Las inmarchitables flores de mayo

Va uno de aquí para allá buscando dónde cantar  y acaba parando en  la Sociedad Bach. Ya se pueden imaginar, ahí no se  canta por soleares, ni  Clavelitos, ni coros de zarzuela. Todo Bach. Lo cual es maravilloso en teoría, pero casi imposible en la práctica porque el Duende tiene poco trabajado el diafragma, y para recrear la música vocal del Viejo Peluca tan importante es esto como el chorro de voz. Claro, que todo es relativo. La música recompensa incluso al que la maltrata.

Y canta en una pequeña iglesia protestante que se ubica en una de las zonas más guay de la capital, en el Paseo de la Castellana 12, a cincuenta metros del famoso Embassy, tantas veces mencionado en El tiempo entre costuras, y a otros tantos del Hotel Tryp Fénix, que el Duende vio construir cuando iba a jugar a la Castellana y que ya debe estar en el catálogo arquitectónico de protección especial. Jo, qué viejo es uno, que hasta vio nacer edificios históricos. Ahí, equidistante, se alza una diminuta iglesia neorrománica a la que se accede por un patio ajardinado. La iglesia tiene adosada una vivienda sólo separada de la gran avenida madrileña por un diminuto jardín. Y en ella viven el pastor y su esposa, que deben de gozar, quizás sin saberlo, de una de las residencias más caras de Madrid, lo que el vulgo conocería como un chalé en la Castellana. Hay curas que viven como un cura. Y éste, en particular, con el  buen nivel de aquellos  vicarios que salían en las novelas de Agatha Christie. Si  su señora en cuestión se pareciera, además, a Michelle Pfeiffer, un suponer, el Duende hubiera apostado por ser cura. Otro argumento más para revisar la vieja norma del celibato eclesial, que tantas turbulencias está provocando.

Canta el Duende en alemán sin apenas conocer nada de esta lengua. No hace falta ser gallina para saber cuándo están los huevos frescos, ni  tampoco  germanoparlante ni teólogo para imaginar que las letras de Bach no eran las de Perales ni de las de Café Quijano. Ven, Señor a mi alma, oh, Jesús, mi amigo, redímenos Dios mío, de nuestras miserias, haz que el cielo nos espere… Y cosas así. Con un pensamiento de tres palabras, Bach era capaz de anticipar muchos minutos de gloria. Pero entretanto canta con palabras desconocidas todas esas cosas…¿qué hace el Duende? Mirar. Se mira mucho en un coro.

Sería tonto negar que el Duende mira a sus compañeras. Pero a fe que en esta diminuta capilla neorrománica de la Castellana también ha mirado los frescos y mosaicos buscando a la imagen de la Virgen, que no está. Normal en una iglesia protestante. Quién  ha visto y quien ve a este coreuta (me dicen que es así como debe decirse en plan fino del que canta en un coro). De niño, en el cole, llegaba el mes de mayo y la Virgen María se coronaba reina de sus días. El Duende y sus compañeros  montaban bajo la tapa del pupitre un diminuto altar con una imagen de la Virgen del Pilar –la de Fátima también tenía mucho predicamento, especialmente si era fosforescente- rodeada de diminutas flores. Venid y vamos todos/ con flores a porfía/ con flores a Maríaa…/¡Que madre nuestra es!…Mayo era el mes de las flores. Como para recordárselo a uno de esos Observatorios de  la Laicidad que tanto hacen levitar a nuestros gobiernos.

Aprovéchenlo, porque mayo sigue siendo el mismo. Desde el lugar donde el Duende escribe ve las primeras rosas, las calas, las lilas, las glicinias colgando de la parra, los lirios. Aún hay frutales que conservan su flor blanca o morada, el aire empieza a perfumarse con el impagable aroma del azahar de los naranjos, mientras que en el campo motean las margaritas, las jaras, los romeros, los brezos, las retamas amarillas y blancas, las amapolas y las últimas peonías, amen de muchas otras especies que uno es incapaz de bautizar.

Esta vez canturrea uno por dentro no sólo a Bach, sino a Joan Baez. ¿Dónde han ido todas las flores? A María entonces, a todas las marías que pasaron por el corazón después. Al album de los recuerdos delicados que, gracias a los colores y los aromas que se renuevan cada mes de mayo, permanecen immarchitables.

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8 Responses to “Las inmarchitables flores de mayo”


  1. 1 maribel mayo 4, 2010 en 6:58 am

    es totalmente verdad porque estuve este domingo en Santa Pola de comunion y hacia tiempo que no veia yo tantas margaritas a lo largo de la carretera ….la verdad me encanto!!!!! saludos

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  2. 2 Palinuro mayo 4, 2010 en 12:35 pm

    Esplendoroso Madrid en mayo. Se entiende lo del 2 y el 15 como fiestas patronales porque es cuando mas lucido está. He pasado casi un mes fuera de España y, a mi vuelta, me he reconciliado con la capital, a la que me costaba trabajo reconocer como la segunda ciudad europea más visitada (¡), con la de maravillas que hay en Europa (París, Roma, Venecia, Berlín, Praga, Budapest…
    Por eso comprendo la divagación estético-lírico-musical del Duende con ocasión del mes florido.

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  3. 3 Charivari mayo 4, 2010 en 1:07 pm

    Estuve bajo los naranjos, en Játiva (Xátiva), aspirando, al atardecer, el sutil aroma del azahar, los jazmines y el sinfín de plantas salvajes que muestran todo su esplendor tras las copiosas lluvias del invierno. Todo está esplendoroso.
    Mi altarcito particular lo coronaba una virgen de Fátima fosforescente, una luciérnaga que te acompañaba hasta que vencía el sueño. Como en casa eran “más despegados”, pasábamos a rezar el rosario y a cantar Las Flores a casa de nuestros vecinos donde estaba la Purísima entronizada como Dios manda.
    Miro coreuta en el diccionario de la RAE y en el MM y dicen que se atribuye a “miembro del coro en la tragedia griega” con lo cual no parece que se aplique a todo el que cante en un coro; yo no la había oido nunca y me muevo entre músicos… aplicaré el oido.

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  4. 4 El Duende de la Radio mayo 4, 2010 en 6:13 pm

    Qué azaramiento. Se me había colado, y no se si por azar o por despiste, un azar que era azahar. Despabilado que me hube leyendo a Charivari, corregido queda.

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  5. 5 Zoupon mayo 4, 2010 en 6:43 pm

    En mi modesta opinión, quien no ha visitado Córdoba en el mes de mayo, ni conoce Córdoba ni conoce mayo.

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  6. 6 José Ramón mayo 5, 2010 en 10:39 am

    Siempre me han llamado la atención las iglesias y los curas protestantes, que yo también veo muy de Agatha Christie.
    El Hombre Tranquilo, película admirable por tantas cosas, lo es también por la comparación entre el cura católico y el pastor protestante, ambos encantadores, pero cada uno con lo suyo.

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  7. 7 Angelus Brevis mayo 5, 2010 en 3:07 pm

    Veo con sorpresa que mi comentario de ayer ha desaparecido… Las brujas de la Red, supongo.

    De todos modos,¡feliz este mayo que marcea más que nunca..!

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  8. 8 Ángela mayo 5, 2010 en 4:13 pm

    Privilegiados los que podéis disfrutar de las flores y los aromas de la primavera. En Asturias no hemos tenido ocasión, el invierno se ha empeñado en seguir acompañándonos. Disfrutad la primavera.

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