Ciudades felices

Obras en Madrid, según la pintora Elena Méndez

Obras en Madrid, según la pintora Elena Méndez

Hay mentiras, grandes mentiras y estadísticas, dice el perplejo Homper que dijo Bernard Shaw. Da igual quien lo dijera, porque la frase estaba bien traída. Como si, en lugar de estadísticas, decimos encuestas. O como, si en lugar de encuestas, hablamos de percepciones.

-Ya ves, tía-le comenta a la tía Clota a través del Skype- Según la revista Forbes vivo en una de las diez ciudades más felices del mundo. Y yo sin darme cuenta.

Según la prestigiosa revista norteamericana Madrid está en la lista privilegiada de las ciudades más felices del planeta, encabezada por Río de Janeiro. La clave de esa percepción es que desde que Fred Astaire y Ginger Rogers rodaron Bailando a Río y desde que la tele universalizó la postal de los carnavales brasileiros, el imaginario colectivo asocia la capital del Brasil con la samba, el empelote, la plástica de las mulatas sonrientes y el vive como quieras, fundamentalmente de juerga y sin dar ni golpe. Sólo Río, Sydney, Barcelona y Amsterdam superan a Madrid en felicidad.

-¿Y crees que Barcelona es más feliz que Madrid por las fotos  de esas cosas que hacen en los alrededores de La Boquería? pregunta la tía Clota con indisimulada ironía.

Las reprodujo El País, no se sabe si dentro o fuera de su libro de estilo, Homper se quedó perplejo al verlas y luego dieron la vuelta al mundo en Internet. Gente fornicando en la calle  a plena luz del día sin ley ni ordenanza municipal que les advierta de que, aunque ellos estén felices, a la mayoría de la gente les puede molestar que conviertan el espacio público en una casa de putas.

-No se, tía –responde Homper avegonzado. Ya sabes, vive como quieras…Además, todo es relativo. Madrid está insoportable, reventado en obras. No sabes cómo llegar ya a ningún sitio, porque se han puesto a cortar y reformar todas las calles y aceras al mismo tiempo. Polvo, atascos,  la crisis y un calor más que africano. Eso sí, por la noche tinto de verano en las terrazas y, si pasa el de Forbes,  estamos encantados.

Son percepciones, insisten. Como lo de los brotes verdes de la economía. Debe de ser la edad, pero a Homper, por el contrario, esta imagen de desorden y caos bajo el azote de un verano exagerado y la cataplasma de la memez buenista le deprime. En el Retiro, como en casi todo el bosque nacional, muchos árboles desesperados hace ya tiempo que tiraron la hoja. No pueden con ella, como tampoco miles de tiendas de este Madrid tan alegre y confiado pueden mantener su negocio y cierran sus puertas. Pero somos felices.

-Paciencia, sobrino- dice la tía- Sólo es feliz el que quiere serlo, y el que no se consuela es porque no quiere.

Homper sueña con ver nubes en el horizonte. Y para no caer en el pesimismo, que vende tan poco, se recuerda a sí mismo que al final siempre acaba lloviendo.

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10 Responses to “Ciudades felices”


  1. 1 wallace97 septiembre 4, 2009 en 11:11 am

    Las estadísticas no mienten, lo hacen quienes manipulan sus datos. Igual que los que elaboran encuestas mal diseñadas. Una de dos, o son ignorantes o son manipuladores, y no sé qué es peor, lo que sí sé es que en ambos casos el efecto es la distorsión de la realidad. Y en el fondo, lo mismo pasa con la percepción, aunque en este caso, el engaño es autoengaño, y no hay mala fe, simplemente captación de una realidad distorsionada. Y aunque no haya ignorancia total (siempre la hay en parte), es poco menos que imposible evitar del todo la distorsión.

    Es curiosa la percepción que se tiene de Ruiz Gallardón fuera de Madrid. Parece que fuera el alcalde ideal. Y si Madrid está entre las ciudades más felices del planeta, apaga y vámonos. Claro que se puede decir que es mi percepción distorsionada, pero me atrevería a consensuar con cualquiera una vara de medir y sacar conclusiones algo más objetivas que las de la revista Forbes, por muy prestigiosa que sea.

    Y hablando de Ruiz Gallardón, menos mal que acabo de escuchar a Curro Meloso haciendo de defensor del político, ya me ha hecho cambiar de opinión, ja, ja, ja. Muy bueno, Duende. Y genial Olegario el becario. Así me gusta, dando cera a los periolistos.

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  2. 2 José Ramón septiembre 4, 2009 en 1:42 pm

    A mí Madrid me parece una ciudad maravillosa. Si este alcalde de los… se estuviera quietecito y nos dejara respirar durante unos meses esto sería el paraíso.
    Me gustan mucho los madrileños, y aún más las madrileñas, y las racioncitas, y muchos rincones, y muchos árboles, y alguna plaza, y charlar, y todo eso en lo que el alcalde no tiene nada que ver. En cuanto a lo demás, ¡socorro!
    P.D.- Espero que las malas vibraciones del informe del comité olímpico se traduzcan a primeros de octubre no ya en la no designación de Madrid como sede olímpica en 2016, sino en la prohibición ad aeternam de volverse a presentar. Que los dioses me oigan.

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    • 3 wallace97 septiembre 4, 2009 en 10:18 pm

      José Ramón, lo ideal sería que los dioses te oyeran, y que además te hicieran caso, pero como parece bastante claro que a Madrid le tocaría en el 2020, más nos hubiera valido que hubiera sido cuanto antes, para quitarnos del medio la pesadilla. Y ojalá hubiera sido en el 2012, en contra de mis propios deseos de entonces. Como por desgracia tiene que ser, pues que sea cuanto antes, y ahorraremos mucho endeudamiento, más del que nos ha dejado ya nuestro “querido” alcalde, y que aumentará cada año que pase antes de que se celebren los malditos juegos de una puñetera vez.

      Y no es casualidad que justo cuando se supo, hace algún mes, que Río de Janeiro parecía la mejor posicionada, Gallardón anunció su presentación a las próximas elecciones municipales. Si hubiera tenido claro que Madrid saldría para el 2016, su siguiente objetivo político hubiera sido a nivel nacional, como ocurrirá para los comicios inmediatos a la designación de Madrid como ciudad olímpica.

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  3. 4 maribel septiembre 5, 2009 en 8:12 am

    Bueno vosotros os quejais de Madrid.. pero y en Alcoy????aki esta claro que no vamos a hacer ningunas olimpiadas no?? estonces porque tenemos todo el pueblo LEVANTADO????? que pasa que regalan las aceras y nos tenemos que comer la oferta..encima de los atascos y el polvo y la molestia…DONDE VAMOS A APARCAR???????ESTA CLARO QUE NADIE ESTAMOS CONTENTOS……SALUDOS

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  4. 5 Franciska septiembre 6, 2009 en 9:58 am

    Os veo muy negativos con las obras a todos, pero cuando queremos mejorar nuestra casa ¿ que hacemos? pues poner todo patas arriba y al final los resustados, que es el objetivo, suele ser satisfactotio.Reconozco que a mi las obras siempre me gustan, es un cambio que suele ser a mejor,y claro eso implica que te vas animando y gastas más de la cuenta seguro. En resumen, comprendo a los alcaldes que enciman tiran con polvora (dinero) ajena y despues inaguran e inaguran que queda muy bien en la tele. Ya falta menos, al volver de vacaciones he visto que las aceras de mi casa estan terminadas y han quedado estupendas. Animo a los que seguis con zanjas.

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  5. 6 dolorosa septiembre 6, 2009 en 11:51 am

    No sé si hay ciudades felices poeque no sé si hay ciudadanos felices que son, a la postre, quienes hacen que una ciudad pueda ser feliz. En Sevilla, podemos decir que desde la Expo, venimos soportando obras y más obras por toda la ciudad. Unas veces es el famoso Carril bici, otras, el no menos famoso Metro que después de tanto tiempo aún no está terminado ( y para más inri, creo que no ha supuesto ningún beneficio para los sevillanos, salvo el poder decir que tenemos Metro y pasearnos por curiosidad en los mínimos vagocintos que nos han puesto. También hay que hacer referencia a la peatonalizacion de infinidad de calles, cuyas obras se eternizan con la correspondiente desesperación de los sufridos comerciantes que ven hundirse sus negocios y los sufridos peatones que padecen más de una caída por el mal estado del suelo. Pero en fin, todo sea por la modernidad y el progreso.

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  6. 7 José Ramón septiembre 6, 2009 en 3:03 pm

    Franciska y Dolorosa: Estoy de acuerdo en que hay que hacer obras para mejorar, pero éstas que vemos frenéticamente por todas las ciudades de España (y creo que especialmente por Madrid) ya ni nos hacen felices, ni nos dan mejor calidad de vida, ni nada de nada.
    Franciska: Si quieres cambiar el cuarto de baño de tu casa y mejorar la calefacción, lo normal es que planifiques la obra e intentes hacerla de una vez. No te pones a arrancar azulejos y suelos, a hacer rozas y a machacar algún que otro tabique para rehacer la fontanería, y luego vuelves a solar, a alicatar, a pintar, y cuando está el cuarto de baño estupendo empiezas a levantar suelos, a hacer rozas y a machacar algún que otro tabique para rehacer la instalación de la calefacción. Pues esa barbaridad es la que les encanta a todos los alcaldes.

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  7. 8 Franciska septiembre 6, 2009 en 4:51 pm

    Tienes razon, en principio,Jose Ramon , pero ya me ha pasado que solo habia que cambiar unas cañerias, y que total romper dos azulejitos, resulta que cuando vas a por los dos, no existen, han que cambiar todos y entonces ya que estas, la griferia que se ve horrible con los nuevos, pues a cambiarla y asi etc.etc..
    En los ayuntamientos, cambia el plan, los presupuestos,
    los concejales y ademas cambian de contrata porque ha prescrito el tiempo y ahora conviene que lo hagan otros. Conozco la historia a traves de amigos arquitectos y te quedas atonito y nosotroa venga multas y más multas. Por eso, por ser positivo es mejor pensar en como va a quedar de ideal, aunque nos engañemos en el proceso.

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  8. 9 Zoupon septiembre 7, 2009 en 10:23 am

    Atando cabos, se explica lo de la Forbes. Sentemos algunas premisas:

    1º.- Madrid, como capital de un país envejecido, es una ciudad con muchísimos jubilados.
    2º.- Madrid es una ciudad con muchísimas obras.
    3º.- Los muchísimos jubilados son muy felices contemplando las muchísimas obras.

    Ergo es la felicidad de los muchísimos jubilados la que sube la media y sitúa a Madrid en ese lugar.

    Perdón por la coña.

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  9. 10 Angelus P. octubre 12, 2009 en 8:04 pm

    Pues sí, Duende, ya lo creo. No hay plaza ni calle que se precie que no tenga su opúsculo pavimentario o su obra faraónica (un decir). Pero de la tan cacareada crisis… Dos birras en la Plaza Mayor, 9 euros de vellón, oiga. Y todos los comercios y bebercios de bote en bote (bueno, tampoco todos, ¿verdad Wallace?

    Y que conste que estuve el día D ante el Palacio Real. Algún vecino asegura que me vio en la caja tonta. Pero en fin, la corazonada, como ha quedado dicho, quedó en síncope.

    Y este laaargo y seco veranazo, que ha agostado y setiembreado, todo en uno, el Retiro y el Oeste, y hasta los olivos de la Plaza de España…

    Y este caloorrrr del Metro, desde Cuatro Caminos a Entrevías y de Arturo Soria a Moncloa. ¡Qué alivio, uno de la Circular con aire acondicionado..!

    Decididamente, como para Don Paco, la ciudad no es pa’mí. Quita, quita…

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