Talese, José Luis Sampedro y las memorias de un vago

Siempre acaba encontrando uno un maestro que le enseña el camino. Aunque sea faltando...

Los blogueros son demasiado vagos, pero siempre hará falta un buen periodista que salga a la calle a escuchar a la gente.

No lo dice este Duende, lo dice uno que, según cuenta el suplemento cultural de EL PAÍS, es el padre del nuevo periodismo junto a Tom Wolfe. Se llama Gay Talese, ni puñetera idea de quién era. Aparece en las fotos del reportaje tan dandy retro como el propio autor de La hoguera de las vanidades, aunque menos refinado que éste, que siempre luce en las fotos vestido como si fuera un hermano del gran Gatsby. Del tal Talese, repite humildemente este vago, ni noticia hasta el domingo pasado. Un dato más de su incultura enciclopédica, y de ese prurito de los suplementos culturales en hacer monumentos a héroes desconocidos por la mayoría. Si escribieran de lo que le es familiar al resto de los mortales, perderían el discreto encanto de la progresía. Todos estos suplementos, como sus propios periódicos, cojean de algún pie. Y éste no es menos sesgado que otros. Pero uno cree haberle tomado la medida, y lo utiliza como referencia para triangular en el mapa ideológico y cartografiar la realidad. Más o menos.

Sin embargo, qué diablos, le ha molestado al Duende que un dandy con sombrero y traje de chaleco, chaleco de solapas, le llame vago. Vago y ciego, y sordo. Según él los periodistas investigan y curiosean, mientras que los blogueros vienen a ser algo así como periodistas de salón, sirenas varadas, jinetes estáticos, centinelas de nada. La verdad está en la calle, pero sólo para que tipos tan listos como Talese la observen, la atrapen con su fino instinto y nos la cuenten.

Ya lo sospechaba el Duende. Vaguea, eso es evidente. En el medio del camino de nuestra vida, que decía Dante, uno cree que ya ha dicho todo lo que tenía que decir. Vamos a suponer que estamos en esa mitad de la vida de escritor de pildoritas, que esto será una moda que pase, que uno se fatigará y un día imprimirá todos los posts sólo para consolarse pensando que ha escrito tanto como un escritor.

-Hasta aquí –le dijo un día José Luis Sampedro abriendo la palma de su mano a la altura de su cadera- me llegaban los folios de Octubre, octubre cuando los puse en el suelo uno encima de otro.

El Duende le miraba asombrado. Coincidía con él en la SER, donde no callaba sus discrepancias con el sistema, y donde amistaba con las denuncias de espaldas al pueblo que hacía doña María.  Aquel hombre vitalista, rebelde y simpatiquísimo, entonces herido por la muerte reciente de su primera mujer, vivía solo, en un piso alto de la calle Andrés Mellado esquina a Cea Bermúdez, y escribía a mano. Desde su ventana se veían las cumbres nevadas de Guadarrama. Una o dos veces por semana tomaba un Llorente para ir a comer con su hija, que vivía en Pozuelo. Era la vida de un escritor que amaba su segundo oficio más que la economía, de la que tanto sabe y a la que nunca se cansó de lanzar reproches. Sanpedro, qué gran tipo. A él nunca le podrán llamar vago, como le llaman ahora al que entonces le visitaba con indisimulada admiración.

Más ironía, le acusan el mismo día que sube andando a la Bola del Mundo, una de las cimas de aquella sierra que el viejo maestro aún verá desde su casa. Camino de la Barranca, camino Ortiz, Camino de la Tubería…Le acompañan Belén Agosti y Begoña Ortúzar dos aguerridas mujeres que ni resoplan cuando los senderistas pierden el camino y coronan cumbre pisando piornos y manchones de nieve. Espléndido día, grandiosas vistas, preciosa marcha.  Es la ruta completa que, dos años atrás, tantearon bajo una lluvia implacable los lectores convocados por el Duende para conocerse y, tal vez, destruir el tinglado de su farsa. A todos se les recuerda en el camino: a Adela, Bob de Ca´s Barber, Wallace, Angelus Pompaelonensis, el Candil de la Sierra, Camiseta, Julián 29, Palinuro y señora…Todos caminaron también por este blog hasta que se dieron cuenta de que el abajo firmante es un vago. Y de que, a pesar de lo apasionante de la actualidad y de la vida misma, no sabe casi nunca de qué escribir.

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14 Responses to “Talese, José Luis Sampedro y las memorias de un vago”


  1. 1 José Ramón mayo 19, 2010 en 9:37 am

    ¡Pero, hombre! ¡Mira que no conocer a Gay Talese! ¡Gay Talese!
    (¿Quién es ése?).
    Estoy de acuerdo contigo en que el prestigio de los culturetas consiste en hablarnos del escritor Homeopathic Fritzsimmons, del director de cine Ozu Fujimoto, del arquitecto Hrözbgyj Jtrptuorycz o del músico Juan Antonio de la Croquète.
    Gay Talese. Hay que fastidiarse.

    (Aunque reconozco que el otro día nos hablaste de un pintor desconocido que me gustó mucho).

    A José Luis Sampedro sí que le conozco, e incluso le he leído. ¿Ves?

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  2. 2 DOLOROSA mayo 19, 2010 en 12:46 pm

    No seas tan humilde, Duende, que bien que te trabajas este bloog. Quizás somos nosotros, los que te seguimos, quienes a veces, ganduleamos y no contestamos, aunque leamos lo que escribes con todo el interés del mundo. Ni se te ocurra dejar de escribir. Ese tal Talese, a quien no conozco ni nunce había oído hablar de él, dirá eso, porque no habrá tenido la suerte de leerte.

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  3. 3 Zoupon mayo 19, 2010 en 5:05 pm

    Coincido con Dolorosa y acabo de insertar un anuncio en la prensa local: “Se cambian veinte Taleses por medio Duende en buen uso”.

    Sobre los dominicales, bueno, quizá si se va a estar un ratito en el cuarto de baño.

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  4. 4 Ana mayo 19, 2010 en 8:27 pm

    Creo que ese periosista del que yo tampoco habia oido hablar hasta hoy es un poco presuntuoso en sus opiniones,pienso que escribir en un blog tiene trabajo y pensar mucho para que vengan las ideas,de vago nada ni caso duende.Un beso

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  5. 5 pectos mayo 20, 2010 en 8:23 am

    Telese: ¡¡ná!! un plumilla más…

    Sampedro: un genio cabreado con la idiotez de sus colegas

    La vaguería y la calle: !!ná!! Proust no salió de su piso en 15 años.

    Los comentaristas de un bloguero: pelín más locos que el bloguero

    Los suplementos culturales: historietas de críticos que, en el fondo, no son más que blogueros.

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  6. 6 Palinuro mayo 20, 2010 en 12:42 pm

    ¡Anda, que si el Duende es vago, qué habría que decir de sus lectores que vamos a remolque de sus escritos!
    Aunque, ¿no suena un poco a lo de “solo sé que no sé nada”, un pelín de falsa modestia?

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  7. 7 chitta mayo 20, 2010 en 4:01 pm

    A VER SI ME CONTESTAS
    DESDE PRIMEROS DE AÑO TENGO EMAIL

    ¿RECIBISTE EL LIBRO?

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  8. 8 Francisca mayo 20, 2010 en 4:32 pm

    Como ya le habeis regalado la oreja al Duende, para criticar un poco, diria que en este blog hay un poco de “vagancia” en arriesgarse a hablar de las cosas más en profundidad, creo que el Duende se queda a veces en lo contemplativo. TÚ puedes, Duende, dá un poco más de caña inteligente a los temas del momento, que está todo para ponerle sentido del humor ó pegarse un tiro. Porque
    ¿y si se valorara pagar los impuestos por la vagancia ó la diligencia? !!menudo tema!!

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  9. 9 José Luis Perdomo mayo 20, 2010 en 8:36 pm

    Fantástico como siempre, Duende. Algo de vagos debemos tener los bloggers; sinn ir más lejos, yo (que es lo más cerca y a la vz más lejos que puede viajar un ser humano, qué cosas) llevo meses leyendo sus postícuos articulados y nunca le dejé unas líneas. Hoy lo hago, ¿me estaré haciendo joven?

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  10. 10 El Duende de la Radio mayo 21, 2010 en 12:03 am

    Se me echan los días encima y voy dejando cosas en el tintero. Cuando las recuerdo, pienso que ya no interesan, y trato de buscar otros que aún no siendo actuales me interesan a mi. Pero hoy, por ejemplo, he visto un documental sobre la vida de las focas Weddle y estoy obsesionado con lo que sufren para alimentar sus crías.

    Prueba del 9. ¿Hay alguien capaz de sacarle provecho a ese tema? ¿O hago mejor dejándolo para otra ocasión y yéndome a la cama?

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    • 11 José Ramón mayo 21, 2010 en 10:30 am

      Duende: Podrías tirar por lo social y reflexionar sobre lo difícil que ha sido siempre alimentar a las crías.
      (Y aun podríamos extender el concepto no sólo al pan con chocolate de las meriendas de mi infancia, sino a la playstation, a las clases de música o de ballet, al campamento de verano, a la hípica, al esquí, al golf, a los viajes de estudio al extranjero, al stock de acciones preferentes… ¡Qué difícil ha sido siempre alimentar a los hijos!)

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  11. 12 PedroJMar mayo 22, 2010 en 7:31 am

    Nos exigimos demasiado para parecer que estamos a la altura de cualquier otra persona, sin darnos cuenta que al disco duro de nuestra memoria le va quedando menos espacio para almacenar información y el que ocupa nuestra basta andadura por la vida puede incluso ser de difícil acceso por encontrarse las pistas dañadas por el uso de nuestro olvido.
    Obligarnos a dialogar entre gente afín es un sano ejercicio que alimenta nuestro espíritu y tranquiliza nuestra alma. Sucede que a veces tratamos de imaginarnos como son con los que dialogamos por su mero escrito y tratamos de empatar sin conseguirlo por algún comentario mal hecho o alguna información tergiversada. Nos entristece entonces sentirnos olvidados y nos retiramos sin ruido a la esquina de la soledad. Gritamos alguna vez a la espera de una mano amiga y recibimos callada por respuesta. Duro camino para el que necesita de las palabras como del aire. Reintentarlo es la opción más sensata. Saludos a todos, conocidos y por conocer.

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  12. 13 Angelus P. mayo 24, 2010 en 11:44 pm

    ¿Qué Tal es ese? ¿Un tal Esse, o Hesse? Ese tal, ¿es con ese? ¿Con una, con dos..?

    No sé, Duende, pero creo que la Bola nos queda demasiado lejos, mucho más de lo que nos aleja el tiempo. Y tu cita, ya ves, parece no tener aquella capacidad de convocatoria de antaño. No me hagas caso, será eso de la vagancia o la pereza intelectual. ¿Pedriza, Pedrera, Pedrada o Pedrosa? Esta neurona, que está a la espera de diagnosis…

    ¡Vaya con ese Tal! Aunque si fuese…

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    • 14 Angelus P. mayo 24, 2010 en 11:52 pm

      Me olvidaba de poner la sonrisa al estilo etrusco, que me encanta. Sampedro siempre me encanta. Bueno, su vertiente de amante lesbiano, no tanto.

      Siempre he pensado que este país adolece de la falta de un Sampedro por metro cuadrado…

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