Archivos para 30 septiembre 2009

¡Atiza!…

Algunos cineastas harían bien en no poner altavoz a ciertas historias oscuras y poco edificantes...

Algunos cineastas harían bien en no poner altavoz a ciertas historias oscuras y poco edificantes...

-¡Atiza!-dice Homper mientras levanta la mirada del periódico y la televisión habla de la gota fría en Levante.

Dicen sus sobrinos que Homper es tan antiguo que a veces no se le entiende cuando habla.¿Entiende un joven lo que significa carape, cáspita, atiza, repámpanos? Faltan los brrrg, grrr, snif, gulp, sof, sof, cajum, cajum ( esto último cuando tosían, ¿recuerdan?), tan importantes para la expresividad de los héroes de las historietas. Y es que los tebeos ayudaban mucho a  disfrazar los inevitables eructos de nuestro idioma Un moderno en el lugar de Homper hubiera sido más rotundo: ostia, coño, la leche. Pero él es de la generación en la que los tacos y palabrotas aún merecían reproche en las familias y en las reuniones sociales. Y a veces modula su estupefacción en lo más viejo de nuestro roman paladino.

-¡Atiza! –repite Homper- ¡Trescientos litros en veinte horas en Burriana!

Septiembre de gota fría especialmente virulenta. Ayer Cartagena, hoy Burriana. Trescientos litros es más de lo que llueve un año de promedio en la provincia de Almería. Abran la bañera del cielo y vacíen toda esa cantidad de lluvia en sólo tres horas. La naturaleza, que aquí en la meseta se ha olvidado de las nubes, y que en otras partes no se olvida de ir dejando avisos: ojito con el exceso de emanaciones de CO2,  prudencia con la sobreexplotación de recursos energéticos, cuidadín con el cambio climático. La madre tierra es un gran oso que parece bonachón. Pero a veces se harta de de nuestro abusos y nos suelta zarpazos para los que no estamos preparados.

-¡Atiza!-insiste Homper  tras volver su vista al periódico.

La estupefacción esta vez viene del mundo del cine. Cien cineastas protestan airadamente por la detención de Roman Polanski mientras se celebra el Festival de Zurich. Polanski es un excelente director de cine, pero hace mas de treinta años drogó y violó a una menor. El tiempo pasa, y los delitos prescriben. La propia mujer que fue objeto de esa tropelía aboga por la parálisis del proceso que, pese al tiempo pasado, trata de rehabilitar ahora la justicia estadounidense. Eso no disipa sin embargo el asqueroso tufillo corporativista de los firmantes de un manifiesto que encabeza Pedro Almodóvar. Polanski, con toda seguridad, no irá a prisión. Pero tampoco es un héroe social. ¿Le hubieran defendido igual si, en lugar de pertenecer al Olimpo cinematográfico fuera un no ungido por las musas?

-¡Atiza!- vuelve a exclamar Homper antes de cerrar definitivamente el periódico.

No se lo creerán, pero en la penúltima página de EL PAÍS de ayer, Enric González, un fino periodista que ya ha demostrado otras veces  no comulgar con ruedas de molino,  declara estar tan perplejo como Homper. Si se trata de buscar excusas –razona al final de su columna-, todos los pedófilos tienen una. Y, sin embargo, nadie se atreve a firmar manifiestos en su defensa.

Salvo los cineastas, claro, que deben de creerse con fuero especial.

Nos falta “know how”

Saber qué hacer en casos así es tan difícil como pasear por las manecillas de un reloj...

Saber qué hacer en casos así es tan difícil como pasear por las manecillas de un reloj...

Se encuentra el Duende por la calle  con  un amigo del colegio. Está gordo, medio calvo y con su consabida cuota de colesterol, que procesa como puede andando todos los días seis kilómetros. Pero mira por dónde, a pesar de lo que cae está encantado de la vida. Todo porque, prejubilado ya por el la pícara empresa correspondiente, ha sido fichado por otra como asesor externo.

-¿Y sabes por qué?-le dice- Por el know how. Parece mentira, pero las nuevas generaciones, que dicen estar mejor preparadas, no conocen el know how de este negocio. Ya sabes, ese olfato, esa intuición de las oportunidades, ese saber formar equipos, ese liderazgo…Nosotros éramos de otra pasta, ¿no?…

El Duende se le queda mirando. Homper diría que estupefacto. Otro, más castizo, que con cara de gilipollas. Lo que, por cierto, no se le escapa al amigo del know how….

-Bueno, qué te voy a contar a ti que no sepas-dice para cerrar su discurso triunfal-Hale, te invito a un café…

Durante el resto del día el Duende da vueltas al know how. O sea, al saber cómo. Y se pregunta cómo, si tiene que haber un know how para todo, no se enseña el know how para las situaciones más normales de la vida. Muchas de ellas no tan fácil de gestionar como la del negocio del amigo del colegio.

Y se acuerda de esa pareja amiga donde ella está luchando contra el cáncer y él se desvive administrando una medicación de amor y normalidad, todo menos caer en el desánimo. No son de esos íntimos en cuya casa uno esté acostumbrado a presentarse sin avisar, pero son amigos muy queridos, que siempre sonreían y fueron cariñosos con uno, y que le hicieron la vida más fácil y agradable cuando compartían veraneo en Asturias. Yo te recojo los niños de la romería, y vienes por ellos cuando quieras. ¿Hacemos unos chorizos a la sidra en el prau de casa? ¿Que pinchaste?…Voy para allá y te cambio la rueda. La memoria de esos amigos se queda en el album del alma, pero la vida sigue, les separa en busca de distintos destinos, y un día asusta a alguno de ellos porque al amigo de entonces le aparece una mancha en la piel, un ganglio, o una fiebre sospechosa. Y ya está la nube de dolor y miedo, confirmado luego por el  más severo diagnóstico. ¿Qué podemos hacer en estos casos?  ¿Sabemos reaccionar? ¿Tenemos la imaginación suficiente para programar nuestros buenos deseos de ayudar en la enfermedad?

-Pablo –le dice el Duende al teléfono de cuando en cuando- Que cómo está Mati…

-Ahí estamos –dice como si Mati fueran los dos- Luchando…

Pablo es militar, y sobrelleva el destino con el valor y la serenidad con la que está acostumbrado a aceptar sus órdenes.

-Muchas gracias por tu llamada-añade sin poder ocultar en el laconismo de sus palabras un pálpito de ternura.

Y el Duende no sabe más que tragarse una lágrima y despedirse con algo que suene amable. Aunque luego, a solas, le de rabia no hacer más por sus amigos, y lamente carecer del know how para modular su cariño en en estos casos tan peliagudos que va sembrando la vida.

La tía Clota hubiera enseñado la foto

Mí no entender...¿Tanto mal les hace a las niñas de ZP que el mundo las vea conmigo?

Mí no entender...¿Tanto mal les hace a las niñas de ZP que el mundo las vea conmigo?

-Cuando se lo he explicado a Edwina y Thelma no han entendido nada-dice la tía Clota.

Edwina y Thelma son las otras chicas de oro de Tinmouth, el pueblo del estado de Vermont donde vive la tía de Homper. Los europeos tendemos a creer que el pueblo norteamericano es más simple que nosotros. La propia tía Clota está de acuerdo en eso, pero en este caso defiende a su país de adopción. Dice que la que han armado los Zapatero a cuenta de la famosa foto con las nenas es una exageración. Y que sus amigas americanas, que no están al tanto de la peculiar sensibilidad de nuestro presidente y su señora, piensan, no sin razón, que ahora los que estarán mosqueados serán los Obama.

-Pobre Obama-suspira-¿Cómo iba a pensar que molestaría que colgaran la foto con la familia ZP en la web de la Casa Blanca? ¿No decían que  desde que metió la pata despreciando las barras y estrellas estaba como loco por estrechar relaciones con el Presidente de los Estados Unidos? Pues ahí tenía la prueba de su éxito al conseguir que le reciban: pelillos a la mar y hasta fotos con las nenas

Homper escucha a su anciana tía desde España y sonríe con cierta socarronería.

-Bueno, tía… Aquí los niños son materia muy sensible. Pensamos que una foto suya en Internet con el matrimonio más famoso del planeta puede atentar a su intimidad y estropearles la vida. Pero dos años después estas mismas niñas podrán abortar libremente sin consultar siquiera a sus padres y eso nos parece de lo más natural…

-¡Qué contradicción!, ¿no?…Ni tanto que queme al santo, ni tan poco que no lo alumbre…Además, ¿a qué niño le va a disgustar que le vean con su ídolo?…

Y se ríe. Raritos, muy raritos les ha hecho la modernidad a mis compatriotas, piensa para sus adentros. Y se acuerda de que, cuando era niña, tú te hacías una foto donde fuera y la gente del pueblo se te ponía espontáneamente detrás sólo por la ilusión de  quedar para la posteridad, aunque jamás fueran a ver la imagen atrapada por la cámara. Qué ingenuidad y qué ternura.

-Y menos lo entiendo si esa foto es con una figura universal, como Obama-dice la tía Clota- ¿Sabes?… Paquito, el hijo del heladero de mi pueblo, siempre me pasó por las narices una foto en la que aparecía él entre Manolete y su cuadrilla. Mira, aquí estoy, con Manolete, me chinchaba. Y allí estaba, colado entre las piernas del picador y de un banderillero y sólo dos cuerpos más allá del maestro, con la cara radiante de éxito, como si fuera él el Califa de Córdoba y acabara de salir por la puerta grande…A mí me habría encantado que todo el mundo me viera al lado de Manolete o de Gary Cooper, pero es que los niños de entonces debíamos de ser muy especiales…

Eso, muy especiales, piensa Homper. Y no como estas criaturas de ahora, que van por la calle vestidos de góticos, de románicos, de lagarteranas o de tortugas Ninja, pero que pueden sufrir un trauma si el público las ve fotografiadas junto a la sonrisa más jaleada del planeta. Cosas veredes, Sancho

El mal sueño de Laporta

Si George Orwell resucitara y revisara su obra...

Si George Orwell resucitara y revisara su obra...

Pongamos que George Orwell resucita y revisa su obra. Reescribe Rebelión en la granja y la titula Rebelión en la Massía. Hace lo propio con 1984 y lo traslada a 2014, fecha clave para los independentistas catalanes. Finalmente redacta otra vez Homenaje a Cataluña, que ahora acabará retratando una realidad distinta.

Pongamos que el gran escritor inglés  nos cuenta la vida de un pequeño país independiente gracias a un patriota famoso por el fútbol: Joan Laporta. Años antes este hombre había presidido un club que asombró al mundo entero por su juego, se hartó de ganar títulos y dio muchos motivos para que todos admirásemos aún más a Cataluña. Pero eso queda ya lejos. Un día, en Santander, sentado junto al presidente Revilla proclamó que España estaba machacando a su país natal. Ahora es el “molt honorable President de la Generalitat”, y como tal asiste al partido decisivo para el Campeonato de la Lliga de Catalunya, donde el Barça se la juega con el San Andrés.

El Barça alinea una poderosa escuadra compuesta por catalanes pata negra: Borrell. Roig, Sensat, Novell, Trobat. Matalí, Deulofeu. Castellet, Hortolá, Amat y Fuster. Ni rastro de aquellos  cracks que antaño recalaban por aquí: esta liga no da para tanto, y además hay que hacer país. Apenas hay público. Sólo media grada que bosteza evocando tiempos más gloriosos, y que al final del partido se manifestará frente a la tribuna presidencial para desplegar  una pancarta con esta leyenda: “Ara no estem matxacats, ara estem aborrits y cabrejats”. La Porta calla, se encoge de hombros y se queda pensativo.

Normal. La ucronía responde a sus actuales excesos. Hace unos días proclamaba que dejará el fútbol para dedicarse a la política. Y el martes, mientras su equipo sí que machacaba de verdad al Racing de Santander, escandalizaba en el palco al presidente de Cantabria quejándose de lo mal que trata España a Cataluña. Algo que, según él, alimenta el afán de independencia.

Al fogoso presidente del Barça habría que recordarle que a la demagogia la carga el diablo. Y que lo que hoy, en el carro del triunfador, tanto le pone cachondo, podría convertirse en una ruina para el mejor club del mundo. Como dicen los castizos, o somos o no somos. No se puede tener la mula y los mil ducados, ni aspirar al sueldo del general y también a la verga del teniente. Si algún día el sarpullido progre/independentista de Laporta se convirtiera en realidad, el Barça debería jugar una Liga de Fútbol entre equipos exclusivamente catalanes. Imagínense la alegría de la hinchada: después de haber contemplado las grandes hazañas del “dream team” de Messi, Ibrahimovic, Xavi, e Iniesta frente al Madrid, al Valencia, al Sevilla o al Athletic, apañarse ahora con el Nástic o el Mollerusa de rivales. Para ese viaje incluso Rafael Casanova pensaría que no hacían falta alforjas.

Si en la aldea global y en un espacio como el europeo cada vez tienen menos sentido las fronteras, aún menos sitio para el nacionalismo queda en el fútbol. La Porta sabe de sobra que el Barça es hoy una brillante multinacional que por suerte –y en parte por su talento, que todo hay que decirlo- representa a Barcelona y a Cataluña. Pero que se engrandece con jugadores y con miles de hinchas no catalanes. Su equipo no podría servirle de plataforma para sus delirios políticos si fuera sólo el campeón de ese país con el que sueña. Hay otras formas de hacer grande, querida y admirada a Cataluña sin tener que echar regüeldos sobre la idea de España, que, por cierto, aún tiene más aficionados que el Barça. Otro catalán  de gran talla que es Pau Gasol le podría dar lecciones al respecto.

Fallar en lo más fácil

¿Por qué se sigue fallando en lo más fácil, cuando es tan sencillo hacer las cosas bien?...

¿Por qué se sigue fallando en lo más fácil, cuando es tan sencillo hacer las cosas bien?...

Era el hijo del Duende un chavalín y jugaba con sus amigos en la romería de Salamir. Salamir no es precisamente la aldea más guapina de Asturias, ni siquiera del concejo de Cudillero. Aparte del prado y la panera de José y de Lucía, con una preciosa vista del mar, y la música de las olas rompiendo en la playa de Oleiros, quizás lo más  gracioso que ofrece al visitante, pásmense,  es un campo de fútbol rodeado de pinares. Pero allá por agosto celebra la romería de turno por su virgen, y no falta la sidra, y los bollus preñaus, las avellanas, los petardos y los puestos de chuches y juguetes baratos. Alguien se acercó a uno de ellos con Juanito de la mano y le invitó a que eligiera el que más le gustaba.

-Ese-dijo señalando a una espada de plástico de hoja corta y aplastada con un rubí en la cruceta de su empuñadura de oro.

No se sabe si quería ser Espartaco o el príncipe Valiente, pero al niño le sirvió para jugar a héroe sin convertirse en delincuente, como probablemente temería un pedagogo ahora. Sin embargo, al volver a casa, y una vez disipada la ilusión que todo juguete desprende al caer en las manos de un niño, el pequeño héroe se volvió filósofo.

-Papá –preguntó- ¿Y por qué esta espada no viene con su funda?…¿Cómo se puede vender una espada que no tiene funda?

Probablemente quería decir vaina, pero se le entendió perfectamente. Expresaba el rapaz la misma idignación que, a su misma edad, también sentía el Duende cuando le regalaban un coche sin chófer. Admitía que pudiera tener o no tener cuerda, moverse a pilas o por fricción. Pero no comprendía cómo, si había que ilusionar al niño, el fabricante no se molestaba en añadir al coche un conductor corpóreo o, al menos, pintado en la ventanilla.

Juguetes de espaldas al pueblo, que denunciaría doña María. Tanto a ella como al Duende les mosquean  sobremanera las cosas que son  imperfectas por la falta de un pequeño detalle y fallan en lo más fácil.  Hoy mismo la buena mujer ha cruzado medio Madrid andando para rebajar sus michelines, uno de esos saludables paseos de la edad madura. A lo largo del recorrido se dio de  cara con varios planos de la ciudad, y le hizo ilusión calcular los kilómetros que se había metido en el cuerpo. Se puso las gafas y buscó una escala que le sirviera de referencia. Pero no la encontró. No porque fuera una cateta, y no supiera leer los planos. Sino porque, a pesar de este alcalde tan perfectín y tan gastón que tiene Madrid, a su autor o se le olvidó o no creyó oportuno incluírla.

¿De qué sirve una espada sin vaina, un coche de juguete sin conductor o un plano sin escala?…Doña María espera que no sea mucho pedir que rectifiquen este error, antes incluso de que se ponga en marcha otro Plan E o nos caiga la lotería de los Juegos Olímpicos. Ya saben, una simple escala al pie de plano para que con un peine, un bolígrafo o una simple tarjeta uno pueda medir su paseo  y se haga la ilusión de que hace deporte hasta cuando sale de casa para pagar el IBI.

Noches en blanco

Dichosa la cultura que no exige beber ni desbeber...

Dichosa la cultura que no exige beber ni desbeber...

El Director General de Cultura para la Felicidad repasaba con su secretaria el PNB. No se trataba del Producto Nacional Bruto, que, como su propio nombre indica es una vulgaridad. Sino de algo que encandilaba a los medios y, sobre todo, a la juventud: el Plan de Noches en Blanco.

-A ver, a ver, a ver….Noche en Blanco del Arte, Noche en Blanco del Teatro, Noche en Blanco de los Libros, Noche en Blanco del Circo,  Noche en Blanco del Cine, Noche en Blanco de la Música….

-Perdón, señor director general-interrumpió la secretaria-Tenemos pendiente la Noche en Blanco de los Titiriteros, la de los Coros y Danzas, la de los Abanicos, la de los Pirotécnicos, la de las Tunas, la de los Artesanos de Marroquinería….

-¿Ha hablado con la Dirección General de Reservas Alcoholeras?…¿Podemos garantizar a los amantes de la cultura la bebida suficiente?…

-No hay problema…Además, con la subida de impuestos hasta los que protestan por el exceso de algarabía en las calles que propician estas noches se van a callar…Las cuentas salen: a más consumo de alcohol, más ingresos para el fisco. Y a más ingresos, más margen para culturizar al pueblo…

-Impresionante…-apostilló el Director General con visibles muestras de satisfacción-¿Y el informe favorable de la Dirección General de Aguas Menores y Deyecciones Públicas?

-No hace falta….Como no hay zotal bastante para mitigar los olores de tanto pipí cultural, el alcalde ha aprovechado el cauce natural de las zanjas de la capital para desviar por él una variante del Canal de Isabel II…Así, en lugar de orinar de forma vergonzante, buscando árboles o portales, nuestros jóvenes podrán hacer de la meada pública colectiva un acto cultural abierto absolutamente rompedor y revolucionario…¡Guay!…

-¿Y Bibiana no dirá nada? –preguntó con cautela el director general levantando la mirada de la carpeta- Vosotras lo tenéis más complicado…

-Está todo previsto…-respondió la secretaria desplegando un plano- Una barandilla paralela a la zanja diseñada por Calatrava, nos permitirá agarrarnos para no caer en el cauce…¡Ah!, y se me olvidaba…Habrá una señalética especial de Alberto Corazón marcando MCNB (Meadas Culturales de las Noches en Blanco) y mensajes en vallas publicitarias: Mea por la Cultura y por Madrid 2016….

-Jo- dijo el Director General cerrando la carpeta sin besarse, porque no llegaba- ¡Esto es cultura viva!…

Homper se despertó más perplejo que nunca. Afortunadamente, todo había sido un mal sueño de una siesta ante el televisor. Pero en ese momento, la pantalla ofrecía un amplio reportaje de jóvenes felices que aprovechando la Noche en Blanco del sábado reivindicaban el derecho a beber en la calle hasta caer redondos. Y entonces recordó que nunca vivió una noche en blanco así. Y comprendió que jamás había sido joven, y que ya no podría tocar la gloria de acceder a la cultura con los beberes cumplidos.

¿Será que quiere ser santo?…

Aunque hay que reconocer que la estampita es buena, la tía Clota le ve más como un nuevo san Juan de Dios...

Aunque hay que reconocer que la estampita es buena, la tía Clota le ve más como un nuevo san Juan de Dios...

-Te voy a enseñar la verdadera cara de san Juan de Dios-le dice la tía Clota sonriendo con malicia mientras saca un tarjetón de un libro y lo acerca a la cámara para que su sobrino, al otro lado del Atlántico, lo pueda ver.

Y Homper, cómo no, se queda perplejo. No es para menos. La estampita es una postal publicitaria que muestra la clásica imagen del popular santo con un enfermo en los brazos y rodeado de pobres y desvalidos. Es un pequeño bajorrelieve en escayola  un tanto relamido, típico de la imaginería religiosa de algunas tiendas madrileñas, allá por  la calle de la Paz y aledaños. Pero lo sorprendente es que la cabeza del santo, con barba y coronilla, como está mandado, muestra la cara beatífica e inconfundible del presidente Zapatero. Bajo el grupo escultórico, escrito con letra gótica, la frase La verdadera imagen de San Juan de Dios, el protector de los pobres, enfermos y desvalidos. Venta por encargo.

-Los hace un artista de mi pueblo, y los vende como churros.

Cuando aún en vida de Franco la tía Clota emigró a Estados Unidos, en su pueblo natal, una pequeña villa de la Granada profunda, convivían los balbucientes movimientos obreristas con el catolicismo tradicional de la España eterna. Muchos de los que enredaban en los clandestinos sindicatos del campo, se disputaban un puesto de costalero en los pasos procesionales. Ese era el caso de Vicente, escultor aficionado a modelar en escayola cristos, vírgenes y santos de su devoción.

-Lo hacía tan bien, que dejó el campo con una baja laboral por problemas de corazón y se dedicó a la imaginería…Con cierta imaginación, ¿no crees?-subraya la anciana con mucha zumba- Aunque, después de todo, pone las cosas en su lugar…Porque aunque no haya caído en la cuenta, y puede que no le gustara saberlo, Zapatero es un san Juan de Dios laico.

Homper sonríe por lo bajini y repasa mentalmente el argumentario social del gran defensor de los desvalidos españoles, que acaba de repetir ante el Comité Federal de su partido.  Todo menos dejarles de la mano de Dios, al menos mientras quede un euro  en las arcas y un impuesto por exprimir. El nuevo Dios es él. Cuando hay que hablar de ayudas al tercer mundo, lo progresista no es tapar agujeros con limosnas, como hacen algunas ONG, sino invertir en crear las estructuras de una economía productiva que permita a los países pobres salir de la miseria. Pero aquí debemos de ser multimillonarios, porque todo consiste en hacer de Caritas gubernamental con cargo al déficit sin ajustar un solo tornillo. Sobre todo si los sindicatos fruncen el morro.

-¿Por qué no llamas a Moncloa y le recuerdas al presidente que Vicente Ferrer también era progresista?…El invertía en hacer pozos. Y los pozos transformaron  la vida de sus desvalidos.

-Buena idea, tía- responde Homper- Señor presidente, que dice mi tía que aunque usted no lo sepa está en la misma línea de san Juan de Dios. Y que, siendo tan progresista como es usted, debería de buscar otros referentes…

Y se echan a reír. Como los que aplauden entusiasmados a su líder infalible. Y como muchos más que, aunque cobren un subdisio, miran al futuro y quizás rían por no llorar.


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