Los amigos de Henry Miller y los míos

Henry Miller ligó mucho más, pero no tendría mejores amigos que los que tiene uno...

Henry Miller ligó mucho más, pero no tendría mejores amigos que los que tiene uno...

Hace años, después de haber descubierto la literatura más desinhibida de Henry Miller este Duende vio en una librería  un volumen del mismo autor que llevaba por título algo tan inocuo como Mis amigos. Lo compró y lo leyó con la misma fruición con la que su cándida mirada había perdido antes, gracias a aquel sátiro de la escritura,  su virginidad lectora. Por cierto, mucho menos enojoso este trámite que el de la pérdida de la otra.

Todos tendemos a generalizar a partir de una muestra. Quien haya leído los famosos Trópicos de Miller, sus Sexus y Plexus creerá que en su musa no todo el monte es orégano, sino el monte de Venus. Pero además de las escabrosas novelas que le dieron tanta fama, Miller dejó al menos dos obras que no tienen nada de turbulentas. Uno es un delicioso libro de viajes que se titula El coloso de Marusi. El otro es el que mencionaba al principio, una mirada aliñada de ternura, ironía  y contenida mala leche sobre sus amigos, espejo de esos americanos mitad cow boys mitad Tom Sawyer -la gorra, el café largo en el snack de carretera, el baseball, la mecedora en el porche de la casa de madera, la barbacoa, la pesca de la trucha, el pavo del Día de Acción de Gracias– con los que uno se ha familiarizado a través del cine y la literatura costumbrista.

Desde entonces siempre quiso el Duende escribir otro libro sobre sus amigos. Uno de los problemas por los que no lo hizo ya es la  elasticidad del vocablo amigo/amiga y amistad. En un país donde cualquiera te para por la calle para decirte amigo, ¿me das un cigarro?, y un menda al que sólo conociste en un viaje a Costa Rica te llama dos meses después para pedirte un favor claramente abusivo con el consabido ¿somos amigos, no?, no es fácil la diagnosis certera del amigo. Digamos que hay amigos de la infancia, del colegio, de la universidad,  de toda la vida, del trabajo, de la familia,  del alma, del blog. Amigos por afinidades electivas  -golf, caza, pesca, viajes, fútbol, teatro, cine,  toros, cofradías, aficiones, el veraneo. Amigos ocasionales. Y, muy importante, amigos de nosesabeporqué.

En cualquiera de estos epígrafes cabe una categoría de amistad que el Duende aprecia sobremanera, que es la del amigo al que jamás hay que darle explicaciones. Puedes no verle en meses, incluso en años. Puedes haber olvidado un pésame, un regalo, una felicitación, o una visita hospitalaria que sin duda merecía. Pero cuando te lo encuentras te abraza, te sonríe, comparte contigo los recuerdos que hilvanaron la amistad y se despide sin reproches por tus ausencias, sin pedirte nada y sin haberte dado la paliza.

A este grupo pertenecen mis amigos de hoy. Félix Bragado es el gracejo andaluz que mejor cuenta los chistes. Luis Felipe Castresana, jurista eminente, el discurso de la vehemencia crítica. Carlos Romero, más conocido como Oblato, que fue internacional de rugby -el más elegante, sin duda, siempre en su moto BMW con techo y luciendo un sombrero de Panamá– aporta su socarronería y su bonhomie. Luis Jiménez Guitard, su caudal de humanidad, que es grande y rebosante de coña marinera. Hay también el consabido Bradomín (le llamaré sólo Antoñito, para no ser indiscreto) que nos entretiene mucho contando cómo se puede seguir seduciendo a los sesenta y tres años. Ji, ji, menos lobos Caperucita. Un brillante empresario y expolítico llamado Eduardo dice lo que no podía decir en la poltrona, y entretiene mucho. También viene uno de los hombres más felices, que más calla, más ríe y mejor vive,  Juan Labaig. Y aparece de vez en cuando Santiago Pelayo, el más misterioso. Siendo el único soltero del grupo, y además funcionario, todos comprendemos que está demasiado ocupado…

Todos estamos convocados hoy a compartir un cocido. Lo cual, la verdad, le hace bastante feliz al Duende. Con tal motivo, siendo así que por ahora no ha cumplido como Henry Miller, y aunque el tema no sea de  interés general, sí quería dedicar a sus amigos una entrada en este blog.  Pues  vale, ¿no?

Anuncios

15 Responses to “Los amigos de Henry Miller y los míos”


  1. 1 joselepapos marzo 25, 2009 en 7:58 pm

    Felicidades duende. Poder contar los amigos con más de una mano ya me parece una heroicidad. Hay que haber estado arriba y luego abajo para medir la amistad verdadera. Normalmente todo el tinglado de la amistad se derrumba cuando tu propia vida se derrumba.

    Me gusta

  2. 2 Ángela marzo 25, 2009 en 8:18 pm

    No sé qué me da más envidia, si el encuentro con tus amigos, o el cocido que vais a compartir.
    Disfrútalo Duende.

    Me gusta

  3. 3 adela marzo 25, 2009 en 11:53 pm

    De acuerdo completamente con Joselepapos! repecto a que poder contar los amigos con los dedos de una sola mano es una heroicidad, tambien aprecio sobremanera la categoría de los amigos a los que no hay que dar explicaciones y tengo la sensación de que si uno tiene una larga vida son los que se mantienen a lo largo de esa trayectoria. Tener amigos es ser afortunado y se debe disfrutar siempre que se pueda con ellos, así que esta entrada en este blog vale! y mucho! Por los amigos!, asi que yo aprovecho y le mando un abrazo inmenso a mi amiga Cati del Campo 🙂

    Me gusta

  4. 4 Palinuro marzo 26, 2009 en 9:25 am

    ¡Vale, Duende! Disfruta de tus amigos… y del cocido por muchos años.

    Me gusta

  5. 5 luna marzo 26, 2009 en 10:55 am

    Querido duende, has descrito un perfecto mundo de hombres, algo machista…porque dónde están las amigas? yo creo que tú perteneces al sector de hombres que piensan que las mujeres no pueden ser amigas de los hombres poque siempre está por el medio la atracción erótica, es así? puede ser… pero conozco algunas excepciones que demuestran todo lo contrario.no crees que los hombres tenéis que cambiar un poco y no pensar siempre en lo mismo? La amistad entre hombre y mujer puede ser mucho más refrescante, enriquecedora… por eso mismo porque somos tan distintos… Qué aburrimiento la mistad entre iguales! A mí por lo menos me lo parece. Reivindico desde aquí la amistad emtre hombres y mujeres, a ver si lo consigo!

    Me gusta

  6. 6 wallace97 marzo 26, 2009 en 11:20 am

    Me había llamado poderosamente la atención, igual que a Luna, esa asuencia absoluta de mujeres en la lista del Duende. No había querido comentar nada por no ser el tocapelotas de siempre, pero ya que sale a colación, digo lo mismo que Luna.

    Me gusta

  7. 7 Charivari marzo 26, 2009 en 11:30 am

    Pensé, lo mismo que Luna y Wallace97, aunque me hace recordar a una amiga de toda la vida que dice que el hombre puede ser un perfecto amigo pero ¡nunca íntimo!, quizá.
    Muy buenas las categorías. Yo, concretamente, le debo mucho a mis diversos y variopintos amigos/as.

    Me gusta

  8. 8 lola marzo 26, 2009 en 11:43 am

    Amigos sin amigas, compartir un cocido y no una paella. Tendré que hablar con doña María y como no, con la Bibistra.

    Me gusta

  9. 9 algodonsina marzo 26, 2009 en 11:49 am

    ¡Glup! sin ánimo de llevar la contraria: yo, que me precio de tener buenísimos amigos varones, tengo que decir que hay reuniones de amigas mías en las que los hombres no pintan nada. Y por ejemplo, entre las de los amigos de mi último trabajo soy la única chica. Yo creo que los grupos de amigos se conforman alrededor de circunstancias, y puede haber hombres solo, mujeres solo, mixtos con una mayoría u otra…
    Como sigamos así vamos a tener que hacer las cenas buscando la paridad…
    Dicho esto, me habría encantado estar en el cocido del duende:))¡que envidia!

    Me gusta

  10. 10 Zoupon marzo 26, 2009 en 12:18 pm

    Estoy con Algodonsina. Mi grupo de amigos está conformado por parejas y algún soltero, y lo habitual es que salgamos hombres y mujeres juntos a tomar una cerveza o a cenar, y las conversaciones son mixtas y se entremezclan. Pero dos o tres veces al año quedamos para cenar sólo los amigos varones, y llamadme machista si queréis, pero a mí me encantan esas cenas. Ellas a su vez también quedan a su aire de tanto en tanto, y también lo agradecen.

    Lo que no comparto es el tópico de que una mujer y un hombre no puedan ser amigos, por lo de la tensión sexual. En mi entorno se dan amistades de este tipo sin ningún problema.

    Un detalle, Duende: En esta España plurinacional, decir “cocido” a secas vulnera el título octavo de la Constitución y puede ser objeto de expediente sancionador gubernativo. Damos por hecho que es un cocido madrileño, pero en lo sucesivo, para evitar problemas, deberás concretar si es madrileño, maragato, montañés o lebaniego. Y si das los ingredientes, no te olvides de decir “garbanzos y garbanzas”.

    Me gusta

  11. 11 Palinuro marzo 26, 2009 en 2:25 pm

    Cada uno habla de la feria según le va, y tan legítimo es defender la posibilidad de la amistad intersexual como la opuesta, fruto, probablemente de la propia experiencia vital. Yo me inclino a pensar que, la amistad llevada hasta el extremo es harto improbable entre sexos opuestos. Y a la historia me remito. La literatura y el cine están llenos de ejemplos de lo primero, pero nos costaría mucho encontrar historias basadas e la AMISTAD entre hombre y mujer. Y creo que la experiecia cotidiana de todos nosotros corrobora esta tesis: todos conocemos variados ejemplos de amistad imperecedera entre hombres o entre mujeres, pero pocos casos de amistad mixta. Y no creo que tenga nada que ver con el afán de deformarlo todo con el tamiz del sexo. Curiosamente, son más las mujeres que defienden la amistad entre sexos que varones. ¿Será que ellas
    aprecian más este tipo de relación?

    Me gusta

  12. 12 Trini marzo 26, 2009 en 6:02 pm

    Pues yo también soy de esas afortunadas que puede contar con unas cuantas amistades excelentes, además de un número variable de “conocimientos”. Tengo amigas y amigos, claro, y muy buenos: pero soy de una generación en la que había colegios e institutos femeninos, con lo que las amigas de más tiempo, las que han compartido colacaos y confidencias, las que tienen esa misma foto horrorosa, todas con calcetines y gafas, a las que se nos ocurre exactamente la misma idea y nos viene exactamente el mismo recuerdo cuando sale según qué señor o qué música por la tele… pues somos todas chicas, qué le vamos a hacer. Lo paso muy bien con todos mis amigos: pero hay algo único e impagable en esos ratos con las cuatro o cinco de siempre, hablando de lo divino y de lo humano durante horas, confirmando que aunque antes comiéramos pipas a la puerta de casa y ahora “foie fumé al aroma remanguillé de pétalos de rosa sueca” en el último restaurante “rarito” que nos dio por explorar, y entre los temas de antes estuviera el Clearasil para las espinillas y ahora la soja para los sofocos, seguimos siendo, en el fondo, las mismas de hace tantos años.

    Me gusta

  13. 13 El Duende de la Radio marzo 26, 2009 en 8:05 pm

    Qué bien, haber dado con un tema del que todos somos doctores.Todas las opiniones me valen. Algunos de los que citaba el post son amigos del colegio (sólo de niños). Otros de la Facultad de Derecho, donde nos mezclábamos chicos y chicas. A veces, no muy frecuentemente, también comemos juntos compañeros y compañeras. Pero esta especie de peña que citaba fraguó así sin que nadie planteara un criterio excluyente.

    Por lo demás, claro que creo que puede haber amistad entre hombres y mujeres. Otra cosa es que, el agún momento, se pueda o no se pueda camuflar bajo esa amistad un deseo amoroso. Allá ca cuá.

    Me gusta

  14. 14 begoña marzo 26, 2009 en 11:27 pm

    Qué tema tan amplio y apasionante. Creo que lo habéis dicho todo y,además, muy bien. Después de un golpe muy duro, conservo muy pocos amigos/as (tienes razón Joselospapos), pero ¡qué pedazo de amigos/as! que guantaron todas nuestras angustias al pie del cañón.
    La amistad entre hombres y mujeres se mantiene estupendamente en grupo, en el face to face suele resultar complicada. Ya se sabe, la cabeza piensa y el corazón…

    Me gusta

  15. 15 DOLOROSA marzo 27, 2009 en 6:17 pm

    Poco queda por añadir a tan acertados comentarios pero quiero unirme al grupo y felicitarte, Duende, por ese cocido que supongo, madrileño y, por esos amigos, que deben se magníficos.

    Me gusta


Comments are currently closed.



Siluetas de RNE

Duendes suscritos:

Suscripción

Suscripción por email

Publicaciones:

PARAÍSO DE HOJALATA
Una Infancia de Hojalata

Ir directamente a

Blog Stats

  • 1,341,141 hits

A %d blogueros les gusta esto: