“La Roja” y los políticos

¿Pan y circo? ¿O arrimarse al sol que más calienta?...

¿Se imaginaba Iker Casillas que podría ser más patriota que  Andrés Torrejón, el legendario alcalde de Móstoles? ¿Y David Villa que  iba a ser un Don Pelayo de nuestro tiempo? ¿Pensaron alguna vez Marchena, Ramos y Navas ser más conquistadores que San Fernando, que se conformó con su Sevilla? ¿Soñaron, en definitiva, los de la roja emular al Cid, o a los Reyes Católicos, o a Carlos V, que, según nos contaron a los niños de mi generación, hicieron grande a nuestra nación?…Ni de coña, claro. Un futbolista es un chaval que juega a la pelota porque le divierte. Que luego ésta se le vaya de las manos -a ellos, mejor de los pies- para convertirse en el epicentro del deporte y, más aún, de las ilusiones de muchísima gente, y, más aún, de la patria misma, es algo que no estaba en su guión.

Pero el hombre propone y Dios dispone. Quizás querían sólo cumplir ese sueño que todos ambicionamos de ganarnos la vida con aquello que más nos gusta. Pero mira por donde se han convertido en hombres ejemplares incluso para aquéllos que, por su oficio, deberían serlo de verdad. O sea, para los políticos. No es que éstos compitan ya por hacerse más fotos con la camiseta roja: están acostumbrados a correr siempre “en auxilio del vencedor”. Es que hasta el presidente del Congreso José Bono –más amante de la hípica, como se sabe, que del fútbol-  pone a la Selección Nacional como paradigma de lo que es o debería ser España: muchachos procedentes de distintas regiones o nacionalidades y distintas sensibilidades que en su casa quizás hablen catalán, vascuence, gallego o castellano, pero que en Sudáfrica hablarán el mismo idioma para conseguir algo que les interesa a todos. Pasmaítos están los padres de la patria: acaban de descubrir que se puede defender a una patria de nacimiento y partirse el pecho por la camiseta que que nos une a todos. A los leones de las  Cortes se les están quedando los ojos cuadrados.

-Oye, tío-comentan entre ellos-¿Y España no sería otra cosa si los de aquí dentro se entendieran igual?…

Pues vale. Pero que no se les suba a nuestros futbolistas el pavo a la cabeza y lo echen todo a perder. Que sigan así, sencillitos, sin atribuirse más importancia que la que ya se han labrado con su propio esfuerzo. Que hagan caso a las llamadas de prudencia y moderación de fray Del Bosque: euforia y tonterías, las justas, que un campeonato del mundo se pierde en cualquier pájara y, como avisaba tan repetidamente Luis Molowny “en fútbol no hay enemigo pequeño”. Ni tonto.

Que hagan en Sudáfrica lo que tan bien han sabido hacer hasta aquí. Lo más asombroso del estado de gracia que atraviesa el deporte español no son sus trofeos. Lo que más valoramos los ciudadanos es que nuestras figuras  no sean  ídolos de barro. A los gasoles, nadales, amenguales, pasabanes, contadores, alonsos, pedrosas, y a los chicos de Del Bosque les sobra el talento. Pero además han demostradosentido común. Y, aunque no se lo hayan propuesto, ejemplaridad para los jóvenes que aún están a tiempo de hacer de España un país mejor. Sabemos que el Ministro de Deportes tenía esa misma intención, pero salvo en este negociado, del que afortunadamente se ha ocupado poco, no ha tenido tanta suerte. A ver si aprende para el resto de su gestión.

Lo decía Amado de la Torre, mi aficionado favorito, que ya se ha enfundado la roja sobre la rojiblanca de nuestro Aleti.

-¡Cago en la! –suspiraba con nostalgia- ¡Si estos políticos fueran tan buenos como la Selección!…

…Y si tuvieran pedales, serían bicicletas.  Así que los de “la Roja” nos hagan campeones del mundo y al menos olvidaremos por un ratito que la política es otra cosa.

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9 Responses to ““La Roja” y los políticos”


  1. 1 El Duende de la Radio junio 12, 2010 en 7:20 am

    Ejem, ejem…Este post es el artículo que ayer publicaba MARCA.

    Comprendo que para la parroquia de este blog pueda resultar demasiado complaciente. Pero ya comprenderán. Los columnistas a veces también tienen que ser tan pelotilleros como los políticos…

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  2. 2 José Ramón junio 12, 2010 en 9:22 am

    A mí me ha gustado el artículo. Creo que está muy correcto y simpático
    Confieso que me gusta el fútbol, y que me emocionaría si la roja llegara a la final. Vería ese partido con pasión, a pesar de que hace meses que por mi estudio no entra un encargo. ¿Por qué será? ¿Por qué seremos así? ¿Por qué vemos a estos jóvenes como si fuéramos nosotros? ¿Por qué empujamos el balón dándole una patadita desde el sofá? ¿Por qué disfrutamos viendo la casa de Cristiano Ronaldo en Madrid y su parque automovilístico de ferraris como si fueran nuestros? No lo entiendo, pero me apasiono con el fútbol.
    Es lo que dices: Sólo son chicos que juegan muy bien al fútbol. Todo lo demás se les ha ido (se nos ha ido) de las manos.

    Hablas de los políticos y hablas de Bono y de su afición a la hípica. Recuerda que parte de su hipódromo se lo construyó el Pocero mientras él le aprobaba el increíble PAU de Seseña. Y Bono no es peor que otros. Es la política, que tiene esas cosas.
    Así que ¡viva el fútbol!, o, aún mejor: ¡viva el júrgol!

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  3. 3 Zoupon junio 14, 2010 en 11:21 am

    Estos chicos están dispuestos a partirse el pecho por la camiseta patria. Por eso hay que animarlos ligeramente con 600.000 euros de prima si ganan el mundial, la prima más alta de todas las selecciones que concurren al mundial y que, al parecer, supera lo que se llevó cada uno por la Eurocopa que ganaron.

    No entiendo que se le pague ni un duro a un jugador (que ya gana mucha pasta) cuando se le concede el teórico honor de representar a su país, como mucho se le paga el avión, la estancia y el bocata. Pero aún lo entiendo menos con estas cifras y en estos tiempos. Será que no entiendo de fútbol. Salgo hacia el exilio interior hasta que acabe este desfile sudafricano de figuritas cual Belén navideño.

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  4. 4 Palinuro junio 14, 2010 en 12:41 pm

    Te entiendo, Zoupon. Los que aborrecéis el fútbol o, simplemente pasáis de él lo tenéis crudo durante este fin de primavera y comienzo del verano. Como seguidor templado de la selección que soy también comprendo a José Ramón y celebraré con moderación su éxito o sufriré una leve decepción si fracasa.
    Me gusta de sus componentes, aparte de su probada profesionalidad, la falta de complejos para, por ejemplo, enarbolar la bandera de su país en las celebraciones y la mesura de la que hacen galas en sus comparecencias ante la opinión pública. Verdad es que su recompensa si triunfan es más que generosa – más en los tiempos que corren – aunque tengo entendido que, en buena medida, se sufragan con la cuota que la FIFA reserva a los equipos triunfadores. En cualquier caso estas cifras astronómicas, a mi juicio, se dan de bofetadas con el sentido común… y con la ética.

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  5. 5 Adela junio 14, 2010 en 5:08 pm

    Tampoco soy aficionada al futbol, aunque como deporte si me gusta y me parece bonito que mueva a toda una afición y a padres con sus hijos, o a chavales que encuentran un motivo de superación, etc. lo único que me parece con relación al post, es que este grupo de chicos de la roja, muy ejemplo para la juventud del pais no se yo si son, en todo caso en lo relativo a valores que no son los de la superación y el valor del esfuerzo, a mi modo de ver, puesto que bastantes jóvenes que conozco, futuro de nuestro pais, lo que me comentan es “que bueno que está..”, “está forrado…”, creo que eso se ve más, lo otro se queda entre bambalinas. Por otra parte las movidas en la calle de las aficiones, de cada vez son más pesaditas, más que nada porque se para el tráfico, se moviliza todo dios por ellos, policia, 061, ambulancias, y en los semáforos insultando a los que cruzamos!!, habría que multarlos, como a los que se atrevan a quitarse la camiseta en Barcelona. 🙂

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  6. 6 algodonsina junio 14, 2010 en 6:03 pm

    Dejando fuera la sobredosis futbolera que padecemos todo el año… me parece que no hay mejor antídoto contra el nacionalismo de “todo a cien” que el deporte. Catalanes como Gasol, Mallorquines como Nadal, etc… se cargan de un pisotón reivindicaciones tontas en cuanto se ponen una camiseta y se emocionan en el podio cuando suena el himno nacional. Es evidente que no solucionan ni el fondo ni la superficie de la cuestión, pero es refrescante verles sin complejos “agarraos a la rojigualda”.
    Porque al final, todo eso, es sólo cuestión de complejos…

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  7. 7 Zoupon junio 14, 2010 en 6:36 pm

    Supongamos que España llega a la final y que faltando segundos para el final del partido, un jugador español finge un penalty, al árbitro se la cuela, lo tira, marca gol y España es campeona. A ese jugador tramposo se le nombra héroe nacional y fundimos la estatua de Pizarro que hay en Trujillo para erigirle una a él. Lo siento, no me interesa nada, desde mi punto de vista los términos “deportista” y “profesional” son antitéticos. Eso no quita que Nadal me caiga muy bien, quizá porque en tenis nunca (o casi nunca)se ven trampas.

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    • 8 José Ramón junio 14, 2010 en 8:25 pm

      Zoupon: Como no eres muy futbolero no sabes que Francia está en el Mundial gracias a un gol metido por Henry con la mano. Las imágenes quedaron grabadas tan nítidamente que Francia lo reconoció y dijo eso tan bonito de “el fútbol es así” o “son cosas del fútbol”.
      ¿Renunciaron, avergonzados, a viajar a Sudáfrica? No.
      Ética y fútbol. Deporte y ética. ¡Amosyá!

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  8. 9 Angelus Sarcasticus junio 16, 2010 en 7:33 pm

    Sí, sí, mucho envolverse en la bandera, pero a la hora del IRPF, la de Andorra, San Marino, Suiza…

    “Ay, Suiza, patria querida,
    Ay, Suiza, de mis amores,
    Yo tengo una cuenta en Suiza
    Con muchísimos millones…”

    Juás.

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