Homper se encuentra en una novela

Después de mucho buscarse en otros héroes literarios más famosos, Homper dice haberse encontrado en un tipo inmaduro...

Asombroso. Una persona que conoce bien a Homper le envía una novela escrita por Luis Landero.

-Léela, te gustará.

La lee con gusto por varias razones. En primer lugar no supera las doscientas treinta y seis páginas. El crítico Manuel Rodríguez Rivero, uno de esos ratones de biblioteca que de tanto como lee no se sabe cómo le da tiempo a escribir, señalaba que la crisis ha llevado a algunas editoriales a publicar novelones que pedían dos tomos en uno sólo. Y que, para ahorrar costes, en algunos como La noche de los tiempos, de Antonio Muñoz Molina, las páginas no van cosidas, sino pegadas. Con el consiguiente peligro de que cualquier día, por forzar demasiado la apertura del libro, éste se descuajeringue y la noche se desparrame. Algo que no le pasará a la novela de Landero.

En segundo lugar, la novela de Landero está publicada en un formato que le cabe a Homper en el bolsillo del abrigo de la gabardina y aún de algún chaquetón. Algo esencial para convertir el vagón del metro o el autobús en un salón de lectura. Los libros demasiado gordos se manejan mal en los medios de transporte, le pesan a uno en el sofá y se  le caen a uno de las manos en la cama. Como diría doña María, están editados de espaldas al pueblo.

En tercer lugar su escritura es limpia y sabrosa, la trama es sencilla, entretenida y curiosa y rebosa humor. Y además acumula numerosas notas de un observador de lo cotidiano que a uno le da rabia ser incapaz de novelar como hace el autor.

Y finalmente describe a un protagonista muy peculiar. Se le podría  definir  como el antihéroe moderno.  O sea, el hombre al que no se le ve venir, el que duda sistemáticamente de casi todo, que no es de una pieza, que muta constantemente, que sólo tiene claro que no tiene nada claro y que no termina de  encontrar su identidad. Es algo así como el hombre poliédrico que curiosea en todo y no progresa en nada, el hombre croqueta  que se reboza cada día en una harina distinta, el hombre río que fluye sin detenerse, el hombre ligero e inconsistente como una pompa de jabón. Un día estalla y desaparece. Y no pasa nada. O sea, todo lo contrario de esos personajes sólidos y de peso que necesita la sociedad como referentes.

-Nada de lo que te gustaría a ti, tía –le confesaba a su anciana tía Clota a través del Skype– Y lo peor es que se parece mucho a mí.

-Bueno, hijo- le consuela ella sin levantar la vista del punto- Que hayas cumplido los  sesenta y no hayas encontrado tu razón de ser ni a la dueña de tu vida, no quiere decir nada…¿Y cómo dices que se titula la novela?

Retrato de un hombre inmaduro, tía.

La tía Clota interrumpe el punto, levanta la vista y le mira a los ojos mientras mordisquea la bola de una de las agujas.

-Ya…-dice la tía- Bueno, tú sabrás por qué te la ha mandado esa que consideras una persona amiga.

La tía se despide y ambos cierran la sesión de Skype. Y Homper se queda a solas con su enésima perplejidad.

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9 Responses to “Homper se encuentra en una novela”


  1. 1 Franciska febrero 18, 2010 en 9:47 am

    Desde que tengo 15 años he estado oyendo , a ver si maduras de una vez….y a los 20… a los 23 cuando tuve a mi primera hija pensé. Esto debe de ser madurar, hay que ocuparse de otro ser, ver a que hora vuelves a casa etc…. pero llegaron los 30 con otras circustancias y volvi a oir, bueno a ver si con 30 maduras ya de una vez, o sea que no habia madurado todavia. Trabaje muchisimo para mis tre hijas, para que tuvieran lo mejor y pensé otra vez, ahora si que debo de estar ya madurando, y ¿que paso? que a los 40 volvi a oir,- lo que te pasa, si hubieras madurado, que ya es hora no te pasaria. O sea, que tampoco. Decidi darme por vencida, era imposible, los que decian que eran seres maduros, a mi siempre me parecian un rollo,cuadriculados, esteriotipados,aburridos, claro, eso debia de ser, yo no habia nacido para avanzar hacia eso que llamaban madurez,y desde entonces,ya madura(segun los canones) la vida me parece una consecuencia de nuestros actos y afectos, unas veces sale bien y otras no. Pero me siento protagonista de ella,e intento buscar un buen guion con un buen final.

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  2. 2 José Ramón febrero 18, 2010 en 10:12 am

    Comparto con Franciska el sentimiento de inmadurez. También me resigno a ello. Y el caso es que creo que mi problema es que siempre he sido demasiado maduro. A la porra la madurez.

    Y, sobre las editoriales, Homper tiene toda la razón. Editan cada vez peor, pero cada vez los precios son más escandalosamente caros. Si hay crisis habrá que reducir los costes, vale, pero también habrá que bajar los precios, para vender más.
    Vivan las bibliotecas públicas (y por ahora gratuitas, pese a las directrices europeas).

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  3. 3 Zoupon febrero 18, 2010 en 10:40 am

    En estos tiempos, cuando las responsabilidades entran por la puerta nosotros saltamos por la ventana, mientras los vecinos vitorean nuestra fuga. Así que mientras esto no cambie habrá que resignarse a pasar de inmaduros a pochos sin solución de continuidad.

    Para mí, lo más inaceptable de las modernas ediciones es que se encuentran faltas de ortografía cada vez más a menudo, incluso en los libros publicados por las editoriales de más prestigio. Aunque también es posible que, en aras de combatir el fracaso escolar, las Cortes hayan derogado las normas ortográficas y yo no me haya enterado.

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  4. 4 Charivari febrero 18, 2010 en 2:11 pm

    Pero ¿qué es la madurez? desde luego, sólo cumplir años no, si acaso tener más experiencias y sabiduría, quizá simplemente vivir la vida que te toca haciéndolo lo mejor que se sepa para tí y los que te rodean (desde la familia al frutero donde te avitualles).
    Duende ¿no te han dicho nunca que serías un estupendo capatador de lectores? Después de leer el blog de hoy, falta tiempo para ir a compar el librito de marras y, a fe que lo haré y leeré; tambiñen me siento identificada.

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  5. 5 Ángela febrero 18, 2010 en 4:29 pm

    Maduros o inmaduros, incluso al Duende, os recomiendo que no os peráis “La cinta blanca” del director austriaco Haneke. Fantástica la historia. Magnífica fotografía,buenísima película aunque uno tenga que meterse en un centro comercial a verla. Vete Duende a comer el bocata de calamares del Dia ante y métete en ésta y déjate de Avatares. No lo dudéis.
    Nosotros, nos interesaremos por el hombre inmaduro de Landero.

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  6. 6 Angelus P. febrero 18, 2010 en 6:41 pm

    Ahora va a resultar que uno se encuentra en un Bosque inmaduro, y uno es un elemento inmaduro más, a fuerza de, como bien ha dicho J. Ramón, sentirse maduro antes de tiempo para ciertos aspectos de la vida, pero sin madurar para otros. Quizá es culpa de ese sol unidireccional que nos ha dado durante décadas…

    Creo que uno se siente maduro como Franciska, cuando no se sabe de dónde te nace una responsabilidad sobre alguien, y sobre todo si ese alguien es de pequeño tamaño y rama de nuestro tronco. O, a otro nivel, cuando te confían la responsabilidad social de un cargo, sea donde sea.

    Pero SER maduro a la fuerza… se me hace complicado, muy complicado. Bendita inmadurez la tuya, Duende.

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    • 7 José Ramón febrero 19, 2010 en 10:49 am

      Angelus: Dices que lo he dicho no, pero yo no he sido. Has sido tú quien lo ha dicho estupendamente: “Sentirse maduro antes de tiempo para ciertos aspectos de la vida, pero sin madurar para otros”.
      Me parece muy bien dicho. Muy atinado. (Y, lamentablemente, me veo reflejado).

      También estoy de acuerdo con Charivari: El Duende es un excelente publicitador de libros. (Y Zoupon. Yo estoy hasta las trancas harto de plastilina, un escritor a quien no conocía y que él recomendó. Y es estupendo. Gracias).

      (P.D.- Otra cosa: ¿Alguien sabe dónde está Wallace?)

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  7. 8 Jose febrero 20, 2010 en 1:54 am

    La sociedad lo que necesita como referente es un poco mas de fluidez y ” muchas pompas de jabon que estallen y que no pase nada” porque ya estamos llenos de tios-as que se creen solidos y de peso y ¿ para que ? Si eso es la madurez, estamos listos. Tampoco esta muy claro, que lo contrario sea la inmadurez, en fin…… hay que leer el libro.

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  8. 9 Lucía octubre 25, 2011 en 10:39 pm

    No sabía que la tía Clota fuera tan ordinaria. Nunca se puede llamar esa a una persona y, menos, si es amiga.

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