se trata de: “…un método espontáneo de conocimiento irracional basado en la objetivación sistemática de asociaciones e interpretaciones delirantes…”.
    🙂

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  6. 6 Zoupon enero 29, 2009 en 12:08 pm

    Yo estoy convencido de que Dalí al llegar a su casa se sacaba la peluca, los bigotes y el maquillaje, dejando al descubierto una tez morena y un cabello muy cortito. A continuación se ponía un polo con cocodrilo, unos pantalones de loneta y unas zapatillas Paredes, cogía sus bártulos y su Seat 127 y se iba a Roses a pintar marinas al acuarela, que era lo que de verdad le gustaba. Si llovía se encerraba en casa a pintar bodegones al óleo. Luego firmaba como Manuel Gómez y exhibía esas obras en la sala de exposiciones de la caja de ahorros local, donde disfrutaba escuchando desde un rincón las alabanzas de señoras de mediana edad con gafas con cordoncito.

    En su currículo secreto figuraba como profesión la de excéntrico genio del surrealismo, y entre sus aficiones la pesca del reo con mosca y la pintura figurativa de toda la vida.

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  7. 7 Bob de Ca's Barber enero 29, 2009 en 2:41 pm

    Me parese que…Dalís hay muchos! y muchos no lo saben!, que no lo ves que haser cada dia lo mismo llega a aburrir, es asín la cosa, cada día rutinario se hase muy largo…ara el otro dia fui a merendar a Ca’n puñetas y resulta que mientras hablaba con el Jiuseppe, que es el cosinero, me contaba que lo que hay que haser es innovar, si nos mal asunto,que la gente nesesita nuevas estimulasiones todo el tiempo. La questión es que…also la cabesa! y me paresió ver una tortilla pegada al plafón de la lus! y con el calor se iba resbalando poco a poco, otra iba suavesito deslisándose por la moldura del techo, y otra ya estaba camino de descolgarse de los asulejos de la campana del estractor, Batuadena Jiusepe! esto que es!, parese ser que es una integrasión natural del entorno con sus elementos en continua interacxión. La otra cuestión es que mientras estaba sentadito en la mesa de la cosina comiendome la mia a la fransesa con un tomatito con orégano, no paraban de entrar sus clientes más importantes,los que gastan más, y seguían hablando alusinaos de interacxión y no lo podían creer mientras hasian fotos y un reportaje con la filmadora, que las tortillas resbalen por la pared! y tan delicadamente! 🙂

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  8. 8 José Ramón enero 29, 2009 en 5:11 pm

    Tienes razón, Bob. Dalís hay muchos, y ganarse la vida es muy difícil. Hay que inventar alguna parida que otra, alguna payasada.
    Zoupon: Lo que acabas de contar da para un cuentecillo muy sabroso. Anímate y escríbelo. Ya está. Desarróllalo un pelín más y lo tienes.

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