¿Y si lo arreglamos con vacas gordas?

Para que nos vayamos mentalizando...

Se queda perplejo Homper cuando piensa que siempre estuvo al margen de casi todos los vaivenes de  su época. Resuenan en su memoria grandes enunciados que parecía que iban a marcar el devenir de España. El Plan de Estabilización, los Planes de Desarrollo del franquismo. Los Pactos de la Moncloa, el desarrollismo y la modernización que marcaron los Juegos Olímpicos y la Expo del 92, el esplendor del I+D -aunque  nunca supo exactamente en qué consistía- el ladrillazo, el boom de la construcción, la consolidación del estado de bienestar, la Tierra de Promisión de Zapatero, el nuevo modelo económico.

Y la crisis.

-Nunca supe verlos, nunca me enteré cuando los estaba viviendo, nunca podré decir que vislumbro su final. Siempre me he visto como un juguete del destino.

Y sin embargo quisiera enredar en ellos. En medio de su escepticismo visceral late un corazón cándido. De vez en cuando piensa convencido que hay que ver el panorama con un punto de ingenuidad. Más aún: aunque pueda parecer irresponsable,  se ha convencido de que hay que creer en los políticos. Siempre fueron criticados éstos, en la dictadura y en la democracia. Y sin embargo, gracias a pesar de ellos, nadie sabe por qué las vacas flacas empiezan a mejorar y de repente el mundo habla del milagro español.

-Entre todos podemos arreglarlo –se dice para alimentar así su endeble fe del carbonero.

Eso sí, no tiene la menor idea de cómo. Se acaba de enterar de que este mes de febrero sólo hemos sumado ciento dos mil y pico de parados más. Qué desgracia y qué desastre que aceptamos resignadamente como si fuera una borrasca más de este invierno tan rabioso. Mira Homper las colas de parados ante las agencias de empleo. Se imagina en ellas, junto con sus hijos, su yerno, sus nueras, sus hermanos, sus amigos.

Se queda estupefacto de que, en este estado de postración colectiva,  aún haya gente que sonría por la calle. Y sigue dando vueltas a la cabeza. Lo podemos arreglar, lo podemos arreglar. Cualquier día de éstos el gobierno lanza otra Cow parade a escala nacional y siembra el solar patrio de simpáticas y coloristas vacas gordas. ¿No lo sabían? La economía es un estado de ánimo…

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6 Responses to “¿Y si lo arreglamos con vacas gordas?”


  1. 1 pectos marzo 3, 2010 en 1:24 am

    Llevo un buen rato leyendo el blog, al que he llegado por casualidad y me parece de lo mejor que he leido en la red. No es que sea yo un gran lector de redes (ni siquiera de las del “copo” que hacía con mi mamá en San Pedro de Alcántara) pero me ha gustado reirme.

    Un saludo

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  2. 2 Angelus Cogitans marzo 3, 2010 en 6:03 pm

    Desde luego, Duende, no con parches a un sistema caduco y antisocial, basado en la acumulación de dinero. Pero ¿no inventamos el dinero para superar las incomodidades del trueque? Cuando la riqueza consiste en amontonar dólares o euros, y venderlos al más alto precio, en lugar de facilitar el intercambio de bienes y servicios (¿no era eso la economía?), valorar el capital humano, la empresa como generadora de servicios y bienestar, algo falla. No hay más que ver el caso de Gamesa (tecnología punta, mercados abiertos…) y sus proyectados EREs y cierres para llevarse la producción a “paraísos” de explotación laboral en Asia (pretenden disfrazarlo de la cacareada “diversificación”). Pero es el sistema. Así nos va.

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  3. 3 ARCIPRESTE DE HITA marzo 3, 2010 en 8:35 pm

    También yo, me quedo perplejo. Me imagino el drama que hay detrás de cada parado. Si está cobrando el paro: la angustia de que se acaba y no encuentra nada; si ya ha agotado la prestación, la desesperación. En esa situación, es muy duro enfrentar el día a día. Y lo peor es que nos estamos acostumbrando a esta situación, la vemos como algo cotidiano e inevitable y la resignación se va instalando en la sociedad. Desde aquí, quiero lanzar mi grito de protesta junto a mi solidaridad y apoyo a todos los afectados.
    ¡Ánimo!

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  4. 4 José Ramón marzo 3, 2010 en 11:03 pm

    La baronesa Thyssen, antes Tita Cervera, dice que ella, por ella, si por ella fuera, regalaría su colección de cuadros al Estado Español. Pero tiene que velar por sus hijos. Y eso me ha emocionado.
    No sé si tiene algo que ver con lo que estáis diciendo, pero yo también me he imaginado a todos los hijos de todos los españoles en la cola del INEM, y he sentido mucha ternura por los hijos extragenitales del barón.

    Creo que el dinero es un gran invento, que acabó con el trueque. Era muy incómodo que si yo fabricaba sillas no tuviera otra opción que ofrecerle una silla al pescadero, otra al carnicero, otra al asesor fiscal… ¿Y si ellos no necesitan sillas?
    Ahora bien. Una vez inventado el dinero se inventó la especulación, la acumulación, la… ¿Pero qué estoy intentando escribir, si Angelus Cogitans lo ha escrito ya, y mucho mejor?

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  5. 5 algodonsina marzo 4, 2010 en 12:02 pm

    ¿Cómo compaginamos la grandilocuencia de las campañas de comunicación, de los lugares comunes, de las cuatro “boutades” repetidas “ad infinitum”, de las afiliaciones excluyentes, con el desastre personal de todos los perjudicados?
    En España la primera causa de muerte (no natural) es el suicidio. Y seguimos con recetas publicitarias… Sin centrarnos en la cabeza, el corazón y la dignidad de la gente.
    Así nos va.
    Los políticos son necesarios, para empezar porque necesitamos que alguien un trabajo que nosotros no queremos o no sabemos hacer, pero…¿tienen que tener este ínfimo nivel?

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    • 6 Angelus Cogitans marzo 4, 2010 en 9:56 pm

      Redondo te ha salido: Sin centrarnos en la cabeza (la lógica y la razón), el corazón (la ética y la bonhomía) y la dignidad de la gente, objeto final de cualquier acción política que se precie…

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