Música y fuegos artificiales en El Retiro

¿Será que la felicidad es una música nocturna con fuegos artificiales?...

¿Será que la felicidad es una música nocturna con fuegos artificiales?...

Causa de perplejidad nº 21.867 en la biografía de Homper: su corazón se pone a galope cuando escucha una banda de música. Tal que si fuera un niño

En realidad Homper hubiera querido serlo todo en la banda. Director, trompeta, trompa, fagot, trombón, tuba, tambor, bombo, platillos, celesta…Qué deliciosa manera de prolongar la infancia liberando ritmo y adrenalina con otros colegas. Y además de todos los instrumentos, hubiera querido ser todos los protagonistas: los maestros Penella, Alonso, Lleó. Y Chapí , y Chueca, y Barbieri, y Sorozábal Y hasta Paquito el Chocolatero y El gato montés. A Homper le gusta tanto la música  que incluso puede tolerar a Georgi Dann sin pedir su ingreso en un psiquiátrico. Y con la música de banda, siempre asociada a un templete en un parque, y sin el obligado silencio de los auditorios sinfónicos, es hasta relativamente feliz. Causa de felicidad (relativa) nº  1687 exactamente.

La Banda Sinfónica Municipal de Madrid incorpora además una sección de cuerda de lujo. Homper no sabe si es por ello sinfónica, puesto que la palabra banda es, para el Diccionario del Español Actual, acepción tercera, un conjunto de músicos que tocan instrumentos de viento y de percusión. Y salvo en aquella desternillante secuencia de Toma el dinero y corre en la que Woody Allen desfila por las calles con una banda en la que tiene la desgracia de tocar el violonchelo, no está acostumbrado a ver cuerda en las bandas. El caso es que la de Madrid, aunque se queja de poca atención por parte de la administración –quizás es too vulgar para un alcalde tan exquisito como Gallardón- puede darse el lujazo de abordar un repertorio cuasi sinfónico.

El pasado martes por la noche, en un concierto extraordinario con el que celebraba su primer siglo de vida, se plantó en el Retiro y tocó la Suite Iberia de Albéniz. Pero estaba al lado del estanque, y qué cosa más natural que interpretar luego la Música Acuática de Haendel. Y ya que cerraba el concierto con las Música para unos reales Fuegos Artificiales, qué bonito que, desde el lado opuesto del estanque quemaran un castillo pirotécnico  perfectamente sincronizado con la duración y las percusiones de esta singular música incidental, joya del barroco donde las haya. Ooooooooh.

El estanque del Retiro no es el Támesis, y la estatua ecuestre de  Alfonso XII no es lo mismo que el rey Jorge I, para el que Haendel compuso esta música mil veces escuchada. Pero Homper evocaba las fiestas de San Isidro del Madrid cutre de posguerra, donde ni se sabía lo que era la cultura popular, y además se asomaba la  media luna, a la que contemplaba tumbado en la hierba, como si en lugar del Retiro aquello fuera un Woodstock para carrozas. Y ,entre los tutti de la banda y los estampidos de aquellos preciosos fuegos de mentirijillas aún se filtraban los murmullos de parejas jovencitas que retozaban por ahí.

– Ohhh-se estiraba Homper abandonándose al placer de   noche tan singular.

Daba la casualidad, además, de que ese día no había escuchado Homper ninguna de las memeces o de las cursiladas que han dicho los políticos en campaña. Llegó a reconocer incluso que éstos, cuando programan fiestas populares así, hasta pueden acertar. Y se quedó, por tanto, también perplejo de constatar que aquel rato de música de banda, tan leve, tan refrescante y tan luminoso, había sido una infusión de felicidad.

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8 Responses to “Música y fuegos artificiales en El Retiro”


  1. 1 joselepapos junio 5, 2009 en 3:35 pm

    Comparto tu entusiasmo por las bandas. También yo quisiera ser el director y si eso no pudiera ser, me conformaría con ser uno de los clarinetistas. Qué bien has descrito el momento mágico en que la música y los fuegos de artificio se juntan en un espectáculo maravilloso y nos devuelven las sensaciones únicas de la infancia en tarde noche de verano. Gracias.

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  2. 2 wallace97 junio 5, 2009 en 4:50 pm

    Voy todos los domingos a eschuchar a la Banda Municipal, al Retiro. Es un disfrute. Y hace ya tres domingos que vi la programación del acto que describes, y pensé, por supuesto, que no me lo perdería. Y me lo perdí.

    Me debatí entre la devoción y la imposibilidad de previsión de tiempos en esta ciudad. A juzgar por la antelación con la que hay que ir un domingo cualquiera a escuchar a la banda, si quieres sentarte, y por las peleas que se montan por las sillas que unos reservan a otros, y pensando en la riada humana de visitantes de la Feria del Libro que desembocarían en el estanque, opté por no ir, dado que si quería certeza tendría que estar con dos horas de antelación, y claro, eso ya ni me lo planteo.

    Es una pena, pero hemos hecho un mundo de colas (Ángela, ya sé que para ti sólo hay una, la Coca-cola)

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  3. 3 DOLOROSA junio 6, 2009 en 6:17 am

    No era una banda, sino un dúo de piano y violín. Piano tocado por una chica polaca afincada en Sevilla, profesora del Conservatorio y con quién tengo la suerte de compartir un taller de poesía y que tanto escribiendo poemas como interpretando a Bethoven es una artista consumada. El Concierto iba a celebrarse en el Parque de María Luisa,al aire libre, cosa que no pudo ser porque capricho de la Naturaleza que ayer por la tarde le dio por llover sobre Sevilla, hizo que dicho concierto se suspendiera y nos quedásemos con las ganas de disfrutar de la música y el placer de pasar un rato, que pintaba delicioso, en nuestro Parque principal, justo en la Glorieta que hay al lado de la Pila de los Patos. Qué enividia no estar en Madrid y haber podido oír y ver el maravilloso espectáculo que tan bien nos has descrito.

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  4. 4 maribel junio 6, 2009 en 7:40 am

    que envidia mas sana……aqui em Alcoy solo escuchas las bandas de musica en la semana de fiestas y se hechan de menos!!!!!! feliz dia!!!!!

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  5. 5 adela junio 6, 2009 en 5:11 pm

    En Valencia hay gran afición a las bandas, antes no me gustaban y desde que escuché las de aquí he cambiado bastante de opinión, tengo la suerte de vivir cerca de un casal de música donde ensayan, muchas noches al pasar por delante están en ello y dan ganas de quedarte pegado a la ventana, de repente algunos dias sobre todo el fin de semana pasan por la calle o los oyes en el casal, tambien tienen instrumentos de cuerda (aunque violonchelo no he visto! me voy a fijar), la verdad que es una maravilla!

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  6. 6 wallace97 junio 6, 2009 en 7:23 pm

    Adela, creo que la mayoría de los componentes de la Banda Municipal de Madrid son valencianos.

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  7. 7 adela junio 8, 2009 en 2:59 pm

    Anda! que gracia, me alegro de saber que no tengo tan mal oido 🙂

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  8. 8 lola junio 8, 2009 en 7:21 pm

    Ahora entiendo porqué tus palabras suenan a música.

    No entiendo la vida sin música. Es mi sol, mi luna, el aire que respiro. Me alegra, me entristece, me calma y me estremece.
    Un día sin música es como un cielo sin estrellas. Vaya, algo así como un día sin post.

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