El percebe quisiera ser Babe, el cerdito valiente…

A pesar de los apuros que ahora pasa el cerdito babe, el percebe envidia su suerte

A pesar de los apuros que ahora pasa el cerdito Babe, el percebe envidia su suerte

Y de repente, aquella niña tan sensible y candorosa que repasaba el gran libro enciclopédico de los animales, se quedó anclada ante la lámina del percebe.

Lo conocía bien. Papá era un constructor adinerado, y desde muy niños había adoctrinado a sus hijos en los poderes mágicos de esta criatura marina. Crustáceo, decía el libro. Papá invitaba a estos crustáceos cada vez que acudía a un concurso importante. Los invitados se ponían a chupetear esos animalitos tan feos, se quedaban encantados y papá acababa adjudicándose la obra.

Papá se había enterado de que al Rey le volvían locos los percebes, y una vez se empeñó en pedirle audiencia para entregarle un cajón de percebes gallegos recién pescados. No pensaba decirle que quería ofrecer su empresa para todas las obras de reforma que necesitara la familia. Sólo pretendía ponerse un frac, entrar en la sala de audiencias, saludar Juan Carlos I marcando respetuosamente el taconazo y la inclinación de cabeza que recomienda el protocolo y pronunciar alguna frase trascendente.

-Señor-ensayaba el constructor-…Es para este modesto empresario un orgullo y una satisfacción ofrecer a vuestra majestad esta selección de los que, según es rumor popular, son sus mariscos favoritos….

Según lo repetía, papá fue cambiando el sentido del discurso. ¿Por qué iba a decir lo de modesto? Había hecho una próspera carrera, estaba forrado, tenía un chalet y un barco mejor que el del Rey,  era patrono de varias fundaciones benéficas, se había hecho socio del club de golf más caro y exclusivo y, por si fuera poco, había comprado la Enciclopedia Larousse y todos los clásicos de la literatura encuadernados en piel para cubrir la elegante boisserie de nogal de su chalet.

-Señor –repetía- Para este próspero empresario es un orgullo…

Le pareció entonces que tampoco tenía que ser tan considerado. Al fin y al cabo, ¿qué méritos tenía el Rey que no se dieran en él?. Una cosa es que fuera el jefe del estado y otra que, gracias a eso, quisiera comer siempre mariscos por la cara.

-Señor-ensayó de nuevo- Aunque no se si se lo merece, es para mí un gustazo ofrecerle estos frescos y carísimos percebes que, a la par que harán las delicias de su noble paladar, vendrán a demostrar  el poderío de este su amigo que lo es…

No siguió ensayando, porque llegó una carta de la Secretaría del Rey en la que agradecían la iniciativa, pero no concedían la audiencia ni aceptaban el regalo de los percebes por contravenir el protocolo  de la Casa Real.

¡Mierda de percebes! –exclamó el rico constructor al ver a su hijita ante la lámina del percebe y recordar la ofensa de su rechazo.

Y la pobre niñita, tan sensible, lloró pensando en la suerte de este pobre animalito, tan feo que ni siquiera tenía cuento como el del sapo-príncipe, o muñeco de peluche, y que si lo tuviera no sabría una por dónde abrazarlo ni besarlo. Y tan desafortunado que sólo lo quería la gente para comérselo. Sin que, ni siquiera por esas, le hubiera servido a Papá para hacerse amigo del Rey.

Así que se olvidó de las enseñanzas de su profesora, que dice que hay que amar por igual a todos los animales. Y cerró el libro del percebe, y se puso a ver por la tele la historia de Babe, el cerdito valiente, que ahora, con la gripe porcina, merece más cariño que nunca.

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6 Responses to “El percebe quisiera ser Babe, el cerdito valiente…”


  1. 1 José Ramón mayo 5, 2009 en 9:11 am

    Es lo único bueno que tiene la crisis: que toda esta caterva de impresentables se está arrugando.

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  2. 2 Ángela mayo 5, 2009 en 6:44 pm

    Esta gripe, que todavía no sabemos como mutará, pero si sabemos ya como ha mutado su nombre, y lo rápido que ha sido. Nunca he comido más ternera que en la épcoa de las vacas locas, ni cocinado más pollo que con la gripe aviar. Estoy deseando que la crisis provocada por la “porcina”, me permita viajar a Méjico a bajo coste. Es lo bueno que tiene la psicosis colectiva.

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  3. 3 Bob de Ca's Barber mayo 5, 2009 en 11:31 pm

    Esto de los animales es questión de modas! según lo que se lleva y quien lo hase! seguro que si el señor rei encontrase delisioso un plato de moscas, Batuadena! que faltaría tiempo pa comerlas en el Rich, asin son las cosas! idò no, han de ser persebes! a mi no me hacen ganas, la verdad! prefiero un chuletón!, el amigo Joan el veterinario me contó que hubo una plaga de Chow-chow (como con los serdos costipaos), una buena temporada! ya no sabian de donde salian!, en todas las casas habia uno, en los parques,en las consultas, en el mecánico, en la farmásia, hasta el amigo Perico se lo llevava a pescar en el llaut, no lo resistió el animalito la calor le dió un golpe!, lo que me consuela es que ha nadie le dio la vena de comérselos!, espero siga asin…por amor del sielo! 🙂

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  4. 4 Zoupon mayo 6, 2009 en 11:20 am

    Pobre percebe, además de no tener peluche se le acabó la leyenda según la cual su pene tenía una longitud hasta veinte veces la de su propio cuerpo. Había incluso quien la situaba en cuarenta veces. Quizá de ahí lo de “Pollicipes pollicipes”, que ese es el nombre científico que orgullosamente luce. Pero en esto que llegaron unos investigadores puñeteros, gallegos para más INRI, y resultó que no eran tantos lobos, Caperucita.

    Aquí dejo un enlace donde se explica muy bien todo el tema:

    http://www.lavozdegalicia.com/sociedad/2007/10/06/00031191690446894207.htm

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  5. 5 El Duende de la Radio mayo 6, 2009 en 4:02 pm

    Gracias a la curiosidad científica de ZOUPON voy a acabar entendiendo la pasión por el percebe. Ignoraba que gozara de un superpene. Además de ser la quintaesencia del mar…¿no se le atribuirán los mismos podees afrodisíacos que al cuerno del rinoceronte?…

    Por cierto, hablando de curiosidad…¡Anda que la del que tuvo la paciencia de filmar la cópula del percebe!

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  6. 6 adela mayo 6, 2009 en 11:30 pm

    No menos que el que filmó la cópula de dos escarabajos sobre una ramita a la que se sujetaban y resvalaban constantemente y ¡ala! vuelvete a colocar, por cierto tenian un cuerno como el rinoceronte!.
    Me parece que con crisis o sin ella siempre habrá un lugar para los que filman cópulas, para los que comen percebe y para los que se interesan en regalarlo.

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