Bach y el sonido del vino

El sonido del vino escanciándose puede ser tan bello como una catnata de Bach

El sonido del vino escanciándose puede ser tan bello como una catnata de Bach

La belleza de la música también va por barrios. Después de escuchar en una iglesia de la calle General Ricardos de Madrid el  Concierto de Branderburgo nº 5 y tres cantatas de Juan Sebastián Bach, Homper estaba aturdido, casi embelesado.

-¿Cómo se puede disfrutar  esta maravilla en un lugar tan  inesperado como éste?-se preguntaba a la salida  mientras a su lado rugía el motor de un autobús.

Siempre hay que criticar a los políticos, y más si hablamos  de gestión cultural. Pero hay que reconocer que estos lujos, si llegaban, se quedaban antes en los barrios buenos. Sonaba buena música en el Auditorio, en el Teatro Real, quizás en el Conservatorio, en las Academias, en las sedes de las fundaciones y otras instituciones culturales. No mucho lo que antes se conocían como los madriles. El bar de al lado de esta iglesia de Carabanchel anunciaba tapas y zarajos, que son tan castizos y obreros como aquel baile de chulapos y de horteras que cantaban en la zarzuela de La Gran Vía.

-Se puede porque es gratis-decía uno-Si fuera de pago y pa fardar yo no venía.

-¡A ver!-apuntaba otro-No habría localidades. Como cuando vienen el Baremböhm, el Zubin Metha, Iwa Mula o Juan Diego Flórez. Muchos de los que pueden pagárselo van para escucharles. Pero muchos más para que se vea que ellos están entre los elegidos que pueden darse ese lujazo, ¿no te digo?

Alberto Ruiz Gallardón es criticable por muchas cosas, pero lo de repartir la audición de  ese tesoro musical que son las cantatas de Bach por iglesias de Madrid y su periferia es mérito suyo. No sólo suyo, claro. Los coordinadores y directores artísticos son Oscar Gershensohn (director, además de La Capilla Real y de la Orquesta y Coro Vía Magna) y Alberto Martínez Molina, que a su vez  dirige el magnífico grupo Hippocampus, que era el  protagonista del concierto de ayer. También hay empresas aflojando la mosca, claro. Menos mal que Bach no tiene por ello que cambiar su pentagrama. Suena igual de sublime si se escucha en la catedral de Leipzig que si lo patrocina el Banco Santander.

-Los mejores placeres son siempre gratis-se decía Homper como corolario de la hermosa tarde que ya presagiaba primavera.

Se acordaba del chorro de la fuente, del murmullo del arroyo, del tremolar de las hojas de los álamos, del canto del ruiseñor. Y de otro sonido redondo, profundo, misterioso y poético como una atmósfera de Velázquez que suele pasar inadvertido porque aventura algo aún más esperado y deseado. Es el gorgoteo del vino cuando avanza por el cuello de la botella para ser escanciado en la copa. Glop, glop, glop. Escrito parece una broma, pero qué bello suena. Lo comprobó él mismo aún bajo el efecto de las cantatas.

-Incluso el vino más caro -concluyó Homper- regala el sonido de su viaje hasta la copa. Es otro placer añadido que nadie con sensibilidad debería dejar de apreciar, ¿no?

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10 Responses to “Bach y el sonido del vino”


  1. 1 wallace97 febrero 23, 2009 en 11:48 pm

    ¡Maldita sea, se me ha pasado! ¡Se va a enterar mi amigo Alzheimer! Para la próxima, dentro de un mes, me pondré una alarma, e iré sin avisarle, que se fastidie.

    ¡Qué maravilla el ruido del vino al pasar por el cuello de la botella! Siempre me ha encantado.

    Duende, digo yo que cuando Homper dijo “incluso el vino más caro”, quiso decir “incluso el vino más barato”, ¿no?

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  2. 2 El Duende de la Radio febrero 24, 2009 en 8:16 am

    Parecería que incluso el vino más caro tendría que cobrar ese plus de placer. Pero no es así. Al vino de precio raonable, como el valor al militar, esta generosidad se le supone. Lo admirable es que esos vinos “de alta expresión” (vaya cursilada de denominación) que multiplican su precio en la carta del restaurante, además del enólogo, el PH del terreno, la semilla, el arado, la poda, el fertilizante, la vendimia, la tecnología, el vidrio de la botella, el corcho del tapón, la etiqueta y la distribución no consideren además que el sonido del escanciado también puede tener precio. Mejor que no nos lean, no sea que se les ocurra valorarlo.

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  3. 3 maribel febrero 24, 2009 en 8:59 am

    que grandes lujos os permitis..amigo Homper!!!! no hay nada mejor que disfrutar de la musica estes donde estes!!1 feliz dia! besos

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  4. 4 José Ramón febrero 24, 2009 en 10:20 am

    A mí me sale muy bien ese ruidito del vino golpeándome el interior del labio superior con la lengua. Doy muy bien el pego, y también gratis.
    La verdad es que vivir es gratis. No nos damos cuenta porque somos bastante tontos.

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  5. 5 DOLOROSA febrero 24, 2009 en 10:21 am

    La música y el vino y, podíamos añadirle, la poesía, que también encaja en este bloque ¿no te parece Duende? Los tres unidoa forman un maravilloso conjunto. Porque un poema, acompañado por un piano o una guitarra, puede resultar sublime. Y un buen vino al final para celebrar el evento. Unidos, forman un buen trío.

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  6. 6 Palinuro febrero 24, 2009 en 1:51 pm

    Me perdí ese concierto porque Homper me avisó demasiado tarde. Lástima. Claro que, a cambio, asistí en la Fundación Canal al correspondiente al del ciclo de cámara de solistas de la Orquesta y Coro de la Comunidad que incluía 9 Lieder de Mendelssohn y un cuarteto de Sibelius más un bello estreno dedicado al agua con participación de soprano. También gratis, como los conciertos de la March. La verdad es que al inquieto que además tenga tiempo no le faltan ocasiones en Madrid para cultivar su espíritu sin merma de su bolsillo. ¿Puede algún duendeadicto informarme de los restantes conciertos, si los hubiere, del ciclo que comenta el Duende?

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  7. 7 wallace97 febrero 24, 2009 en 2:02 pm

    Palinuro, marchando:

    http://www.esmadrid.com/es/portal.do?TR=C&IDR=626

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  8. 8 trozosdevidas febrero 24, 2009 en 2:04 pm

    Espectacular el sonido del vino, más si estás bebiendo en una cueva y además huele a un no sé qué, que sé yo…
    Pero más espectacular para mi es el sonido de la guitarra tocando unas alegrías o unos tanguillos, acariciada por las manos de un genio como Paco de Lucía.

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  9. 9 Bachí febrero 24, 2009 en 3:22 pm

    Yo crecí en una pequeña ciudad de provincias,pluralista,liberal y católica.Digo todo esto,porque tanto el cerero,el guarnicionero,el empresario,notarios,médicos, perodistas,sastres etc…se reunían para tratar de temas culturales de un alto nivel. Sabían quién era Bach,el Maestro de Liébana o Velazquez. Era realmente interesante oirles hablar de cualquier tema.Por desgracia muchos de ellos ya han desaparecido,pero siempre recuerdo a un amigo de mi padre,vasco,de Lesaca(pueblo maravillosos de Navarra)quien cada vez que abría una botella de vino,decía: ” Isilik meserez,zeruko musika”.Que traducido al castellano significa,”Silencio por favor,música celestial”.Yo era bien pequeña cuando se lo oí decir en varias ocasiones pero cuando lo decía sonaba igual que las cantatas de Bach.Si borramos tantas cosas como qieren nuestros políticos cómo vamos a entender a Bach y sus similares?.Felicidades Duende,qué suerte tienes de ser tan culto.

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  10. 10 adela febrero 25, 2009 en 12:33 pm

    Estaba en esos pensamientos el otro dia tambien, respecto a lo bueno que hacen algunas veces los pólíticos en favor de la cultura asequible, disfruté del VEO (Valencia escena oberta) con representaciones teatrales geniales, gratuitas o por 10€ la entrada, ayer pude disfrutar de la música tambien gratuita y curiosamente Arvo Pärt autor de “Los estados del alma a través de la música y el sentimiento” dice algo precioso que podría ser muy bien otro momento de placer, él lo denomina “tintinnabulación”, del latín tintinnabulum, “campanilla”: ” La tintinnabulación es la región en que me refugio cuando busco respuestas para mi vida, para mi música, para mi trabajo. En mis momentos de oscuridad siento que todo lo demás carece de sentido. Lo complejo y multifacético me confunde, y entonces debo buscar la unidad, quedarme con lo que de veras importa. La tintinnabulación es así. Aquí estoy a solas con el silencio. He descubierto que basta con que una sola nota suene bella. Esa nota, o un compás de espera, o un momento de silencio, me reconforta.”
    No sabia que algunos tinntinnabuleamos de vez encuando 🙂 , cada dia se aprende algo !

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