Un nuevo amigo del colegio

Uno nunca acaba de saber cuántos amigos hizo en el colegio...

Uno nunca acaba de saber cuántos amigos hizo en el colegio...

Motivo de estupefacción tres mil tropecientos sesenta y dos, que diría Homper. (La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida, cantaba Pedro Navaja). Sábado tarde. Hora en la que la breve siesta de sofá se empieza a desflecar. Suena el teléfono y Homper recibe una llamada a la que atiende medio aturdido. No es una voz inmediatamente reconocible. Consciente de ello, el que llama se identifica.

-¿No me reconoces?-dice  la voz desconocida- Soy Rodri.

Repasa mentalmente los rodris de su vida. Olivella, Rodri, Gracia, defensa central del Barcelona de los años sesenta. No puede ser, sólo le conocía de los cromos. Rodri. Melo, Ovejero, Calleja…Portero del Atlético de Madrid más o menos de la misma época. Tampoco puede ser, entonces el Duende ni siquiera escribía en MARCA. Jose Manuel Rodríguez, Rodri, antiguo compañero de RNE, el que acompañaba a Fernando Argenta al inicio de Clásicos Populares. Raro, raro, nunca pasamos del colegueo laboral. Poco probable.

-¿No te acuerdas?…-acude al quite la voz aún sin cara- Nos vimos por última vez en la boda del hijo de tu primo José…

El Duende se cae del guindo: es Rodri, el del cole. La memoria es escueta cuando archiva. Más bien menudo, de piel y ojos claros, pero inconfundible por su espesa cabellera rizada y por ser figura del equipo de jockey sobre patines. No era de su misma clase, sólo de su promoción. Y en cuarenta y cinco años no se habían visto más que en dos ocasiones. La primera  le salvó de un apuro ofreciendo su coche para transportar al Duende a una cita importante, a la que no hubiera llegado de otra forma. Al Duende le sorprendió tanta amabilidad, pero Rodri le explicó que había intimado con él escuchando la radio. La segunda vez fue en la citada boda.

-Te dije entonces que me encantaría invitarte a mi casa de Sanjenjo este verano –recordó Rodri- Y te llamo para que hagas un hueco en la primera semana de agosto…

Sorpresas te da la vida, que cantaba Pedro Navaja. En la misma semana primero llamó Pedro Chicharro, que sí era de su clase, y con el que jugaba a las chapas y al fútbol. Era para invitarle a los toros  y a cenar con su mujer Etel en una terraza madrileña, donde repasaron divertidos los hilvanes de tan antigua amistad. Y luego, además, llamó el amigo agazapado durante tantos años. Enésimo motivo de estupefacción de los que definen a Homper, acrónimo del Hombre Perplejo: nunca sabes dónde tienes un afecto pendiente, ni cómo ni cuándo te va a aparecer. De la conversación en aquel último encuentro, que no era sino el segundo o el tercero en casi medio siglo, el Duende dedujo que Rodri era un hombre de principios, un tipo feliz y encantado de la vida.

-Yo todos los días doy gracias a Dios por casi todo –le dijo al Duende al despedirse mientras un operario de la limpieza retiraba el cubo de la basura del portal de su casa- Por el trabajo, por la familia, por las estrellas…¡Y hasta por este buen hombre que nos limpia la calle!

Y Rodri se echó a reír mientras abrazaba a su compañero de colegio.

El Duende, más escéptico –y aún más en tiempos de crisis- da gracias, sobre todo, por seguir haciendo amigos imprevistos a estas alturas de la película.

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14 Responses to “Un nuevo amigo del colegio”


  1. 1 lola junio 7, 2009 en 1:55 pm

    Es que este Duende tiene mucho duende. Y desde que este bosque se puede visitar, está trufado de sorpresas. Te esperan muchas más. ¡Que las disfrutes!

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  2. 2 José Ramón junio 7, 2009 en 7:36 pm

    Uno va sembrando sin darse cuenta. Uno va sembrando amistad, afecto, gratitud, risa, o egoísmo, odio, mala leche… Casi siempre de forma involuntaria uno va dejando restos de lo que es, y cuando menos se lo espera le toca recoger algún fruto.
    Así que nada tiene de extraño que un tal Hombue (acrónimo de Hombre Bueno) reciba llamadas amistosas, se encuentre con amigos imprevistos y se agarre un atracón de ácido úrico en Sanjenjo la primera semana de agosto.

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  3. 3 Zoupon junio 7, 2009 en 8:24 pm

    Tengo entendido que la forma castellanizada de Sanxenxo es Sangenjo, y no Sanjenjo, aunque en puridad debería ser Sanginés, puesto que Xenxo es Ginés en gallego. Y aunque en su entorno hay algunos sitios maravillosos, el pueblo en concreto es bastante desagradable, sobre todo en el masificado verano. Eso sí, se come bien y se bebe mejor.

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  4. 4 Bob de Ca's Barber junio 7, 2009 en 11:44 pm

    Fantastico hombre! fantástico, que se acuerden de uno los compañeros de la escuela, ahora piensa! y…si ha llovido tanto! sí que sí, a mi me pasó alguna ves, esto que hase la gente…que quieren haser senas de curso y algunos ya nos hemos olvidao de donde estaba el colegio pa ir a la sena (mas que nada porque no ibas mucho) y te llaman y…mientras escuchas la vos, estás viendo a Llorençet hasiendo putaditas y metiendose con las xicas pa levantarles la falda, o aquella que venia de otro colegio y está tan emosionada de volverte a encontrar, que tu no te enrecuerdas de la cara y le pides, pero…en donde te sentabas? ah!si,si la que siempre le hasian las manos olor a quesitos del caserio!, aara mujer!!, no pases pena! yo ya me he quitado las gafas de culo de botella y me he dejado creser el pelo por todo el cuerpo, no me conoserias!. La question es que piensen, en ti cuando tu piensas que nadie piensa, hase felis!, y lo hasemos muchas veses al dia, no lo desimos pero, y asin los pensamientos quisás llegan, quisás no.
    A mi me pasó tambien hase tres dias!,o…dos!,o la semana pasada!, aun siento el gusto asin que puede ser hoy, sin nadie para hablar y sentadito en un banco de una estasión sin nadie que pasea perros para jugar, veinte minutos escuchando el viento hasta que llegue el tren, y au! me regaló mi amigo el señor Rot su pensamiento: – me acuerdo de ti.
    Ido! claro que le doy las grasias,buen amigo, y…sin pensar 🙂

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  5. 5 maribel junio 8, 2009 en 7:03 am

    Que lo recuerden a uno por el colegio es bonito…pero caso mejor…que lo reconozcan ¿no? eso quiere decir que no has cambiado mucho111 BESOS

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  6. 6 lola junio 8, 2009 en 7:40 am

    Maribel, debes apreciar mucho al Duende a juzgar por los 111 besos que le has enviado. Bonita manera de empezar una mañana de lunes.

    ¡A este Duende sí que le crecen brotes verdes en primavera! ¿Con qué abonará este bosque? Cuéntale little Duende el secreto a ZP.

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  7. 7 Franciska junio 8, 2009 en 2:20 pm

    Y cuando te encuentras a un chico de la época del cole, que estaba en otro cole,y te reconoce y te dice que parece imposible que haya pasado tanto tiempo , porque tu mirada es la misma. Una vez me lo dijo uno y pensé,este que nunca me pareciò nada en especial, resulta que es listisimo,porque es lo ùnico a lo que se puede aspirar despues de 40 años, bueno, yo me quede contentisima con el comentario. Claro, que porque soy optimista por naturaleza.

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  8. 8 Ángela junio 8, 2009 en 7:57 pm

    Franciska, es mucho mejor cuando te dicen en una reunión de antiguos alumnos “la de veces que he pensado en tí todos estos años”. Un abrazo a todos.

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  9. 9 adela junio 8, 2009 en 11:40 pm

    La otra cara de la moneda, es que quieran contactar contigo y a ti no te apetezca, las llamadas son insistentes para acudir a las cenas rememorantes del pasado colegial y lo que agradeces es que dejen de llamar :),lo siento, pero tambien es humano, no?

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  10. 10 El Duende de la Radio junio 9, 2009 en 7:25 am

    La clave de estas amistades en la edad de la inocencia es que no las guiaba entonces ningún interés maquiavélico. Por eso las miramos con especial cariño. La experiencia personal del Duende, ya subrayada en algún otro post, es que los amigos de esa época pasan por alto fácilmente los olvidos y omisiones para recordar sólo la cara amable ingenua de esa relación. A veces, cierto, no del todo romántica: este me prestaba la pelota, este otro me regaló canicas, aquel me dejaba sus apuntes, fulanito me invitaba a chicle…La condición humana.
    A esa condición apela (“errare humanum est”) para entonar el mea culpa ante ZOUPON por la doble jota de SANJENJO.La causa no es el empecinamiento de BAROJA (que prescindía de la distinción G-J), ni la rebelión frente a las normas ortográficas de GARCÍA MÁRQUEZ. Sino la indolencia que, al cabo, produce la confusión sobre la forma en que deben escribirse los topónimos catalanes, vascos o gallegos cuando se incrustan en una frase escrita en castellano. Debió el Duende, en la duda, consultar en internet, pero la pereza es aún más humana que el error.

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  11. 11 José Ramón junio 9, 2009 en 9:35 am

    Sin ánimo de crear polémica (¿o tal vez sí?), yo creo que cuando se habla en castellano hay que decir las ciudades y los demás nombres geográficos en su adaptación castellana, cuando la tengan.
    Hablando en castellano o español digo Lérida como digo Londres, y Gerona, y Nueva York, como también digo Francia, Turquía, Cataluña, Inglaterra. Y si digo Washington o Chaux-Les-Fonds es porque nadie se molestó en hacerles una adaptación al castellano.
    Por supuesto, también creo que hablando en catalán no sólo se debe decir Lleida y Girona, sino también Tolet, Terol y Saragossa (que creo que son las catalanizaciones de Toledo, Teruel y Zaragoza), y también Espanya. Por supuesto que sí.
    Y en francés se debe decir Seville.
    Y así todo.
    Me da la impresión de que Zoupon está de acuerdo con esto. Lo que pasa es que tanto el Duende como yo hemos castellanizado mal Sanxenxo, y eso sí que no puede ser. Perdón.
    (Perdonadme los catalanes, pero, aunque el catalán me gusta mucho y disfruto escuchándolo, no lo conozco. Las catalanizaciones las he puesto a ojo).

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  12. 12 Bob de Ca's Barber junio 9, 2009 en 12:16 pm

    No hay poblema amigo Jose Ramón!, tu no pases pena, que la catalanisasión la hasemos cada dia en “sa roqueta” sobre la marxa, amigo, sobre la marxa…se dibuja y sale la cosa ssssuuuuussssuavesiiita y sesssssseaaaannnte y como todas cuelgan de los árboles!, idó! coge las que más te gusten 🙂

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  13. 13 Zoupon junio 9, 2009 en 5:50 pm

    Efectivamente, comparto el punto de vista de José-Ramón. El origen del topónimo es sin duda gallego (Sanxenxo), pero por el motivo que sea hay una manera de decirlo en español (Sangenjo). En mi opinión es totalmente correcto emplear Sangenjo cuando hablamos en español, aunque tampoco veo inconveniente en usar la forma gallega Sanxenxo. Pero eso no entra en las particulares mentes de algunos indígenas integristas (afortunadamente tan ruidosos como minoritarios), para los cuales decir La Coruña es una herejía de las gordas. Creo que en las antípodas ideológicas de los citados queda todavía algún elemento suelto ante el cual si dices A Coruña también te conviertes en anatema. Curiosamente en ambos casos, si te haces pasar por francés y usas el topónimo La Corogne, no tendrás problema alguno. Y es que, como dijo en su día Santiago Amón, en España (y por ende en Galicia) no cabe un tonto más.

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  14. 14 joselepapos junio 10, 2009 en 5:45 pm

    En el fondo de todos los enredos lingüisticos (¿se escribe así?) y de otra indole, hay un problema de tolerancia. Para eso no tenemos más que seguir los consejos de Bob de C’as Barber que con su habitual buen humor todo lo relativiza y nos enseña el camino.

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