“The reader” y el encanto del tranvía

Kate Winslet en otro tranvía llamado deseo...

Kate Winslet en otro tranvía llamado deseo...

Las películas con tranvía siempre tienen una aureola de fascinación. Quizás porque el viaje en tranvía es una buena metáfora de la vida misma. No es demasiado largo, te lleva por varios barrios, y en él coincides con personas que suben, se sientan, ponen cara de criaturas del destino, las miras, novelas con ellas y, cuando llegan a su parada, acaban desapareciendo de tu biografía. Umbral decía esto mismo de las historias de Baroja, donde hay a menudo muchos personajes  que entran y salen sin dejar una huella demasiado profunda. Pero en realidad la literatura, el cine, el arte y todo aquello que mueve la imaginación está lleno de tranvías que uno toma cuando se lo pide el cuerpo.

-Yo hubo una época que tomaba el 61 y el 14-confiesa el Duende- Pero ahora el que más me gusta es que se llama deseo…

Escuchó campanas y no sabe dónde, pues entonces Un tranvía llamado deseo, era una película 4 R, o sea, gravemente peligrosa. Mayormente para las mujeres, que no podían resistirse al hechizo de  Marlon Brando en camiseta. Puro pecado.  Al Duende entonces le iban más las del Oeste, y no tomaba más tranvía que el 14, que subía por el Paseo de la Castellana, en el que aún se enganchaban los golfillos al estribo para no pagar .  Lo primero que hacía tras comprar el billete era fijarse en las viajeras, y las clasificaba  automáticamente en alguna de estas categorías. 1. Las que eran tan guapas que podían ser artistas de cine. 2. Las que, bien miradas, tenían un pasar. 3. Las que podrían ser primas o compañeras suyas, o sea, chicas en las que predominaba la virtud, pero quizás en otras circunstancias, quizás, no se… 4. Las que probablemente eran funcionarias del Catastro , como sugería su cara de cabreo. 5. Las que eran tan feas que, si no se bajaban en la próxima parada, era él quien debía hacerlo.

Para ser justo hay que decir que si el trayecto era largo y se acababan las chicas también fabulaba sobre los viajeros. Este es ujier en los Nuevos Ministerios. Ese tiene cara de madridista y de llamarse Venancio. Ese lleva peluquín y es coronel jubilado. El de la cartera  es viajante de comercio. Y el del colmillo de oro es policía secreto. Todos los viajes entonces, por insignificantes que fueran, estaban vigilados por un policía secreto que inspiraba mucho respeto.

Recuerda el Duende tranvías en la Viena de El tercer hombre, otra espléndida película de tintes sombríos, y, sobre todo,  en Han robado un tranvía, una tragicomedia neorrealista que protagonizó Aldo Fabrizzi, un buenísimo actor. Encarnaba a un tranviario que no se resigna a la jubilación, y que se venga de su compañía robando un tranvía y paseándolo vacío por las calles de Roma. Era una película que ahora diríamos naîf. Al Duende se le grabó en la memoria hasta su banda musical, que aún silba inconscientemente cuando por algún horizonte urbano  ve circular un tranvía.

Con todo, confiesa el Duende que la película con tranvía más hermosa que ha visto es El lector, de Stephen Daldry. No debe de ser casualidad que por esa historia, una bellísima y tremenda historia de amor -amor en estado puro y, en igual medida, amor a la literatura-circule un tranvía que, sin pretenderlo, tiene un papel fundamental. El Duende también leía pequeños libros de la colección Crisol en sus trayectos tranviarios. Nada que ver con este The reader, que en uno de ellos encuentra el amor. Película altamente recomendable. Véanla y díganle al Duende si mereció la pena haber sido lector de este post, un aviso, al cabo, de que la ternura y la emoción a menudo van en tranvía.

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11 Responses to ““The reader” y el encanto del tranvía”


  1. 1 DOLOROSA abril 14, 2009 en 9:38 pm

    Muy entrañable tu artículo de hoy, Duende. Has sabido impregnar de poesía, un medio de locomoción tan antiguo y tan moderno como es el tranvía. En Sevilla, los tranvías de antes, llevaban en verano, “jardineras”. Eran vagones descubiertos con asientos transversales para que los usuarios disfrutaran de la brisa de las noches de Julio y Agosto cuando viajaban por necesidad o simplemente por el hecho de tomar el fresco, dando un paseo norturno por los barrios más apartados.
    Ahora, tenemos un Tranvía con un corto trayecto, cerrado, gris y lento (los antiguoas eran amarillos y cogían mucha más velocidad)El actual, prácticaemte, no sirve para nada, salvo para estropear la vista de la calle San Fernando, La Universidad, la Pasarela y La Puerta de Jerez,todas ellas, cubiertas por las negras y altas catenarias que las convierten en un bosque de hierro, quitándoles todo su encanto.
    Así que aquí, la poesía, está reñida con este trenecito mecánico. Y no creo que nadie se fije en su compañero de viaje ni en la belleza de las viajeras. Gajes del modernismo que a veces acaba con el encanto de lo que nos rodea.
    Intentaré ver la película que posiblemente me hará recordar otros tiempos más líricos. Menos mal que aún quedan quienes saben, como tú, hacer poesía de las cosas más sencillas.

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  2. 2 wallace97 abril 14, 2009 en 10:49 pm

    Duende, tu comentario de hoy me sugiere tantísimas cosas que sería incapaz de resumirlas, así que sólo diré que me ha gustado mucho, y también la respuesta de Dolorosa.

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  3. 3 Franciska abril 15, 2009 en 12:40 am

    No hay nada mejor,para los que amamos el cine, que una buena historia de amor. Pasion,deseo,ternura,emocion..sufrimiento,todo està en esta historia. Es dura, yo diria tanto como tierna, ya que se mezcla el primer amor adolescente con el deseo maduro, que crece y se refuerza a traves de la palabra escrita,en la que se basa la trama, creando una relaccion entre ellos indestructible .
    Kate està maravillosa, parece imposible reconocer a aquella jovencita pastelona de Titanic, su fuerza en la mirada dice todo en cada momento, ella es el alma de la pelicula. No dejeis de verla.
    Me gusta mucho el recuerdo del tranvia, es verdad que al verlo te acuerdas de muchas cosas.

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  4. 4 Pedrito abril 15, 2009 en 9:45 am

    ¡ No merecia la pena leer este post, sino todos y cada uno de los que he tenido la suerte de recibir de tu delicada mano desde finales del año pasado !
    Una única critica : nos estas creando una verdadera adicción, y ya empezamos a sufrir en casa el mono de los dias sin Duende …
    Gracias de todas formas por invitarnos con tu discreta elegancia a conservar el buen humor y el sentido comun que la insensatez de los tiempos nos podria hacer perder a diario.
    El paseo que nos acabas de dar por el tranvia de tu juventud ha traido de remolque a mi memoria sorprendentes recuerdos de mi propia infancia, en la arcaica Francia de los años 40, y sus no menos vetustos medios de transporte urbano. Te contaré algun dia de viva voz como la lentitud de aquel tranvia me permitió en esa época bajar diariamente al colegio en compania de personajes tan apasionantes como el capitán Nemo, Michel Strogoff o el propio Phileas Fogg en persona !
    Felices eramos, sin moviles ni MP 3 …

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  5. 5 El Duende de la Radio abril 15, 2009 en 10:11 am

    Siempre se deja uno algún tranvía en el tintero. Haciendo memoria tardía, recomiendo también “Tranvía a la malvarrosa”, basada en la novela de manuel Vicent. Mejor el libro que la película, aunque ésta también exhalaba un agradable perfume de romanticismo y nostalgia.

    Hurgando en internet he sabido que “HAN ROBADO UN TRANVÍA” se hizo dos años después que “LA ILUSIÓN VIAJA EN TRANVÍA”, una película menor de la etapa mejicana de Luis Buñuel. El tema era el mismo, cosa que yo ignoraba y que los cinéfilos gustan de subrayar.

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    • 6 Ramiro mayo 3, 2009 en 6:44 am

      Vi hace unos días la película “La ilusión viaja en tranvía” y creo que la película debería ser revalorada y no ser considerada una obra menor de Buñuel. Si bien la película no tiene escenas cumbre de surrealismo como en Los Olvidados, Viridiana o las películas de su época francesa. “La ilusión viaja”… es una excelente comedia y una imagen realista de las clases sociales de la Ciudad de México de los años 50s.
      Sinceramente, ahora que vuelvo a ver varías pélículas de la etapa mexicana de Buñuel, considero que los historiadores y críticos de cine las menosprecian mucho y para nada. Al menos esta pelicula junto con otras obras mexicanas que se han considerado menores: Ensayo de un crimen y Susana carne y demonio, hay que volverlas a ver y analizarlas para darles el valor cinematográfico que verdaderamente poseen

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  6. 7 luna abril 15, 2009 en 10:44 am

    Maravillosa película! una de las mejores que he visto este año!que con Revolutionary Road a la que tú clasificaste de Revolutionary rollo , perdón por decírtelo no te enfades…han servido para volver a reconciliarme con asistir a las salas de cine , pantalla grande, oscuridad absoluta , que nos transporta a esas vidas complejas y profundas que nos hacen pensar mucho sobre lo difícil que es vivir con autenticidad sobre todo.Kate Winslet está perfecta en las dos , a pesar de sus pelo y cejas, pero tiene una mirada tan intensa! me recuerda a las últimas peliculas de Romy Sneider(no sé si se escribe así) y a Marilin Monroe de Vidas salvajes.En el lector me fascinó las lecturas que hacían juntos intercalándolas con actos de amor.

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  7. 8 wallace97 abril 15, 2009 en 12:03 pm

    Duende, menos mal que me quitas un peso de encima. Estaba dándole vueltas, porque estaba absolutamente seguro de que la película que cuentas del robo del tranvía la vi en la tele hace muchísimos años y me encantó, pero que era de Buñuel y se desarrollaba en Mejico. Me ahorro googlear, como tenía pensado.

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  8. 9 adela abril 15, 2009 en 8:19 pm

    Seguramente me gustará la película cuando la vea, lo cierto es que he me ha encantado leer este post, gracias Duende, es precioso! 🙂

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  9. 10 Ángela abril 16, 2009 en 7:14 pm

    Deseando verla. Me dispongo a bajarla en este momento, ya os cuento.
    No voy a esperar un día de lluvia, porque aquí LLUEVE TODOS LOS DÍAS. Qué invierno!!!
    También el de la Malvarrosa, es un buen tranvía para coger en cualquier momento, deliciosa la novelita de Vicent. Sin embargo, me ocurrió con Vicent lo mismo que cuando he leído a Umbral. Sus adolescencias no han sido muy diferentes de la mía, cosa que me sorprende mucho; alguno de ellos me doblaba la edad. La única explicación que encuentro es que durante cuarenta años, en este país pasaron muy pocas cosas. Poquísimas.
    No recuerdo ahora la peli de Buñuel, pero estoy segura de que la he visto. El lunes estuve viendo de nuevo “Belle de Jour”, y como todas las obras de los grandes genios, mejora con el tiempo. habrá que volver a ver “La ilusión viaja en tranvía”.
    Os cuento “the reader” que me pareció.
    Buena tarde; aquí SIGUE LLOVIENDO.

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  10. 11 Antonio Torres abril 25, 2009 en 11:42 pm

    “La ilusión viaja en tranvía” fue idea de Manuel Altolaguirre, con la adaptación cinematográfica de José Revuletas, Juan de la Cabada, Luis Alcoriza y el propio Buñuel. Era realista con toques surrealistas (propio de Buñuel), donde dos amigos NO roban el tranvía, sino que ebrios, tienen la ocurrencia de sacarlo en la noche para que le dé el fresco, como última vez que lo podrán conducir, puesto que su destino es el depósito de desecho. Pero se despiertan tarde a la mañana siguiente y no pueden devolverlo sino hasta la noche, para no ser descubiertos. En el trayecto se pueden apreciar las viscicitudes de la ciudad de México de los cincuentas, y las piernas de Lilia Prado.

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