El faro que fascina

Cualquier faro siempre ha ejercido sobre el bloguero una extraña fascinación...(Oleo de JORDI SABAT 50 X 50)

Por qué la imaginación vuela, y se despega de la realidad, y es caprichosa, y para donde le peta. Por qué tal idea, imagen, palabra o recuerdo aparece como una libélula en la ventanita de cada día y se apodera de ti. Da igual que la actualidad se llame Viernes Santo, Chechenia, el Gran Premio de Malasia, el presunto delincuente Matas, la muerte de la televisión analógica o la receta de las torrijas (importante tema éste, por cierto: hoy día si no hablas de cocina no eres nadie). La imaginación manda, y en la del Duende, velay, brillaba la luz de un faro.

-¿Te has parado a pensar por qué en el último cuadro que compraste había un faro? –le pregunta su Pepito Grillo particular.

Verdad. Es un óleo sencillo, de 50 X 50, firmado por un pintor catalán llamado Jordi Sábat . En él se ve una playa que acaba en un largo espoigón sobre el que (se yergue un faro. En el centro hay un hombre acuclillado vestido a lo Humphrey Bogart, con trinchera y sombrero. Está leyendo la huella de las olas, que no es esta vez la clásica puntilla de espuma blanca, sino una cenefa de letras que desordenadamente el mar ha ido depositando en la arena. La mar, el faro, las letras y la estética de un personaje de leyende que, con la curiosidad de un detective, intenta encontrar el sentido de esas palabras descompuestas como las piezas de un puzzle. Demasiado como para resistirse. Sobre todo si el artista es asequible.

 -¿Y por qué esa fascinación por el faro?-se pregunta a continuación el Duende.

Vuelve a hacer memoria. Recuerda el faro de la Isla de Mouro, que miraba de niño desde la playa de Las Quebrantas en Somo. Soñaba entonces que de mayor sería farero, y que viviría en un faro aislado como aquel, rodeado de olas, de gaviotas y de todos los libros de Julio Verne, de Salgari y  de las numerosas y variadas aventuras de Guillermo Brown que escribió Richmal Crompton. Durante años, todos los jueves,  desembarcaría en la isla una chica muy guapa llamada Dorita, que era la que le suministraba provisiones, pan y leche para toda la semana. A los treinta años de verla, él creía que se había enamorado de ella. Y un día, consciente de que ya no le quedaban números para contar las olas del mar que se habían estrellado contra el acantilado donde se alzaba su faro, y sin libros ya por leer, le dice a Dorita que si le deja subirse a su barquito para volver a tierra y casarse con ella.

-¿Has tardado treinta años en darte cuenta de que me quieres? –le pregunta Dorita.

-Bueno, sí…Pensaba que en estas cosas no hay que precipitarse.

Calla el muy canalla que, tanto o más que el cariño, le guía la curiosidad. Pues después de tanto tiempo en el faro, aún no tiene claro si es más bello por dentro o por fuera. O sea, lo que se ve desde su linterna o su silueta blanca y estilizada recortada en el paisaje fascinante y misterioso  lo rodea.

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12 Responses to “El faro que fascina”


  1. 1 Ángela abril 3, 2010 en 6:19 pm

    Muy bonito el cuadrito, me recuerda un poco a aquel tema, “En la arena escribí tu nombre, y luego yo lo borré, para que nadie pisara tu nombre Mª Isabel”. Disfrútalo.

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  2. 2 Franciska abril 3, 2010 en 9:45 pm

    Los faros tienen como mision hacer llegar a buen puerto a los que los ven desde lejos.
    Las palabras movidas por el agua hay que ordenarlas para saber cual es su significado y ver que quieren decirte. Y hay que saber cuando es el momento de subirse a un barco si te viene a buscar, ni muy pronto, por si no lo ves bien, ni muy tarde por si se ha puesto el sol. Tu cuadro es la vida misma.

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  3. 3 Angelus Brevis abril 3, 2010 en 11:46 pm

    ¡Ay, Duende, que te puede el subconsciente: que no es un faro, que es la mismísima Dorita, de quien no has logrado averiguar si es más guapa por dentro que por fuera…

    En lo que no estoy de acuerdo es en el autor de las letras. Fíjate bien, Duende, que te puede la imaginación, como al Bueno de Don Alonso…

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  4. 4 bachí abril 4, 2010 en 12:05 pm

    ¡Pobre farero!.Quizá murió de pena sin darse cuenta en qué momento tuvo que coger su barco.Por ello “Humphrey”convertido en detective comenzó su novela escribiendo sobre la arena,palabras que poco a poco se las iría llevando el mar.
    De todas formas el lienzo me inspira más sensación de paz,tranquilidad,sol,quietud en el mar,reflexión…..que lo que nos relata el Duende.

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  5. 5 maribel abril 4, 2010 en 12:59 pm

    que faro mas bonito …porque nos parece tan misterioso!!!!! cuantas cosas sabran y no saben decirnosla????? saludos

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  6. 6 vi100 abril 4, 2010 en 8:44 pm

    Ya sé que resulta muy poético que el mar arrastre letras a la playa, pero yo más bien diría que es el hombre con su palito quien garabatea letras sin un sentido cierto y el mar quien se empeña en corregirle a olazo limpio. Y los dos tienen mucha faena, aunque no tengo ninguna dudad de que será mar quien gane la partida (en cuanto su amigo viento le ayuda e llegar un poco más allá)

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  7. 7 Zoupon abril 5, 2010 en 5:38 pm

    Casualmente, hoy en el Telediario dijeron que en España hay 187 faros y 57 fareros, algunos de los cuales viven todavía en las viviendas adosadas a las linternas. Otros son hoy instalaciones científicas o incluso restaurantes.

    Mi recuerdo más intenso ligado a un faro es escuchar el rumor del mar, invisible bajo la niebla, en el faro de Finisterre. La potentísima sirena “bruaba” como advirtiendo de que allí mismo existe una puerta del Infierno.

    Por cierto, yo tenía el mismo problema con los auriculares hasta que me hice con unos que tienen un soporte para sujetarlos detrás de cada oreja. Son muy cómodos y no se caen nunca.

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  8. 8 Zoupon abril 5, 2010 en 5:39 pm

    Lo de los auriculares está relacionado con el artículo siguiente. Perdón.

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  9. 9 El Duende de la Radio abril 6, 2010 en 5:31 pm

    ¿Casualidad?…

    El caso es que apenas dos días después de haber subido este post, los faros han sido noticia en TV. Así, en un “zapping” sorprendí en una cadena que de los ciento y pico faros de España hay cuerenta y seis habitados. Salía una entrevista con el ocupante del Faro de Carboneras (Almería). Y, por cierto, parecía encantado de lo que,a vista de ciudadano de tierra adentro, no deja de parecer un privilegio.

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  10. 10 José Ramón abril 6, 2010 en 8:21 pm

    En mi imaginación, en todo faro siempre hay un farero ajedrecista que juega por teléfono con el cura.

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  11. 11 Adela abril 7, 2010 en 7:04 pm

    En la isla hay faros situados en los sitios más privilegiados, el de formentor en Mallorca es una maravilla, si no te mareas con las curvas, siempre lo llevó la misma familia y actualmente la hija lleva el bar instalado en la parte baja, tomarte algo allí y ver la puesta de sol es un placer de dioses. Otro faro que me fascina es el de Formentera, en este enlace lo cuenta de manera preciosa su autor, una pasión encadenada con la música y empieza así…Tierra,agua, aire, fuego y…Música…

    http://www.hartza.com/faros.html

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  12. 12 Jordi Sàbat Ortiz abril 16, 2010 en 11:00 am

    El hombre escribe y sabe que el mar borrará el texto. Se esconde o sólo escribe para él, se habla a si mismo.
    Hola soy Jordi Sàbat, el autor del cuadro.
    Siento deciros que una parte del faro para mi ya no da luz, porque el galerista no me ha pagado. Que poco poetas son algunos.

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