La liga de los amantes de la perrunilla

Las perrunillas, tan ricas como mal envasadas, merecen mejor trato

Las perrunillas, tan ricas como mal envasadas, merecen mejor trato

El día 16 de febrero estaba siendo, como casi todos los días, trágico. O cómico, según se mirase. O irrelevante. El caso es que Homper se quedó perplejo una vez más al advertir que la realidad puede ser percibida de formas muy distintas, según las circunstancias de cada quisque. Su mala conciencia le conducía a la apreciación más nefasta. Su sentido de la supervivencia, le aconsejaba evadirse y elegir lo irrelevante.

En una sola jornada de lo que podrías denominarse como de responsabilidad social, Homper había llevado a cabo tres actos temerarios y un ejercicio de utopía. Los actos temerarios habían sido escuchar las noticias de las ocho en la radio, leer un periódico, y finalmente, ver un informativo en la televisión. Deprimente. Naufragio de una patera en Lanzarote con veinticuatro ahogados a cien metros de la costa. Asesinato de una chiquilla en Sevilla a manos de su novio y otros cómplices. Memorial de quiebras, cierres empresariales, despidos y otras llagas de nuestra economía. Repaso de procesos y actuaciones diversas contra chorizos, adictos a la mamandurria y corrupciones diversas. Repertorios de frases de políticos en campaña. Y el caudillo Chávez citando a San Pablo para justificar su afán de perpetuarse en el poder. Eso sí, no por interés personal, sino por el compromiso de que la revolución bolivariana pendiente redima al mundo.

El ejercicio de utopía fue ponerse en contacto con la tía Clota y consultarle si le gustaría que escribiera de ella y de sus amigas Thelma y Edwina en una novela que podría llamarse Días dorados en Tinmouth. El título le mosqueó bastante a la tía.

-No me dores la píldora -le espetó- Y nunca mejor dicho. Sería preferible que te busques otros temas que vendan más. Pero si vas a hablar de nosotras, cuenta la verdad sin el eufemismo ese de los días dorados. Tres ancianas de Tinmouth o Últimos días en Vermont sería más ajustado a la realidad. Mentiras, sólo las necesarias, que ya somos mayorcitas.

O sea, que no les hacía demasiada ilusión ser protagonistas de una novela. Y si ni siquiera ellas la iban a leer, para qué escribirla. El dilema eterno. ¿Escribir de qué, si todo lo que llamaba su atención ya había sido mucho mejor tratado por otros?

-Por cierto, sobrino-apuntó la tía- La última vez que me enviaste perrunillas me llegaron pulverizadas.

Qué gran verdad. Las perrunillas, esas deliciosas pastas campesinas que tanto echaba la tía Clota, se venden en bolsas de plástico o en cajas sin tapas, cubiertas sólo por una película de celofán plástico. Las galletas danesas o inglesas, que son mucho más duras, más empalagosas y engordan más, se venden en cajas de lata y se pueden mandar por paquete postal, porque están protegidas. Él tuvo que envasarlas en la primera caja de cartón que pilló, que era la del  router de su ordenador, y el blindaje no fue suficiente.

-No te preocupes, tía -respondió Homper- Encontraré una caja de galletas danesas para el próximo envío. Y gracias por la idea…La liga de los amantes de la perrunilla…¿Verdad que eso no lo habrá escrito nadie?

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4 Responses to “La liga de los amantes de la perrunilla”


  1. 1 adela febrero 17, 2009 en 12:57 pm

    Me gustan las historias de las personas y si son con muchos años de vivencias mejor, en realidad son los que tienen algo que contar, nunca pienso que sobren ni que nadie lo haya escrito todo, de cada historia se lee la originalidad de la persona ninguna combinación de entorno, sentimientos y momento es igual.Siempre habrá alguien que leería la historia de tia Clota y sus amigas, porque no alguien que la escriba con cariño?
    La poesía “ser viejo” de Joan Margarit, quizás sea inútil para el viejo pero no para el joven, de eso se olvidan amenudo unos y otros;

    Entre sombras de gallos y de perros
    por patios y corrales de aquella Sanaüja,
    hay un hoyo de tiempo perdido y lluvia sucia
    que ve a los niños ir contra la muerte.
    Ser viejo es una especie de posguerra.
    Sentados a la mesa en la cocina
    en los anocheceres de brasero,
    limpiando las lentejas,
    veo a los que me amaron.
    Tan pobres que al final de aquella guerra
    tuvieron que vender el miserable
    viñedo y aquel frío caserón.
    Ser viejo es que la guerra ha terminado.
    Es saber
    dónde están los refugios, ahora inútiles.

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  2. 2 ayalga febrero 18, 2009 en 11:16 am

    Apúntame como amante de la perrunilla, pero, por favor, que las dejen como están, modestas ellas, en su bolsa de plástico. En cuanto las metan en una lata como las danesas, nos cobrarán más por la lata que por las perrunillas.
    Para el próximo envío a la tía Clota te sugiero buscar algún envase que puede ser desde una lata del chino de al lado, pasando por una cesta con tapa, un costurero de madera o un joyero de Loewe dependiendo de lo que te quieras “estirar”. Tambien le puedes mandar la receta de la Thermomix y regalarle otra cosa.

    INGREDIENTES:
    200 g de Azúcar
    La piel de un Limón (solo la parte amarilla)
    1 cucharadita de Canela en polvo
    100 g de Almendras crudas
    200 g de manteca de cerdo
    60 g de aceite
    2 yemas de Huevo
    400 g de Harina
    Un pellizco de bicarbonato
    Almendras enteras para adornar

    PREPARACIÓN:
    Ponga el azúcar en el vaso y pulverícelo programando 30 segundos, velocidad 9. Añada la piel de limón y la canela y vuelva a programar 30 segundos, velocidad 9. Agregue las almendras y pulverice de nuevo 6 segundos, velocidad9.
    Incorpore al vaso la manteca, el aceite y las yemas de huevo y mezcle todo bien durante 15 segundos, velocidad 5. Por ultimo incorpore la harina y el bicarbonato y mezcle durante 30 segundos en velocidad espiga, ayudándose con la espátula.
    Retire la masa del vaso, póngala entre dos laminas de plástico transparente y estírela con un rodillo, dejándola de 1 cm de grosor.
    Forme las perrunillas cortando la masa con un corta pastas o con el cubilete, o haciendo montoncitos con la masa y aplastándolos un poco.
    Coloque una almendra en el centro de cada pasta.
    * Ponga las perrunillas en una bandeja de horno engrasada o cubierta por un papel vegetal engrasado o lamina antiadherente, dejando suficiente separación entre ellas para que no se junten al hornearse.
    Espolvoréelas con azúcar granulado e introduzca la bandeja en el horno, precalentado a 170ºC, durante 10 o 15 minutos, hasta que estén doradas.

    Nunca las he probado pero seguro que están buenas.

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  3. 3 Bob de Ca's Barber febrero 19, 2009 en 12:36 pm

    Idò no soy tonterias esta asosiasiones de amantes de algo! en sa roqueta se reunen cada año los amantes de la llampuga y la comen con pimientos rojos! es miel! y más que nada el rato sosial que pasas es fabuloso, lo que no he probado nunca es de mandarla de viaje, una ves le envié magranas al amigo Josep que vive en Alemania y solo una llegó prodida, tambien he mandao empanadas y estas ni bien ni mal, no llegaron nunca! la questión es donde estarán? ya hase unos años y no han contestado, seguramente desidieron haser su vida y ser independientes al final es lo que queremos todos, y lo comprendo muy bien!, lo que le pasa a esas galletitas que dise el amigo señor Duende es que…en esa bolsa, que siempre alguien no tapa bien del todo, se ponen blandas y ya pasan a ser pa mojar en la leche!,los trositos… hombre! no quedan muy bien en la bandeja de la amiga tia Clota, pero son buenos, no hay que tirar nada, mujer! me parese es un poco quesquillosa!! 🙂

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  4. 4 Virginia febrero 26, 2009 en 2:15 pm

    Mil gracias por la receta.
    En mi casa somos autenticos degustadores de las archiconocidas Perrunillas.
    Bueno, de las Perrunillas, de las Magdalenas, de los Bizcochos y en general de todo lo dulce…..Asi tenemos el azucar y el colesterol como lo tenemos…..
    Yo, como avispada Gladiadora del Hogar que soy lo que hago es comprar las Perrunillas en la panaderia o pasteleria del barrio donde las empaquetan con todo el primor del mundo.
    Lanzemos una reivindicacion de lo nuestro: Lo español, la dieta Mediterranea, las Perrunillas y el arroz con leche……
    Las famosas pastitas de té holandesas, que no digo yo que no esten buenas,pero son mas resistentes eso es verdad que muchas veces las tienes que mojas cinco veces en el cafetito para poder ablandarlas un poco.
    Y es cierto lo bien envasadas y protegidas que vienen. Por no hablar de las cajitas tan monisimas que traen que luego vienen muy requetebien para guardar cosas pequeñas como botones, carretes de hilo o los cromos de Superheroes de la coleccion de mis chicos.
    Perdon, siempre se me va la cabeza al asunto domestico.

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