Cómo hacer fotos imborrables

Cabo Vidio, como lo vio el autor de esta foto. A Homper le pareció otra cosa...

Cabo Vidio, como lo vio el autor de esta foto. A Homper le pareció otra cosa...

No lo pudo aguantar por más tiempo. Recordaba Homper haberse hecho una foto de niño a las puertas del Retiro. Había allí un fotógrafo prehistórico, con bigote y bata blanca, de aquellos con cámara y trípode que se refugiaban en la oscuridad de una lona para decir mira niño, que va a salir un pajarito. Disparaba y sonaba el click, y el niño Homper quedaba para la posteridad con su cara redondita y sus ojos de `pez bobo, subido a lomos de un caballo de cartón. Como un generalito que no sabe a qué guerra va.

Se acordó de la foto, y del caballito. Y de otra fotografía que se hizo allí de soldado, dentro de un corazón traspasado por la flecha de Cupido, y que él, en un alarde de audacia, envió a su compañera de facultad Paquita con esta leyenda: Adivina en quién pensaba este soldado. Vano intento. Paquita ya se daba unos filetes de época a la sombra de los rododendros del jardín trasero de la facultad con el más estirado del curso, que luego sería notario de Mercedes y safaris. Tanto romanticismo para nada.

Se acordó de todo eso cuando un día, paseando por la puerta de Alcalá vio a tres vacas de colores de la Cow Parade. Y le vino el deseo de hacerse una foto junto  a ellas, con el Retiro al fondo y en el mismo lugar que antaño ocupaba el caballo de  cartón. Eres más parado que el caballo de un fotógrafo, se decía. Acababa de descubrir que su teléfono móvil  incorporaba una pequeña cámara de fotos con la que pidió a un turista que le retratara. Luego, en su conversación a distancia con  la tía Clota., le mostró la foto en la pantalla del ordenador.

-¿Tú también, sobrino?

Como de costumbre, Homper se quedó perplejo con la reacción de su tía.

-¿También perteneces a ese grupo de gente que lo fotografía todo?-insistió la anciana.

No era Homper especialmente aficionado a la fotografía. Pero en este caso  había querido rendir un homenaje al fotógrafo de su propia infancia, cambiando el caballo de cartón por las vistosas vacas que adornaban Madrid.

-¿Te parece mal?-preguntó el hombre sin poder ocultar su decepción.

-Me parece… Hacer fotos a tontas y a locas…Si no las ordenas, ¿cómo verlas?… Mira Hom…Tengo por ahí fotos de toda la vida. Desde la clásica desnudita de bebé hasta la del último viaje con tu tío Oscar, en las cataratas del Niágara…Yo primero las pegaba, luego las metía en cajas y finalmente pasaba de ellas…Ya se que ahora se pueden guardar en el ordenador, pero yo nunca lo voy a abrir para eso. Así que ahora sólo hago fotos con mis ojos y las archivo en el recuerdo.

No era tan mala idea. Pensaba en lo que había vivivo este fin de semana en la costa asturiana, al pie del faro del cabo Vidio. Un sol resplandeciente, nordeste, la mar brava bañando de espuma los acantilados y algunas florecillas moteando de color el espeso manto verde del suelo. No era sólo un cuadro espléndido, era el vigoroso golpe del viento en la cara, la luz única, la inmensidad del horizonte y las sensaciones que todo eso despertaba. Tenía razón la tía Clota. Para un instante imborrable no hay mejor cámara que la mirada, ni más fiel archivo que la memoria.

Anuncios

18 Responses to “Cómo hacer fotos imborrables”


  1. 1 lola mayo 3, 2009 en 7:40 pm

    El objetivo de la mirada es mayor que cualquier angular y la intensidad de la luz, junto con las emociones, sólo puede medirlas el corazón. Cuanto mayor es la sensibilidad, la belleza realza el instante si en lugar de pixels hablamos de sentimientos.

    Me gusta

  2. 2 joselepapos mayo 3, 2009 en 10:42 pm

    Ves, sin embargo esto es otra cosa, ya ves. Las fotografías para los fotógragos. Mientras alguien que no lo sea intenta emularles se pierde la vida y el momento que pasa por delante. Abajo las muletas ortopédicas de la tecnología y vivan siempre los ojos sin capacidad de retrocesos, zunes, ni demás zarandajas. Mientras intentas capturar el instante, este ya se ha ido.
    Perdón por ser tan directo y poco diplomático. Un saludo.

    Me gusta

  3. 3 maribel mayo 4, 2009 en 6:52 am

    Lamento discrepar con vosotros yo soy una enamorada de la fotografia y gracias a ello mi familia tiene fabulosos recuerdos de todos los eventos….feliz dia saludos

    Me gusta

  4. 4 Pemberton mayo 4, 2009 en 8:29 am

    No estoy de acuerdo con Tia Clota, los albumes, las cajas de fotos desordenadas y ultimamente el ordenador son la unica forma de sobrevivir al tiempo. No tengo la memnoria suficiente para poder revivir los detalles de cosas que me han pasado , ni “ilustraciones” suficientes en mi cabeza que apoyen las historias que cuento a mis nietos para ayudarles a dormir.
    Recuerdo el caballo de carton de la Puerta de Alcala, la foto de al mili y sobre todo la del uniforme de vendedor de Coca-Cola que tan orgulloso luci el primer dias que sali A repartir cajas por Barcelona. Esta foto se la mande a mi Madre y comento muy socarronamente “tanto estudiar tanto ingles y tantas historias para teminar vendiendo “eso” por las calles…menos mal que fue en Barcelona, alli al menos no le conocera nadie”.
    Me encanta revivir viendo fotos….

    Me gusta

  5. 5 José Ramón mayo 4, 2009 en 9:27 am

    Estoy de acuerdo con Joselepapos. Cuando voy a una ciudad que no conozco me envicio en sacar fotos. Voy por las calles con la cámara en el ojo, me meto en los edificios con la cámara en el ojo, y creo que no disfruto espontáneamente ni de las calles ni de los edificios.
    Creo que lo mejor es hacer un par de fotografías testimoniales, para recuerdo, comprar un buen libro de fotografías del lugar (que siempre van a ser mucho mejores que las que haga yo) y dedicarse a pasear y a disfrutar sin preocuparse ya más de las fotos.

    (P.D.- ¿Cómo es posible que en los libros de fotos de Venecia, Florencia, Roma, etc, no haya un solo andamio, una lona tapando una fachada, y luego va uno allí y todo está en obras y tapado?)

    Me gusta

  6. 6 Charivari mayo 4, 2009 en 10:12 am

    Sin ser aficionada a la fotografía, pasada la fase de guardarlas en cajas y ahora en plena moda de archivarlas en el ordenador, debo confesar que a mi me sirven de apoyo a los recuerdos ya que de todo, absolutamente de todo lo que he hecho en esta vida no logro acordarme pero sí lo revivo cuando me topo con una foto olvida o que me pasa mi prima Mariapilar.
    Un entrañable recuerdo para los fotógrafos del caballito, “el mío” estaba en el Parque del Oeste, le recuerdo canoso y me llamaban la atención sus ojos acuosos, quizá de mirar tras la oscuridad.

    Me gusta

  7. 7 Zoupon mayo 4, 2009 en 10:16 am

    Ahora que sé que Homper estuvo en Asturias este fin de semana, me hubiera gustado haber sacado una foto a la terraza de cierto bar o cafetería de Oviedo frente a la cual pasé el domingo por la mañana, ya hacia el mediodía. Había un hombre allí sentado que se parecía bastante a él.

    Me gusta

  8. 8 El Duende de la Radio mayo 4, 2009 en 12:45 pm

    Seguramente Homper se expresa mal. Seguramente lo que critica es el exceso y el mal uso de las fotos. A mí particularmente me encanta revisar las fotos añejas. Tanto como me irrita enfrentarme a cientos y cientos de fotos que van acumulando las familias en las que no se sabe quiénes son los que posan ni cuál escenario.

    No critico tanto al fotógrafo por afición como al consumista compulsivo, que hace fotos sin saber para qué ni qué hará con ellas. Aparte de que en la medida en que se multiplican las cámaras (sorprendentemente, todavía no las incorporan los cepillos de dientes) se vulgariza lo fotografiado. Suena demasiado pretencioso, pero como sugiere el agudo JOSELEPAPOS, la foto, para quien la trabaja. Es decir, para el que al menos tiene criterio y sabe donde conservarlas. Lo demás será basura que se llevará el viento.

    Me gusta

  9. 9 El Duende de la Radio mayo 4, 2009 en 12:47 pm

    “…ni cuál el el escenario donde lo hacen”…¿Les pasa a los demás lo de no poder corregir los comentarios? Bueno, pues que conste: este comentario es para corregir el comentario anterior.

    Me gusta

  10. 10 Ángela mayo 4, 2009 en 4:08 pm

    Pemberton!!! Me lo imaginaba, con ese nombre, estaba convencida de que en algún momento habías lucido un uniforme de Coca-Cola. Hace tiempo que lo sospechaba, compañero de Cobega seguramente. Encantada de saludarte.

    Zaupon: ¿tú también en Asturias este fin de semana?. Bueno, pues a ambos puedo aseguraros que la jornada del sábado ha sido la única jornada soleada de este invierno que no acaba jamás. Como visteis, el domingo volvieron de nuevo las nubes. Habéis disfrutado tantas horas de sol como nosotros, los asturianos, este crudo invierno. En la oficina, todo el mundo estaba quemado por el sol esta mañana; la falta de costumbre. Me hubiera gustado saludaros a ambos.
    Con ésto Duende, quiero decirte, que no he sido yo esta vez, la que me tomé la última cerveza de Candeleda, ni la que dejó el último culo en la botella de güisqui. Otra fiesta en Cudillero reclamó nuestra presencia. Caramba con las fiestas de El Pitu!!!, que explosión de muslos en las orquestas locales.

    Me gusta

  11. 11 wallace97 mayo 4, 2009 en 4:10 pm

    Con el asunto de las fotos me mantengo en la contradicción. Por una parte pienso como la tía Clota, Lola, Joselepapos y José Ramón. El mejor objetivo es la mirada, y es cierto que al emular a los fotógrafos se pierde el momento que pasa por delante. Pero también me ocurre que con el tiempo prefiero ver las fotos hechas por mí antes que las de un libro, ya no por la calidad, evidentemente, pero sí porque al fin y al cabo son propias, yo elegí el ángulo, la focal, la luz, el contraste, el encuadre, la profundidad de campo. Vamos, que al final, cada foto es un parto (no trato de compararlo con los biológicos, por supuesto).

    Lo ideal sería poder estar N veces en cada sitio, y una de ellas al menos dedicarla a fotografiar todo con toda la calma del mundo, eligiendo la hora y el punto de vista. Pero claro, tampoco tendría lógica, sería peor el remedio que la enfermedad, pues los desastres provocados por el turismo mal entendido se multiplicarían por N.

    Hay otro detalle importante, el fotógrafo de un libro nunca sacará, por ejemplo, a tus hijos o a tus compañeros de viaje en determinados escenarios y situaciones, y eso también es un recuerdo bonito con el paso del tiempo.

    Me gusta

  12. 12 lola mayo 4, 2009 en 4:11 pm

    Bob de Ca’s Barber, dísenos cómo hases tú las fotos, ahora que tienes tanta belleza a tu alrededor con la primavera y el asul sielo del mar. Seguro que tienes millones de imágenes en tu cabesita, a cual más bonita y sin cámara, ni móvil. A ti te basta con tu imaginación.
    ¿Dónde estás? Seguro que te has quedao dormido en un prado lleno de florecillas perfumadas.
    Venga, hásenos un retrato Bobito¡

    Me gusta

  13. 13 Zoupon mayo 4, 2009 en 4:55 pm

    Sí, Ángela, el sábado fue espectacular, y es que un día de sol en Asturias vale por diez en otros sitios, de tan guapa que ye. Pero tiene un peligro la sidrina al sol…

    Me gusta

  14. 14 Ángela mayo 5, 2009 en 6:34 pm

    La sidrina, tiene peligro al sol y también a la sombra. No sabía que tú también te prodigabas por estos lares Zoupon. Si al final, vamos a estar todos muy cerca y en lugar de quedar a tomar unas cañas, que sería lo normal…

    Me gusta

  15. 15 c. wateri mayo 5, 2009 en 10:56 pm

    A mi tambi´en me gustan las fotos y los videos de recuerdo pero le dej´e a Luis Figuerola uno para hacer un video para la boda de su hijo Juan y no me lo ha devuelto. ¿Puede alguien aunque se llame LF hurtar a una humilde familia sus recuerdos tan campante? ¿Para que los quiere ´el?

    Me gusta

  16. 16 Bob de Ca's Barber mayo 5, 2009 en 11:09 pm

    Sabes lo que pasa amiga Lola…que me quedao embambao mirando la foto!, porque siempre me embamba el viento que con su fuersa hase que el mar paresca una mujer de cabellos largos y vestida pa bailar en los acantilados, el viento que viene de mar, pero…y tiene tanta fuersa! que si te consentras mucho, cuidado! que paseando por las rocas te puedes caer! 🙂

    Me gusta

  17. 17 adela mayo 6, 2009 en 11:11 pm

    La fotografía me parece un regalo, que como todo en la vida puede tener un valor o no, algunas de las que tengo tienen un valor personal enorme, por la sencilla razón de que captan un momento especial, vivido y pasado, me parece un regalo poder volver a emocionarme contemplando el momento si yo era quien la hacía, a la vez vienen los comentarios, la sonrisa, el calor, el momento feliz en definitiva. Me parece más divertido, disfrutar de donde estés y con quien estés y si apetece y viene bien, observar algún detalle y quedártelo para siempre.

    Me gusta

  18. 18 Jhon Jairo mayo 12, 2009 en 12:56 am

    como se pueden creer ese cuento para mas gayssssss porfavor que par de inutiles que son………

    Me gusta


Comments are currently closed.



Siluetas de RNE

Duendes suscritos:

Suscripción

Suscripción por email

Publicaciones:

PARAÍSO DE HOJALATA
Una Infancia de Hojalata

Ir directamente a

Blog Stats

  • 1,341,141 hits

A %d blogueros les gusta esto: