Los músicos olvidados de “La Gaitilla”

Eran como estos músicos (Orquesta el Rayo: por cierto, gracias por prestarme su imagen). Peo uno los recuerda con boina ...

Agapito tocaba la trompeta  en la gaitilla de Arenas de san Pedro. Era un músico  de boina que se juntaba con otros colegas más: un saxo, un clarinete, un batería y quizás un trombón. No había gaita, pero sin embargo a aquella orquestina de película de Fellini (o de Bardem y Berlanga primera época) se le llamaba así: la gaitilla, con una elle mitad elle y mitad che, según pronunciación muy extendida en Madrid, Castilla la Mancha y ese rincón del sur de Ávila.   El nombre no parecía querer darle importancia, pero aquellos músicos la tenían, vaya si la tenían. Tocaban a la luz de unas bombillas que colgaban por encima del ruedo de un rústico tablao adornadas con banderitas de papel. Pasodobles, tangos, fox-trots para los amantes del agarrao. La Raspa para brincar  separados y dar vueltas enganchados del brazo, como en tantas danzas populares. Eran las fiestas del pueblo.

La feria era feria. Incluso se podía comprar y vender burros, expuestos en la explanada ante el Castillo de la Triste Condesa. Por la noche, en la plaza,  la música era música de verdad y la chica estaba maciza. Era la hija de un torero retirado que fue figura, Morenito de Talavera. Y, fiel a su casta,  lucía su encanto juvenil morena y agitanada como la guapa de una lata de aceite de tres litros La suya se antojaba una belleza perturbadora para cualquier legión de espermatozoides alborotados. Cosas de la edad y del verano. Sólo bailó con ella el Duende una noche de agosto. Pero la chica debía de llevar una colonia de perfume muy marcado, porque  cuando él llegó a casa y se quitó la camisa, aún se percibía en la tela  el aroma de la que le había enamorado. Colgó la camisa en una percha y no la echó a lavar hasta que la huella del perfume se evaporó. Antes de acostarse, la olfateaba para recordar otra vez su cara y tratar de encontrarla en sueños. No apareció nunca, de modo que la camisa, ya sin restos de su presencia embriagadora, perdió su interés como reliquia y fue a parar al lavadero.

Lamentablemente, la gaitilla también perdió su interés.

-Este año no nos quieren –se lamentó Agapito el verano siguiente- Ahora vienen melenudos con guitarras eléctricas y tocan con los altavoces a todo volumen.

Luego la industria discográfica y los ídolos que fabricaba ésta terminaron de barrer  a Agapito y a otros muchos músicos populares que se ganaban la vida tocando por los pueblos.La música es cultura, la música crea puestos de trabajo –lloran los músicos actuales para defenderse de las descargas de Internet. Y el pobre Agapito, retirado de la música por las modas y las nuevas tecnologías, criando malvas.

Pero ocurre que es luna llena, y que además acaba de morir Paul Naschy, trece veces el Hombre Lobo en un cine de terror primario como la añorada gaitilla, tan amigo de las noches de  monstruos y fantasmas. Qué pena. Le hubiera interesado saber que, como por ensalmo,  al oir las quejas de los nuevos músicos, el alma enloquecida de Agapito ha escapado del camposanto para sumarse a la marea reivindicativa de los artistas. Dicen que se dirige al Ministerio de Cultura con su clarinete para mover el esqueleto ante la ministra, asustarla y pillar cacho del sindicato de la ceja.

-Y los de la gaitilla –reclamará a la González Sinde con no muy buen tono-…¿No éramos cultura?…¿No creábamos también puestos de trabajo?…

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16 Responses to “Los músicos olvidados de “La Gaitilla””


  1. 1 joselepapos diciembre 2, 2009 en 10:17 am

    Orquesta “Angelillo” se llamaba la gaitilla de mi pueblo. Ninguna amplificación, pura artesanía musical, ¡qué tiempos aquellos…!

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  2. 2 wallace97 diciembre 2, 2009 en 10:30 am

    Reconozco que es un punto de vista muy particular y poco o nada defendible en la sociedad actual, pero no puedo evitar sentirlo así, ya lo he comentado en otras ocasiones: una persona dotada para cualquier actividad artística, no debería vivir de ello, debería compartir sus dotes de forma altruista.

    Ya sé que me diréis que no va a vivir del aire mientras se dedica en cuerpo y alma a aprender y a perfeccionar. Pero como no necesito la excelencia en nada, me basta y me sobra con disfrutar de cualquier arte que me ofrezca algo más de lo que yo sería capaz de ofrecer. Y creo que es más que suficiente con el que ofrecen los que están dispuestos a hacerlo sin cobrar por ello.

    Otra cosa es pagar los costes de la infraestructura necesaria para poner ese arte en escena, para hacerlo accesible a los demás, en caso de haber demanda.

    Por si acaso, que quede clara una cosa: ni pirateo, ni soy cliente del top manta.

    Ahí tenemos al Duende, sin ir más lejos, cantando por amor al arte, sí señor. Y ahí estaré en los dos próximos conciertos del Coro Vía Magna por el precio de uno, en los próximos días. Podíamos quedar los duendeamigos de los madriles y hacer unas risas después de disfrutar de la música.

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  3. 3 José Ramón diciembre 2, 2009 en 1:18 pm

    Por una vez no estoy de acuerdo con Wallace. Una persona fuerte puede vivir de su fuerza, una persona formada e instruida puede vivir de su instrucción, una persona versada en un oficio puede vivir de su oficio. De la misma manera una persona dotada de talento, de gracia, de sensibilidad, etc, podrá vivir de ello. ¿Por qué no?
    Un médico vive de su trabajo, y un artista también. Pagamos a quien nos cura. Paguemos a quien nos alegra.
    Creo que las descargas ilegales son un robo, sin paliativos, pero también creo que es imposible ponerle puertas al campo, y que esto no hay quien lo pare.
    También murieron los fabricantes de compases, y los de escuadras y cartabones, y los de tiralíneas.
    (¿La casa Rotring andandará?)
    Pues igualmente los de la industria discográfica se irán al paro. Porque para que la música llegue del autor al público ya no hace falta esa industria.
    Lo siento, como siento lo de la casa Rotring, o Letraset.

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  4. 4 wallace97 diciembre 2, 2009 en 6:34 pm

    José Ramón, no puedo resumir aquí todo el razonamiento que me lleva a esa preferencia, pero lo principal es que creo que al final de la cadena lo que hay es una cruda realidad: hemos hecho de las retribuciones un mundo de falsas subastas en las que se puja, no por la demanda real de los trabajos, sino por la oferta artificial, forzada y engañosa.

    Está bien que se cobre en función de un trabajo, pero con una valoración más o menos fija y razonable relacionada sobre todo con el tiempo empleado, ponderada en todo caso por la inversión y la dificultad de la preparación, pero nunca de forma desmadrada.

    No tiene sentido que un músico, un pintor, o un actor, cobre lo que están cobrando algunos por un trabajo que le habrá llevado un día, un mes o un año, pero nada más.

    Pero es que además, si nos parásemos a pensar, llegaríamos a la conclusión de que del 100 % de los puestos de trabajo existentes en el mundo, realmente sobraría el 80 ó el 90 % de ellos. Con lo que podríamos sencillamente trabajar todos, pero un 10 ó un 20 % del tiempo que empleamos en ello. Y en el tiempo restante, intercambiar habilidades.

    Mala cosa que se comercie con la cultura, el deporte, la educación, la sanidad, la vivienda y la justicia. Si todo ello es imprescindible, hagámoslo más razonable y asequible a todos.

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    • 5 Angelus Perplexus diciembre 2, 2009 en 9:01 pm

      Es como si Calatrava pretendiese cobrar un peaje a cada quisque que pasase por su pasarela en Bilbao, a cada visitante del Oceanográfico de Valencia, o a cada viandante por los alrededores, por aquello de la contemplación. Como, en cierta ocasión, aquel segurata me prohibió hacer fotos en un edificio emblemático de titularidad pública (por lo tanto, pagado con mis impuestos) alegando “que lo prohibía el arquitecto”. ¡Manda güevos, Patxi Mangado!

      No me cuadra que el autor de un programa informático te lo venda “tal cual”, lavándose las manos respecto a todos sus fallos, y permitiéndote sólo “su uso”, prohibiéndote modificarlo para solventar problemas o inadaptaciones.

      ¡Cuántos trabajos intelectuales no hay, con mucha más trascendencia que inventar una canción, y no tienen reconocido ningún “derecho de autor”! Está claro que el derecho se establece si alguien pone los medios para cobrar invocándolo…

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      • 6 Angelus Perplexus diciembre 2, 2009 en 9:10 pm

        ¡Din-don! ¡Qué casualidad! Acabo de recibir un correo que trata sobre la convocatoria de una manifestación, el día 19 en la Puerta del Sol, contra determinada entidad de gestión de derechos de autor. Parece que todo arranca de un incidente en Sevilla con un músico callejero y el voraz inspector de la tal empresa…

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      • 7 José Ramón diciembre 3, 2009 en 11:11 am

        Angelus: Admiraba a Patxi Mangado; no sabía que fuera tonto. La mayor satisfacción de un arquitecto debería ser que su obra se integre en la ciudad y en la sociedad y se diluya en ella. Y que sea de todos. Incluso desde el punto de vista de la ambición y de la sobrebia, no creo que haya más ambición ni más soberbia que eso.
        En cuanto a Calatrava, no cobra peaje a los que pasan por su pasarela de Bilbao, pero creo que lleva comisión a los traumatólogos que tratan los tobillos dislocados y las tibias fracturadas.
        (Duende: Algún día podríamos hablar de los arquitectos estrella y su anti-arquitectura).

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  5. 8 nillo86 diciembre 2, 2009 en 11:55 pm

    Vaya, como el año pasado por estas fechas, noto un incremento en las visitas de este blog de un 30%, y es debido a la felicitación del Duende de la Navidad del año pasado, a la que aterrizan múltiples usuarios de Google. Probablemente buscan encontrar una respuesta a la inquietud de ¨cómo felicitar la Navidad a mis allegados¨.

    Estoy de acuerdo con Wallace97. También con Jose Ramón.

    Hoy en Ondacero hablaba una señora quien relataba cómo su padre era acompañante de piano en directo y la irrupción del playback se llevó su empleo. Vaya chasco, porque el piano no es un oficio que se construya en dos días precisamente.

    La comunicación tal vez no sea la adecuada. En la reciente manifestación de agricultores en Madrid, no veíamos en las calles a los terratenientes precisamente, sí a tractoristas y recolectores. No hace bien la SGAE en poner a la clase VIP de la música como caras públicas del problema ¿Dónde los arreglistas? ¿Dónde los técnicos de sonido de estudios de grabación? ¿Dónde los instumentistas?

    Y digo yo, ¿por qué no felicitar la navidad con el arte y oficio de todos estos profesionales? Y es que estoy de acuerdo con Wallace97, ¡pero los hay con tan poco arte!

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  6. 9 Pedrito diciembre 3, 2009 en 10:44 am

    La sagacidad de Wallace no tiene parangón : lo esencial en estas fechas, será recalentarnos las manos en aplausos a la actuación de nuestro querido Duende, especialmente el dia 19 a las 8 de la tarde en el Monumental.
    Pocos grupos en España se atreven a montajes artísticos tan ambiciosos y originales como este, alrededor de una obra no muy conocida de Monteverdi, pero que tiene … duende por arrobas!
    A buen seguro, los duendeadictos no dejarán pasar la ocasión.

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  7. 10 Zoupon diciembre 3, 2009 en 11:22 am

    El otro día fuí a tomar un café en la cafetería de la SGAE. A la hora de pagar me cobraron un euro por el café, veinte céntimos por el uso de la taza, diez por el de la cucharilla, seis por el platillo, otros diez por la sacarina y quince más por el azucarillo, amén de cinco por el uso del cenicero. Protesté porque el azucarillo no lo había abierto y el cenicero ni lo había tocado, pero me dijeron que había que pagar un canon usara esas cosas o no. Además, veinticinco céntimos por la micción y doce por el agua de la cisterna y el lavabo, y cinco por el papel higiénico. De nuevo protesté porque no había usado el papel, y otra vez lo del canon. Por pisar diecisiete baldosas del suelo, treinta y cuatro céntimos; por uso del taburete de la barra (en el cual no me senté), ocho; por apoyar la taza en la barra, nueve; por el posavasos, cuatro. Reclamé diciendo que o la barra o el posavasos, y una vez más lo del dichoso canon. Por echar un vistazo al periódico, quince; por hacer uso de la luz (solar) del local, catorce; por mirar un cuadro de la pared, tres. Servilletas de papel, a tres céntimos cada una con un mínimo de cinco servilletas, aunque sólo usé dos. Por escuchar el sonido del molinillo del café (está registrado), siete céntimos, y otros siete por oír el del calientaleches (también registrado). Finalmente, sesenta céntimos por los derechos de imagen de la camarera, que estaba bien buena y a la que miré un total de seis veces de cintura para arriba (a ocho céntimos) y dos de cintura para abajo (a seis). En la acera me esperaba otro tipo, que dijo llamarse Teddy, y que me volvió a cobrar por usar las baldosas al salir (otros treinta y cuatro céntimos, aunque no las habían limpiado entre entrada y salida) y por el desgaste de la puerta del local, dos céntimos más. Total, cuatro euros y veinte céntimos que en el fondo pagué gustoso porque esta gente es muy guay.

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  8. 11 El Duende de la Radio diciembre 3, 2009 en 1:08 pm

    Cuánto talento rebosan estos comentarios. No me extraña que suban las visitas. ¿Nos cobrarán también el peaje de la curiosidad?…

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  9. 12 Palinuro diciembre 3, 2009 en 5:21 pm

    Pido información acerca de los conciertos de la coral del Duende.
    Gracias.

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  10. 13 Angelus P. diciembre 3, 2009 en 10:11 pm

    Me pregunto si esa “gaitilla” no sería la dulzaina. En Navarra la llamamos gaita, particularmente en Tierra Estella…

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  11. 14 wallace97 diciembre 4, 2009 en 10:54 am

    Palinuro, ahí te va:

    Uno de ellos, en el Monumental: http://coroviamagna.es/NUEVOSPRO.htm

    El otro: Iglesia de San José (C/ Alcalá, 43, Madrid), el viernes 11, a las 20,30 h. Coro Vía Magna acompañado al piano, programa dedicado a Mendelssohn (Salmo 42, Himno para Soprano y Coro y “Verleih uns Frieden gnädlich”). A éste habrá que ir con tiempo para poder entrar. Es gratuito.

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  12. 15 gallego febrero 26, 2013 en 10:28 am

    Gran escritor de Arenas de San Pedro: Marcial Lafuente Estefanía……

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  13. 16 gallego febrero 26, 2013 en 10:33 am

    Un nuevo “Servando Ortigueira” quiso solucionar el “crimen de sotillo de la adrada”…….

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