Un paseo por el duermevela

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Aquella imagen del duermevela era tan inquietante como "El grito" de Edvard Munch...

-Lo que más me fascina de Marcel Proust-dijo Homper– es la descripción  de ese territorio ambiguo del duemevela en el inicio de En busca del tiempo perdido.

A veces Homper soñaba que, yendo al colegio, veía caminar de frente a la misma mujer. Era una mujer joven, pobremente vestida, con la cabellera en melena desgreñada y cierto aire doliente en su rostro. En el momento de cruzarse, y reproduciendo exactamente un famoso cuadro de Dalí, en el pecho de esa mujer se abría una ventana. Por ella, a través del tejido de los músculos, asomaba un bebé y, al fondo,  podía verse una línea de fuga que se fundía con la barra del horizonte.

Como la herida de la ventana dejaba rastros de sangre en la acera, el pobre Homper, asustado, volvía la cabeza para interesarse por ella y ofrecerle su ayuda. Pero aquella dramática imagen de la madre había desaparecido. Homper se despertaba angustiado.

Aquel sueño se repitió varias veces. No tenía el pobre Homper ni noción de que había muchos libros que trataban sobre la interpretación de los sueños. Eso a él le traía al fresco. Lo que de verdad le inquietaba es que nunca sabía si lo había soñado mucho tiempo atrás o la noche anterior.

Un día se lo apuntó en la agenda: no lo he soñado ni anoche ni anteanoche, es un sueño lejano. Y al día siguiente, yendo al colegio, se volvió a encontrar de frente a la misma mujer y el mismo rostro doliente, caminando de frente con un niño en edad escolar cogido de la mano. Esta vez no quiso volver la cabeza. No estaba dispuesto a disipar la nebulosa de no saber bien si aquello era un sueño o un efecto  de la imaginación.

-No se lo puedo contar a nadie-se quejaba a Rafita, su amigo del alma.

-¿Ni a tu madre?-preguntó Rafita.

-Ni a mi madre. Un día le dije que había visto a las ánimas del purgatorio por la calle y no se lo creyó.

-¿Cómo son? ¿Y dónde las viste?

-Son como gatos negros, y viven agazapadas en los bajos de los taxis de Madrid. Se esconden en las tripas del coche, entre las transmisiones y todo eso. Y hasta que no cumplan su condena no saldrán de ahí.

Rafita se pasó la tarde agachándose ante todos los taxis que encontró por la calle, pero no encontró rastro alguno de las ánimas del purgatorio. Homper derivó en el hombre perplejo que todos nuestros lectores ya conocen. Rafita se convirtió en una eminencia de la psiquiatría.

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9 Responses to “Un paseo por el duermevela”


  1. 1 MARIBEL febrero 6, 2009 en 8:42 am

    hoy por hoy no se si me gusta mas: la vida de nuestro Homnper o la imginacion de nuestro DUENDE FELIZ DIA!!!!! besos

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  2. 2 Charivari febrero 6, 2009 en 1:41 pm

    ¡Qué enigmático! Me quedo como Chariper, Charivari perpleja.

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  3. 3 DOLOROSA febrero 6, 2009 en 6:25 pm

    Yo también estoy perpleja como Homper. Duende, esta vez te has superado y te has ido por caminos que la imaginación te ha descubierto.

    A veces me he preguntado si es verdad que los sueños tienen algún significado real o son sólo, eso, sueños y es mejor, recordarlos si son agradables o borrarlos si no lo son. A mí también me fascina Proust como a Homper.

    Y creo, no en los sueños que tenemos cuando dormimos sino en los sueños que soñamos despiertos. Porque también se puede soñar despiertos. Yo confieso que algunos de mis sueños, precisamente cuando más despierta estaba, se han cumplido.

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  4. 4 C. WarterI febrero 6, 2009 en 8:57 pm

    Querido Homper:

    Es cierto que Munch deja perplejo al mismo Peñafiel Cuando vi en NY El grito me quedé desazonado, he podido ver otras obras suyas como el asesino o Inger en la playa y me parece que este pintor tiene desdoblamiento de personalidad una veces inquietante y otras relajante.

    Los artistas transmiten inquietud o sosiego según lo sienten, los aficionados al arte intentamoos descubrir en sus obras la calidad pictórica pero ciertamente se puede entrar en loscuadros para conocer la personslidad del autor, claro está si eres sicólogo o al menos tu sensibilidadno solo es plástica.

    Por si acaso yo solo pinto paisajes o retratos

    Que pases un buen fin de semana en Pedro Juan o donde vayas

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  5. 5 wallace97 febrero 7, 2009 en 12:01 am

    La vida de toda persona se divide en dos estados bien diferenciados, que se alternan a diario, la vigilia y el sueño. Lo que no sé es por qué damos por hecho que el primero es real y el segundo no. ¿Qué razón tenemos para no pensar en la posibilidad contraria? Creo que ninguna.

    Lo que sí es cierto es que el estado ambiguo del duermevela sería lo mismo en cualquiera de las dos hipótesis. Y también es cierto -o a mí me lo parece- que es el momento de mayor creatividad. Debe ser porque en ese estado no funcionan tanto los prejuicios, que siempre residen en el nivel de la consciencia, y sí salen a pasear las capacidades del subconsciente, que es es estado en el que se almacena la objetividad de forma más pura. Ahí no funcionan los intereses colaterales.

    Lo mismo es una gilipollez lo que acabo de decir, pero lo mismo no.
    Vaya usted a saber si lo he dicho despierto, dormido, o todo lo contrario.

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  6. 6 Bob de Ca's Barber febrero 7, 2009 en 12:36 am

    Querido amigo Wallace97, yo tengo una rasón que me hase pensar que no son muy de verdad y es que… siempre me pasan todos en la cama bajo el eledrón, y eso… como puede ser! que ayer desde ahí, me fuí a la guerra y condusía un avión de combate y de el salté a un balcón desde donde me torpedeaban por todos lados, creia que me alcansarían y logré salir salvado, al compañero casi lo alcalsaron!, el corasón nos iba a mil por hora y cuando todo paresía oscuro, Deumevet! se hiso la lus y vi a mi estimada y me fui corriendo para abrasarla!, aunque ahora que lo dises…la felisidad en ese momento fue tan grande y fabulosa, que todo el dia me acompañó, y no me paresía haberla sentido antes :), es un misterio que muchas cosas las sabes, pero sólo en los sueños y a veses en ellos las realisas!

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  7. 7 lola febrero 7, 2009 en 9:46 am

    ¿Cuántos sueños serían imposibles en la vida real? Si bien es verdad que algunos logramos cumplirlos, hay otros, amores prohibidos, situaciones increíbles que jamás lograrán existir en la vida real. No obedecen ninguna norma, sólo nuestro anhelo se impone y los sentimientos libres se imponen, a veces producen angustia y otras nos convierten en el ser más feliz que jamás haya podido existir.

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  8. 8 Angelus P. febrero 14, 2009 en 7:55 pm

    Totalmente de nacuerdo contigo, Wallace. Y eso lo saben muy bien quienes diseñan esos programas de radio de medianoche que se basan en la catarsis del hablar y hablar. También, según mi experiencia, son las horas más productivas para el estudio…

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  9. 9 Angelus P. febrero 14, 2009 en 8:00 pm

    Totalmente de nacuerdo contigo, Wallace. Y eso lo saben muy bien quienes diseñan esos programas de radio de medianoche que se basan en la catarsis del hablar y hablar. Son horas en que las barreras de la timidez y la autocensura se encuentran más bajas, y se pueden decir o escribir cosas que no verían la luz a otras horas. También, según mi experiencia, son las horas más productivas para el estudio.

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